Pablo Iglesias Aunión
Cronista Oficial Puebla de la Calzada
Barbaño volvió a convertirse en la noche del sábado día 11 de julio en un espacio para la memoria, la cultura y el reconocimiento con la celebración de la segunda edición de los Premios LUZ 2026. La localidad acogió una gala que reunió a representantes institucionales, investigadores, docentes, profesionales del patrimonio y vecinos en torno a un objetivo común: reivindicar el legado de los pueblos de colonización y proyectarlo hacia el futuro.
Impulsados por el Ayuntamiento de Barbaño, los Premios LUZ nacieron con la vocación de reconocer y difundir la historia de estas poblaciones creadas por el Instituto Nacional de Colonización entre las décadas de 1940 y 1970. En Extremadura existen más de sesenta localidades surgidas de aquel proceso histórico que transformó profundamente el paisaje agrario, la organización del territorio y la vida de miles de familias. Sin embargo, la filosofía de estos galardones trasciende el recuerdo del pasado para reivindicar la vigencia de unos valores que siguen siendo plenamente actuales: el esfuerzo colectivo, la solidaridad, el arraigo y la capacidad de construir comunidad.
Los premios pretenden poner en valor el patrimonio material e inmaterial de los pueblos de colonización, fomentar la investigación histórica, impulsar la conservación de su arquitectura y urbanismo, fortalecer la identidad de estas localidades y promover iniciativas educativas y culturales que permitan transmitir este legado a las nuevas generaciones. Todo ello con una mirada puesta también en el desarrollo sostenible del medio rural y en las oportunidades que la cultura puede generar para estos territorios.
La segunda edición reconoció tres trayectorias especialmente significativas. El Premio a la Trayectoria Personal fue concedido a María Ángeles López Amado por su contribución al estudio y difusión de los pueblos de colonización. El galardón a la Recuperación y Conservación del Patrimonio Cultural recayó en el estudio Creativaarquitectos, de Don Benito, por su trabajo en favor de la preservación del patrimonio arquitectónico, mientras que el Premio a la Iniciativa Educativa y Comunitaria distinguió al CEIP Adolfo Díaz Ambrona, de Valdelacalzada, por su labor de acercar esta memoria histórica al ámbito educativo y a la comunidad.
La selección de los premiados correspondió a un jurado presidido por el alcalde de Barbaño, Sergio Tena Sáez, e integrado por Esther Abujetas Martín, Pablo Iglesias Aunión, Cronista Oficial de Puebla de la Calzada; Emilia Ramos Silva, Cronista Oficial de Valdelacalzada; José Luis Mosquera Müller, Cronista oficial de Mérida; Mercedes López Domínguez y Juan Manuel Ambrona Rando, delegado del Área de Cultura, que participó con voz pero sin voto.
Precisamente la presencia de varios cronistas oficiales entre los miembros del jurado constituye también uno de los aspectos más destacados de estos premios. Su participación aporta rigor histórico, conocimiento del territorio y una sensibilidad especial hacia la conservación del patrimonio local. No resulta casual que tres reconocidos cronistas oficiales de diferentes municipios extremeños formen parte del órgano encargado de valorar las candidaturas, ya que su trayectoria representa un compromiso permanente con la investigación, la divulgación y la protección de la memoria colectiva.
La gala contó asimismo con la asistencia de numerosas autoridades de ámbito local, provincial, regional y nacional. Entre ellas estuvieron el vicepresidente de la Diputación de Badajoz y alcalde de Puebla de la Calzada, Juan María Delfa Culpido; el diputado por la provincia de Badajoz en el Congreso de los Diputados, Juan Antonio González García, además de representantes de la Junta de Extremadura, la directora general de la Administración Local de la Junta de Extremadura Ana María Cancho Bermejo, quienes respaldaron con su presencia una iniciativa que comienza a consolidarse dentro del panorama cultural extremeño.
Más allá de la entrega de unos reconocimientos, los Premios LUZ aspiran a convertirse en un foro permanente de encuentro para quienes trabajan por conservar y difundir la historia de los pueblos de colonización. En apenas dos ediciones, Barbaño ha logrado situarse como un referente en la defensa de este patrimonio, demostrando que la memoria, cuando se comparte y se proyecta hacia el futuro, puede convertirse también en una herramienta de desarrollo cultural y social para el mundo rural.
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