EPÍSCOPOS PLACENTINOS DE LOS SIGLOS XVI AL XIX EN LA PARROQUIA DE SANTA MARÍA DE GRACIA DE VALDASTILLAS4 de julio de 2026
Emilio Arroyo Bermejo
CRONISTA OFICIAL DE VALDASTILLAS

La parroquia de Santa María de Gracia de Valdastillas, perteneciente al arciprestazgo de Cabezuela del Valle, es una de las más de doscientas parroquias que tiene la Diócesis de Plasencia, parroquias ubicadas en las provincias de Cáceres, Salamanca y Badajoz.
La advocación de la parroquia cuqueña es mariana, con la denominación de Nuestra Señora de Gracia o de la Anunciación, cuya festividad se celebraba el 25 de marzo (nueve meses antes del nacimiento de Jesús) sacando la imagen en procesión, hecho que con el paso de los años su culto ha decaído.
Esta edificación religiosa es el fruto del interés de Valdastillas en el siglo XVI por tener un servicio espiritual y su necesidad de autoafirmación como poblado en creciente y constante desarrollo unido a su incremento demográfico, lo que hace que para su definitiva construcción, además de la financiación por parte del Concejo se tenga que acudir a la generosidad de la diócesis de Plasencia, más concretamente a dos de sus obispos que ocuparan la silla episcopal en los años de construcción, convirtiéndose en dos mecenas, patrocinio común en el Renacimiento, primero Gutierre de Vargas Carvajal y a la muerte de este, su sucesor, Pedro Ponce de León.
Gutierre de Vargas Carvajal nació en Madrid en 1506 y fallece en Jaraicejo en 1559, vigésimo noveno obispo de Plasencia desde 1524 hasta su muerte en 1559, destacando por ser un gran impulsor de iglesias rurales de la diócesis entre las que se encuentra la de Valdastillas.
El sucesor en la silla episcopal placentina fue Pedro Ponce de León (Córdoba 1510-Jaraicejo 1573), trigésimo obispo de Plasencia desde1560 hasta su muerte en 1573 y como su antecesor, también gran impulsor de la construcción de iglesias con aportación de su propio pecunio como ocurrió con la de Valdastillas.
Ámbos epíscopos dejaron su impronta en la edificación valdastillense. Gutierre de Vargas Carvajal hizo colocar su escudo episcopal en la fachada principal de la Iglesia de Valdastillas, encima de la puerta de arco de medio punto, debajo de la espadaña del esquilón. Por su parte, Pedro Ponce de León dejó su huella colocando su escudo en el exterior de la edificación, concretamente encima de la puerta, actualmente tapiada, del lado del evangelio.
Todo apunta a que sin este concurso la construcción se hubiera alargado en el tiempo pues el Concejo y la Parroquia disponían de escaso caudales para afrontar su término, cosa que, por el contrario, las diferentes cofradías locales, se encontraban más boyantes económicamente y con posesión de bienes de otro tipo.
Tras la construcción de la iglesia, obra arquitectónica del XVI y que en las centurias siguientes sufriera alguna que otra reforma a expensas de la situación económica del momento, la misma comienza su andadura bajo la jurisdicción diocesana y del prelado de turno.
Las parroquias recibían y reciben la visita pastoral de su obispo y en ocasiones la de visitadores del obispado, tradición que no tiene un carácter meramente administrativo o fiscalizador, sino que también es un encuentro fraterno y cercano para fortalecer la fe de los fieles, animar a los sacerdotes y evaluar el estado de la comunidad, buscando revitalizar la labor evangelizadora y la comunión eclesial, ademas de incluir la comprobación de los libros parroquiales, el inventario de bienes y la conservación del templo, entre otros aspectos.

Bartolomé de Ocampo y Mata, obispo de Plasencia entre 1699 y 1703 en el libro de visitas de la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús de Valdastillas , el 22 de octubre de 1701, reconoció las cuentas y aprecia que la cofradía no tiene estatutos ni está el listado de los cofrades.
El obispo Francisco de Pérez y Porras (epíscopo placentino de 1715 a 1720), en su visita pastoral, detecta errores en las cuentas de la parroquia por no pasar antes los controles obligados sin ser entregadas previamente al Notario o Escribano, ni estar firmadas por el Mayordomo y solo tener la firma del cura párroco. Este mismo obispo, refiriéndose a la cofradía del Dulce Nombre de Jesús, le pide a sus mayordomos que presenten cuentas claras, sobre todo en lo referido a la venta de frutos de las heredades.
En 1726 realiza visita pastoral a Valdastillas el obispo Francisco Laso de la Vega y Córdoba (episcopado 1721-1728), quien tras decir misa cantada se acercó al Sagrario y dio a adorar al Santísimo Sacramento, luego se aproximó procesionalmente con el clero a la pila Bautismal. Posteriormente se cantaron varios responsos, saliendo en procesión alrededor de la iglesia y cantando de nuevo responsos frente al osario.
En algunos casos, los obispos no acudían a estas visitas pastorales. Este es el caso de la visita de 1740 en la que el visitador Alejandro Sierra y Dávila actúa en el nombre del obispo del Plasencia entre 1739 y 1742, Pedro Manuel Dávila Tapia y Cárdenas.
Valdastillas cuenta con Libro Becerro de la Fábrica de su iglesia, ejemplar donde se asentaban todas las posesiones, heredamientos y tributos de todas las fábricas, beneficios y capellanías de la iglesia y los visitadores constantemente "invitan" a los párrocos a anotar en el libro Becerro los bienes eclesiásticos y datos económicos.
El obispo Pedro Gómez de la Torre en sus tres años de episcopado (1756-1759) visita Valdastillas en 1759 y en ella aprecia que en una tablilla que se colocaba en la sacristía con las funciones y atenciones de la parroquia, esta no ofrece claridad por lo que pide mejorar el contenido. En esta misma visita Gómez de la Torre se preocupa por la vida y costumbre del clérigo, pidiéndole decoro externo con vestimenta arreglada, mandato que ya venía del anterior obispo José Ignacio Rodríguez Cornejo (episcopado en Plasencia entre 1750 y 1756).
Las devociones marianas fueron centro de interés en la visita girada en 1881 por el obispo Pedro Casas y Souto ( obispo placentino entre1876-1906) quien sugirió el rezo del Ángelus por la mañana, al medio día y por la noche y que en esta misma visita el prelado Casas Souto alude a la Gracia de la Virgen María por la Anunciación y de ahí el nombre de Parroquia de Nuestra Señora de Gracia de la Anunciación.
Todas estas visitas pastorales y las que efectuaban para administrar el Sacramento de la Confirmación, estaban cargadas de boato y protocolo siendo recibidos los mitrados a las puertas de la iglesia por los clérigos locales y comarcales, autoridades como el alcalde, regidores, escribanos y parroquianos en general, con la común estampa de la feligresía inclinándose hacia el obispo para besarle el anillo episcopal que portaba en la mano derecha como señal de respeto.

Emilio Arroyo Bermejo
CRONISTA OFICIAL DE VALDASTILLAS