Cronista Oficial Puebla de la Calzada

El sentimiento religioso del pueblo constituye uno de los rasgos fundamentales para la comprensión histórica de la Edad Media y la Edad Moderna. Durante ambos periodos, la religiosidad impregnó de manera profunda las estructuras sociales, las mentalidades colectivas y las prácticas cotidianas, configurándose como un elemento esencial de la identidad cultural de las comunidades. En este contexto, los pueblos de la Comarca Emeritense ofrecen un marco de análisis especialmente significativo para el estudio del denominado fervor religioso popular, característico de la época.

No obstante, resulta imprescindible señalar que el comportamiento religioso del individuo medieval presenta diferencias sustanciales respecto al del hombre de los Tiempos Modernos, particularmente en lo relativo a las manifestaciones de religiosidad y piedad popular. Estas diferencias responden tanto a cambios en las estructuras sociales y económicas como a transformaciones doctrinales y culturales que afectaron al conjunto de la sociedad.

En el ámbito espacial y temporal que presenta esta breve reflexión, dichas manifestaciones de religiosidad popular encuentran una expresión privilegiada en el surgimiento y desarrollo de las cofradías. Estas asociaciones, que aparecen con relativa prontitud en la Comarca Emeritense, desempeñaron un papel fundamental en la canalización del sentimiento religioso colectivo. Si bien sus fines primordiales estaban orientados al culto divino, no puede obviarse su destacada función social, especialmente en ámbitos como la caridad, la asistencia a los necesitados y el apoyo comunitario.

Las fuentes primarias disponibles permiten abordar el estudio de estas instituciones desde la perspectiva de la denominada Historia de las Mentalidades, una corriente metodológica que se apoya en un amplio y diverso corpus documental. Dichas fuentes se convierten, así, en herramientas indispensables para el historiador, al posibilitar el análisis de las creencias, actitudes y comportamientos colectivos en relación con lo religioso.

Las cofradías no deben entenderse únicamente como asociaciones generadoras de información de carácter religioso o como meros instrumentos de la vida eclesiástica —aunque este aspecto resulte ya de gran relevancia—, sino como entidades con un notable grado de autonomía. A través de su organización y actividades, estas asociaciones ofrecen valiosa información sobre las formas de comportamiento socio-religioso de las comunidades locales, constituyéndose en una manifestación genuina de la piedad y la religiosidad popular en el tránsito del Medievo a la Modernidad dentro de la Comarca Emeritense.

Nuestra interpretación se centra, en una primera aproximación, en localidades de especial relevancia dentro de la comarca emeritense de las que nos iremos ocupando progresivamente. En el caso de Puebla de la Calzada o Montijo, la documentación histórica atestigua la existencia, entre los años iniciales de los siglos XVI y XVII, de diversas asociaciones religiosas, entre las que destacan, la Hermandad de la Cruz, la de las Ánimas Benditas del Purgatorio, la Cofradía de los Santos Mártires y la Hermandad de San Pedro. Asimismo, se constata documentalmente la presencia, ya en el siglo XVI, de devociones tan interesantes en la mencionada comarca como por ejemplo Nuestra Señora de la Carilla, que contaba con ermita propia.

Por su parte, en las localidades de Puebla de la Calzada y Montijo documentan, para los siglos XVI y XVII, la existencia de la Hermandad de la Santa Cruz, la de Nuestra Señora del Rosario y la del Santísimo Sacramento, asociaciones que reflejan igualmente la vitalidad de la religiosidad popular en el ámbito local. El análisis detallado de estas hermandades, aunque en ocasiones los hemos desarrollado siguen abriendo interesantes caminos para nuestra investigación.

Estas manifestaciones de piedad colectiva encuentran un interesante paralelismo iconográfico en representaciones artísticas como el detalle de Disciplinantes de Francisco de Goya (1808-1812), que ilustra la persistencia de determinadas prácticas penitenciales y devocionales en la cultura religiosa española y d nuestra realidad más cercana como Montijo y la Comarca Emeritense igualmente para los siglos XVI-XVII encontramos ejemplos como los de la Hermandad de la Santa Cruz, Nuestra Señora del Rosario y Santísimo Sacramento.

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