El convento del Santo Cristo del Pasmo de Montijo, clarisas franciscanas, acogió en la Eucaristía de ayer domingo, 5 de julio, la toma de hábitos, tras el postulantado, de las hermanas Rosario e Iris (Nicaragua) y Luciana y Marcelina (México), iniciando con ello el noviciado. La Eucaristía fue presidida por el sacerdote, natural de Guadiana, don Felipe Manuel Gallego Casco.
Las nuevas novicias se vieron acompañadas por la abadesa, Madre Concepción Mora Navarrete, junto con sus hermanas de comunidad, novicias del convento de las carmelitas de Talavera la Real, padrinos (familia Benitez-Donoso Medio y Rueda) y fieles que llenaban la capilla. Los hábitos fueron bendecidos por el celebrante, siendo revestidos por la abadesa, quien también les entregó la Regla, las Constituciones y el libro de la Liturgia de las Horas.
El noviciado es un tiempo con el que comienza la vida en la Orden de las hermanas pobres de Santa Clara, teniendo por finalidad conocer más plenamente la vocación, la propia forma de vida contemplativa clariana y conformar la mente y el corazón con su espíritu. Culminando con la profesión de votos temporales, y finalmente en los votos perpetuos con la Profesión Solemne. Día de alegría para la comunidad de las clarisas que ahora cuenta con once religiosas.

Manuel García Cienfuegos
Cronista Oficial de Montijo y Lobón
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