Tardes de julio cruzadas por la voz del pregonero, proclamando el mejor anuncio posible “Al rico helado mantecado”. Se agradecía el mensaje y el heladero aprovechaba el espacio de una sombra para aparcar el carrito blanco y ofrecer su refrescante y aliviadora mercancía. Los había con sabor a limón, vainilla y chocolate. Lengua y labios se entregaban al oficio de degustar aquella fría bola, quedando para el final el placer que producía el chasquido del cucurucho del barquillo. Luego estaban los polos, los helados al corte y las granizadas, y aquel firme y contundente consejo: “Bébetela despacio, que tanto frío no es bueno ni para el estómago, ni para la garganta”.

RECOPILATORIO DE HELADOS Y HELADERÍAS
Al rico polo y helado mantecado de limón, turrón, avellana, fresa, chocolate, coco, tuti-frutti y leche merengada. Un helado al corte de tres gustos de ‘Los Valencianos’. Los helados y horchatas de Ricardo Vinagre. Las tapaderas de aluminio, formando una especie de cono, de los carritos que vendían el rico helado mantecado. Antonio Redondo, vendiendo con el carrito por las calles polos y helados de la heladería ‘El Valenciano’, que luego, cuando lo dejó, se dedicó a la chatarrería.
Los helados al corte con las galletas chorreando fresa y nata o vainilla y chocolate. La leche merengada que hacía Cosme, en la fábrica de hielo, helados y polos Ntra. Señora de las Mercedes, donde estuvo la discoteca Nacha, en la hoy calle Clavijo. Trafikito y Semaforito, Avi-puch, el sorbete Pantera Rosa, el bombón crocanti, la tarta al whisky, el sándwich de nata, los Apolos y la tarta medalla de oro de Avidesa, que fundó en Alcira (Valencia) Luis Suñer Sanchís. Los polos de helado hechos con gaseosa La Casera. Quico y los helados que fabricó la heladería Gradel (Gragera-Delgado), en la Avenida Emperatriz, hasta que se jubiló.

Manuel García Cienfuegos
Cronista Oficial de Montijo y Lobón
cienfuegos@cronicasdeunpueblo.com