Emilio Arroyo Bermejo
CRONISTA OFICIAL DE ZARZA LA MAYOR Y VALDASTILLAS
Cuando arribamos ayer a la sierra de Tormantos, enclave de la localidad jerteña de Valdastillas, la umbría comenzaba a invadir la estribación. El día alcanzaba su decrepitud después de haber vivido una jornada para el recuerdo.
La noche anterior había sido inquieta, esas noches previas que sabes que mañana será un día bonito y mucho antes de la hora prevista te apeas de la cama y la maquinaria comienza a funcionar.
A las 8,30 hay que estar en la parada de autobús de Valdastillas, porque así se decide, lo decide la Asociación de Mujeres «Balcón del Valle» de Valdastillas, localidad de la cual soy desde el pasado mes de noviembre su Cronista Oficial, y decide ir a Zarza la Mayor, localidad de la cual también soy su Cronista Oficial, a realizar un viaje cultural y de ocio para conocer lo que atesora Zarza en todos los órdenes.

Durante un mes se ha estado preparando esta visita por todo lo que la intendencia exige en estos casos.
Mi primer agradecimiento es para la Asociación de Mujeres «Balcón del Valle» de Valdastillas y a los 32 cuqueños asistentes por recoger la iniciativa que les propuse, suponiendo su aceptación para mí un acicate en intentar quedar a Zarza a la altura que merece. Formaba también parte de la expedición su alcalde, José Ramón Herrero Domínguez.
El autocar bajó al río Jerte, se encaminó hacia la capital placentina y tras pasar por la almohade Galisteo, la episcopal Coria y la taurina Moraleja con las reses de Victorino Martín, arribamos a la sierra de la Garrapata-Valdecaballos para entrar en tierras zarceñas, en ese término municipal de 167 kilómetros cuadrados que forma parte de la Reserva de la Biosfera Tajo-Tejo Internacional y de la Macomunidad Rivera de Fresnedosa.

En el autobús ya surgieron las primeras preguntas, algunas tuve que frenar, pues debían ser contestadas «in situ» y en el momento oportuno.
Todo estaba pensado y organizado y así fue, hasta en la cronología fuimos cumpliendo después de conocer lugares emblemáticos, ermitas, fuentes, calles, plazas, edificaciones civiles históricas y un sinfín de detalles que en el recorrido de seis horas (en sesión de mañana y tarde, sin contar el tiempo de comida) fui desmenuzando para que Valdastillas se llevara un gran conocimiento y recuerdo de su estancia en Zarza.

A las 10 horas estábamos en los aledaños de la antigua ermita de San Antonio Abad, inicio de la ruta, hoy «Centro de Identidad la Encomienda de Peñafiel» donde tras unas explicaciones, pudieron conocer el centro, los modos de vida de los freires de la Orden de Alcántara y donde aproveché para darles a conocer el Castillo de Peñafiel a partir de una maqueta de su torre del homenaje, además de explicarles los usos que esta antigua ermita había tenido después de la desamortización de Mendizabal. Quiero dar las gracias a Susana Luis Piñeiro, responsable del Centro y a su padre, que aunque no nos pudo acompañar, sí me facilitó todo lo necesario, así como dípticos e información promocional del Centro y de la Reserva de la Biosfera. Algunos visitantes dejaron impronta en el libro de visitas.

El recorrido continuó al pabellón municipal y tras ello, recorrer la Avenida de la Constitución, conocer el ensanche zarceño y llegar a la Plaza de Toros donde di cuenta de su historia, de la existencia en la localidad de la Peña Taurina «Heraclio Pombo» y en la actualidad sede de las clases prácticas de la Escuela Taurina de Extremadura. Aquí quiero agradecer al concejal del Ayuntamiento Rafael Borrega Granado el facilitarme las llaves tanto del pabellón municipal como de la plaza de toros.
Contiuamos hacia el Castillo después de ver la Cruz de los Caídos y la avenida Doctor Perianes Carro. Previa a la explicación en la explanada del Castillo, oteamos la Piedra Caballera y les hablé un poquito de la Calzada Romana que, entre otros, defiende su existencia Pascual Madoz y José Luis Melena, para después fijarnos en el Calvario y en la obra de la ermita del Castillo con las consiguientes explicaciones pertinentes. Agradecer a Genari Diaz que siempre está dispuesta para abrirme la ermita. Gracias a Genari Diaz y también gracias a Trini Gutiérrez Morán que en otras ocasiones me facilitó la llave.

El mural de Sojo, en la calle Castillo, con las manos trabajadas cosiendo de la zarceña señora Luisa Vicario de Sande, fue otro punto de interés en el que me atreví a cantarles, por cierto no muy bien pues el cantar no es lo mío, la primera estrofa de la jota de Zarza:
«No salgas niña a la calle…» hice lo que pude.
Accedimos al horno del Castillo, expliqué su funcionamiento, elogié la figura de los grandes artesanos alfareros zarceños como Julián Morán Jorge, para después desde el mirador del Castillo otear Zarza desde lo alto.
Tras ello nos esperaba la ermita de Santa Clara, su pasado, sus secretos, su estado, su relación actual con el Museo Arqueológico de Badajoz, para posteriormente llegar a la emblemática Plazuela y representarles las tres reverencias del Domingo de los Tiros con la explicación de todos los prolegómenos y eventos posteriores. Agradecer aquí, la presencia de María del Puerto Magro Pérez que nos hizo una foto de grupo delante de las esculturas de la zarceña y zarceño ataviados con el traje de la localidad y que tras ello, Puerto, resaltó la emoción que se vive sirviendo como mayordomos en las reverencias.
Ménsulas, dinteles, esgrafiados y chimeneas nos fueron acompañando hasta la barroca ermita de San Juan. Pero antes de conocer San Juan vimos cómo se adorna un arco de bienvenida a la Virgen de Sequeros. Aquí en este momento comenzó a acompañarnos la Junta Directiva de la Asociación de Mujeres de Zarza la Mayor «Nuestra Señora de Sequeros» en las personas de Josefa Prado Jorge, Tomasa Blanco Placeres y Ana María Navais, que desde que les anuncié esta visita presentaron toda su disposición a colaborar en lo que fuera necesario. Gracias Josefa, Tomasa y Ana María. Expliqué la fachada de San Juan, atrio e interior, su arco y casa contigua solariega sin olvidar sus huertas. Y gracias a Tomasita y la señora Teresa por disponer de la llave para entrar en la ermita.
Ahora se hacía necesario un descanso, así que el Fari nos dispensó café, refrescos y alguna que otra cerveza para mitigar le calor del que disfrutamos.
No había que enredarse mucho, el programa había que cumplirlo y nos esperaba la fachada del Cine de Don Mario en el que glosé rasgos de su historia y momentos vividos por los zarceños. Seguidamente visitamos la Puentita, casa del Vicecónsul de Portugal y entrada de la fachada de la casa de don Mario. La explicaciones complementaron estos tres lugares para luego en la calle Concejo, volver a ver la confección de otro arco para la Virgen de Sequeros pues
tuvimos la suerte de que estos días Zarza ebulle por la presencia de la Madre de Sequeros en la Parroquia y que ahora, durante unos días, visitará en procesión todas las calles del pueblo por lo que los zarceños la reciben con arcos florales, adornos, balconeras y banderines.
Llegar a la iglesia y ver en el altar mayor a Nuestra Señora de Sequeros es el mejor regalo que Zarza pudo ofrecer a los vecinos de Valdastillas.
El calor estaba presente y el fresco de la Iglesia Parroquial de San Andrés se agradecía y allí glosé retazos de su historia, reformas producidas en la misma y presentación de su iconografía. Gracias a Josefita Núñez Andrade, que siempre que la molesto para que me abra la iglesia siempre está dispuesta y yo agradecido de ello.
La Casa de la Encomienda y la Real Fábrica de la Seda centraron la siguiente parada y tras las explicaciones fuimos recibidos en el Excelentísimo Ayuntamiento de Zarza la Mayor por el primer teniente de alcalde, don Juan José Núñez Estévez, quien en el Salón de Plenos dirigió una bonitas palabras a la concurrencia haciendo incapié en la importancia del conocimiento histórico de los municipios como Zarza la Mayor y yo, como Cronista Oficial de la localidad, aproveché para explicarles las armas del Escudo Municipal.
En este mismo salón, la Asociación de Mujeres Nuestra Señora de Sequeros de Zarza la Mayor tuvo el detalle de elaborar dos cazuelas (plato-postre típico zarceño), y tras la explicación de su elaboración, se procedió a la degustación del mismo, quedando toda la expedición con un buen «sabor de boca». Gracias a Juan José por abrirnos la casa de todos los zarceños y gracias por el gustazo de volver a probar la cazuela de la mano de Josefa, Tomasa y Ana María.
La Plaza del Rollo, con su rollo e historia, los balcones corridos y la Fuente del Concejo, su historia, construcción y uso nos iban anunciando que la jornada de mañana llegaba a su fin. Pero todavía no habíamos terminado, teníamos que llegar al crucero del Altozano y adentrarnos en la ermita de San Bartolomé, el patrón, conocer sus usos, su imaginería, nuestro Nazareno, leyendas, hechos ocurridos en ella y hablar «hasta de gallinas». En San Bartolomé nos acompaña María Teresa Montero Britos para poner voz a la tradición del Huerto de San Bartolomé, tradición a la que dediqué el pasado Miércoles Santo una exhaustiva crónica. Gracias Maria Teresa.
El estómago avisaba, el Complejo Valle Grande nos esperaba. De diez. Su gestores, como siempre, nos acogieron y ofrecieron lo mejor, además de mostrarnos todas sus instalaciones. Gracias José, gracias Amparo y gracias a todo el equipo que lo hace posible. Y gracias a Josefa, Tomasa, Ana Maria y Meñi Montero, zarceñas de la Asociación de Mujeres que también quisieron compartir con todos mesa y mantel.
La jornada de tarde nos esperaba y la campiña de la Virgen de Sequeros sería nuestra primera parada. Reviví con la expedición las romerías de la Virgen de Sequeros y de San Isidro, las transformaciones que se han producido a lo largo de los años en la campiña sin olvidar la historia y detalles de la ermita.
Seguimos el recorrido hacia el Centro de animales Exóticos y Tortugas gestionado por Daniel Iglesias en el sitio del antiguo tejar, al lado del Cementerio Municipal. Gracias Dani por tus explicaciones, por tu acogida y buen hacer de forma altruista sin ningún tipo de ayuda.
Desde un tiempo a esta parte también incluyo en mis rutas la visita al Cementerio Municipal, antes Cementerio de La Piedad. Recorrerlo con breves explicaciones en voz baja, fijándonos en detalles, creo que merece la pena por respeto y consideración a nuestros a antepasados.
Y llegamos casi al fin del viaje. Nos quedaba llegar al azud del Eljas, esa línea divisoria entre España y Portugal pero que en nada nos separa del vecino pueblo portugués. Apreciar su área de descanso, bungalows, bar de verano y agua fresca en buena cantidad que todavía discurre por su cauce, era la guinda que colmó el viaje, pero no solo hubo guinda, hubo corona, pues el viaje lo coronó la imagen de la Torre del Homenaje del Castillo de Peñafiel que se otea desde el lado portugués.
Un viaje para enmarcar gracias a la Asociación de Mujeres Balcón del Valle de Valdastillas, gracias a la Asociación de Mujeres Nuestra Señora de Sequeros, gracias al Centro de Identidad la Encomienda de Peñafiel, gracias al Ayuntamiento, gracias al bar el Fari, gracias al Complejo Valle Grande, gracias al Centro de Tortugas y Animales Exóticos y a todas las personas que por las calles mostraron afecto y cariño hacia el pueblo de Valdastillas.
Y termino como empecé esta crónica.
«Cuando (después del viaje cultural a Zarza la Mayor) arribamos ayer a la sierra de Tormantos, enclave de la localidad jerteña de Valdastillas, la umbría comenzaba a invadir la estribación. El día alcanzaba su decrepitud después de haber vivido una jornada para el recuerdo»…y así fue, doy fe, las muestras de afecto y agradecimiento tanto en Zarza como en el viaje de regreso eran patentes, Valdastillas había vivido un viaje para el recuerdo, con sentimiento, emoción y agradecimiento.
Otro motivo más de orgullo zarceño y orgullo cuqueño.
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