Francisco Rivero
Viajero
Este español, nacido en Extremadura, ha viajado por casi todos los países americanos, desde el año 1979 en que fuera invitado por el presidente de Viajes Barceló, Gabriel Barceló, a la Embajada Turística Balear que recorrió tres países: Venezuela, Argentina y Brasil. Todo esto me viene a la memoria cuando estaba viendo en Telemadrid la gran Cabalgata de la Hispanidad de 2026, en la que desfilaban con música, majorettes, grupos folklóricos y carrozas de los países hispanos del mundo americano, de África y de Filipinas, además de las islas de Guam y de las Marianas, que en su momento pertenecieron al imperio español.
He viajado más de 30 veces a la América hispana y aquí quiero contar, muy brevemente, lo mejor que me pasó en los países hermanos.
Por empezar por los Estados Unidos, el 12 de octubre de 1992 yo estaba desayunando con el entonces alcalde de la ciudad más antigua del país, San Agustín, fundada en La Florida en 1565 por Pedro Menéndez de Avilés, y tomé agua de la Fuente de la Eterna Juventud. Días antes estuve en un restaurante en Nueva York en el piso más alto de las Torres Gemelas desde el que se veía el Puente de Brooklyn. Con el tiempo me trasladé a la ciudad turística de Atlantic City, donde personalmente al grupo nos ofreció un desayuno de trabajo un, por entonces, desconocido empresario llamado Donald Trump.
México es el país hermano que más veces he visitado: Ciudad de México, Puebla de los Ángeles, Mérida, Cancún, Oaxaca, Cuernavaca, Taxco, Acapulco, Guadalajara, Puerto Vallarta, La Jolla de Mismaloya y en el estado de Chihuahua, las Barrancas del Cobre, un atractivo natural único en el mundo.
Cada lugar tiene para mí una historia personalmente vivida. En Ciudad de México fui a visitar a su casa – estudio, cuando me alojaba en el hotel Sheraton María Isabel de la Plaza del Ángel de la Independencia, al famoso escultor, Humberto Peraza, que tiene una estatua en Cáceres del rey poeta Nezahualcoyolt. En otra ocasión visité la preciosa ciudad de Puebla de los Ángeles, muy cerca del famoso volcán el Popo (Popocatépetl), que tuve la oportunidad de hacer una excursión cerca de él.
En 1991fue la primera vez que visité Mérida (Yucatán), conocida como la Ciudad Blanca. Fui a un congreso de la Asociación Mexicana de Prensa Turística al que me envió el entonces secretario de Estado de Turismo de España. En otra ocasión organicé un intercambio profesional de periodistas de turismo desde la Mérida de España hasta la Mérida de Yucatán y otro viaje de periodistas de la Mérida mexicana a la Mérida de Extremadura. Además, guardo un grato recuerdo de la Mérida yucateca porque volví a ella años más tarde para dirigir un curso de turismo cultural promovido por la ONU, la Organización Naciones Unidas.
A Cancún fui de vacaciones y también al primer congreso hispano mexicano de cronistas oficiales, que se celebró en 2017, recién operado de mi rodilla derecha. Mi ponencia fue “El jefe de Hernán Cortés: Nicolás de Ovando”, nacido en la villa de las Brozas (Cáceres, Extremadura) de la que me honro en ser su cronista desde hace más de 35 años.
De Oaxaca, donde nació el presidente indio zapoteca Benito Juárez (1808 – 1872), guardo en mis recuerdos la preciosa fiesta de la Guelaguezta la fiesta más representativa de la ciudad donde cientos y cientos de oaxaqueños bailan con sus trajes típicos como homenaje a la Virgen del Carmen.
Cuernavaca, Taxco y Acapulco están en la turística Ruta del Sol. En la primera visité el palacio de Hernán Cortés; en la segunda fue nombrado visitante ilustre y además compré unas mancuernas (gemelos) para los puños de las camisas, pues es la capital mundial de la plata a un extremeño de Plasencia que vive en Taxco y con el que tuve de compañero de asiento en el avión que nos llevó desde Madrid. En Acapulco asistí, dos años consecutivos, al Tianguis turístico, coincidiendo en una ocasión con el presidente de país.
Del bello estado de Jalisco recuerdo lo bonita que es la catedral de Guadalajara y muy cerca en unos jardines se halla una estatua del Doncel de Sigüenza, que en España está en la provincia de Guadalajara; Puerto Vallarta tiene en la torre de la iglesia de la Virgen de Guadalupe una enorme y singular corona y en Mismaloya me alojé en un hotel que tenía una piscina con burbujas en mi sala dormitorio mientras a lo lejos veía el Océano Pacífico. Además, en la Jolla de Mismaloya se rodó la famosa película “La noche de la iguana”, con Richard Burton y Ava Gadner bajo la dirección de John Houston. Mismaloya era al principio de los 60 un pequeño pueblo de pescadores, cuando se rodó el filme de enorme éxito, Desde entonces se convirtió en un lugar de descanso de los norteamericanos.
Para concluir mi viaje por México, tengo la experiencia de haber viajado en el famoso tren CHEPE (Chihuahua – Pacífico) pasando por la Sierra Tarahumara donde habitan los indios rarámuris, cuya particularidad es que siempre van corriendo y llevan un taparrabos. Llegamos a las Barrancas del Cobre, uno de los monumentos naturales más atractivos de todo el continente, con una profundidad mayor que la del Gran Cañón del Colorado y bastante desconocido, incluso por los propios mexicanos.
Aquí se termina esta parte viajera por Norteamérica, dejando para otros capítulos Centroamérica y América del Sur.



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