Emilio Arroyo Bermejo CRONISTA OFICIAL DE ZARZA LA MAYOR Y VALDASTILLAS
El pasado día 29 de marzo se presentaba como una propuesta que desde hace tiempo tenía en mi agenda, pero encontrar el momento se venía convirtiendo en harto difícil. Era el domingo de Ramos y en contra de lo que habitualmente hago ese día, decidí viajar a las tierras del Geoparque Villuercas-Ibores-Jara, comarca cacereña que conserva excelentemente su estado natural.
Centré mi presencia en Carrascalejo de la Jara, localidad a la que había asistido en dos ocasiones anteriores por motivos luctuosos que, como es lógico, no me permitieron adentrarme en conocer el territorio, sus grandezas naturales y patrimoniales.
Situado Carrascalejo en las estribaciones de la Sierra de Altamira, la tradición indica que fue fundado por unos colmeneros de Talavera de la Reina, los que se asentaron en el paraje de El Carrascal y de ahí la denominación de Carrascalejo.
Ofrece el lugar una gran riqueza en cuanto a fauna y flora. Su cercanía a la sierra facilita el hábitat a especies como jabalíes, buitres, venados y corzos, especies que componen la fauna mediterránea. El olivo, cereal, encinas y alcornoques son su plato fuerte en cuanto a especies arbóreas.
Así que esa mañana madrugué para que, tras hacer los 165 km que dista de Cáceres, estar a primera hora ya plantado en Carrascalejo de la Jara, tras pasar por Navalmoral y coger la carretera de Guadalupe, pasar por Peraleda de la Mata y avanzando en el camino, dejar a un lado los restos romanos «Los Mármoles» de Augustobriga, atravesar el pantano de Valdecañas para llegar a Bohonal de Ibor y girar a la izquierda, abandonando la carretera de Guadalupe, para alcanzar, en este orden, Peraleda de San Román, Garvín, Valdelacasa de Tajo, Villar del Pedroso ( famoso por su Carnaval de Ánimas con origen en el siglo XVII y declarada fiesta de Interés Turístico Regional en 2020) y conquistar Carrascalejo, el de la Jara y no confundirlo con El Carrascalejo al lado de la Emérita Augusta.
Allí me esperaba un amigo, de esos amigos que haces cuando estudias y compartes momentos, ese amigo que cuando escribió uno de sus tres libros publicados, me permitió prologar el libro titulado «Carrascalejo de La Jara, datos y vivencias» publicado en 2004 y que en un párrafo del prólogo escribí: «El recuerdo a un pasado y el respeto a la tradición de Carrascalejo ha sido la constante que ha mantenido viva la llama para que este trabajo , amable lector, esté hoy entre sus manos y espero que este viaje que Isidoro les propone les satisfaga al igual que me ha ocurrido a mí».
Así que sin lugar a dudas, él, Isidoro Dávila Dávila iba a ser mi guía por las tierras de Carrascalejo de la Jara.
Pero antes cogimos fuerzas con unos buenos churros en el Bar Mateos, gestionado por Merche, para tras ello comenzar a adentrarnos en un conocimiento pormenorizado de este bello pueblo de la Jara.
A decir verdad, aunque anteriormente había alargado el hecho de volver a Carrascalejo, ahora había un motivo que propició que en cuanto tuviera oportunidad tenía que situarme en la localidad. La razón era sencilla, mi guía ha inaugurado, en la casa de sus padres, ya fallecidos, un museo etnográfico que ha dedicado a su hermana fallecida en el verano de 2024 y a la cual también tuve el placer de conocer y compartir momentos con ella y hoy ese museo se conoce como «MUSEO ETNOGRÁFICO PILAR DÁVILA».
Asombrosa la recopilación de enseres que ha recogido Isidoro de su propia familia y de aportaciones de vecinos y amigos de su localidad y de otras. Un excelente repaso a la vida de antes, un recordatorio de la vida rural, organizado el museo por sectores y actividades del cual se podrá disfrutar, para que durante una hora y media, aproximadamente de explicación, quien lo visite conocerá de primera mano el uso de la gran mayoría de los objetos expuestos y podrá visitarlo de forma gratuita, previa cita al teléfono 646801231. Vale mucho detenerse en la exposición.
Recorrimos Carrascalejo de la Jara, un pueblo dividido en dos por su valle fluvial y natural que permite la existencia de un gran número de pozos, excelentemente conservados tanto en el casco urbano como fuera de él, además de un bello pilón denominado de «La Fragüilla» datado de 1917, pilón que antes derramaba el agua hacia unos bellos lavaderos públicos, con doce puestos, que en la actualidad se encuentran en excelentes condiciones de conservación.
Carrascalejo contó con varios hornos de «Pan Cocer» distribuidos por los distintos barrios, hornos a los que acudían los vecinos a cocer su propio pan. En la actualidad y de propiedad municipal, se conservan tres en excelentes condiciones guardando en ellos utensilios como las palas y en la actualidad sirven para hacer los dulces típicos en las fiestas de San Mateo (21 septiembre), Cristo Soberano (9 abril) o cuando la ocasión es propicia.
La Iglesia datada de siglo XVII presenta una estampa aparentemente moderna pues sufrió una gran reforma en 1940. La iglesia parroquial, bajo la advocación de Nuestra Señora de la Asunción, tiene una sola nave y en una capilla lateral se custodia una copia de la imagen de la Virgen de Guadalupe, así como la reliquia de un trozo de manto cedido por el Real Monasterio de Guadalupe.
Me llamó mucho la atención en el recorrido el antiguo cementerio parroquial. Situado a los pies de la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, encontramos un llamativo cementerio, de propiedad parroquial, con una bella portada, con puerta de madera de dos hojas, con un bello y gran cerrojo de forja, adintelada la portada con un travesaño-dintel de madera apoyado en jambas constituidas por sillares de granito, coronado, el adintelado travesaño, por un tejadillo cubierto con teja árabe que a su vez es rematado por una bella cruz de forja indicando el sentido religioso del recinto. Datado el cementerio en el siglo XVI y conformado con tumbas en tierra, supone transportarse a inicios y años posteriores al siglo XX (por los datos que ofrecen las lápidas), llamando mucho la atención, datos como la muerte de niños y personas relativamente jóvenes e incluso cuando se ofrece la edad del finado, se escribe, además de la edad, los meses y días a la muerte del fallecido. Algunos cruceros diseminados por el espacio mantienen el carácter religioso del recinto sagrado. Curiosidades.
Si singulares son los hornos de pan cocer y el cementerio antiguo, singular también es su enebro. Una ruta senderista señalizada con salida desde Carrascalejo te acerca hasta «El Enebro», un árbol catalogado como singular con una altura que supera los 9 metros y con un diámetro de copa que sobrepasa los 10 metros, árbol perfectamente circundado para la observación del senderista.
Antes de yantar quedaba ver una era tradicional, ese lugar donde se trillaba después del arduo trabajo de la siega con muchos de los objetos que habíamos visto anteriormente en el «Museo Etnográfico Pilar Dávila» y que evocaba lugares ya casi olvidados hasta en el medio rural.
Hubo que volver a coger fuerzas y lo volvimos a hacer en el Bar Mateos, ese lugar de ocio por donde el tiempo no ha pasado y donde los Carrascalejanos desayunan diariamente sus churros, toman sus vinos, echan la partida y entre sus paredes ven pasar el ciclo de la vida. Y las fuerzas nos las repuso su gestora, Merche, que nos ofreció unas exquisitas migas del lugar y un delicioso secreto aliñado con una ensalada que generó el aprecio de los que compartimos mesa y mantel.
Con las fuerzas repuestas, quedaba subir al Puerto de Arrebatacapas que permite el paso de Carrascalejo a Navatrasierra, lo que corresponde con una de las últimas etapas del Camino Real de Guadalupe, ruta que comienza en la Parroquia de San Jerónimo El Real de Madrid y que recorrían los Reyes Católicos en su peregrinar al Monasterio de Guadalupe. Riqueza paisajista es la que presenta la subida a este puerto lo que ha convertido a Carrascalejo, por su enclave, en un estratégico lugar del Camino Real de Guadalupe. Allí, en la cima, el horizonte se aleja, las vistas son impresionantes y si el viajero desea un poquito de recogimiento, un pequeño altar de pizarra y granito acoge la imagen en azulejos de Nuestra Señora de Guadalupe acompañada por las imágenes de Santo Tomás, patrón de Navatrasierra y San Mateo, patrón de Carrascalejo.
De vuelta, encontrará el viajero en Carrascalejo un área de recreo municipal, donde poderse alojar en un complejo de bungalow rurales dotados de merenderos dentro de la propia naturaleza envolvente que ofrece el pueblo.
La tarde se echaba, Carrascalejo a la umbría presagiaba el fresco de la noche a sabiendas de que en mi mente habían quedado bien fijados los detalles de este recorrido para ahora ser escritos y divulgados para general conocimiento.
La Jara y Carrascalejo, una comarca y un rincón que te sorprenderá. A mí, así fue.
Emilio Arroyo Bermejo Cronista Oficial de Zarza La Mayor y Valdastillas
Como Cronista Oficial de Zarza la Mayor el próximo miércoles 22 de abril, estaré en el Centro Penitenciario de Cáceres para ofrecer una conferencia bajo el título «CONOCE ZARZA LA MAYOR: UN PUEBLO RAYANO». Es para mí una satisfacción estar en este Centro divulgando la historia, monumentalidad y tradiciones de la Muy Leal Villa de Zarza la Mayor.
Emilio Arroyo Bermejo CRONISTA OFICIAL DE ZARZA LA MAYOR Y VALDASTILLAS
Cuando arribamos ayer a la sierra de Tormantos, enclave de la localidad jerteña de Valdastillas, la umbría comenzaba a invadir la estribación. El día alcanzaba su decrepitud después de haber vivido una jornada para el recuerdo. La noche anterior había sido inquieta, esas noches previas que sabes que mañana será un día bonito y mucho antes de la hora prevista te apeas de la cama y la maquinaria comienza a funcionar. A las 8,30 hay que estar en la parada de autobús de Valdastillas, porque así se decide, lo decide la Asociación de Mujeres «Balcón del Valle» de Valdastillas, localidad de la cual soy desde el pasado mes de noviembre su Cronista Oficial, y decide ir a Zarza la Mayor, localidad de la cual también soy su Cronista Oficial, a realizar un viaje cultural y de ocio para conocer lo que atesora Zarza en todos los órdenes.
Durante un mes se ha estado preparando esta visita por todo lo que la intendencia exige en estos casos. Mi primer agradecimiento es para la Asociación de Mujeres «Balcón del Valle» de Valdastillas y a los 32 cuqueños asistentes por recoger la iniciativa que les propuse, suponiendo su aceptación para mí un acicate en intentar quedar a Zarza a la altura que merece. Formaba también parte de la expedición su alcalde, José Ramón Herrero Domínguez. El autocar bajó al río Jerte, se encaminó hacia la capital placentina y tras pasar por la almohade Galisteo, la episcopal Coria y la taurina Moraleja con las reses de Victorino Martín, arribamos a la sierra de la Garrapata-Valdecaballos para entrar en tierras zarceñas, en ese término municipal de 167 kilómetros cuadrados que forma parte de la Reserva de la Biosfera Tajo-Tejo Internacional y de la Macomunidad Rivera de Fresnedosa.
En el autobús ya surgieron las primeras preguntas, algunas tuve que frenar, pues debían ser contestadas «in situ» y en el momento oportuno. Todo estaba pensado y organizado y así fue, hasta en la cronología fuimos cumpliendo después de conocer lugares emblemáticos, ermitas, fuentes, calles, plazas, edificaciones civiles históricas y un sinfín de detalles que en el recorrido de seis horas (en sesión de mañana y tarde, sin contar el tiempo de comida) fui desmenuzando para que Valdastillas se llevara un gran conocimiento y recuerdo de su estancia en Zarza.
A las 10 horas estábamos en los aledaños de la antigua ermita de San Antonio Abad, inicio de la ruta, hoy «Centro de Identidad la Encomienda de Peñafiel» donde tras unas explicaciones, pudieron conocer el centro, los modos de vida de los freires de la Orden de Alcántara y donde aproveché para darles a conocer el Castillo de Peñafiel a partir de una maqueta de su torre del homenaje, además de explicarles los usos que esta antigua ermita había tenido después de la desamortización de Mendizabal. Quiero dar las gracias a Susana Luis Piñeiro, responsable del Centro y a su padre, que aunque no nos pudo acompañar, sí me facilitó todo lo necesario, así como dípticos e información promocional del Centro y de la Reserva de la Biosfera. Algunos visitantes dejaron impronta en el libro de visitas.
El recorrido continuó al pabellón municipal y tras ello, recorrer la Avenida de la Constitución, conocer el ensanche zarceño y llegar a la Plaza de Toros donde di cuenta de su historia, de la existencia en la localidad de la Peña Taurina «Heraclio Pombo» y en la actualidad sede de las clases prácticas de la Escuela Taurina de Extremadura. Aquí quiero agradecer al concejal del Ayuntamiento Rafael Borrega Granado el facilitarme las llaves tanto del pabellón municipal como de la plaza de toros. Contiuamos hacia el Castillo después de ver la Cruz de los Caídos y la avenida Doctor Perianes Carro. Previa a la explicación en la explanada del Castillo, oteamos la Piedra Caballera y les hablé un poquito de la Calzada Romana que, entre otros, defiende su existencia Pascual Madoz y José Luis Melena, para después fijarnos en el Calvario y en la obra de la ermita del Castillo con las consiguientes explicaciones pertinentes. Agradecer a Genari Diaz que siempre está dispuesta para abrirme la ermita. Gracias a Genari Diaz y también gracias a Trini Gutiérrez Morán que en otras ocasiones me facilitó la llave.
El mural de Sojo, en la calle Castillo, con las manos trabajadas cosiendo de la zarceña señora Luisa Vicario de Sande, fue otro punto de interés en el que me atreví a cantarles, por cierto no muy bien pues el cantar no es lo mío, la primera estrofa de la jota de Zarza: «No salgas niña a la calle…» hice lo que pude. Accedimos al horno del Castillo, expliqué su funcionamiento, elogié la figura de los grandes artesanos alfareros zarceños como Julián Morán Jorge, para después desde el mirador del Castillo otear Zarza desde lo alto. Tras ello nos esperaba la ermita de Santa Clara, su pasado, sus secretos, su estado, su relación actual con el Museo Arqueológico de Badajoz, para posteriormente llegar a la emblemática Plazuela y representarles las tres reverencias del Domingo de los Tiros con la explicación de todos los prolegómenos y eventos posteriores. Agradecer aquí, la presencia de María del Puerto Magro Pérez que nos hizo una foto de grupo delante de las esculturas de la zarceña y zarceño ataviados con el traje de la localidad y que tras ello, Puerto, resaltó la emoción que se vive sirviendo como mayordomos en las reverencias. Ménsulas, dinteles, esgrafiados y chimeneas nos fueron acompañando hasta la barroca ermita de San Juan. Pero antes de conocer San Juan vimos cómo se adorna un arco de bienvenida a la Virgen de Sequeros. Aquí en este momento comenzó a acompañarnos la Junta Directiva de la Asociación de Mujeres de Zarza la Mayor «Nuestra Señora de Sequeros» en las personas de Josefa Prado Jorge, Tomasa Blanco Placeres y Ana María Navais, que desde que les anuncié esta visita presentaron toda su disposición a colaborar en lo que fuera necesario. Gracias Josefa, Tomasa y Ana María. Expliqué la fachada de San Juan, atrio e interior, su arco y casa contigua solariega sin olvidar sus huertas. Y gracias a Tomasita y la señora Teresa por disponer de la llave para entrar en la ermita.
Ahora se hacía necesario un descanso, así que el Fari nos dispensó café, refrescos y alguna que otra cerveza para mitigar le calor del que disfrutamos. No había que enredarse mucho, el programa había que cumplirlo y nos esperaba la fachada del Cine de Don Mario en el que glosé rasgos de su historia y momentos vividos por los zarceños. Seguidamente visitamos la Puentita, casa del Vicecónsul de Portugal y entrada de la fachada de la casa de don Mario. La explicaciones complementaron estos tres lugares para luego en la calle Concejo, volver a ver la confección de otro arco para la Virgen de Sequeros pues tuvimos la suerte de que estos días Zarza ebulle por la presencia de la Madre de Sequeros en la Parroquia y que ahora, durante unos días, visitará en procesión todas las calles del pueblo por lo que los zarceños la reciben con arcos florales, adornos, balconeras y banderines. Llegar a la iglesia y ver en el altar mayor a Nuestra Señora de Sequeros es el mejor regalo que Zarza pudo ofrecer a los vecinos de Valdastillas. El calor estaba presente y el fresco de la Iglesia Parroquial de San Andrés se agradecía y allí glosé retazos de su historia, reformas producidas en la misma y presentación de su iconografía. Gracias a Josefita Núñez Andrade, que siempre que la molesto para que me abra la iglesia siempre está dispuesta y yo agradecido de ello. La Casa de la Encomienda y la Real Fábrica de la Seda centraron la siguiente parada y tras las explicaciones fuimos recibidos en el Excelentísimo Ayuntamiento de Zarza la Mayor por el primer teniente de alcalde, don Juan José Núñez Estévez, quien en el Salón de Plenos dirigió una bonitas palabras a la concurrencia haciendo incapié en la importancia del conocimiento histórico de los municipios como Zarza la Mayor y yo, como Cronista Oficial de la localidad, aproveché para explicarles las armas del Escudo Municipal. En este mismo salón, la Asociación de Mujeres Nuestra Señora de Sequeros de Zarza la Mayor tuvo el detalle de elaborar dos cazuelas (plato-postre típico zarceño), y tras la explicación de su elaboración, se procedió a la degustación del mismo, quedando toda la expedición con un buen «sabor de boca». Gracias a Juan José por abrirnos la casa de todos los zarceños y gracias por el gustazo de volver a probar la cazuela de la mano de Josefa, Tomasa y Ana María. La Plaza del Rollo, con su rollo e historia, los balcones corridos y la Fuente del Concejo, su historia, construcción y uso nos iban anunciando que la jornada de mañana llegaba a su fin. Pero todavía no habíamos terminado, teníamos que llegar al crucero del Altozano y adentrarnos en la ermita de San Bartolomé, el patrón, conocer sus usos, su imaginería, nuestro Nazareno, leyendas, hechos ocurridos en ella y hablar «hasta de gallinas». En San Bartolomé nos acompaña María Teresa Montero Britos para poner voz a la tradición del Huerto de San Bartolomé, tradición a la que dediqué el pasado Miércoles Santo una exhaustiva crónica. Gracias Maria Teresa. El estómago avisaba, el Complejo Valle Grande nos esperaba. De diez. Su gestores, como siempre, nos acogieron y ofrecieron lo mejor, además de mostrarnos todas sus instalaciones. Gracias José, gracias Amparo y gracias a todo el equipo que lo hace posible. Y gracias a Josefa, Tomasa, Ana Maria y Meñi Montero, zarceñas de la Asociación de Mujeres que también quisieron compartir con todos mesa y mantel. La jornada de tarde nos esperaba y la campiña de la Virgen de Sequeros sería nuestra primera parada. Reviví con la expedición las romerías de la Virgen de Sequeros y de San Isidro, las transformaciones que se han producido a lo largo de los años en la campiña sin olvidar la historia y detalles de la ermita. Seguimos el recorrido hacia el Centro de animales Exóticos y Tortugas gestionado por Daniel Iglesias en el sitio del antiguo tejar, al lado del Cementerio Municipal. Gracias Dani por tus explicaciones, por tu acogida y buen hacer de forma altruista sin ningún tipo de ayuda. Desde un tiempo a esta parte también incluyo en mis rutas la visita al Cementerio Municipal, antes Cementerio de La Piedad. Recorrerlo con breves explicaciones en voz baja, fijándonos en detalles, creo que merece la pena por respeto y consideración a nuestros a antepasados. Y llegamos casi al fin del viaje. Nos quedaba llegar al azud del Eljas, esa línea divisoria entre España y Portugal pero que en nada nos separa del vecino pueblo portugués. Apreciar su área de descanso, bungalows, bar de verano y agua fresca en buena cantidad que todavía discurre por su cauce, era la guinda que colmó el viaje, pero no solo hubo guinda, hubo corona, pues el viaje lo coronó la imagen de la Torre del Homenaje del Castillo de Peñafiel que se otea desde el lado portugués. Un viaje para enmarcar gracias a la Asociación de Mujeres Balcón del Valle de Valdastillas, gracias a la Asociación de Mujeres Nuestra Señora de Sequeros, gracias al Centro de Identidad la Encomienda de Peñafiel, gracias al Ayuntamiento, gracias al bar el Fari, gracias al Complejo Valle Grande, gracias al Centro de Tortugas y Animales Exóticos y a todas las personas que por las calles mostraron afecto y cariño hacia el pueblo de Valdastillas.
Y termino como empecé esta crónica. «Cuando (después del viaje cultural a Zarza la Mayor) arribamos ayer a la sierra de Tormantos, enclave de la localidad jerteña de Valdastillas, la umbría comenzaba a invadir la estribación. El día alcanzaba su decrepitud después de haber vivido una jornada para el recuerdo»…y así fue, doy fe, las muestras de afecto y agradecimiento tanto en Zarza como en el viaje de regreso eran patentes, Valdastillas había vivido un viaje para el recuerdo, con sentimiento, emoción y agradecimiento. Otro motivo más de orgullo zarceño y orgullo cuqueño.
Emilio Arroyo Bermejo CRONISTA OFICIAL DE ZARZA LA MAYOR
Hablar o escribir sobre Zalama y La Pista es revivir dos templos de la diversión y buenos momentos vividos por los zarceños en estos establecimientos que bien merecen ser nombrados como «instituciones de la diversión».
Nos remontamos a 1948, cuando el 13 de junio se inaugura Zalama bajo la propiedad de Don Francisco Gundín González. Ese día un programa extenso hacía preveer lo que Zalama con el paso del tiempo sería. El programa de inauguración estuvo a la altura que la ocasión merecía.
Sesión vermut a las 11 horas con la orquesta «Cacharra», seguida de distintos solos de violín, trompeta, acordeón y piano abrieron los actos de inauguración. A las 15 horas fue la sesión café la que cogió el testigo con conciertos de divos y para finalizar, a las 19 horas, gran baile con dos orquestas. No faltó detalle. El mostrador fue dirigido por Antonio Aparicio, con un equipo de camareros vestidos a la última, porteros, botones y limpiabotas.
ZALAMA respondía a las primeras letras de ZARZA LA MAYOR y la edificación se erigía como un bello edificio simétrico en su fachada, destacando los ventanales con arcos de medio punto, que daban luminosidad al bar y los dos óculos situados en los laterales del piso superior.
Recuerdan los mayores las sesiones vermut de los domingos después de misa, cuando desde la balconada del salón emitía música una gramola, también la nombran con picú (pick-up) y los clientes, entre bebida y bebida, escuchaban música y algún que otro baile se producía. También se recuerda el banquete que se celebró en Zalama el 20 de septiembre de 1964 con motivo de la declaración- nombramiento de Hijo Adoptivo de Zarza la Mayor en la persona del doctor don José Perianes Carro y que a su vez se le dedicó la avenida que lleva su nombre y que por cierto, el cubierto o menú, costó a los asistentes 315 pesetas.
Llega el año 1967 y Zalama pasa a manos de Anastasio Herrero Rabasco y Mercedes Pardo Montero tras un traspaso del anterior propietario don Francisco Gundín González.
Anastasio (1934-2023), era hijo de Ricardo Herrero Perianes y Amparo Rabasco que vivieron en la calle Abajo número 17. Mercedes (1933-2021), era hija de Marcelo Pardo Almeida y María Montero Pulido, matrimonio que además de Mercedes tuvo otros hijos como Clementa, Obdulia y Eulogio. La familia de Mercedes vivió en la Plaza y posteriormente en la calle Sargento García Luceño, número 16, hoy calle La Reverencia.
Pero Anastasio y Mercedes, antes de hacerse con Zalama ya habían regentado un bar en la Plaza número 2 (como di cuenta en la crónica del 14 de noviembre de 2025 con el título «Un bar con tres propietarios en la Plaza») y tras ello, comienzan a dirigir Zalama, naciendo en Zalama la hija menor, Mari, el 22 de agosto de 1968. El hijo mayor, Ricardo, había nacido el 12 de febrero de 1959 y Marcelo el 8 de agosto de 1961.
Zalama tenía un salón con un techo muy alto, todo lo alto que era el edificio y desde la vivienda, del piso de arriba, salía la balconada antes referenciada y Marcelo recuerda, «yo me asomaba para ver a la gente bailando».
Zalama, ya de la mano de Anastasio y Mercedes, sufrió algunas remodelaciones, como la bajada del techo del salón, obra realizada por el conocido constructor Alipio para colocar el cuadro de luces por el técnico audiovisual «Carrasco». La pista de baile, tras la reformas, quedó de 118 metros cuadrados como indica la memoria descriptiva visada el 19 de diciembre de 1980. Se sustituyeron los bancos de la discoteca por sillones bajos más cómodos; se construyó de forma elevada la sala del pinchadiscos y se eliminó el escenario, (que debajo tenía un sótano donde se guardaba la bebida). También se quitó la cocina del corral y se creó la discoteca de verano tras eliminar el escenario, discoteca veraniega con forma triangular a la que se accedía desde el salón y con el paso del tiempo este espacio de la discoteca de verano se convirtió en un pub. Cambios que exigían los tiempos.
Son momentos en los que Zalama necesita más espacio y adquieren la casa contigua, además de tener alquilada a los herederos de Blanca Bermejo Gazapo una casilla para almacén de bebidas en la Travesía de Sequeros.
Zalama ofreció bodas, bautizos y comuniones, bailes infantiles, eventos diversos siempre de la mano de excelentes cocineras como Carmen, Antonia y Julia y camareros como Mariano, Justo, los hermanos Juan y Julián y otros procedentes de Moraleja. Al mando de los botones, pinchando discos, Méñito, Simón y Fernando, entre otros, pusieron ritmo a los jóvenes y no tan jóvenes en Zalama y después en La Pista.
Pero llega el año 1975 y Anastasio y Mercedes compran al sr. Aquilino Cortés Pedraza La Pista, un espacio amplísimo con bar, salón, vivienda, baile de verano y huerta. El espacio del baile de verano sirvió en alguna ocasión como cancha de voleibol para un gran equipo femenino que poseía Zarza y el día de la jubilación del maestro don Julián Pantrigo López, este espacio acogió una tabla de gimnasia ofrecida por sus alumnos como despedida.
Son los años de desarrollo en Zarza, Zarza como nadie vive los buenos momentos y el «ojo clínico» de los Herrero-Pardo lo advierte y comienza una etapa de trabajo, de mucho esfuerzo para dar lo mejor a Zarza.
A partir de estos momentos, la familia dirige Zalama y La Pista y en poco tiempo, Ricardo va teniendo más edad y se hace cargo de Zalama y Marcelo, con 14 años, se instala con sus padres en La Pista y comienzan los años de esplendor de este buque insignia zarceño. La Pista no era sólo el bar, era la parada del coche de línea «El Directo», era el restaurante donde muchos zarceños celebraron sus bodas, comuniones, bautizos ,quintas, cotillones de nochevieja, mítines políticos, reuniones de asociaciones, encuentros de cazadores, en resumidas cuentas, un pulmón vital en la vida de los zarceños.
Pero La Pista cambió su nombre, al menos en los papeles. Vicente Guillén Olgado le sugirió a Anastasio ponerle al negocio el nombre «Marimar», en honor a sus tres hijos, eligiendo la primera sílaba de sus nombres para configurar la nueva denominación, pero a decir verdad, el negocio siguió llamándose La Pista para el común de los zarceños.
El ajetreo en La Pista era constante, llegó a haber hasta dos bodas diarias, una a medio día y otra por la noche, las barras estaban repletas de clientes, no se encontraba un velador en la terraza, actividad que se alargaba hasta bien entrada la madrugada las noches de verano y muchos días, por la ausencia de lavavajillas, estuvieron fregando vasos hasta las 9 de la mañana.
Al principio no tenían máquina de hacer hielo y en una ocasión Anastasio trajo un carro de paja para meter debajo las barras de hielo, para que no se descongelaran e ir partiendo los trozos, tarea que realizaban Antonio Rosellón y Fidel, pariente de la familia, hasta que compraron un fabricador de hielo. La primer cafetera que compraron para La Pista costó 500.000 pesetas.
En La Pista, trabajaron de camareros, durante años, los hermanos Piris, Santiago y José, Ramón de Ceclavin y otros.
La Pista de verano también tuvo su expansión. Se colocó un cuadro de luces (también lo colocó «Carrasco), se construyó un segundo escenario, pues algunos años, en la feria, había dos orquestas, con una gran afluencia de público, tanto cuando había discoteca como cuando había orquesta, por lo que había que controlar el acceso de las entradas, distinguidas entre caballero y señorita, tarea que realizaron tanto en Zalama como en La Pista personas como José Módenes, Juan Piris Palomino o Flores Pedraza Manuel.
El 24 de agosto de 1981 la discoteca de verano acogió al grupo de rock andaluz «Alameda», marcando un hito en la comarca y en varias ocasiones actuaron «Los Tarantos», además de buenas orquestas por San Bartolomé.
Pero a Mercedes no le asusta nada, su sonrisa lo puede todo y se arremanga para poner un kiosco a pie de avenida y desde allí endulzar con las golosinas, polos y helados a los niños a la entrada y salida de la escuela y además ofrecernos ricos churros diariamente y los fines de semana invernales regados los churros con un rico chocolate.
Zalama y La Pista es la vida de Anastasio, Mercedes, Ricardo, Marcelo y Mari.
Zalama y la Pista es esfuerzo, tesón y trabajo de una familia luchadora que muy bien define la hija menor con estas palabras: » viví mi infancia en La Pista, en una familia trabajadora, humilde, emprendedora, mis padres siempre nos inculcaron el amor al trabajo» y «nunca se cerraba Zalama, nunca se cerraba La Pista, siempre trabajar, trabajar y trabajar».
Marcelo no sale de La Pista. La Pista es su casa, su ser, mantiene diariamente la cafetera encendida, goza allí, recuerda, se emociona y en su memoria sus padres y hermano.
Cuántos momentos vividos en Zalama y La Pista, bailes y primeros o definitivos amores entre sus paredes, deliciosos manjares en sus mesas, cuántos eventos para el recuerdo, en definitiva, memoria colectiva de un pueblo que siempre estará agradecido a todo lo que significaron y al buen hacer de sus gestores.
Ricardo (+ 2021), Mercedes (+2021) y Anastasio (+2023) ya marcharon, pero su legado perdura y Zarza los recuerda con emoción y respeto.
Siempre Zalama, siempre La Pista.
Otro motivo más de orgullo zarceño.
Emilio Arroyo Bermejo
CRONISTA OFICIAL DE ZARZA LA MAYOR
Cuando Zarza no se ha recuperado de la emoción, gozo y alegría del Domingo de los Tiros, nuevamente afronta hoy, Martes de Pascua, otro de los días grandes para los zarceños, el día de la Romería en honor a su patrona la Virgen de Sequeros.
En el libro titulado «Zarza la Mayor» (Impresiones y recuerdos) de Antonio del Solar y Taboada y Marcelo López de Alba (Badajoz 1928), refiriéndose a la Virgen de Sequeros se dice:
«Nuestra Señora de Sequeros en Zarza la Mayor es el faro a donde todos miran en sus penas y en sus alegrias; Ella cubre con su manto la cuna del hijo enfermo; a Ella se le pide que libre a los sembrados de las tormentas; Ella recoge el último aliento de los que en la villa mueren; Ella es de todos y todos son Ella».
Zarza reserva y vive uno de sus festivos locales para honrar a la que los zarceños decimos y cantamos:
«Excelsa Reina de los zarceños…»
Gracias a don Juan Núñez Andrade, presbítero zarceño, la Virgen de Sequeros tiene su himno, al que puso música el folklorista y maestro de Capilla de la Santa Iglesia Catedral de la Diócesis de Coria-Cáceres don José Luís Rubio Pulido.
El himno en su primera estrofa dice:
«Excelsa Reina de los zarceños,
flor que es aroma, vida y luz,
Virgen que reza, que pide y sufre,
intercediendo junto a la Cruz».
Y Ella es Nuestra Señora de Sequeros a la que hoy en su campiña y alrededor de su ermita e imagen, los zarceños rezarán, participarán en su misa, realizarán ofrendas y procesionarán con Ella, para luego dar rienda a la diversión con la degustación de manjares romeros y preciados líquidos a gusto de cada cual.
Pero para ello, se ha realizado un trabajo que hay que agradecer a las personas que voluntariamente se han preocupado de que la ermita presente una bella estampa y que la Virgen luzca unos arreglos florales como ELLA merece y al Ayuntamiento por la adecuación de la campiña.
Aunque la primigenia ermita estaba ubicada en la dehesa de Benavente, contamos con la actual datada en 1633, como lo atestigua una inscripción que aparece en el dintel de la puerta interior situada en el lado del evangelio que da acceso a la zona de hospedería y que dice: «HICOSE ESTA ERMITA SIENDO MAYOR DO…TRIV MONTERO CIRVJANO AÑO DE 1633»
Resalta en el presbiterio la bóveda pintada al fresco y el retablo donde se aloja el camarín de la Virgen.
A partir de los años 70 la ermita ha sufrido reformas y dotaciones sustanciales como la cubierta de fábrica, solado y zócalo, carpintería interior, construcción del camarín, restauración de la imagen de la Virgen, mejora y ampliación de la hospedería, colocación de nueva verja de separación entre la nave y el presbiterio, así como mejoras en los exteriores como dotación de más servicios higiénicos, construcción de bares-kioscos, escenario musical y ampliación de espacio con la compra por parte del Ayuntamiento de una finca aledaña.
La devoción zarceña hacia Nuestra Señora de Sequeros no se circunscribe exclusivamente a este día, la Virgen de Sequeros es el «buque insignia» al que los zarceños «miramos cuando venimos y cuando nos vamos», es la que está presente en nuestras vidas, es la Madre de Zarza a la que le imploramos, pedimos y agradecemos.
Ella hoy sonríe y se alegra al ver a su pueblo divertirse, compartir, empatizar, en definitiva, vivir un día bajo la protección de su manto.
Y este año Zarza y la Virgen de Sequeros también gozan porque mañana, en procesión, la trasladaremos a la Iglesia Parroquial de San Andrés Apóstol, como tradicionalmente se viene haciendo cada cuatro años. Durante su estancia en el pueblo se la honrará con su novena para después seguir con nosotros visitando todas nuestras calles para lo cual, con el esmero necesario, engalanar las vías y avenidas con arcos de recibimiento, adornos florales, balconeras y banderines hasta que la volvamos a despedir en la Cruz de los Caídos.
Que la Madre proteja a Zarza, que siga siendo el faro al que aludían Solar y Taboada y López de Alba y que como dice el himno, «Zarza cante triunfante el himno augusto de salvación».
Feliz día a todos los romeros y a los que por razones varias hoy no pueden estar, seguro que sus mentes y corazones están puestos en Sequeros, en su Virgen y Patrona.
¡Viva la Virgen de Sequeros!.
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