EL CORPUS CHRISTI Y LA COFRADÍA DE JESÚS SACRAMENTADO EN VALDASTILLASEmilio Arroyo Bermejo
CRONISTA OFICIAL DE VALDASTILLAS
Hoy se celebra la fiesta del Corpus Christi, festividad que siempre se celebraba en jueves y que el refranero popular bien recogía:
"Hay tres jueves al año,
que relucen más que el sol,
Jueves Santo, Corpus Christi
y el día de la Ascensión".
Tradicionalmente correspondía celebrar la festividad del Corpus 60 días después del Domingo de Resurrección, coincidiendo siempre en jueves, pero en el caso de España, tras un acuerdo entre la Conferencia Episcopal Española y el Gobierno en 1989, la festividad se ha pasado al siguiente domingo después de esos 60 días, excepto en ciudades en las que sus fiestas mayores son el día de Corpus, como es el caso de la capital Primada de Toledo y el caso cercano de Tornavacas, aquí en el Valle del Jerte, que sigue celebrando el Corpus en jueves, sesenta días después del Domingo de Resurrección.
La festividad del Corpus Christi o Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo sacramentado ofreciendo públicamente el culto de adoración en la Santa Misa y posterior procesión, es una fiiesta religiosa de origen medieval instituida por el papa Urbano IV (Papado de 4 septiembre de 1261 a 2 de diciembre de 1264) quien en su aspecto doctrinal se distinguió por la instauración de la fiesta del Corpus en 1264.
Dejando a un lado este breve pero obligado recorrido histórico, podemos afirmar que la festividad del Corpus Christi siempre estuvo arraigada en Valdastillas, pues ya hay constancia de la existencia de una cofradía, íntimamente unida al Corpus con el nombre del Santísimo Sacramento en los XVII y XVIII, además de otras cuatro cofradías también documentadas.
En concreto, la cofradía del Santísimo Sacramento además de exaltar la adoración a la Eucaristía el día de Corpus, era esta cofradía la que abonaba los gastos de la misa y procesión por las calles de la localidad con Jesús Sacramentado en la Custodia, viviendo su día grande y a lo largo de todo el año, los jueves de verano y quincenalmente los jueves de invierno, se exponía en la iglesia el Santísimo Sacramento acompañado de misa cantada.
Como era habitual en las cofradías y hermandades, la cofradía valdastillense del Santísimo Sacramento poseía bienes terrícolas que en su mayoría estaban arrendados a lugareños, lo que propiciaba a la cofradía el tener rentas, aunque exiguas, para mantener el culto, la actividad litúrgica de la cofradía y el mantenimiento de sus festividades.
Así, a principios del siglo XVIII poseía castañares dispersos en los sitios de los Torneros, Solanilla y las Cerradas; olivos dispersos también en el Vallejo, Cerro Lomo y Cortinal, entre otros. Quizás el valor mayor de todo lo que poseía la cofradía era una casa en el pueblo y una escritura de diez mil maravedis de principal por la venta de propiedades.
Pero el florecimiento de este tipo de asociaciones religiosas se topó, en el siglo XIX, con factores que iniciaron el declive de las mismas, tales como las ventas producidas por las desamortizaciones del periodo Isabelino (reinado de Isabel II) con la conocida desamortización de Juan Álvarez de Mendizabal y la influencia del estado liberal que provocó la reducción de prácticas piadosas.
Así pues, el Vicario de Cabezuela en 1859, que actuaba como supervisor eclesiástico, dio por disueltas las distintas cofradías locales de Valdastillas ya que llevaban muchos años sin actividad alguna.
Pero el día de Corpus fuera del paraguas de la cofradía del Santísimo Sacramento, se siguió viviendo en Valdastillas con su misa y procesión por la localidad con Jesús Sacramentado en su custodia y bajo Palio con la devoción propia de la festividad y solemnidad religiosa.
Desde hace años a esta parte, dado el adelanto de la campaña cerecera, que antiguamente se iniciaba por las Ferias de Plasencia, cuando llega esta fecha, hace que los cuqueños se afanen, como es lógico, en las tareas de recolección, aún siendo días festivos dando prioridad a lo laboral, y así, en la actualidad, la festividad del Corpus en Valdastillas consiste en un acto litúrgico en un altar colocado en la puerta del templo parroquial con adoración a la Hostia consagrada en la custodia, momento vivido con profundo recogimiento y procesión alrededor de la Iglesia y misa con la asistencia de las personas que por edad ya no laboran la cereza o por personas que no se dedican al cultivo del cerezo.
Emilio Arroyo Bermejo
CRONISTA OFICIAL DE VALDASTILLAS


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