Presentación libro: El patrimonio cultural de Collado de la Vera

Presentación libro: El patrimonio cultural de Collado de la Vera

El pasado fin de semana se presentó el libro El patrimonio cultural de Collado de la Vera, una obra firmada por los investigadores José Antonio Ramos Rubio y Óscar de San Macario Sánchez, que busca rescatar la memoria, las tradiciones y la riqueza patrimonial de un municipio cuyo latido hunde sus raíces en siglos de historia.

La publicación, fruto de un minucioso trabajo de recopilación y análisis, no se limita a inventariar monumentos, archivos o costumbres: propone una mirada íntima hacia un mundo que, como Collado de la Vera, se reconoce más en la esencia de lo vivido que en la fría precisión de las fechas o las coordenadas.

El libro invita al lector a recorrer un espacio donde la memoria se confunde con la leyenda, donde los ecos de los antiguos pobladores aún se perciben en cada calle, en cada piedra y en cada gesto cotidiano. Así, Collado de la Vera se dibuja como un lugar en el que el tiempo transcurre de manera distinta, con el sosiego de las tradiciones y la fuerza callada de lo auténtico.

Los autores han querido subrayar que el patrimonio no se reduce a lo material —iglesia,casas solariegas, fuentes—, sino que también se encarna en la manera de vivir, en las historias contadas a la sombra de las casas de adobe, en el olor a tierra húmeda tras la lluvia, en los pimientos que arden en los guisos y en la música discreta de las plazas en verano.

Más que una crónica académica, El patrimonio cultural de Collado de la Vera se presenta como un viaje emocional y colectivo hacia la raíz de un pueblo que, sin alardes, conserva su identidad frente al paso del tiempo. En palabras de los asistentes a la presentación, es un libro que no solo documenta, sino que transmite, que no sólo explica, sino que hace sentir.

Con esta obra, Ramos Rubio y San Macario Sánchez logran plasmar el valor de una comunidad que, al mirarse a sí misma, descubre también una forma de resistencia cultural: la de seguir siendo, en esencia, lo que siempre fue.

Un homenaje merecido

Un homenaje merecido

La Biblioteca de Navalmoral de la Mata recuerda a Domingo Quijada y rinde tributo a la memoria de un gran compañero y profesor, cuya esencia adorna la fachada de la Biblioteca Municipal.

Quijada fue un profesor muy querido y una gran persona que dejó una profunda huella en la comunidad. Su dedicación a la enseñanza y su calidad humana son el motivo de este merecido homenaje. La biblioteca, que lleva su nombre desde finales de 2020 y fue inaugurada con una reforma, simboliza perfectamente la pasión de Domingo por el saber y la difusión cultural, tal y como demandaba siendo en vida Cronista Oficial de la Villa.

La Biblioteca Municipal, centro de conocimiento y cultura de la localidad, se convierte así en un emotivo recordatorio de su legado y luce con orgullo el nombre de nuestro recordado compañero, Domingo Quijada.

Este gesto no solo honra su memoria, sino que también sirve de inspiración para quienes a diario visitan la biblioteca en busca de conocimiento. Es un testimonio visible del respeto y el cariño que Navalmoral de la Mata siente por quienes, como él, dedicaron su vida a enriquecer la vida de los demás.

Es un recordatorio de que las personas que hacen una diferencia en nuestras vidas merecen ser recordadas, y qué mejor manera que asociar su nombre a un espacio dedicado al crecimiento intelectual y personal de toda la ciudadanía.

BOLETÍN SEPTIEMBRE – NÚM. 96

BOLETÍN SEPTIEMBRE – NÚM. 96

Boletín de Investigación Histórico-Cultural

Este volumen presenta un abanico de rigurosos trabajos de investigación que abordan temas cruciales del 
patrimonio, la historia y el arte a cargo de los Cronistas oficiales de Extremadura.

Con contribuciones de José Antonio Ramos Rubio («Arte e Historia de las Fiestas Religiosas de Trujillo»), Fabián Lavado («Visita General del Obispo a la Villa de Zarza en 1818»), Mª del Carmen Calderón Berrocal y otros especialistas, el boletín ofrece una perspectiva multifacética:

  • Estudios artísticos y religiosos: Análisis iconográfico y litúrgico.
  • Archivística e Historia Social: Crónicas de visitas oficiales y actas históricas.
  • Biografías: Rescate de figuras históricas y culturales.
  • Patrimonio industrial y legado: Desde la minería hasta el teatro local.

 

Juan Carlos López Duque nuevo cronista oficial de Cabezuela del Valle

Juan Carlos López Duque nuevo cronista oficial de Cabezuela del Valle

Juan Carlos López Duque, periodista y exdirector de la SER en Plasencia, recogió ayer sábado el título de cronista oficial de Cabezuela del Valle, su pueblo natal de manos de su alcaldesa, María Luisa Yusta.

Durante el acto, el nuevo cronista oficial de la localidad, que sustituye al fallecido Fernando Flores del Manzano, estuvo rodeado de varios de los cronistas oficiales cacereños, como Esther Sánchez de Plasencia, José Antonio Ramos de Trujillo, Paco Valverde de Galisteo, Estaban Cortijo de Cañamero, Juan Pedro Recio de Tornavacas y Óscar de San Macario de Casas de Don Antonio.

UN HOSPITAL CONVERTIDO EN EL RESTAURANTE “SIGLO XV”

Por José Antonio Ramos Rubio

El solar del actual Restaurante “Siglo XV” de Trujillo, perteneció en el siglo XVI al Hospital del Espíritu Santo, ubicado en la actual calle Francisco Pizarro. En los padrones urbanos anterior es al año 1900 se llamaba esta calle del Espíritu Santo debido al hospital de este nombre que se construyó en el siglo XVI.

A lo largo del siglo XIX se cambió aquella denominación de calle del Espíritu Santo por la de Francisco Pizarro, cuando don José Montalvo Martín, hijo de don José Montalvo izquierdo, construyó la hilera de casas que empieza en la que era su morada y que la antigüedad perteneció a don Jacinto María del Saz Orozco, según los informes que se encuentran en el archivo del linaje de los Saz Orozco.

Apenas se entra en la calle, se ve a la derecha este edificio que sorprende por su arquitectura y por la reciedumbre de sus muros, una cúpula se conserva lo que fue iglesia, una amplia portada de Intel haga y el escudo de las armas de los Orellana. Es el edificio del que fue hospital del espíritu Santo, convertido y en mesón o restaurante y otras viviendas.

Encontramos datos importantes en el manuscrito de Esteban de tapia paredes, año 1586 a 1590, crónicas trujillana, donde dice literalmente: “Las armas de los Barrantes están puestas con las de los Orellana es sobre la puerta del Hospital del Espíritu Santo en señal de haber hecho el hospital dos de estos linajes”.

Pero no solamente los caballeros de dichas familias contribuyeron a la edificación de este centro benéfico, pues, el 11 marzo de 1591, el Consejo mandó librar 300 ducados en limosna al Hospital del Espíritu Santo para la obra, por facultad de Su Majestad.

En este hospital estaba la Cofradía del Espíritu Santo a la que únicamente podían pertenecer quienes gozasen de hidalguía. De ahí es que, en diversos expedientes de pruebas de nobleza, se recurría por el pretendiente a atestiguar era cofrade de la del Espíritu Santo. Sirva de ejemplo el expediente que se guarda en el Archivo Histórico Nacional de Madrid, sobre las pruebas de nobleza para confirmar el derecho de ser caballero de Santiago, don Diego de Espinosa paredes, quien presentó, entre otras, ha de estar inscrito en la Cofradía del Espíritu Santo, pues en ella ingresaban exclusivamente caballeros importantes.

En este Hospital del Espíritu Santo fueron huéspedes durante algún tiempo los franciscanos observantes mientras se terminaban las obras necesarias en el edificio que fue su convento. El 12 julio 1753, don Bernardino Torrejón y Velasco, superintendente de rentas reales de Trujillo y de su tesorería y subdelegado para el establecimiento de la única contribución de ella y pueblos de su departamento, hizo el catastro de esta ciudad, tanto de bienes eclesiásticos como de personas y entidades seglares, el que se guarda en el Archivo Municipal. A la 30ª pregunta del largo interrogatorio, inquiriendo bienes, deponen los testigos que “ a y otro Hospital llamado Hospital del Espíritu Santo donde se cura el gálico”.

Don Clodoaldo Naranjo en su libro “Trujillo y su tierra”, edición de 1923, dice: “ de la nobleza levantó el Hospital del Espíritu Santo”. El dominico fray Felipe de Meneses escribió unas reglas con una exhortación a la caridad por todos conceptos notabilísimo as, que solucionaron los litigios nacidos de la condición de nobleza que habían de gozar quienes fueran admitidos, con exclusión de villanos. Refiere algunos detalles sobre servicios a pobres transeúntes y termina con estas palabras: “Entre las muchas mantas que hubo a favor del Hospital del Espíritu Santo, figura una de gran valor en el año 1588 hizo su testamento el noble caballero Fernando de Orellana, que constaba de los bienes y edades siguientes, una Dehesa, casa, corral y molino de Mordazo , tercera parte de la Dehesa Valzarzoso; tercera parte de la llamada de don Lucas; mitad de la Dehesa de Carrascalejos. En conjunto rentaban aquellos años 200.000 maravedíes, con lo cual el Hospital del Espíritu Santo venía a ser una fundación de las más ricas de Trujillo, agregándose a su muerte la casa propiedad de dicho señor, que fue la que hoy día es posada (actual restaurante siglo XV), todo con la condición de no poderse enajenar sino era a favor del Hospital”.

Por la condición de nobles pertenecientes a la Cofradía del espíritu Santo, fue esta hospital muy favorecido por personas muy ricas. Así por vía de ejemplo podemos leer en el testamento de don Juan Pizarro Carvajal, con fecha 1596, un legado de 50 ducados y seis camas al Hospital del Espíritu Santo, y en otro testamento de don Álvaro Altamirano, firmaron Trujillo el día 6 diciembre 1682, después de mandar que le entierre la Cofradía del espíritu Santo de los caballeros de esta ciudad, de la cual dice ser hermano, ordena que ha dicho Hospital del Espíritu Santo se le entreguen 50 ducados por una vez para ayuda a la cura de pobres que se curan en él. Por este testamento sabemos que el Hospital del Espíritu Santo tenía importantes tierras, pues en la relación minuciosa de bienes y el testador hace, dice literalmente: “Tengo asimismo la Dehesa de las cañadas de Orellana, término de esta ciudad, y lindan con las cañadas del Hospital del Espíritu Santo y con la Dehesa de doña Lira, Río malgasta y otros linderos, y es vinculada la quinta parte por mi bisabuela doña Isabel de Paredes”.

En malas condiciones quedó el edificio por las destrucciones de la invasión francesa. Los tristes acontecimientos nacionales que se sucedieron, no permitiendo su reedificación testimonio de ello son los siguientes acuerdos del Ayuntamiento: “El uno de julio de 1839, di cuenta, dice escribano, de un memorial de don Vicente Hernández solicitando la compra del edificio arruinado llamado Hospital del Espíritu Santo y se acuerda pase a informe de la junta de beneficencia de esta ciudad. La junta resolvió en sentido negativo. Cinco años más tarde algunos vecinos solicitan en venta, al menos partes, de este edificio, y así el escribano el 20 febrero 1824 da cuenta de dos memoriales de Manuel Román y Antonio carretero, de esta vecindad, solicitando Manuel Román, bien para casa o construir una Tahona, la bóveda que fue iglesia y sacristía del Hospital del Espíritu Santo, y Antonio carretero el corral o atrio de dicho edificio para la construcción de una casa, y se acuerda la Comisión para qué reconozcan el terreno solicitado a los señores Antonio Nevado, Pedro Macayo y Francisco Lozano”.

El Ayuntamiento, a pesar de este acuerdo, no resuelve en sentido favorable la petición de los vecinos, sino que espera a enajenar todo el inmueble en un solo acto, y para ello recaba la superior autorización, que consiguió, según reza el siguiente acuerdo del 6 julio 1849: “El Concejo tuvo conocimiento de un oficio del señor jefe político, fecha 26 junio 1849, en que comunica la resolución de Su Majestad, autorizando a este ayuntamiento para que proceda a la enajenación, ascenso y en pública subasta, del edificio ruinoso, llamado Hospital del Espíritu Santo, perteneciente a beneficencia, y el ayuntamiento kurda se anunció la subasta por término de 30 días “.

A pesar de este plazo mensual, la subasta no tuvo realidad de consumación de contrato hasta el año 1850, y así el 3 mayo el Consejo conoce haber sido vendido ascenso el 3 marzo de este mismo año de 1850 el Hospital del Espíritu Santo a don José Montalvo izquierdo, mediante escritura pública otorgada ante el escribano don Pedro Pedraza, por precio de 12.333 reales más los censos en ella especificados.

Al visitar las dependencias del que fuera Hospital del Espíritu Santo, solamente encontramos digno de registrarse, una amplia sala que debió servir de enfermería. Llama la atención su bóveda de ladrillos que construirá conforme a la teoría de las bóvedas vaídas, es un ejemplar de importante valor arquitectónico. La Iglesia se conserva la cúpula. A la izquierda de la fachada central campean, sobre una cartela berroqueña los roeles de los Orellanas. La portada es adintelada.