VISITA DE ESTADOUNIDENSES A ZARZA LA MAYOR
9 de septiembre de 2026
Emilio Arroyo Bermejo
CRONISTA OFICIAL DE ZARZA LA MAYOR

El Atlántico y las aguas que lo surcan nos distancia, pero cuando hay una ilusión, atravesarlo, en avión, se convierte en una necesidad.
Este es el caso de dos estadounidenses, del lejano oeste, Amy Reid y su marido Michael, que hoy han visitado Zarza la Mayor atraídos por ser los antepasados de Amy de procedencia zarceña.
Desde hace un mes hemos preparado esta estancia de sólo cinco horas en Zarza, horas que Amy y Michael han vivido con intensidad y para mí, al ser su anfitrión, he refrendado lo importante que es para las personas su identidad, su pasado, el saber de dónde venimos y conocer los espacios y lugares por donde nuestros tatarabuelos, bisabuelos, abuelos e incluso padres vivieron su infancia, corrieron por sus calles, se divirtieron y con los años anhelaron volver y las circunstancias de la vida lo impidieron.
El tatarabuelo de Amy nació en Zarza la Mayor en 1878 y en 1913 llevó a su hija, con seis años de edad, a las Islas Hawai en un barco de inmigrantes durando el viaje tres meses, para trabajar cortando caña de azúcar. De ahí en adelante, imagínense la historia.
Amy lo ha hecho realidad, lo ha conseguido, ha vuelto a Zarza, para contarles a su familia cuando regrese a EEUU, cómo es el pueblo de sus antepasados. Ha conocido a la Virgen de Sequeros, la Plaza de Toros, el Castillo con su Calvario, los hornos y su mirador, La Plazuela y sus reverencias, detalles en fachadas y chimeneas, ha subido al coro de San Juan, ha paseado por sus calles para llegar a la Iglesia, fijarse en la Real Fábrica de la Seda y el Palacio de la Encomienda, conocer el Salón de Plenos del Ayuntamiento, deambular por la Plaza del Rollo, embelesarse con La Conceja y mirar la cara de pasión del Nazareno en el Altozano. Un recorrido en el que la emoción ha sido pareja del conocimiento.
Amy y Michael se han marchado con muchas imágenes en su cabeza y corazón, han podido hablar con algunas personas y hasta incluso han entrado en algunos zaguanes para ver nuestro precioso dorado.
Estoy acostumbrado a mostrar Zarza en múltiples visitas, pero esta me ha marcado. A pesar de tener el hándicap del idioma, cosa que Translate Google nos lo ha solucionado, he vivido junto a Amy y Michael una experiencia inolvidable, no había más que mirar sus caras, las palabras sobraban, ellos a pesar de la distancia, han cumplido un sueño, pisar tierra zarceña, conocer su raíz.
Amy en la despedida se emocionó, sabía lo que dejaba atrás, lo mismo que su tatarabuelo dejó hace más ciento trece años.
Emilio Arroyo Bermejo
CRONISTA OFICIAL DE ZARZA LA MAYOR