Cronista Oficial de Montijo y Lobón

El interior del edificio del Ayuntamiento de Montijo muestra la presencia del hombre en tiempos antiguos en su término. Así lo indica esta lápida sepulcral en la escalera de acceso a la primera planta, procedente de la villa romana de Torreáguila. Alusiva al enterramiento de Maxomma y Dulcisus que fallecieron en la paz del Señor el 28 de abril del año 566 y el 31 de julio de 572. Lápida encontrada en la necrópolis que se levantó al noroeste de la villa en el siglo VI.

Su texto: “Maxomma sierva del Señor que vivió ochenta y un años, descansó en la Paz del Señor el día cuatro de mayo del año seiscientos cuatro (28 de abril de 566). Dulcisus, siervo del Señor que vivió noventa y tres años, descansó en la Paz del Señor el 1 de las Kalendas de agosto del año seiscientos diez (31 de julio de 572). Epundius”.

La inscripción se realizó sobre una pieza de ornamentación de la antigua villa de Torreáguila, una plancha de mármol veteado procedente de las canteras de Estremoz (Portugal). Por su ubicación próxima al río, los cadáveres, colocados de cubito supino con los brazos sobre el abdomen, se encontraron muy deteriorados.