Manuel García Cienfuegos
Cronista Oficial de Montijo y Lobón
cienfuegos@cronicasdeunpueblo.com
En los bajos de la casa de Morilla, hoy Joyería Viuda de Domingo Pérez, al fondo, con una lente en aquellos ojos clínicos, a modo de microscopio, Domingo Pérez, maestro relojero, y sus hijos, auxiliados por una pinza, examinaban los relojes en la mesa de operaciones. Dos golpes, un soplo y listo. El reloj de nuevo en movimiento. “Era una mota de polvo”.
Mi primer reloj fue un “ZERPE”, marca de la casa; su origen está en el apellido Pérez a la inversa. Un reloj de alta precisión que cumplió el rito de medir la ceremonia que dicta el tiempo. Su tic-tac sigue y sigue marcando la hora exacta. Montijo en punto.
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