Puente antiguo de Llanacaozo, de madera, que se encuentra debajo del puente nuevo.
En esta segunda entrega de HISTORIA Y MEMORIA DE TORNAVACAS, viajamos al verano de 1939 para analizar un documento que habla de un puente muy conocido por los tornavaqueños: el de Santa María.
El documento es, concretamente, de agosto de 1939, momento en el que, por desgracia, acababan de comenzar los difíciles “años del hambre”, pues la Guerra Civil había finalizado tan solo unos meses antes (abril) y los recursos que había eran muy escasos cuando no inexistentes. En las casas de los tornavaqueños había lo justo y lo necesario para la subsistencia y los productos básicos (harina, patatas…) estaban racionados. Los ayuntamientos y demás instituciones apenas tenían dinero, circunstancia que obligó a paralizar obras ya iniciadas o en proyecto. La guerra había dejado muchas, profundas y trágicas secuelas y una de ellas fue la ruina económica. En resumidas cuentas, en 1939, cuando Tornavacas contaba con casi 2.000 habitantes, comenzaban unos años difíciles y la escasez fue la tónica general en las décadas posteriores.
Pero volvamos al documento protagonista. En este, firmado por casi una veintena de paisanos, se nos habla de un lugar que ha sido muy transitado desde hace siglos, el puente de Santa María, situado en la ladera de la umbría, por el que diariamente cruzaban decenas de nuestros antepasados. Llamado así por su cercanía a la ermita de Santa María, por él discurre la garganta de San Martín que nace, más arriba, en el valle que lleva este mismo nombre.
Los firmantes del mismo eran vecinos que pasaban por el puente a diario y manifestaban la necesidad de arreglarlo debido al estado de “ruina” en el que se encontraba. Muy seguramente sería un puente en su mayor parte de madera, sostenido con “machones” de piedra –muy similar al antiguo de Llanacaozo–, que también se vería afectado por la crecida de las gargantas de diciembre de 1935. Su reparación era, por tanto, muy necesaria y urgente dado el uso que estos vecinos y otros muchos hacían de él a diario.
Por su interés, transcribimos el documento así como el nombre de los firmantes:
“Sr. Alcalde de esta villa de Tornavacas
Ante Vs. denuncia
Cenón Domínguez Matallanas y los que abajo firman, todos vecinos de las mismas a dicho puente de Santa María, se le denuncia por estar en ruina haciéndole a Vs. presente se sirva nombrar a personas competentes para arreglar dicho puente llamado Santa María lo antes posible evitando que ocurra alguna desgracia.
Es gracia que de Vs. esperamos.
Dios guarde a Vs. muchos años.
Tornavacas a de agosto de mil novecientos treinta y nueve
Firmantes del documento: Cenón Domínguez, Saturnino Hernández, Aniceto Santero, Florencio Santiago, Silvestre Merino, Germán Armella, Eulogio Santiago, Emiliano Bermejo, Blas Sevilla, Julián Lucas, Eulogio Cuesta, Zenón Hernández, Alejo Cuesta, José Jiménez, Francisco González, Severiano Gómez, Antonino Benito y Epifanio Martín.
Escrito enviado al Ayuntamiento de Tornavacas solicitando el arreglo del puente de Santa María
Hoy, cuando ya han pasado casi 90 años de solicitarse este arreglo, el puente de Santa María, ya moderno y reformado hace décadas con materiales mucho más resistentes (cemento, hierro u hormigón) y acordes a estos tiempos, sigue siendo un lugar muy transitado a diario –y, mucho más aún, en época de campaña, por el que pasan cientos de vehículos–, pues sirve para cruzar de un lado a otro la garganta de San Martín y dirigirse a parajes tan destacados como Llanacaozo o los Reboldanos, entre otros muchos.
Hasta la próxima.

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