Lueve sobre mojado (una vez más) en el Valle del Jerte

Las recientes lluvias registradas en gran parte del norte de Cáceres entre el sábado 9 y martes 12 de mayo (que han dejado, en algunas zonas, acumulados superiores a los 100 l/mm), han echado a perder cientos de miles de kilos de cerezas cultivadas en el Valle del Jerte y comarcas vecinas (principalmente de las variedades tempranas pero también de tiempo medio en las zonas más bajas y cálidas) que bien estaban a punto de recolectarse o se encontraban en pleno proceso de maduración.

Son momentos difíciles, pues detrás de cada cereza "rajada" por la lluvia hay mucho trabajo y miles de historias particulares. En estos momentos, es una obligación moral acordarse de los principales afectados por esta situación: los agricultores, que son los que mantienen vivo el valle, pues, en este lugar y en otros espacios próximos del norte cacereño, todo gira directa o indirectamente alrededor de este fruto que ya es seña de identidad de la fértil comarca regada por el río Jerte y que ya tiene un largo recorrido histórico en estas latitudes.

Esta situación no es nueva, pues, por desgracia, son muchas las campañas en las que los cereceros sufren los rigores de la impredecible e incontrolable meteorología. Si hacemos memoria, tanto en los tiempos más recientes como en décadas pasadas, raro es el año en el que no se producen pérdidas en un fruto que, además, es muy sensible a una letal combinación: la lluvia y las bajas temperaturas.

Aciagas fueron, entre otras, las cereceras de 1988 y de 1974, año este último en el que los mayores "no recordaban un fenómeno semejante desde 1940". En la jaula de madera, arropadas por helechos, podemos ver a las picotas dañadas por la lluvia. Diario HOY, 03/07/1974.

En estos días, una reflexión es compartida por muchos: para que el valle continúe siendo el lugar que es, necesitamos que se cuide a nuestros agricultores, quienes, pese a los reveses que sufren, siguen resistiendo año tras año. Que se les ayude en estas circunstancias desfavorables como así ya se lleva demandando décadas. Este tipo de economía es familiar, de pequeños propietarios y del trabajo de unos pocos meses depende el sustento de cientos de familias del valle durante todo el año.

Cerecera de 1997. Más de tres décadas pidiendo una herramienta que paliaría pérdidas: un seguro accesible para todos los agricultores. Diario HOY, 05/06/1997.

Cuidemos, a fin de cuentas, a los que nos alimentan, a los que han heredado de nuestros mayores el trabajo de la tierra y el cuidado de nuestro entorno, pues ellos son los que mantienen vivos, día a día, nuestros pueblos.

CARRASCALEJO DE LA JARA

CARRASCALEJO DE LA JARA

Emilio Arroyo Bermejo
CRONISTA OFICIAL DE ZARZA LA MAYOR Y VALDASTILLAS

El pasado día 29 de marzo se presentaba como una propuesta que desde hace tiempo tenía en mi agenda, pero encontrar el momento se venía convirtiendo en harto difícil. Era el domingo de Ramos y en contra de lo que habitualmente hago ese día, decidí viajar a las tierras del Geoparque Villuercas-Ibores-Jara, comarca cacereña que conserva excelentemente su estado natural.
Centré mi presencia en Carrascalejo de la Jara, localidad a la que había asistido en dos ocasiones anteriores por motivos luctuosos que, como es lógico, no me permitieron adentrarme en conocer el territorio, sus grandezas naturales y patrimoniales.


Situado Carrascalejo en las estribaciones de la Sierra de Altamira, la tradición indica que fue fundado por unos colmeneros de Talavera de la Reina, los que se asentaron en el paraje de El Carrascal y de ahí la denominación de Carrascalejo.
Ofrece el lugar una gran riqueza en cuanto a fauna y flora. Su cercanía a la sierra facilita el hábitat a especies como jabalíes, buitres, venados y corzos, especies que componen la fauna mediterránea. El olivo, cereal, encinas y alcornoques son su plato fuerte en cuanto a especies arbóreas.
Así que esa mañana madrugué para que, tras hacer los 165 km que dista de Cáceres, estar a primera hora ya plantado en Carrascalejo de la Jara, tras pasar por Navalmoral y coger la carretera de Guadalupe, pasar por Peraleda de la Mata y avanzando en el camino, dejar a un lado los restos romanos «Los Mármoles» de Augustobriga, atravesar el pantano de Valdecañas para llegar a Bohonal de Ibor y girar a la izquierda, abandonando la carretera de Guadalupe, para alcanzar, en este orden, Peraleda de San Román, Garvín, Valdelacasa de Tajo, Villar del Pedroso ( famoso por su Carnaval de Ánimas con origen en el siglo XVII y declarada fiesta de Interés Turístico Regional en 2020) y conquistar Carrascalejo, el de la Jara y no confundirlo con El Carrascalejo al lado de la Emérita Augusta.
Allí me esperaba un amigo, de esos amigos que haces cuando estudias y compartes momentos, ese amigo que cuando escribió uno de sus tres libros publicados, me permitió prologar el libro titulado «Carrascalejo de La Jara, datos y vivencias» publicado en 2004 y que en un párrafo del prólogo escribí: «El recuerdo a un pasado y el respeto a la tradición de Carrascalejo ha sido la constante que ha mantenido viva la llama para que este trabajo , amable lector, esté hoy entre sus manos y espero que este viaje que Isidoro les propone les satisfaga al igual que me ha ocurrido a mí».
Así que sin lugar a dudas, él, Isidoro Dávila Dávila iba a ser mi guía por las tierras de Carrascalejo de la Jara.
Pero antes cogimos fuerzas con unos buenos churros en el Bar Mateos, gestionado por Merche, para tras ello comenzar a adentrarnos en un conocimiento pormenorizado de este bello pueblo de la Jara.


A decir verdad, aunque anteriormente había alargado el hecho de volver a Carrascalejo, ahora había un motivo que propició que en cuanto tuviera oportunidad tenía que situarme en la localidad. La razón era sencilla, mi guía ha inaugurado, en la casa de sus padres, ya fallecidos, un museo etnográfico que ha dedicado a su hermana fallecida en el verano de 2024 y a la cual también tuve el placer de conocer y compartir momentos con ella y hoy ese museo se conoce como «MUSEO ETNOGRÁFICO PILAR DÁVILA».
Asombrosa la recopilación de enseres que ha recogido Isidoro de su propia familia y de aportaciones de vecinos y amigos de su localidad y de otras. Un excelente repaso a la vida de antes, un recordatorio de la vida rural, organizado el museo por sectores y actividades del cual se podrá disfrutar, para que durante una hora y media, aproximadamente de explicación, quien lo visite conocerá de primera mano el uso de la gran mayoría de los objetos expuestos y podrá visitarlo de forma gratuita, previa cita al teléfono 646801231. Vale mucho detenerse en la exposición.

Recorrimos Carrascalejo de la Jara, un pueblo dividido en dos por su valle fluvial y natural que permite la existencia de un gran número de pozos, excelentemente conservados tanto en el casco urbano como fuera de él, además de un bello pilón denominado de «La Fragüilla» datado de 1917, pilón que antes derramaba el agua hacia unos bellos lavaderos públicos, con doce puestos, que en la actualidad se encuentran en excelentes condiciones de conservación.
Carrascalejo contó con varios hornos de «Pan Cocer» distribuidos por los distintos barrios, hornos a los que acudían los vecinos a cocer su propio pan. En la actualidad y de propiedad municipal, se conservan tres en excelentes condiciones guardando en ellos utensilios como las palas y en la actualidad sirven para hacer los dulces típicos en las fiestas de San Mateo (21 septiembre), Cristo Soberano (9 abril) o cuando la ocasión es propicia.
La Iglesia datada de siglo XVII presenta una estampa aparentemente moderna pues sufrió una gran reforma en 1940. La iglesia parroquial, bajo la advocación de Nuestra Señora de la Asunción, tiene una sola nave y en una capilla lateral se custodia una copia de la imagen de la Virgen de Guadalupe, así como la reliquia de un trozo de manto cedido por el Real Monasterio de Guadalupe.


Me llamó mucho la atención en el recorrido el antiguo cementerio parroquial. Situado a los pies de la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, encontramos un llamativo cementerio, de propiedad parroquial, con una bella portada, con puerta de madera de dos hojas, con un bello y gran cerrojo de forja, adintelada la portada con un travesaño-dintel de madera apoyado en jambas constituidas por sillares de granito, coronado, el adintelado travesaño, por un tejadillo cubierto con teja árabe que a su vez es rematado por una bella cruz de forja indicando el sentido religioso del recinto. Datado el cementerio en el siglo XVI y conformado con tumbas en tierra, supone transportarse a inicios y años posteriores al siglo XX (por los datos que ofrecen las lápidas), llamando mucho la atención, datos como la muerte de niños y personas relativamente jóvenes e incluso cuando se ofrece la edad del finado, se escribe, además de la edad, los meses y días a la muerte del fallecido. Algunos cruceros diseminados por el espacio mantienen el carácter religioso del recinto sagrado. Curiosidades.

Si singulares son los hornos de pan cocer y el cementerio antiguo, singular también es su enebro. Una ruta senderista señalizada con salida desde Carrascalejo te acerca hasta «El Enebro», un árbol catalogado como singular con una altura que supera los 9 metros y con un diámetro de copa que sobrepasa los 10 metros, árbol perfectamente circundado para la observación del senderista.
Antes de yantar quedaba ver una era tradicional, ese lugar donde se trillaba después del arduo trabajo de la siega con muchos de los objetos que habíamos visto anteriormente en el «Museo Etnográfico Pilar Dávila» y que evocaba lugares ya casi olvidados hasta en el medio rural.
Hubo que volver a coger fuerzas y lo volvimos a hacer en el Bar Mateos, ese lugar de ocio por donde el tiempo no ha pasado y donde los Carrascalejanos desayunan diariamente sus churros, toman sus vinos, echan la partida y entre sus paredes ven pasar el ciclo de la vida. Y las fuerzas nos las repuso su gestora, Merche, que nos ofreció unas exquisitas migas del lugar y un delicioso secreto aliñado con una ensalada que generó el aprecio de los que compartimos mesa y mantel.

Con las fuerzas repuestas, quedaba subir al Puerto de Arrebatacapas que permite el paso de Carrascalejo a Navatrasierra, lo que corresponde con una de las últimas etapas del Camino Real de Guadalupe, ruta que comienza en la Parroquia de San Jerónimo El Real de Madrid y que recorrían los Reyes Católicos en su peregrinar al Monasterio de Guadalupe. Riqueza paisajista es la que presenta la subida a este puerto lo que ha convertido a Carrascalejo, por su enclave, en un estratégico lugar del Camino Real de Guadalupe. Allí, en la cima, el horizonte se aleja, las vistas son impresionantes y si el viajero desea un poquito de recogimiento, un pequeño altar de pizarra y granito acoge la imagen en azulejos de Nuestra Señora de Guadalupe acompañada por las imágenes de Santo Tomás, patrón de Navatrasierra y San Mateo, patrón de Carrascalejo.
De vuelta, encontrará el viajero en Carrascalejo un área de recreo municipal, donde poderse alojar en un complejo de bungalow rurales dotados de merenderos dentro de la propia naturaleza envolvente que ofrece el pueblo.
La tarde se echaba, Carrascalejo a la umbría presagiaba el fresco de la noche a sabiendas de que en mi mente habían quedado bien fijados los detalles de este recorrido para ahora ser escritos y divulgados para general conocimiento.
La Jara y Carrascalejo, una comarca y un rincón que te sorprenderá. A mí, así fue.

HISTORIAS DE TORNAVACAS (XXX): SUCEDIÓ UN 11 DE MAYO…PERO DE 1991. LA XIV SEMANA DE EXTREMADURA EN LA ESCUELA  EN TORNAVACAS.

HISTORIAS DE TORNAVACAS (XXX): SUCEDIÓ UN 11 DE MAYO…PERO DE 1991. LA XIV SEMANA DE EXTREMADURA EN LA ESCUELA EN TORNAVACAS.

El 11 de mayo de 2026 se cumplen 35 años del que fue uno de los grandes eventos celebrados en Tornavacas en la década de los 90: la XIV Semana de Extremadura en la Escuela.

Aquel 11 de mayo de 1991 fue sábado y Tornavacas acogió a unos 3.000 escolares procedentes de todos los puntos de Extremadura.

Reseña de aquella jornada que siempre quedará grabada en la memoria de los que la vivieron y, por supuesto, en la Historia de Tornavacas.

Enlace:https://senderosdelahistoria.blogspot.com/2026/05/historias-de-tornavacas-xxx-sucedio-un.html

LA ZARZA MUESTRA SU RIQUEZA GEOLÓGICA EN EL GEOLODÍA 2026

LA ZARZA MUESTRA SU RIQUEZA GEOLÓGICA EN EL GEOLODÍA 2026

Fuente: Ayuntamiento de La Zarza (Badajoz)

Las Minas de Tierrablanca protagonizan una jornada de divulgación científica y puesta en valor del patrimonio minero y natural del municipio.

La Zarza ha acogido este domingo, día 10 de mayo, una nueva edición del Geolodía Badajoz 2026, una iniciativa de divulgación científica promovida por la Sociedad Geológica de España y organizada en la provincia por la Asociación Geológica de Extremadura con la colaboración de diferentes entidades y administraciones públicas. Bajo el título “Donde nace la tierra blanca”, la jornada ha reunido a participantes de todas las edades en un recorrido por las históricas Minas de Tierrablanca, uno de los enclaves geológicos y mineros más singulares de Extremadura.

El Geolodía es un conjunto de excursiones gratuitas y abiertas al público que se celebran simultáneamente en todo el país con el objetivo de acercar la Geología a la ciudadanía y mostrar su importancia para comprender el paisaje, los recursos naturales y la historia del territorio. La edición de este año se ha desarrollado bajo el lema “La Geología ante el reto de la inclusión”.

Durante la actividad celebrada en La Zarza, los asistentes han podido descubrir la extraordinaria riqueza geológica de la zona, ubicada en las estribaciones de la Sierra de Peñas Blancas y considerada un enclave privilegiado para interpretar la evolución del Macizo Varisco. El recorrido permitió conocer sobre el terreno la estructura del conocido Anticlinal de La Zarza, así como la presencia de la denominada Cuarcita Armoricana, formación rocosa responsable de los relieves más destacados de la sierra.

Uno de los aspectos centrales de la jornada fue la explicación del proceso de formación del caolín, conocido popularmente como “tierra blanca”, mineral que históricamente ha marcado la vida económica y social del municipio. Los especialistas explicaron cómo la fracturación de las rocas durante la Orogenia Varisca permitió la circulación de fluidos hidrotermales que transformaron antiguos feldespatos en caolinita mediante un proceso químico denominado caolinización.

Además de la vertiente científica, el Geolodía sirvió también para recuperar la memoria de los antiguos “tierrablanqueros”, trabajadores que extraían y comercializaban artesanalmente el caolín para el tradicional enjalbegado de las viviendas extremeñas. Este oficio, fundamental en numerosos pueblos del sur peninsular durante buena parte del siglo XX, forma parte del patrimonio cultural e identitario de La Zarza.

La ruta, de aproximadamente 4,7 kilómetros, permitió visitar distintos puntos de interés geológico y disfrutar de panorámicas de la Sierra de Peñas Blancas y de las explotaciones de Tierrablanca, combinando divulgación científica, patrimonio y naturaleza.

Desde el Ayuntamiento de La Zarza se ha valorado muy positivamente la acogida de esta actividad, destacando la importancia de iniciativas como Geolodía para promover el conocimiento del patrimonio natural, impulsar el turismo científico y educativo y poner en valor la historia minera del municipio.

Montijo. La Gira de San Isidro Labrador

Montijo. La Gira de San Isidro Labrador

Manuel García Cienfuegos
Cronista Oficial de Montijo y Lobón
cienfuegos@cronicasdeunpueblo.com

Muchos son los pueblos que festejan a San Isidro Labrador, patrón de los agricultores. Muchos son los pueblos que lo tienen también como patrón. El próximo viernes, 15 de mayo, la provincia de Badajoz se llenará de romerías. La primera parroquia de Montijo hasta ahora documentada, estaba bajo la advocación de San Isidro, luego fue ermita y en el último tercio del XVII se convirtió en la casa-granero de los condes.


Las primeras noticias sobre la Gira de San Isidro Labrador en Montijo llegan en 1917. Así, el 30/IV/1917, el sacerdote Andrés Trigueros dedicaba una capilla a San Isidro en la ermita de Ntra. Señora de Barbaño, en la nave donde se sitúan las imágenes del Cristo de la Misericordia y San Luis, ofreciendo la mayordomía perpetúa a los presidentes de la Comunidad de Labradores. Lo era entonces José Moreno Pereira y secretario Julio García Pérez. Así comenzó todo. La Comunidad adquirió la imagen del santo, atribuida a Casarufina de Madrid, llamándole en los comienzos “Fiesta de la Agricultura”, para posteriormente “Gira de San Isidro”, hoy Romería.
La gente se vestía de ‘guapo’, con sus mejores trajes. Los hombres con traje de vestir, corbata y sombrero. El símbolo de los romeros era los pañuelos de gira. Ellas llevaban vestidos frescos de colores alegres, el pañuelo de gira atado al cuello y una pamela de espigadora en la cabeza. Como instrumentos musicales llevaban panderetas, castañuelas, botellas para hacer sonidos, etc. Que iban tocando nada más salir de Montijo por el camino viejo de Barbaño, El Encinal, La Puentecilla, Las Lagunas de las Encantás, hasta llegar a la ermita de la Virgen de Barbaño.


La Comunidad de Labradores, después de celebrar la misa organizaba la procesión que salía de la ermita portada por los labradores y custodiada por los Guardas Rurales. Tras la imagen iban los sacerdotes, la directiva de la Comunidad y las autoridades civiles y militares de Montijo.
Los labradores y sus familias celebraban la fiesta de su patrono por todo lo alto, dándole una gran importancia, mezclando el carácter religioso con el festivo. Los carros los engalanaban con palmas, colgaduras de ramas y flores de papel de colores llamativos. Subían sillas y bancos que les servían para ir sentados. Se tendían toldos para que diese la sombra. Hacían un círculo con sus sillas y bancos y montaban la comida en el centro a base de tortillas de patatas, chorizo, lomo, salchichón, queso… Allí comían en confraternización, acompañado con un buen vino de pitarra. No faltaba el concurso de carros engalanados y de caballos más vistosos y mejor domados, organizado por la Comunidad de Labradores, en los que se entregaban premios.


De entre las coplas más populares que se cantaban en la Gira de San Isidro destaco estas estrofas:

De San Isidro venimos
de comernos un borrego,
si no lo quieres creer
aquí te traigo los cuernos.
A la arena, a la arena,
al trigo, al trigo,
las mujeres casadas
con sus maridos.
San Isidro Labrador
mira por los labradores,
que se ahogan con el polvo
que sale de los terrones.
San Isidro Labrador,
un ángel a ti te guía,
y hoy te celebran cantando
esta alegre romería.

Hoy la romería no tiene nada que ver con la forma de divertirse de aquellos romeros que hacían la Gira de San Isidro.

Celebración del V Centenario: La Boda del Emperador en el Real Alcázar

Celebración del V Centenario: La Boda del Emperador en el Real Alcázar

Sevilla se prepara para conmemorar uno de los hitos históricos más deslumbrantes de su pasado: el enlace matrimonial entre Carlos V e Isabel de Portugal. Con motivo del quinto centenario (1526-2026) de este acontecimiento, la Academia Andaluza de la Historia organiza una mesa redonda excepcional en el mismo escenario donde se forjó la historia.


Detalles del Evento

  • Fecha: 13 de mayo de 2026.
  • Hora: 19:00 horas.
  • Lugar: Real Alcázar de Sevilla.
  • Acceso: Entrada por el Patio de Banderas.
  • Organiza: Academia Andaluza de la Historia con la colaboración del Patronato del Real Alcázar de Sevilla.

Programa de la Mesa Redonda

Bajo la coordinación de Miguel Cruz Giráldez, destacados especialistas desgranarán las múltiples facetas de este enlace imperial:

  • Crónica de un acontecimiento singular: Juan Cartaya Baños analizará el impacto del evento para Sevilla y España.
  • La perspectiva portuguesa: Luis M. de la Prada Hernández-Olivares abordará la visión lusa del enlace bajo el título «Numa galé sem batel».
  • Figura de la Reina: Marion Reder Gadow profundizará en el papel de Isabel de Portugal como reina consorte y gobernadora de España.
  • Legado artístico: Gerardo Pérez Calero expondrá las derivaciones artísticas que surgieron de esta boda real.
  • Impacto en las letras: Miguel Cruz Giráldez cerrará las ponencias analizando las consecuencias literarias del encuentro.

No pierdas la oportunidad de asistir a este encuentro académico en un entorno único, donde el rigor histórico se une a la majestuosidad del Alcázar para revivir 500 años de historia compartida.