por Emilio Arroyo Bermejo | Ago 12, 2026 | Artículos
Familia Broncano-Carrasco. Alfredo Broncano Morales, Francisca Carrasco Broncano
y sus hijos Pedro, Alfredo y Rosa.
12 de agosto de 2026
Emilio Arroyo Bermejo
CRONISTA OFICIAL DE ZARZA LA MAYOR
El 21 de octubre de 2019, el televisivo presentador Broncano, David Broncano Aguilera, en su programa «La Resistencia», (Movistar Plus +), entrevistó a los hermanos Estopa (David y José) y en el transcurso de la entrevista, hablando de la procedencia de Estopa, que descienden de Zarza Capilla, después de alguna duda, a David Broncano le vino a la mente el hecho de que miembros de su familia habían vivido en otra Zarza, en este caso Zarza la Mayor, pero el programa, como es normal, siguió por otros derroteros y el comentario de David Broncano ahí quedó.
Pero este hecho no había caído en mi olvido.
En una ocasión, José María Chaparro Gutiérrez, cuando Broncano reapareció en Televisión Española con el programa la Revuelta, me comentó que el bisabuelo de Broncano había vivido en Zarza y que era muy amigo de un tío suyo (Ramón Chaparro Sanz) y de mi abuelo materno (Casimiro Bermejo Navarro) y que por aquel entonces se decía, que cuando iban los tres de paseo, se les conocía como «el kilo, el medio kilo y el cuarto de kilo», El kilo era Alfredo Broncano Morales, el medio kilo era Casimiro Bermejo Navarro (1891-1973) y el cuarto de kilo era Ramón Chaparro Sanz (1889-1973) y esto, tampoco había caído en mi olvido, pues comenzaba a encontrar conexiones entre los comentarios recibidos.
Pero recientemente, un zarceño, Idán Montero Parro, me comentó que cuando él gestionó el Hotel Rural «Casa doforno» en Salvaterra do Extremo, los padres de David Brocano (el televisivo), Francisco Javier e Isabel, pernoctaron en el Complejo y lógicamente visitaron Zarza. A partir de aquí puse en marcha la maquinaria necesaria para acercarme y reencontrarme con la familia Broncano y recordar y rememorar la presencia de esta familia en Zarza la Mayor.
Efectivamente la familia del televisivo Broncano había vivido en Zarza.
Para ponernos en contexto, la tía abuela de David Broncano, doña Rosa Broncano Carrasco, fue maestra en Zarza la Mayor en parte de la década de los 50 y 60 y dado que era soltera, sus padres se vinieron a Zarza a vivir con ella y los hermanos y sobrinos de doña Rosa solían venir en verano a pasar las vacaciones a Zarza, mientras ella ejerció su magisterio en la localidad.
Vayamos desgranando esta historia.
Alfredo Boncano Morales (bisabuelo de David Broncano), nació en Montánchez en 1895 y falleció en Madrid en 1972. Ingresó en la Guardia Civil muy joven y en 1922, con 27 años ya es cabo, llegando en su vida profesional a ser Capitán, grado con el que se jubiló a la edad de 56 años tras pasar por destinos como Villamesías, Malpartida de Cáceres y Cáceres. Alfredo Broncano Morales cuando llega a Zarza está ya jubilado.
Alfredo Broncano Morales estaba casado con su prima hermana, Francisca Carrasco Broncano, nacida el 4 de febrero de 1897 en Alcollarín y falleció en Zarza la Mayor el 21 de abril de 1964 y en el cementerio municipal de Zarza fue enterrada, hasta que pasados los años, sus restos mortales fueron trasladados a Madrid, lugar de residencia de la familia en esos momentos.
Dada la profesión de Alfredo, vivieron en las localidades donde estaba destinado y mientras permanecieron en Zarza la Mayor junto a su hija, habitaron primero en la calle Abajo y posteriormente se trasladaron a la calle Altozano, en el número 10, enfrente del antiguo cuartel.
Francisca dedicaba su tiempo a su familia, salía poco de casa y sólo lo hacía para ir al Cine de Don Mario, si se ponía alguna película de Carmen Sevilla y Lola Flores o a la misa dominical. Por su parte, Alfredo Broncano, dedicaba su tiempo de jubilación, por las mañana, a leer el ABC que recibía al día después y por las tardes a realizar el paseo antes mencionado con Casimiro Bermejo Navarro y Ramón Chaparro Sanz. Por la noche escuchaba la radio con muchas dificultades, pues le solían entrar emisoras portuguesas y hasta una emisora árabe.
El matrimonio Broncano-Carrasco tienen tres hijos: Pedro, Alfredo y Rosa.
Pedro Broncano Carrasco nace en Cáceres en 1921 y fallece en Madrid en 1999. Podólogo de profesión se casa con María Casares Moreno (1923-1991) y el matrimonio tiene dos hijos, Alfredo y Francisco Javier, niños que pasaban el verano en Zarza junto a sus abuelos y a su tía Rosa, la maestra.
El otro hijo varón, Alfredo, nace en Villamesías en 1925 y fallece en Almadén de la Plata, Sevilla, en 1976. Llegó a subteniente de la Guardia Civil estando casado solamente un año y muriendo a la edad de 51 años. Mientras estuvo soltero, en verano acudía a Zarza a visitar a sus padres y hermana.
En 1930, también en Villamesías, nace el tercer hijo del matrimonio, en este caso una niña, Rosa Broncano Carrasco, de profesión maestra y que ejerció en Zarza durante años de la década de los 50 y 60. Anteriormente había ejercido, con 18 años, en Aliseda y posteriormente en El Gordo, para luego recalar en Zarza. Con aproximadamente 10 años de docencia en Zarza, tras participar en el concurso general de traslados de maestros, en 1968 es destinada a Colmenar de Oreja (Madrid), para finalizar su etapa docente en Madrid capital.
Rosa Broncano Carrasco, mientras es maestra en Zarza, también da clases particulares y es amiga, entre otras, de Blanca Bermejo Gazapo y le gusta ir al cine de Don Mario como a su madre.
Los nietos de Alfredo Broncano Morales, (hijos de Pedro Broncano y Maria Casares), Alfredo y Francisco Javier, siendo niños y jóvenes, en las vacaciones de verano visitan a su tía y abuelos en Zarza. Ambos nacen en Madrid, Alfredo en el año 1948 y Francisco Javier en 1955. Alfredo, casado, tiene dos hijos, Rubén Alfredo y Javier Alberto. Profesionalmente Alfredo fue químico, ahora jubilado y en la actualidad reside en Alicante. Por su parte, Francisco Javier, el nieto pequeño del capitán Broncano, estudio periodismo, pero priorizó vivir en el medio rural poniendo en valor el patrimonio natural y así vivir en Orcera, Jaén, siendo celador como actividad profesional principal, además de dedicarse a la escritura y a la educación ambiental. Francisco Javier, casado, tiene dos hijos, Daniel y David Broncano Aguilera(1984), este último el conocido presentador de «La Resistencia» y ahora de «La Revuelta» en Televisión Española.
Pero volvamos a los nietos del capitán Broncano, Alfredo y Francisco Javier. Nietos, que a pesar de los años que han pasado, siguen teniendo en la retina y corazón grandes recuerdos de Zarza.
Alfredo recuerda ir por primera vez a Zarza en 1957 y la última vez que fue a Zarza viviendo allí su familia fue en la Semana Santa de 1965. Volvió a Zarza en 1972 y en 1996 fecha en la que realizó tres visitas. La primera fue a la oficina de Caja Extremadura, en la calle Concejo cuando la llevaba Felipe de Sande Gutiérrez, pues venía de Portugal y tenía que cambiar los escudos; en la segunda visita fue saludar a la familia de Pedro Gazapo Gutiérrez, pues habían sido vecinos en la calle Abajo, cuando Domingo Gazapo Andrade, padre de Pedro, tenía el comercio y vivían en esa calle; y por último visitó a la familia Moran-Pallés, Benjamín Morán y María Pallés, en la calle Concejo, familia con la que la madre de Alfredo tenía una gran amistad de antes de que la familia Broncano viviera en Zarza.
Alfredo recuerda a jóvenes de aquella epoca, a los hermanos de la Rosa, Juan Antonio y Manolo, a los hijos de Bautista Vicario, a los hijos mayores de don Carlos y doña Laura; a Felipe y Fermín de Sande; a Monchi, hijo de don Ramón y a Mauricio y Enrique, hijos de don Enrique el veterinario.
Por su parte Francisco Javier vuelve a Zarza un día en 2002. Regresa de nuevo en 2024 y se instala en el Hotel Rural «Casa doforno» y desde el hospedaje visita Zarza. Francisco Javier, siete años más joven que su hermano Alfredo, recuerda haber vivido «un choque muy grande entre la vida de un niño de ciudad (venía de Madrid) y la vida de Zarza». Recuerda jugar continuamente en la calle, los tirachinas y las flechas, jugar con los hijos de los guardias civiles que vivían en el cuartel del Altozano por la cercanía a su casa, el camino a la Cruz de Salvatierra, la plaza del Altozano, la Conceja, la Plaza de la Iglesia e ir en bestias a Salvaterra do Extremo junto a Benjamin Morán Alemán. De igual forma recuerda el olor del campo, el olor del horno del pan y la palabra «cutao». Grandes recuerdos.
Cuando Francisco Javier regresa en 2024 ve menos movimiento en Zarza, menos tiendas, poco gente por la calle, el efecto de la baja natalidad con menos niños jugando en las calles y una despoblación imperante.
Recuerdos, muchos recuerdos guardan Alfredo y Francisco Javier de su estancia en Zarza.
Este es uno de los ejemplos de familias que debido a la profesión de uno de sus miembros, se asientan en Zarza la Mayor durante años, conviven con nosotros y aunque marcharon, su mente y corazón lo siguen teniendo en Zarza.
Quiero dar las gracias a Alfredo y Francisco Javier por permitirme escribir esta crónica, por este encuentro. Han sido apasionantes nuestras conversaciones, nuestras horas hablando y recordando.
Zarza os recuerda, vosotros no nos olvidáis. Zarza os espera.

Rosa Broncano Carrasco. Maestra.

Rosa Broncano, su sobrino Francisco Javier y David Broncano, presentador, de niño.

Alfredo Broncano, sobrino de Rosa Broncano a caballo en el corral de
Benjamín Morán Alemán y María Pallés en 1962)
por Emilio Arroyo Bermejo | Ago 11, 2026 | Artículos
11 de agosto de 2026
Emilio Arroyo Bermejo
CRONISTA OFICIAL DE VALDASTILLAS
En el seno de una familia placentina nace Margarita García Núñez, Marga, el 1 de agosto de 1969 en Plasencia. Sus padres, Vicente García Pérez (Plasencia 2, noviembre de 1940) empleado de banca y Margarita Núñez Pérez (Plasencia, 15-2-1945 – 28-2-2026) auxiliar administrativo hasta casarse y luego dedicada a como se decía en la época, sus labores, tienen, además de Marga, otros dos hijos( hijo e hija), pero Marga es la primogénita.
La formación académica de Marga se desarrolla en distintos centros educativos placentinos como en las Monjas de la Encarnación, el Colegio San José y el Bachillerato en el Instituto Gabriel y Galán, para posteriormente estudiar enfermería en las dependencias del antiguo psiquiátrico de Plasencia, sito en la Nacional 630 que es donde se ubicaba la Escuela de Enfermería adscrita a la Universidad de Extremadura, lugar donde adquiere la Diplomatura en Enfermería entre los años 1987-1990. En su afán de actualización, obtiene en 2014 el Grado en Enfermería realizando el consiguiente TFG (Trabajo Fin de Grado), además de múltiples cursos de formación para el desarrollo de su profesión.
Marga quería ser enfermera. Siendo niña, su abuelo era portero en el antiguo Hospital Provincial de Plasencia y su abuela ayudaba a las monjas que dirigían el hospital, por lo que Marga acudía con frecuencia a esa institución sanitaria, no dándole ningún tipo de reparo ver curar heridas y tratar con enfermos.
Y tras su formación académica llega su vida profesional. Del año 1990 a 1995 ejerce como enfermera en el Hospital Virgen del Puerto de la capital del Jerte, en servicios como Traumatología, Maternidad y Neonatos y a la vez, desde 1993 hasta 1995, es monitora de prácticas en la Escuela de Enfermería de Plasencia que seguía estando ubicada en las dependencias del Psiquiátrico de aquellos tiempos.
Margarita además de enfermera quería testificar la profesión en el medio rural. Y así en 1995 oposita a plazas de Atención Primaria en Enfermería de la Junta de Extremadura, oposición que aprueba y es destinada, en julio de ese año, a una plaza en Barrado con el anexo de Gargüera, permaneciendo allí cinco años, aproximadamente. En estas fechas se produjo una reestructuración por la creación de los Centros de Salud y se le adjudicó la localidad de Barrado con el anexo de Valdastillas, donde ha permanecido hasta la fecha de su jubilación el mes de abril pasado. Su labor sanitaria se ha llevado a cabo entre Barrado y Valdastillas, pero también era fácil encontrar a Marga en el Centro de Salud de Casas del Castañar, donde hacía las guardias para las localidades de Barrado, Piornal, Cabrero, Casas del Castañar, El Torno y Valdastillas.
Quería ser enfermera rural y lo fue, se enamoró de los pueblos, de sus gentes, pues aquí podía conocer mejor a sus pacientes, conocer sus necesidades, ser más próxima y ofrecer calidez ante la enfermedad. Aquí en Valdastillas, compartió consulta con distintos médicos y en los últimos años con el doctor Rafael Manrique que es el médico titular de Valdastillas en la actualidad.
Recuerda Marga los años dedicados a Valdastillas con mucho cariño. Ella, siendo niña, vino a Valdastillas, localidad en la que su madre tenía una tía, Teresa Núñez Núñez y añora cuando venía a las matanzas y eventos familiares. Siempre se sintió acogida en Valdastillas.
Pero en la vida de Marga también hubo y hay otros intereses. Marga es madre de una hija, Candela Ramos García, que ha terminado sus estudios de Historia y Ciencias de la Música en la Universidad Pública de Salamanca y este año realizará el Master del Profesorado. Marga cuenta con un nutrido número de aficiones como la natación, lectura, cine español, yoga, piragüismo, en la actualidad en la modalidad Barco Dragón, sin olvidarse del cariño que le profesa al flamenco debido a que su padre fue presidente de la Peña Flamenca Placentina con el que acude a muchos eventos.
En abril de 2026 Marga se jubiló. Ante ello, ella quiso despedirse de Valdastillas y para ello lo comentó con el Ayuntamiento y fue el 13 de julio de 2026 cuando se celebró un sencillo acto de reconocimiento, al que acudieron los vecinos, en el que Marga dirigió unas palabras de las cuales resalto el siguiente parrafo «He intentado cuidaros de la mejor manera que he sabido, con profesionalidad, pero también con cariño, porque para mí nunca fuísteis solo pacientes; fuisteis personas con nombre, con historia y con un lugar muy especial en mi vida» y entregó una placa que ha sido colocada en el Consultorio de Valdastillas en la que se lee:
«EN AGRADECIMIENTO A VALDASTILLAS. GRACIAS POR VUESTRA CONFIANZA, CARIÑO Y POR PERMITIRME CUIDAROS DURANTE AÑOS. ME MARCHO DE LA PROFESIÓN PERO NO DE VUESTRO RECUERDO. MARGA GARCÍA 2026»
Por parte municipal, el alcalde, José Ramón Herrero Domínguez, elogió en su alocución la figura personal y profesional de Marga y le hizo entrega de un libro bajo el título «Valdastillas, historia, vida y cultura popular» del autor Fernando Flores del Manzano, libro en el que de puño y letra se lee la siguiente dedicatoria:
» GRACIAS POR TANTOS AÑOS DE DEDICACIÓN, ENTREGA Y CUIDADO. TU PROFESIONALIDAD Y CERCANÍA HAN DEJADO UNA HUELLA IMBORRABLE EN NUESTRO PUEBLO Y EN EL CORAZÓN DE SUS VECINOS. QUE ESTE LIBRO SEA UN PEQUEÑO RECUERDO DE TODO EL CARIÑO Y LA GRATITUD QUE TE LLEVAS CON ÉL.
CON AFECTO, TUS VECINOS. 13-7-26″ (El texto es acompañado del sello del Ayuntamiento de Valdastillas), y también se le obsequió con un pin con el escudo de la localidad.
Tras ello, algunos pacientes, a título individual y de forma privada, la agasajaron con unos presentes, para posteriormente Marga acercarse a casa de algunos pacientes, que por razones de enfermedad, no podía despedirse de ellos.
Una mujer de ciudad que quería ser enfermera de pueblo.
Todos los años de ejercicio profesional en Valdastillas bien merecen el reconocimiento de un pueblo.
Marga, que te te vaya todo muy bien, que casi este cuarto de siglo entre los cuqueños, permanezca en tu recuerdo de la misma forma que aquí te recuerdan.
Gracias por cuidar de Valdastillas.
Emilio Arroyo Bermejo
CRONISTA OFICIAL DE VALDASTILLAS
por Emilio Arroyo Bermejo | Ago 6, 2026 | Artículos
6 de agosto 2026
Emilio Arroyo Bermejo
CRONISTA OFICIAL DE ZARZA LA MAYOR
El pasado día 6 de mayo recibí un legado documental de la mano de Luis Miguel Calderita Chaparro, zarceño, hijo de la zarceña Luisa Chaparro Rodrigo (5 octubre 1927 – 5 diciembre 2013), amiga su madre de la mía, compañero maestro nacional de Escuela Pública, como a él le gusta llamarse, y aunque jubilado por edad y años de servicio, sigue en la profesión como Maestro Emérito en el «CEIP Prácticas» de Cáceres.
Este encuentro con el amigo Calderita Chaparro veníamos fraguándolo desde hace tiempo y fue ese día en el que, en el marco de una Institución Educativa como es un colegio, sede de la antigua Escuela de Magisterio «Rufino Blanco» (pedagogo) y que hoy conforma un complejo educativo formado por el Espacio Uex, el mencionado Colegio de Infantil y Primaria y la Guardería de la Uex, tuvimos esa cita y por ello creo que no podíamos encontrar otro lugar mejor para hacerlo, pues ambos, Luís antes y yo años después, pisamos esas aulas como estudiantes de magisterio, profesión que ambos desarrollamos hasta la llegada de nuestras jubilaciones.
El encuentro se presentaba apasionante, ni más ni menos que Luis me quería legar un fondo documental basado en sus investigaciones a lo largo de muchos años.
Aunque el legado ha sido extenso, en esta crónica me voy a centrar en el documento titulado «Don Mateo Sanz López. Cartas de un zarceño en la Guerra de Filipinas 1896-1898».
La primera noche que dediqué a este documento me apasionó, documento que ya en parte desgranó Luis junto a su hermano Vicente en una conferencia ofrecida en la Casa de Cultura de Zarza la Mayor el 20 de agosto de 2022.
A la mañana siguiente no pude por menos que volver a hablar con Luis para indicarle, que ya en mi mente revoloteaba escribir una crónica sobre lo vivido en la Guerra de Filipinas por Don Mateo Sanz López (1877-1898), tío bisabuelo materno de nuestro amigo Luís.
Un recopilatorio de 160 páginas en las que Luis aporta información del momento, cronología de los hechos, las cartas enviadas por don Mateo a su familia en Zarza y las cartas que su familia le envían a él, además de continuos árboles genealógicos para entender los vínculos familiares desde los padres de don Mateo, Leandro Pablo Sanz Martín y doña Atanasia López Gazapo hasta los descendientes actuales, hijos de José Ramón Chaparro Rodrigo y Flora Gutiérrez Gazapo, Luisa Chaparro Rodrigo y Vicente Calderita Estévez y por último, los hijos de Visitación Chaparro Rodrigo y Alfredo Lozano Casado.
Pero, previamente, situémonos en el momento.
La historia de Filipinas desde 1565 hasta 1898 se conoce como el período colonial español durante el cual las Islas Filipinas fueron gobernadas por el Virreinato de Nueva España y así durante más de 300 años Filipinas fue Española. En 1896 se produce un conflicto armado entre el gobierno metropolitano español y los insurrectos filipinos que dura hasta 1898, que terminó con el dominio español sobre el archipiélago y que sirvió como inicio de la guerra filipino-estadounidense.
Ya en junio de 1886, el ministro de la guerra en el Congreso establece para Filipinas la no desdeñable cifra de 17.656 hombres y en agosto del mismo año, se produce una sublevación y se decide concentrar las fuerzas por parte española en las plazas de Manila y Cavite.
Con esta situación, nuestro zarceño Mateo Sanz López, nacido el 22 de septiembre de 1877, quinto del 96, con 19 años, a finales de noviembre de 1896 sale destino a Madrid y el día 6 de diciembre de 1896 se presenta en el Regimiento de Infantería Covadonga, produciéndose el 11 de diciembre el sorteo de 97 soldados para Filipinas y Mateo es destinado a las Islas. El 15 de diciembre embarca en Barcelona, pasando todas las navidades a bordo del «Isla de Luzón», fondeando en la Bahía de Manila el 18 de enero de 1897.
En Zarza, Mateo, en la Plaza del Altozano, donde vivía, deja a su madre, a sus ocho hermanos y demás familia, pues su padre había muerto antes de incorporarse a filas.
El viaje de Mateo hasta Barcelona donde embarca rumbo a Filipinas, pasando previamente por Mérida y Madrid, el mes de navegación hasta arribar a Manila, todo el año 1987 y hasta su muerte el 9 de febrero de 1898, es el recorrido que Mateo nos ofrece a través de 10 cartas que nuestro protagonista envía a su familia y que Luis, con un excelente trabajo de investigación, me lega, cartas que seguro no fueron las únicas que envió a su familia a Zarza, muchas quedarían en el camino y por otra parte, tres cartas que los hermanos de Mateo, León en dos ocasiones, (enero y abril de 1898) y Luis (abril 1898) ya fallecido Mateo, envían a su madre, pues ambos no residen en Zarza, siendo los dos mayores que Mateo.
Díez cartas que dan fe del sentimiento vivido por Mateo, sus adversidades y el deseo de vuelta, que en la mayor parte de las cartas manifiesta de forma vehemente.
Desde Madrid, el 8 de diciembre de 1896 escribe la primera misiva y cuenta que la ropa de paisano se la ha entregado a Simón Carnacha y que se la enviarán a Zarza. Mateo cuenta que ha preguntado por otro Zarceño, Juan Temprano, que al parecer no lo volverá a ver puesto que le ha tocado para Cuba.
(Juan Temprano Gazapo fue padre del Teniente Coronel Claudio Temprano Domingo).
Madrid vuelve a ser el lugar de salida de la segunda carta. El 12 de diciembre de 1896 Mateo escribe a su hermano León para indicarle que en el sorteo ha sido destinado a Filipinas indicándole que también le ha escrito a su hermano Luis. En un párrafo de la misma Mateo trasmite: » no te apures que la suerte no es para el que la busca, es para el que la encuentra, yo voy bastante animado» y le pide que se lo diga a Don Emilio Gazapo Sánchez y que sea él el que se lo diga a su madre. Al final de la carta le indica que le diga a su madre que la ropa que llevó a Madrid se encuentra en una pensión de la calle Libertad, 7 de Madrid.
Más de un mes transcurre hasta recibir la tercera carta. Misiva procedente de Manila el 20 de enero de 1897. En ella Mateo relata las vivencias en Puerto Said, Colombo, Singapur y Manila y cuenta cómo viven. Indica que el día 24 saldrán a operaciones sin saber a dónde. Cuenta que lo pasó bien en Nochebuena, Año Nuevo y Reyes, pero «mejor lo hubiera pasado en su compañía o si hubiese estado en tierra». Indica que todo es caro menos el tabaco y le manda un cigarro para su cuñado Pepe (José Chaparro de Sande), marido de su hermana María. Al final de la carta les indica que posiblemente tarde en escribirles pues no tendrán tiempo si salen de operaciones.
Y así fue. La cuarta carta se escribe dos meses después, y lo hace desde Silang el 21 de marzo de 1897. En ella Mateo le indica a la familia que había recibido la primera carta en cuatro meses desde que salió de Mérida. Después de hablar de otros temas, Mateo expresa: » Pues esto se acabará pronto, pues ya no faltan que tomar que los otros pueblos…» y » todos los que se han tomado también se han quemado y los que se cojan se hará lo mismo».
Solo pasan 9 días y el 1 de abril de 1897, también desde Silang (Cavite) escribe la quinta carta. En ella Mateo cree vislumbrar el final y así escribe: » Pues ya faltan 5 pueblos que tomar nada más, pues el día 25 tomaron Imus y el puente Zapote, que son los más fuertes de esta isla y ya se puede decir que esto está acabado, porque los que faltan son pueblos pequeños y creemos que la Nochebuena la pasaremos en compañía de ustedes, que es mi mayor deseo y gusto».
La sexta carta Mateo la escribe un mes después, el mes de mayo de 1897, desde Tanauan. En esta ocasión aventura el pronto regreso y así expresa: » Pues esto ya se puede decir que está acabado todo, no queda más que partidas sueltas en el campo que son como partidas de ladrones, que estas siempre las hay, y pienso que pronto les daré un abrazo a todos, usted y mis hermanos». En la carta envía un nuevo cigarro para su primo Celedonio. En esta ocasión no le envía cigarro a Pepe, su cuñado, porque » no se lo mando porque si pongo dos en la carta se puede perder, ya en otra se lo mandaré».
El 4 de junio escribe la séptima carta, también desde Tanauan. Mateo le cuenta a la familia que ya habían tomado el último pueblo llamado Talisay, habiendo cogido a 2500 prisioneros y 696 mujeres y hombres que se entregaron. Y dice: » pero no sabemos cuándo embarcaremos para España, pues a mí los días se me hacen años». Cuenta que hacen muchos trabajos, hay poco que comer, y no reciben un céntimo, salvo lo que les entregaron cuando llegaron a Manila. Y sigue diciendo » lo único que deseo es llegar a esa con salud, que me parece que sí, porque ya está tomado todo lo que hay que tomar» y envía un cigarro para su tío Marcelo, hermano de su madre.
De Tanauan vuelve a salir la octava carta, concretamente el 24 de junio de 1897. Esta carta sigue los cánones normales de una misiva, pero al final indica Mateo que dentro de la misma va un cigarro puro del país para el cuñado Pepe y una fotografía de una nativa filipina de la que dice «es mi costurera e íntima amiga».
La novena carta la escribe el 6 de agosto de 1897 desde Lian. Mateo comunica a la familia que desde el 1 de agosto es cabo. Esta carta tiene una enternecedora despedida » y muchos besos…de este su hijo y hermano que desea verlos y abrazarlos por horas y momentos».
Mientras esto se produce, el 21 de septiembre de 1897 Mateo Sanz López cumple 20 años.
A partir de aquí se produce un parón (de casi cuatro meses) y no será hasta el 29 de noviembre de1897 cuando Mateo escribe la décima carta que le llega a la familia a Zarza la Mayor. Escrita desde Manila (cuando le quedan dos meses de vida, apreciándose cambios en los trazos caligráficos) y al principio de la misma dice: » yo quedo bueno, aunque no de todo, gracias a Dios». Cuenta haber estado en operaciones sin regresar a Manila, pasando dificultades, «no hay más que fieras e indios de la Montaña porque están como las fieras». Dice que era un desierto, no iba el correo, pasando calamidades que solo imagina el que las pasa. Les recuerda, » también le digo que si han cogido la carta en la que le decía que se podía casar León, porque así me llevaría a España, porque hay una Real Orden que todos los hijos de viuda se marchan a casa y por eso casándose León me podré ya marchar».
Y antes de los recuerdos pertinentes a la familia y despedida, Mateo dice: » Dentro de unos días que me ponga un poco más repuesto y me vuelva a retratar veremos como salgo» (Le quedaban a Mateo dos meses de vida).
De Mateo no se volvieron a recibir más cartas.
El 30 de enero de 1898, León Sanz López, hermano de Mateo, escribe desde Merida a su madre y le participa su boda (tan ansiada por Mateo) y le dice que desde el 1 de febrero comienzan a embarcar tropas para la península y regresará Mateo.
El 8 de abril de 1898, León Sanz López, hermano de Mateo, vuelve a escribir a su madre y hermanos para comunicarles la triste noticia de la muerte de Mateo, carta que se inicia de esta forma: «Querida madre, hermanos: Por mediación de mis jefes he sabido la desgracia que hoy nos abruma a todos…y que no hay más que tener fuerzas y resignación…por eso no quita el que lo lloremos como madre y hermanos que somos…».
Días después, desde Aldeanueva, Luis Sanz López, otro hermano de Mateo, escribe a su madre y hermanos expresándoles sus sentimientos por «la noticia tan desconsoladora y triste para todos» y continúa escribiendo » Madre tenga usted paciencia y sufrimiento…mire usted hacer por hermana Felisa que es la que por lo presente más necesita…».
Y así fue, un zarceño, don Mateo Sanz López, según partida de defunción, fallece el 9 de febrero de 1898 a consecuencia de un catarro gastro-intestinal y dado sepultura en el cementerio de Malate, provincia de Manila.
Las guerras y sus consecuencias dejaron en el camino a muchos conciudadanos. Mateo Sanz López es el ejemplo de otros zarceños, extremeños y españoles que dejaron a sus familias huérfanas, pues en las guerras no mueren los que la provocan, muere gente sencilla, trabajadora y humilde que solo piensa en sacar a su familia adelante.
Nuestro reconocimiento 128 años después a don Mateo Sanz López, zarceño que desde Filipinas siempre tuvo el anhelo de volver con su madre viuda y hermanos al Altozano.
Leer y escribir su historia me ha emocionado, me he puesto en su «pellejo», en situación, en sus adversidades en ese destierro obligado, impuesto, para al final entregar su vida y lo peor de todo, dejar sus restos mortales lejos de su casa, lejos, muy lejos de Zarza la Mayor.
Mi expreso agradecimiento a Don Luis Calderita Chaparro, sobrino bisnieto materno de nuestro protagonista don Mateo, por permitirme escribir, vivir y sentir está crónica, así como a los descendientes zarceños de don Mateo en las personas de los hermanos Chaparro-Gutiérrez (José María, Pedro, Josefa, Ramón y Simona), los hermanos Calderita -Chaparro (José Antonio, fallecido, Visitación, Vicente y Luis Miguel) y los hermanos Lozano-Chaparro ( María Visitación, Alfredo y Francisco Javier).
Mateo Sanz López, UN ZARCEÑO EN FILIPINAS, siempre en el recuerdo.
Escuché decir a Javier Cercas: «Un libro es una partitura, el lector es quien lo interpreta».
Os dejo la partitura, ahora vosotros interpretad esta historia, vividla y sentidla.
por Emilio Arroyo Bermejo | Ago 3, 2026 | Artículos
3 agosto de 2026
Emilio Arroyo Bermejo
CRONISTA OFICIAL DE VALDASTILLAS
El título de «Maestro Nacional de Primera Enseñanza» fue una titulación histórica en España comprendida en los planes de estudios entre 1950 y 1967. Un ejemplo en Valdastillas de esta titulación corresponde a don Gabino Sánchez García, hijo de la localidad y criado en Valdastillas, pues sus padres en la localidad vivieron y su familia paterna de Valdastillas procedía.
Su padre, de Valdastillas, Cornelio Francisco Sánchez García y su madre natal de Rebollar. Cornelio nació en Valdastillas el 13 de septiembre de 1890 y falleció en Valdastillas el 3 de noviembre de 1957. Por su parte, su esposa, Damiana García Vicente nació en Rebollar el 27 de septiembre de 1897 y falleció en Valdastillas el 20 de mayo de 1979. Cornelio y Damiana contraen matrimonio en Rebollar en 1918.
El matrimonio se afinca en la conocida Viñuela cuqueña y fruto del matrimonio nacen ocho hijos. Julio (1923-1927); María del Carmen (1924-2021), ama de casa, casada con el piornalego José Ramos Salgado; Miguel (1926-1977) casado con la valdastillense Elisa Rufo Bermejo y residentes en Valencia, trabajando Miguel primeramente en Bilbao y posteriormente en los astilleros «El Cano» en Manises, Valencia; Julio (1928-2005), maestro, casado con Ignacia Fernández Palacios, maestra, natural de San Sebastián; Marina ( 1931-1932); Fausto (1933-2004) de profesión militar, casado con Asunción Calle Bermejo, natural de Casas del Castañar; Marcos Antonio (1934), maestro, con ejercicio profesional durante tres años como maestro en Valdastillas y durante catorce años en la provincia del Sahara, además de otros destinos y actualmente con residencia en León y casado con Manolita del Pozo García, natural de La Losilla, ayuntamiento de Vegaquemada en la provincia de León.
Por último, nace nuestro protagonista, Gabino Sánchez García y lo hace en 1938, para fallecer en 1993 a la edad temprana de 55 años.
Todos los hijos de Cornelio y Damiana se criaron en Valdastillas hasta que les llegó la edad de volar y toman el camino hacia diferentes latitudes por sus profesiones y será Gabino, el pequeño, el que permanezca en Valdastillas los primeros años de ejercicio docente.
Pero volvamos a los padres de don Gabino.
Cornelio Francisco Sánchez García era hijo de Valeriano Sánchez Escudero y Benita García Barrios (quien poseía una buena colección de libros) y que además de Cornelio tuvieron seis hijos más, Generoso, Policarpo, Anacleto Eugenio Silos, Lorenzo Justiniano, Amador y Julia.
Cabe reseñar que Cornelio era hermano de Justiniano (Lorenzo Justiniano) Sánchez García (1889-1939), topógrafo y escritor de vocación, conocido por ser el autor del poema titulado «Al roble de la ermita del Santísimo Cristo de la Victoria».
Profesionalmente, Cornelio fue secretario del Ayuntamiento de Valdastillas y posteriormente de Piornal, período en el que continuó atendiendo la secretaría del consistorio cuqueño. Además, la familia poseía propiedades agrícolas en Las Pedrosas, Los Torneros, La Barrera Verano y la finca Vega Salobral, entre otras. Prueba de ello es que, en la constitución de los ayuntamientos de 1930, el ayuntamiento de Valdastillas se constituye con los cuatro mayores contribuyentes de la localidad entre los que se encontraba Cornelio y además, con los cuatro concejales más votados desde 1917 según el RD de 19 de febrero de 1930.
La esposa de Cornelio, Damiana, tuvo bastante con dedicarse a la crianza de sus hijos y sus labores, siendo una persona muy religiosa y entregada.
Y aquí llegamos al Maestro Nacional de Primera Enseñanza don Gabino Sánchez García.
Gabino nació el 3 de marzo de 1938, el menor de ocho hermanos. En la escuela de Valdastillas dio sus primeros pasos educativos para que, posteriormentez, en Piornal, siguiera su formación de la mano de la academia de los hermanos Cruz Sagredo, donde prepara por libre el bachiller y magisterio, obteniendo el título de Maestro de Primera Enseñanza con fecha 20 de julio de 1957 a la edad de 19 años, para posteriormente aprobar las oposiciones.
Su hoja de servicios docentes se extiende desde 1958 hasta 1993, año en que fallece. Su andadura como maestro comienza en Villar del Pedroso el curso 1958-1959, para posteriormente recalar en Mohedas de la Jara (Toledo) durante dos cursos, el 59-60 y 60-61. De 1961 a 1974 don Gabino ejerce como maestro en Valdastillas, para al finalizar este periodo trasladarse a Madrid y allí, durante varios cursos, ejerció en el CEIP «Isaac Peral» en Carabanchel, para al final ejercer en el CEIP «Hernando de Soto» en Aluche hasta 1993, año en el que falleció a la edad de 55 años sin haberse jubilado.
Es de reseñar un detalle muy curioso. El 2 de diciembre de 1964 cumplimentó la documentación para solicitar ser Maestro Nacional en el Servicio de Enseñanza de la provincia del Sáhara, documentación que no llegó a entregar.
En un documento que recoge la familia y actuando don Gabino de Director de las Escuelas de Valdastillas, certifica los exámenes de promoción de alumnos a fecha de 27 de junio de 1969, y que de tal certificación, obviando los resultados, quiero destacar que de primer a sexto curso se contabilizó a 28 alumnos.
Sus últimos años de ejerció profesional en Madrid los dedicó a la atención de alumnos con necesidades educativas especiales, centrándose en la discapacidad auditiva de la que era especialista.
En sus años de docencia en Valdastillas conoce a su futura mujer, María Luz Santiso Peón, de procedencia gallega, nacida el 24 de noviembre de 1940 en Agra, parroquia o pedanía de Golada en la provincia de Pontevedra. Gabino conoció a Mari Luz en Jaraíz de la Vera, pues el padre de Mari Luz era guardia civil en la capital verata y anteriormente en Villanueva de la Vera. Por esa época don Gabino se compró un seat 600 que bien le vino para acercarse a Jaraiz los domingos a visitar a su prometida. Cuando don Gabino conoce a Mari Luz, ella estudia Magisterio, profesión que pasado el tiempo ejerce de forma interina en Rebollar y en Valdastillas para que cuando se traslada la familia a Madrid, Mari Luz forma parte de la Cooperativa de Profesores «Lorca San Pablo», creando el «Colegio Fuenlabrada» que estaba formado por muchos maestros procedentes de La Vera.
Don Gabino y María Luz contraen matrimonio el 11 de agosto de 1969 en la iglesia de San Pedro, en Plasencia, pues los padres de Mari Luz allí vivían y el convite de la celebración se realiza en el Hotel Iberia sito en la Calle del Rey de la capital placentina.
Fruto del matrimonio, el 21 de enero de 1974, nace en Plasencia Guadalupe Sánchez Santiso, ingeniera de telecomunicaciones y en la actualidad trabaja en ERICSSON en el departamento de I+D. Guadalupe tiene dos hijos.
Pero la figura de nuestro homenajeado no solo se circunscribe a la docencia. Como persona formada, también ocupa responsabilidades en Valdastillas, tales como alcalde, altas responsabilidades en la Cooperativa del Campo «Santa Lucía» que atendía después de salir de la escuela, rodeado de libros de cuentas, pues siempre fue muy riguroso y celoso en la administración de los bienes comunes.
Valdastillas demostró agradecimiento hacia la figura de don Gabino. Así, el Ayuntamiento de Valdastillas en Sesión Plenaria del 16 de abril de 1993, siendo alcalde Constantino Serrano Sánchez, acordó dedicarle una calle en los términos que a continuación se exponen y que «ad literan» transcribo una parte:
«Por su calidad humana y por su grata personalidad y buen hacer profesional, este ayuntamiento por unanimidad acuerda:
Que la calle en toda su longitud donde se están ejecutando las viviendas de promoción pública de la Junta de Extremadura, que actualmente no tiene nombre, reciba el de C/ Gabino Sánchez García.
Este acuerdo se toma como muestra de agradecimiento de este ayuntamiento a la persona de don Gabino Sánchez García».
Pero no todo era trabajo y dedicación en la vida de don Gabino, también de niño encontró tiempo para el esparcimiento con sus amigos jugando en las calles, buscando nidos en los mechinales de la iglesia, corriendo por los huertos, acercándose a la garganta, y un poquito más mayor, disfrutando de su moto marca Lube, para desplazarse por el Valle y la Vera y ya casado, pasar buenos ratos con matrimonios amigos como Justo y Angelita, Fernando y Librada, Eusebio y Alicia y Manolo y Agustina, entre otros.
De carácter religioso, ayudó a muchos alumnos a conseguir becas y animó a los padres para que sus hijos estudiaran. Gabino era un apasionado de la historia y las matemáticas y creía que el aprendizaje debía producirse disfrutando.
El café y el cigarro siempre acompañó a Gabino y la aventura también formó parte de su vida. Así, junto a su hermano Marcos y otros amigos, en 1967, viajaron por Francia e Italia, de camping, con las consiguientes aventuras, con visitas, entre otros lugares, a Pompeya. En este momento a Lupe, su hija, le afloran las lágrimas, ella junto a su padre habían planificado volver a hacer ese viaje, pero la muerte de Gabino lo impidió. El 10 de abril de 1993, Sábado de Gloria, «Día de los Quintos» en Valdastillas, falleció en el Hospital de Plasencia y en el cementerio de Valdastillas reposan sus restos mortales.
Gabino Sánchez García dejó huella en Valdastillas. A Su hija Lupe, cuando me relata, se le vuelven a llenan los ojos de lágrimas y me dice: «Recuerdo a mi padre y desde que tengo hijos veo a Valdastillas desde otra perspectiva, quiero que mis hijos vivan Valdastillas y así tengan siempre en el recuerdo a su abuelo».
Y Lupe y sus hijos vuelven a Valdastillas cuando sus quehaceres cotidianos se lo permiten y desde la Viñuela recuerdan a sus abuelos Cornelio y Damiana, a sus tíos y a su padre y se sienten gratificados cuando en sus paseos por Valdastillas los vecinos les recuerdan los tiempos vividos por su padre como maestro y persona.
Don Gabino llevaba por bandera a Valdastillas, a Cáceres y a Extremadura y era un cuqueño en todos los sitios donde estaba. Valdastillas lo recuerda con respeto y agradecimiento por su entrega y dedicación en las distintas responsabilidades que ostentó en la localidad.
Siempre en el recuerdo don Gabino.
por Emilio Arroyo Bermejo | Jul 28, 2026 | Artículos
28 de julio 2026
Emilio Arroyo Bermejo
CRONISTA OFICIAL DE ZARZA LA MAYOR
En el siglo XX en Zarza la Mayor se conceden varias licencias de apertura de farmacias en la localidad. En la segunda mitad del siglo XX tres de estas farmacias corresponden a farmacéuticos cuya procedencia era zarceña. Don Luís
Gundín Hurtado, con su farmacia en la calle Concejo, don Pablo Morán Alemán, con su farmacia en la calle Abajo y la farmacia de don Nicolás Alemán de Sande en la calle Concejo. Anteriormente José María Álbaro, Francisco Perianes y Rafael Moro, entre otros, también pusieron al servicio de Zarza su sabiduría y buen hacer a nivel farmacéutico.
Las farmacias de don Luis Gundín y de don Pablo Morán cerraron por jubilación mientras que la farmacia de don Nicolás Alemán pasó a manos de doña Isabel Fidela Fernández Loro, hasta la actualidad.
En el libro que publiqué en 2014 «Homenaje a Zarza la Mayor y sus gentes.Recuerdos de mi infancia y juventud» ya glosé la figura de don Nicolás Alemán de Sande en las páginas 89, 90 y 91.
Pero hoy el foco se dirige a don Pablo Morán Alemán, hijo de Agustín Morán y Teresa Alemán. Don Pablo nace el 25 de enero de 1907 y tiene dos hermanos, Benjamín y Miguela. Benjamín estuvo casado con María Pallés y tuvieron tienda de ultramarinos en la calle Concejo, además de propiedades agrícolas.
Don Pablo contrae matrimonio con Dionisia de Sande Morán, su prima hermana, nacida el 24 de noviembre de 1906, hija de Mauricio de Sande y Nicolasa Morán. Dionisia de Sande tuvo una sola hermana, Casilda, que casaría con don Enrique Hurtado Gundín, veterinario.
Don Pablo Morán Alemán y doña Dionisa de Sande Morán en su matrimonio tienen tres hijos y otro que no llegó a nacer por muerte gestacional. La primera en nacer fue Teresa, el 28 de julio de 1935, (concretamente hoy cumple 91 años, a la cual felicito y deseo cumpla muchos más), luego nació Nicolasa, muriendo con 4 años y posteriormente nació Miguel, falleciendo al mes, nació sietemesino.
La familia de don Pablo procedía de la calle Concejo, pero al casarse se asentaron en la calle Abajo números 7 y 9, correspondiendo el número 7 a la farmacia y el 9 a la vivienda, que constaba de dos pisos, zaguán, muy fresquito, grandes salas y corral.
Pero antes, don Pablo tuvo que formarse academicamente y para ello estudió en el Colegio San Antonio o Franciscanos de Cáceres y posteriormente licenciarse en farmacia en Salamanca.
Durante la guerra sirvió como farmacéutico militar y la orden de 27 de mayo de 1939 establece su ascenso al empleo de farmacéutico segundo en el mismo destino, desarrollando toda su labor farmacéutica en Zarza la Mayor hasta su jubilación a inicios de los 70.
Eran épocas de las fórmulas magistrales en las farmacias con la elaboración de jarabes, pastillas, etc. A Don Pablo le gustaba asistir a reuniones del Colegio de Farmacéuticos de Cáceres e incluso, en ocasiones, viajaba a Madrid a estos encuentros, haciéndose cargo de la farmacia su esposa, doña Dionisia, con la ayuda del mancebo y su hija Teresa.
Con don Pablo, en la farmacia, trabajó de mancebo Teodoro Pérez Ferreira que habia iniciado los estudios de farmacia y que se casó con Fernanda López Gazapo, siendo padres de Marcelina Pérez López.
Al tratarse de familias que poseían fincas como El Olivar Grande (término de Alcantara), Valdefontes, El Barrero, Las Mayas, cercas y «tapaos» por distintos lugares del término, en la familia Morán de Sande se hacía necesario tener un hombre de confianza, Jerónimo, que además de atender las tierras, estuviera al tanto del ganado, como las ovejas.
En el Olivar Grande tenían vivienda en la que pasaban ciertos periodos y don Pablo, para atender la farmacia, se desplazaba 11 kilómetros de ida y otros de vuelta cada día a lomos de un caballo y allí, en esa propiedad, su hija Teresa disfrutaba con su amiga María Teresa, natural de Madrid, que había vivido en Zarza porque su padre fue Guardia Civil, hasta el punto de que los padrinos de bautizo de María Teresa fueron en su día don Pablo y doña Dionisia.
En casa de don Pablo trabajó, durante 25 años, Petra Britos Barroso y posteriormente su hija, María Teresa Montero Britos, siendo madrina de bautizo de María Teresa, la hija de Don Pablo y doña Dionisia y por eso a María Teresa le pusieron el nombre de su madrina.
Don Pablo era un gran aficionado a los toros, acudiendo todos los años a algún festejo a la Feria de San Isidro de Madrid, así como a los festejos de las Ferias de San Fernando en mayo y San Miguel, en septiembre, en la capital cacereña.
Además, a don Pablo le gustaba pasear con amigos como Casimiro Bermejo Navarro y Juan Navarro de Sande, entre otros.
La familia disponía de coche de caballos (conocido familiarmente como «la serré») que lo conducía Jerónimo y que era guardado en el tejarón del Reducto. Como curiosidad, pasados los años, el yerno de don Pablo, Francisco Bote Puerto, cambió el coche de caballos por un camión de paja, una pena para la familia.
A doña Dionisia le gustaba coser y guisar, pero le apasionaba atender la farmacia cuando su marido salía de viaje.
La familia veraneaba en la paradisiaca localidad salmantina de Candelario, buscando la brisa fresca de las estribaciones de la Sierra de Béjar.
La hija del matrimonio, Teresa, nace el 28 de julio de 1935. Va a la escuela, sita en el Ayuntamiento, con doña Antonia Pantrigo López y juega con la sobrina de doña Antonia, hija de Don Julián Pantrigo López, Maria del Carmen Pantrigo Casado. Además de ir a la Escuela Nacional, le da clases particulares la maestra doña Rosa Broncano Carrasco, que por aquellos años ejercía como Maestra Nacional en Zarza la Mayor.
Recuerda Teresa a sus amigas, entre ellas, Pura Pascual, Vicenta Pantrigo Antúnez, Blanca Bermejo Gazapo y añora los paseos por Zarza, ir a coser al campo, la fábrica, la villa Leandrita, jugar a las cartas con sus amigas en la sala de su casa y después en la farmacia, ir al baile a la Pista, al cine de Don Mario, vestirse en los carnavales todos los domingos desde el día de San Antón (17 de enero) hasta el martes de carnaval, muchos recuerdos de Teresa.
Y en esas partidas de carta le surge el amor a Teresa de una forma muy curiosa.
Como Teresa era prima hermana de las hijas de don Enrique Hurtado Gundín(veterinario), un día que estaban jugando a las cartas en casa de don Enrique, concretamente 16 amigas, llegó el que era veterinario en Alcántara para ver a su compañero zarceño y don Enrique le presentó a todas las mozas sin saber que el joven veterinario de Alcántara se enamoraría de su sobrina Teresa. Corría el año 1958. Pasados las años fructifica el amor y el 3 de mayo de 1963 contraen matrimonio en Guadalupe, Francisco Bote Puerto y Teresa Morán de Sande a los pies de la Morenita en plenas Villuercas.
Francisco Bote Puerto es natural de Alcuéscar (14 de noviembre de1932 – 20 de junio de 2020) y veterinario de profesión con destinos en Hurdes, Alcántara, Santa Cruz de la Sierra, Talaván, recalando en Cáceres al contraer matrimonio y terminando su vida laboral, con 62 años, en 1994 en la Oficina Veterinaria de Trujillo.
Teresa y Francisco tienen un hijo, Miguel Ángel, nacido el 21 de febrero de1964, licenciado en derecho, empresario autónomo ( dedicado principalmente a la agricultura y a la ganadería), está casado y tiene tres hijos.
La casa familiar en Zarza después de la jubilación de don Pablo, en la década de los 70, es habitada por el doctor don Pedro José Broncano Arévalo, en la que el mismo espacio que ocupaba la farmacia se convierte en la consulta del doctor Brocano Arévalo. Pasado los años, a principios de los 2000 pasa a manos de otra propiedad.
A la jubilación de don Pablo, la familia se traslada a Cáceres y se sitúan, durante un año, aproximadamente, en la conocida y concurrida avenida cacereña de la Virgen de la Montaña, para posteriormente, por problemas de salud de doña Dionisia, se trasladan al domicilio de su hija Teresa, sito en la calle Periodista Sánchez Asensio (actual calle de los Multicines) y a la muerte de doña Dionisia, su marido siguió viviendo con su hija.
Doña Dionisia fallece el 14 de diciembre de 1973 y don Pablo el 17 de junio de 1982, siendo enterrados ambos en el panteón familiar del Cementerio de Zarza la Mayor.
En la memoria colectiva de Zarza quedan los recuerdos, la figura de don Pablo y doña Dionisia, el chirriar del cancel que daba acceso a la botica, el olor propio del establecimiento, las fórmulas magistrales y los medicamentos que allí se dispensaban, todo un cúmulo de recuerdos al inicio de la calle Abajo de la mano de la familia Morán de Sande.
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