En conjunto, el poema refleja una memoria de catástrofe, exilio y pérdida. En el contexto sefardí, conecta con experiencias históricas de expulsión y persecución
La Cantiga del fuego se compuso a raíz del gran incendio que devastó Salónica el 18 de agosto de 1917. Aquel desastre dejó sin hogar a decenas de miles de judíos y arrasó gran parte del barrio judío de la ciudad antigua.
Tras la expulsión de los judíos de España y Portugal en 1492, las comunidades sefardíes conservaron su herencia cultural mientras se desplazaban por distintas regiones. Entre esos elementos se mantuvieron su literatura tradicional, sus expresiones musicales y el judeoespañol o ladino como lengua propia.
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