Don Cristóbal Portocarrero y Guzmán de Luna nació en Montijo, fue bautizado en la parroquia de San Pedro Apóstol el 25/XI/1638. Hijo de don Cristóbal Portocarrero y Enríquez de Luna y doña Inés de Guzmán y Fernández de Córdoba. Vistió el hábito de la Orden de Santiago. Fue IV conde Montijo y de Fuentidueñas, marqués de la Algaba, Ardales y Valderrábano, señor de Huétor Tajar y Labrada, Maestre de Campo, General del Ejército de Extremadura y Capitán General de su frontera, Comisario General d Infantería de España, consejero de Estado y del Supremo de guerra, Gentil-hombre de Cámara de S.M. con ejercicio, y Mayordomo mayor de Carlos II que le concedió la Grandeza de España al Condado de Montijo por decreto el 6/XII/1679.
Casó tres veces, con Úrsula de la Cerda y Leyva, con Victoria de Toledo y Benavides y con Maria Regalado Funes de Villalpando y Monroy, de la cual tuvo su sucesor, don Cristóbal Portocarrero y Funes de Villalpando, V Conde de Montijo, que nació el 12/III/1692 y bautizado en la parroquia de San Pedro Apóstol.
Don Cristóbal Portocarrero y Guzmán de Luna falleció en Madrid el 31/X/1704. Fue sepultado en una de las capillas del Convento de las Descalzas Reales de la villa y corte. El IV Conde de Montijo construyó la casa-granero sobre la antigua parroquia y después ermita de San Isidro. Levantó en el año 1685, sobre el beaterio de Ntra. Señora de los Remedios o de la Piedad, casa que acogió a las religiosas clarisas franciscanas que fue transformado en convento en 1704, bajo la advocación de Nuestro Señor del Pasmo.
Su escudo está colocado en la Casa-granero, plazuela del Conde; en la Puerta del Perdón de la parroquia de San Pedro Apóstol y en el convento de las clarisas franciscanas. Su escudo está en la Puerta Pilar y Puerta de Mérida de la ciudad de Badajoz, debido a que fue General del Ejército de Extremadura y Capitán General de su frontera, habiendo realizado obras de importancia en las murallas de la capital pacense.
PUERTA PILAR
Se construyó en 1692 en la cortina de San Juan, cuando se edificó este tramo de la muralla abaluartada. Vino a sustituir a la puerta de Santa Marina de la antigua muralla medieval, que se abría en este mismo sector y de donde partía el camino de Jerez. La puerta estaba protegida por el fuerte de Pardaleras, construido unos trescientos metros adelantados, y contaba también con un tenazón que protegía su acceso. Tenía, como el resto de puertas de la ciudad, un doble cometido: de control de paso de personas y mercancías, a la vez de una función fiscalizadora.
En la portada exterior se aprecian los escudos del rey Carlos II y del Conde de Montijo, así como muy diversos grafitos, entre ellos marcas de canteros e incluso un reloj de sol. En la portada interior se abrió una capilla dedicada a Nuestra Señora del Pilar, que da nombre a la puerta. A ambos lados de esta capilla hay dos inscripciones que describen los actos de apertura y bendición del lugar, el 9/IV/1692.
Manuel García Cienfuegos
Cronista Oficial de Montijo y Lobón



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