Nuevo hallazgo junto a Valdetorres


De nuevo el yacimiento arqueológico de Casas del Turuñuelo, cuya propiedad pertenece a la Junta de Extremadura, nos revela el pasado de las distintas culturas que habitaban en Valdetorres y su entorno.

Situada entre los ríos Guadiana y Guadámez, Valdetorres ocupa un territorio cuya
riqueza natural favoreció el asentamiento humano desde la Prehistoria.


La abundancia de agua, la fertilidad de las vegas y las vías naturales de comunicación
hicieron de este espacio un enclave estratégico para las distintas culturas que
poblaron el valle medio del Guadiana.


El territorio fue ocupado sucesivamente por comunidades paleolíticas, neolíticas,
calcolíticas, poblaciones del Bronce Final, grupos tartésicos, romanos, visigodos e islámicos, configurando una de las secuencias arqueológicas más completas de
Extremadura.


Los numerosos yacimientos documentados en nuestra población permiten reconstruir una historia
continuada de más de cinco mil años, circunstancia que convierte a Valdetorres en un
referente para el estudio del poblamiento histórico del suroeste peninsular.

Nuestra localidad se encuentra a escasamente 2,5 km del yacimiento y es uno de los mayores ejemplos de continuidad con asentamientos desde la prehistoria.


El carro del Turuñuelo está compuesto por una caja que conserva una rica decoración figurativa: en su parte frontal aparece representado un Aqueloo, una divinidad fluvial que podría vincularse con el inframundo por su gestualidad; y en los laterales figuran dos grifos, seres mitológicos con cabeza de águila y cuerpo de león. En los extremos, dos figuras humanas con los brazos alzados sostienen la estructura, que descansa sobre dos ruedas, también decoradas. "Es uno de los hallazgos más relevantes realizados hasta la fecha en este enclave tartésico del siglo V a. C", destaca Esther Rodríguez, codirectora de las excavaciones.

Valdetorres y el mundo tartésico: un territorio
abierto al Mediterráneo y al Atlántico

Entre los siglos IX y VI a. C., el suroeste de la Península Ibérica vivió el desarrollo de la cultura tartésica. Las investigaciones arqueológicas demuestran que su influencia alcanzó el valle medio del Guadiana y que Valdetorres ocupó una posición destacada
en ese contexto.


La continuidad del poblamiento, la concentración de yacimientos y el descubrimiento
de dos estelas de guerrero convierten a Valdetorres en uno de los enclaves más
representativos para comprender la expansión de estas comunidades hacia el interior peninsular.


Los ríos Guadiana y Guadámez actuaron como corredores naturales que favorecieron
el intercambio de personas, mercancías e ideas. La fertilidad del territorio y su posición estratégica explican la continuidad de la ocupación humana.

La estela de Valdetorres I constituye uno de los testimonios arqueológicos más sobresalientes del Bronce Final. Su iconografía, presidida por un gran escudo y diversas armas y figuras humanas, refleja la importancia simbólica de las élites guerreras.

La cercanía del yacimiento de Casas del Turuñuelo a nuestra población permite comprender la relevancia
histórica del entorno de Valdetorres durante la Protohistoria. Ambos enclaves forman
parte de un mismo paisaje cultural de extraordinaria riqueza.


Las estelas de Valdetorres han sido incluidas en estudios internacionales que
comparan el arte rupestre de la Península Ibérica y Escandinavia, situando a la
localidad entre los referentes europeos para el estudio de las conexiones atlánticas del
Bronce Final.

Valentín Casco Fernández
Cronista Oficial de la Villa de Valdetorres
(Badajoz)