DON PABLO MORÁN ALEMÁN, FARMACÉUTICO
28 de julio 2026
Emilio Arroyo Bermejo
CRONISTA OFICIAL DE ZARZA LA MAYOR

En el siglo XX en Zarza la Mayor se conceden varias licencias de apertura de farmacias en la localidad. En la segunda mitad del siglo XX tres de estas farmacias corresponden a farmacéuticos cuya procedencia era zarceña. Don Luís
Gundín Hurtado, con su farmacia en la calle Concejo, don Pablo Morán Alemán, con su farmacia en la calle Abajo y la farmacia de don Nicolás Alemán de Sande en la calle Concejo. Anteriormente José María Álbaro, Francisco Perianes y Rafael Moro, entre otros, también pusieron al servicio de Zarza su sabiduría y buen hacer a nivel farmacéutico.
Las farmacias de don Luis Gundín y de don Pablo Morán cerraron por jubilación mientras que la farmacia de don Nicolás Alemán pasó a manos de doña Isabel Fidela Fernández Loro, hasta la actualidad.
En el libro que publiqué en 2014 "Homenaje a Zarza la Mayor y sus gentes.Recuerdos de mi infancia y juventud" ya glosé la figura de don Nicolás Alemán de Sande en las páginas 89, 90 y 91.
Pero hoy el foco se dirige a don Pablo Morán Alemán, hijo de Agustín Morán y Teresa Alemán. Don Pablo nace el 25 de enero de 1907 y tiene dos hermanos, Benjamín y Miguela. Benjamín estuvo casado con María Pallés y tuvieron tienda de ultramarinos en la calle Concejo, además de propiedades agrícolas.
Don Pablo contrae matrimonio con Dionisia de Sande Morán, su prima hermana, nacida el 24 de noviembre de 1906, hija de Mauricio de Sande y Nicolasa Morán. Dionisia de Sande tuvo una sola hermana, Casilda, que casaría con don Enrique Hurtado Gundín, veterinario.
Don Pablo Morán Alemán y doña Dionisa de Sande Morán en su matrimonio tienen tres hijos y otro que no llegó a nacer por muerte gestacional. La primera en nacer fue Teresa, el 28 de julio de 1935, (concretamente hoy cumple 91 años, a la cual felicito y deseo cumpla muchos más), luego nació Nicolasa, muriendo con 4 años y posteriormente nació Miguel, falleciendo al mes, nació sietemesino.
La familia de don Pablo procedía de la calle Concejo, pero al casarse se asentaron en la calle Abajo números 7 y 9, correspondiendo el número 7 a la farmacia y el 9 a la vivienda, que constaba de dos pisos, zaguán, muy fresquito, grandes salas y corral.
Pero antes, don Pablo tuvo que formarse academicamente y para ello estudió en el Colegio San Antonio o Franciscanos de Cáceres y posteriormente licenciarse en farmacia en Salamanca.
Durante la guerra sirvió como farmacéutico militar y la orden de 27 de mayo de 1939 establece su ascenso al empleo de farmacéutico segundo en el mismo destino, desarrollando toda su labor farmacéutica en Zarza la Mayor hasta su jubilación a inicios de los 70.
Eran épocas de las fórmulas magistrales en las farmacias con la elaboración de jarabes, pastillas, etc. A Don Pablo le gustaba asistir a reuniones del Colegio de Farmacéuticos de Cáceres e incluso, en ocasiones, viajaba a Madrid a estos encuentros, haciéndose cargo de la farmacia su esposa, doña Dionisia, con la ayuda del mancebo y su hija Teresa.
Con don Pablo, en la farmacia, trabajó de mancebo Teodoro Pérez Ferreira que habia iniciado los estudios de farmacia y que se casó con Fernanda López Gazapo, siendo padres de Marcelina Pérez López.
Al tratarse de familias que poseían fincas como El Olivar Grande (término de Alcantara), Valdefontes, El Barrero, Las Mayas, cercas y "tapaos" por distintos lugares del término, en la familia Morán de Sande se hacía necesario tener un hombre de confianza, Jerónimo, que además de atender las tierras, estuviera al tanto del ganado, como las ovejas.
En el Olivar Grande tenían vivienda en la que pasaban ciertos periodos y don Pablo, para atender la farmacia, se desplazaba 11 kilómetros de ida y otros de vuelta cada día a lomos de un caballo y allí, en esa propiedad, su hija Teresa disfrutaba con su amiga María Teresa, natural de Madrid, que había vivido en Zarza porque su padre fue Guardia Civil, hasta el punto de que los padrinos de bautizo de María Teresa fueron en su día don Pablo y doña Dionisia.
En casa de don Pablo trabajó, durante 25 años, Petra Britos Barroso y posteriormente su hija, María Teresa Montero Britos, siendo madrina de bautizo de María Teresa, la hija de Don Pablo y doña Dionisia y por eso a María Teresa le pusieron el nombre de su madrina.
Don Pablo era un gran aficionado a los toros, acudiendo todos los años a algún festejo a la Feria de San Isidro de Madrid, así como a los festejos de las Ferias de San Fernando en mayo y San Miguel, en septiembre, en la capital cacereña.
Además, a don Pablo le gustaba pasear con amigos como Casimiro Bermejo Navarro y Juan Navarro de Sande, entre otros.
La familia disponía de coche de caballos (conocido familiarmente como "la serré") que lo conducía Jerónimo y que era guardado en el tejarón del Reducto. Como curiosidad, pasados los años, el yerno de don Pablo, Francisco Bote Puerto, cambió el coche de caballos por un camión de paja, una pena para la familia.
A doña Dionisia le gustaba coser y guisar, pero le apasionaba atender la farmacia cuando su marido salía de viaje.
La familia veraneaba en la paradisiaca localidad salmantina de Candelario, buscando la brisa fresca de las estribaciones de la Sierra de Béjar.
La hija del matrimonio, Teresa, nace el 28 de julio de 1935. Va a la escuela, sita en el Ayuntamiento, con doña Antonia Pantrigo López y juega con la sobrina de doña Antonia, hija de Don Julián Pantrigo López, Maria del Carmen Pantrigo Casado. Además de ir a la Escuela Nacional, le da clases particulares la maestra doña Rosa Broncano Carrasco, que por aquellos años ejercía como Maestra Nacional en Zarza la Mayor.
Recuerda Teresa a sus amigas, entre ellas, Pura Pascual, Vicenta Pantrigo Antúnez, Blanca Bermejo Gazapo y añora los paseos por Zarza, ir a coser al campo, la fábrica, la villa Leandrita, jugar a las cartas con sus amigas en la sala de su casa y después en la farmacia, ir al baile a la Pista, al cine de Don Mario, vestirse en los carnavales todos los domingos desde el día de San Antón (17 de enero) hasta el martes de carnaval, muchos recuerdos de Teresa.
Y en esas partidas de carta le surge el amor a Teresa de una forma muy curiosa.
Como Teresa era prima hermana de las hijas de don Enrique Hurtado Gundín(veterinario), un día que estaban jugando a las cartas en casa de don Enrique, concretamente 16 amigas, llegó el que era veterinario en Alcántara para ver a su compañero zarceño y don Enrique le presentó a todas las mozas sin saber que el joven veterinario de Alcántara se enamoraría de su sobrina Teresa. Corría el año 1958. Pasados las años fructifica el amor y el 3 de mayo de 1963 contraen matrimonio en Guadalupe, Francisco Bote Puerto y Teresa Morán de Sande a los pies de la Morenita en plenas Villuercas.
Francisco Bote Puerto es natural de Alcuéscar (14 de noviembre de1932 – 20 de junio de 2020) y veterinario de profesión con destinos en Hurdes, Alcántara, Santa Cruz de la Sierra, Talaván, recalando en Cáceres al contraer matrimonio y terminando su vida laboral, con 62 años, en 1994 en la Oficina Veterinaria de Trujillo.
Teresa y Francisco tienen un hijo, Miguel Ángel, nacido el 21 de febrero de1964, licenciado en derecho, empresario autónomo ( dedicado principalmente a la agricultura y a la ganadería), está casado y tiene tres hijos.
La casa familiar en Zarza después de la jubilación de don Pablo, en la década de los 70, es habitada por el doctor don Pedro José Broncano Arévalo, en la que el mismo espacio que ocupaba la farmacia se convierte en la consulta del doctor Brocano Arévalo. Pasado los años, a principios de los 2000 pasa a manos de otra propiedad.
A la jubilación de don Pablo, la familia se traslada a Cáceres y se sitúan, durante un año, aproximadamente, en la conocida y concurrida avenida cacereña de la Virgen de la Montaña, para posteriormente, por problemas de salud de doña Dionisia, se trasladan al domicilio de su hija Teresa, sito en la calle Periodista Sánchez Asensio (actual calle de los Multicines) y a la muerte de doña Dionisia, su marido siguió viviendo con su hija.
Doña Dionisia fallece el 14 de diciembre de 1973 y don Pablo el 17 de junio de 1982, siendo enterrados ambos en el panteón familiar del Cementerio de Zarza la Mayor.

En la memoria colectiva de Zarza quedan los recuerdos, la figura de don Pablo y doña Dionisia, el chirriar del cancel que daba acceso a la botica, el olor propio del establecimiento, las fórmulas magistrales y los medicamentos que allí se dispensaban, todo un cúmulo de recuerdos al inicio de la calle Abajo de la mano de la familia Morán de Sande.

Emilio Arroyo Bermejo
CRONISTA OFICIAL DE ZARZA LA MAYOR