CRONISTA OFICIAL DE VALDASTILLAS

Como en otras latitudes, salvo en aquellas en las que la tradición perdura, las manifestaciones carnavalescas de antaño han caído en desuso, dando lugar, en la actualidad, al colorido, la brillantina, la goma eva, caretas y disfraces, comprados o confeccionados para mostrarlos en comparsas.
El carnaval tradicional, rico y expresivo de la etapa anterior a la dictadura, e incluso en la dictadura, porque Valdastillas nunca lo perdió, ha quedado reducido a la mínima expresión, fruto del poco arraigo o debido a la búsqueda de la novedad y el gusto por el colorido acompañado de ritmos bailables.
Pero volvamos al carnaval tradicional, a ese de «hacer el carnaval» en el que tirando del baúl de la abuela, prendas abandonadas cumplían perfectamente para eso, «para hacer el carnaval».


En Valdastillas aparecía, los domingos, el «antrueju» que se prolongaba desde enero hasta el Miércoles de Ceniza y que consistía en ir enmascarado y revestido considerándose ir hecho un mamarracho.
También la figura del «Jarramachis» o «Jarramache», escogiendo cualquier prenda, incluso pieles de animales y machos cabrios, esbozados y en algunos casos tiznados para no ser reconocidos, constituía un gran momento carnavalero. El Jarramachis o jarramache, tenía la función de asustar ocultándose por las calles para aterrorizar, fundamentalmente a la chiquillería e incluso el Jarramache, realizaba bromas de mal gusto que tuvieron que ser prohibidas por las autoridades. Aún queda algo del Jarramachis, representado sobre todo por las mujeres.


El Miércoles de Ceniza salía la Vaca-Vacuja, un mozo disfrazado con cuernos, rabo y campanillo que hacía correr por las calles a la muchachada y cuando la Vaca-Vacuja estaba cansada, se la ordeñaba en la Plaza y a los curiosos del ordeño se les tiraba lo ordeñado, que pudiera ser leche o harina y así quedar embadurnada a la concurrencia.
Rondas de quintos acompañaban también los carnavales y «Repingonear los gallus» para comérselos con los amigos son tradiciones, que como las anteriores, desaparecieron o su presencia es muy exigua, limitada a alguna ronda.
También culinariamente, por estos dias de los carnavales, era el momento de invitar a los amigos a merendar huevos con chorizo frito y si la edad lo permitía, «echar un vinu».


Este año, por iniciativa del grupo «El Bosque de la Sabiduria» hoy, en el pabellón municipal, se ha realizado una recreación explicativa de «Los Jarramachis-es»para los niños de Valdastillas y de todo el CRA (Centro Rural Agrupado), para poner en valor esta tradición muy arraigada antaño entre los cuqueños. Y como el carnaval no está reñido con el buen yantar, esta tarde desarrollarán un taller de elaboración de dulces de carnaval centrado en los huesillos y los turrillos.
Conviene recordar estas manifestaciones que formaban parte del ciclo festivo cuqueño, costumbres que se imponían antes del recogimiento y silencio al que sometía el tiempo de Cuaresma, momentos de diversión que no se volverían a producir, hasta el sábado de Gloria con el día de los Quintos.


Sea cual sea el tipo de Carnaval, vivamos Don Carnal cada uno como lo quiera entender, tradicionalmente o soltando brillantina, serpentina y colorido.
Feliz carnaval cuqueño 2026.