RECUERDOS DE UN MONAGUILLO EN ZARZA LA MAYOR1 de noviembre de 2026
Emilio Arroyo Bermejo
CRONISTA OFICIAL DE ZARZA LA MAYOR

En esta festividad de Los Santos y los Difuntos, uno de los momentos más deseados por los monaguillos fue siempre la noche de los Santos. La costumbre consistía en que los días previos a esta celebración, los monaguillos salíamos por las calles de Zarza la Mayor a pedir alimentos y alguna moneda a los vecinos para pasar la noche en la terraza y campanario de la Iglesia, con la finalidad de "doblar" las campanas durante toda la noche por los difuntos. Una estampa inolvidable era aquella que se observaba desde el tejado de la Iglesia y que no era otra que el resplandor a lo lejos, en el cementerio, de cientos de velas que durante el día, los familiares de los seres queridos habían depositado, por lo menos, para iluminarlos esa noche.
No a todos los monaguillos les dejaban sus padres pasar allí la noche entera, solo cuando tenías una determinada edad, el hecho se convertía en algo autorizado por tus progenitores. La noche la pasabamos bien, incluso eran muchos los niños y jóvenes que sin ser monaguillos deseaban subir a la terraza y por ello merodeaban por los alrededores de la iglesia para ver si por casualidad conseguían calentarse cerca de la hoguera que allí se prendía. Los monaguillos disfrutábamos pues la dadivosidad había sido grande y al lado de la lumbre pasabamos la segunda noche del mes de las ánimas benditas.
Las festividades de Todos los Santos y los Difuntos eran para los monaguillos los días de “más trabajo”. Misas, noche en el campanario, acompañando al sacerdote en el rezo o canto de los responsos en el cementerio, sin saber lo que decíamos (pues los rezábamos o cantábamos en latín), constituían unas jornadas agotadoras pero, a la vez, también las disfrutábamos.
Así era, así lo vivíamos los monaguillos, momentos inolvidables de nuestra niñez de los dos primeros días del mes de noviembre, unos siendo monaguillos de don Silvino Matas González, sacerdote en Zarza desde 1936 a 1966 y posteriormente, otros de la mano de los hermanos sacerdotes don Baltasar y don Alfredo Ballesteros Morientes.
Tradiciones que fueron y se perdieron.

Emilio Arroyo Bermejo
CRONISTA OFICIAL DE ZARZA LA MAYOR