15 de octubre de 2026
Emilio Arroyo Bermejo
MIEMBRO DE LA ASOCIACIÓN DE CRONISTAS OFICIALES DE EXTREMADURA.
CRONISTA OFICIAL DE VALDASTILLAS Y ZARZA LA MAYOR

Cuando me encuentro en Valdastillas y el tiempo lo permite, me gusta caminar por sus laderas, rutas y caminos. Es frecuente acercarme hasta Casas del Castañar pasando antes por Cabrero. El pasado 16 de agosto en una de esas salidas al pasar por Cabrero a las 9 horas, aproximadamente, conocí a un señor que estaba regando junto a un joven una pequeña huerta de la que me llamó la atención una planta a la que denominó «El ramo de la Virgen», especie que ellos miman. Le pregunté por qué el «Ramo de la Virgen» y con rotundidad me aseveró: «El ramo para la Virgen Milagrosa», festividad muy arraigada en Cabrero. Y ahí quedó todo.
Al día después, volví a encontrarme con ellos aproximadamente a la misma hora, pero en otra posición, sentados en un banco al lado de su casa. Miré a un lado y leí en una puerta de cochera un rótulo que decía «El museo de Teo», acompañado con un número de teléfono. El buen señor me dijo que se llamaba Teo, su acompañante Eisten y que el museo era suyo.
En este momento aventuré una buena mañana para alguien como yo que disfruto conociendo personas, sus vidas y sus quehaceres. Pensé que de aquí obtendría algo muy bonito que contar y divulgar.
Ni corto ni perezoso pedí a Teo que si me podía enseñar el museo, pregunta un poco absurda por mi parte, Teo estaba deseoso de enseñármelo. Rápidamente me dijo «Yo soy Teo Viajero», «porque todo lo que tengo en este museo son objetos que provienen de los 123 países a los que he viajado además de mis viajes por toda España». Entramos en el museo y me presentó a Eisten, un peruano superamable que atiende a Teo, pues este intrépido viajero cuenta con 88 años. Me enseñó el museo y me permitió grabar un video que ya el día 17 de agosto publiqué en redes. Me apasionó lo que ví, recuerdos perfectamente colocados en estanterías confeccionadas por él mismo, evocan vivencias y aventuras de este cabrereño por el mundo. Después de mostrarme su denso museo me comentó que en su vivienda cuenta con un amplio repertorio gráfico consistente en fotos, vídeos y mapas de sus viajes, pero que eso lo dejábamos para otro día.
Y claro que tenía que ser para otro día. Emplacé al amigo Teo a hacerle una entrevista para luego ser publicada en forma de crónica, a lo cual la aceptación por su parte fue rápida, solamente quedaba buscar el momento, y ese momento llegó el 17 de septiembre, temprano, a las 8, 45 horas, aprovechando otro de mis paseos, en este caso sólo hasta Cabrero.
Apasionante mañana pasé con Teo ya en su salón de casa, cubiertas todas las paredes de fotografías de la infinidad de lugares por los que ha transitado, el ordenador presto y dispuesto para mostrarme videos de sus escapadas, bueno, largas escapadas y mapas señalando con chinchetas y lana los distintos destinos, los infinitos destinos que Teo ha disfrutado a lo largo de su vida.
TEO VIAJERO, Teófilo García Calle nace en Cabrero el 23 de noviembre de 1937, en plena Guerra Civil. Hijo de los cabrereños Sinforiano García Calle e Higinia Calle García. Teo tiene cinco hermanos, siendo él el segundo de la estirpe. El mayor de los hermanos, Florencio ya falleció y tras Teo vienen Dolores, Tomás, Elías y Gregorio.
La infancia de Teo se desarrolla en Cabrero junto a sus padres y hermanos. Sinforiano, el padre, hacía de todo, albañil, carpintero arreglando cubas de vino y algo de tareas agrícolas. Por su parte, la madre, Higinia, ya tenía bastante con atenderse a ella misma, a su marido y a sus seis hijos.
Las circunstancias de la posguerra arrecian y es la hija, Dolores, la primera que busca porvenir en Madrid para posteriormente ser el padre y Teo los que marchan a la capital para trabajar en la construcción. Pasados los años, la familia deja Cabrero y tras comprar un piso se sitúan en Carabanchel. Teo trabaja en la empresa constructora «Inmobiliaria Alcázar» para posteriormente iniciar su vida profesional en Correos.
Pero antes de esto, Teo rememora a su maestro de El Cabrero, don Germán, natural de Santa Ana y sus recuerdos de infancia, » no teniamos ni casi zapatillas, ni dinero para ir al baile, estábamos a pan duro, quien me iba a mí a decir que iba a recorrer tanto mundo».
Situado Teo ya en Madrid, comienza de repartidor de correspondencia en varios distritos de la capital, para posteriormente situarse en las oficinas centrales de Correos en Cibeles, en el departamento de giro postal. Tras su periplo en la capital del Reino, recala en Cáceres y está vez en el departamento de clasificación de Correos situado en la estación de trenes en Cáceres, medio por el que llegaba la correspondencia a la capital cacereña para el posterior reparto a la provincia. Durante su periodo en Cáceres vive en sus calles céntricas, Gil Cordero, avenida de Guadalupe, avenida de Alemania y Antonio Hurtado. Su vida laboral se agota en 1997, en Correos, quizás este fue el germen de su largo recorrido por España y el mundo.
Trabajar en Correos le facilitó conocer toda España, todas las comunidades autónomas y las dos ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. La única capital de provincia que no conoce es Orense aunque ya alguien le está
organizando la visita a la Ruta Sacra que incluye Orense. Él, cuando estuvo en Galicia, tenía pensado parar en Orense pero alguien le indicó que no le compensaba bajarse del tren y siguió a Lugo.
Teo ha recorrido 123 países, los cinco continentes. El primer viaje que realizó al extranjero fue a Miami, viaje que duró 19 días y me dice, «allí, Emilio, vi muchos adelantos», después viajó a Holanda e Inglaterra conociendo posteriormente países lejamos como la Polinesia Francesa y Nueva Zelanda situados a más de 20.500 km de España. Y dice «me encantó Nueva Zelanda pues tenía 35.000.000 de ovejas». El último de los viajes al extranjero fue a la Isla de Cerdeña.
Cuenta Teo, que cuando hizo el viaje a la Polinesia le habían tocado 2.500.000 pesetas en la ONCE. El viaje le costó 235.000 pesetas tirándose un mes por aquellas tierras y a la vuelta se compró un televisor y un coche de la marca Opel.
Nuestro amigo todavía quiere conocer Argelia, pero ciertos problemas geopolíticos en la zona y sus flaquezas por la edad, quizás lo impidan porque dice: «ya no creo que viaje más al extranjero, no me responden las piernas, salvo que me lleven montado en un coche».
Teo, como un hombre atrevido, siempre ha viajado solo, por esos mundos hizo amistades, conoció grandezas y también necesidades.
Un hombre atrevido e intrépido que no dejó de montar o subirse a helicópteros, barcos, coches, animales y a cualquier lugar desde donde poder conocer mundo.
Hoy Teo a sus 88 años vive en el pueblo que le vio nacer, en su casa, cuidado por Eisten, rodeado de sus paisanos y de todo aquel que quiera ir a Cabrero y conocer el museo de «Teo Viajero». Su hermana Dolores reside en Cáceres, Tomás en El Cabrero y Elías y Gregorio en Madrid, el primero en Parla y el segundo en Humanes.
Teo, un hombre afable, cariñoso al que no le falta la sonrisa y que termina diciéndome «soy un nómada».
Maneja el móvil, el WhatsApp, Internet, tiene cuenta de correo electrónico, un hombre curtido en la posguerra pero del siglo XXl.
Cuando le pregunto por un deseo, Teo se emociona y me dice: «ojalá este legado de todos mis viajes puedan un día estar recogidos en algún lugar para que las generaciones venideras puedan disfrutarlo».
Merece la pena que así sea.
TEO, una persona entrañable con mucho mundo y un libro abierto del mundo para el mundo.
Ya cuento con un gran amigo en Cabrero sin olvidarme de Eisten. Salud para los dos.

(Si alguien desea visitar el «Museo de Teo» puede contactar con el número 646006334.
El museo está situado en la carretera que atraviesa la localidad de Cabrero).

Emilio Arroyo Bermejo
MIEMBRO DE LA ASOCIACIÓN DE CRONISTAS OFICIALES DE EXTREMADURA.
CRONISTA OFICIAL DE VALDASTILLAS Y ZARZA LA MAYOR.