Texto y fotos: Francisco Rivero

El viajero ha pasado unos días por tres lugares claves de la nación hermana de Perú: Lima, Cuzco y Machu Picchu.

Lima se fundó con el nombre de Ciudad de los Reyes el 18 de enero de 1535 por el extremeño Francisco Pizarro, conquistador del imperio inca. Debe su nombre al río Rimac. Hoy es una ciudad de más de 10 millones de personas, de los 34 con los que cuenta el país y fue capital del virreinato de Perú

Buena parte de la atención turístico-histórica de la capital se centra en la Plaza de Armas y en la catedral, donde se halla la tumba de Pizarro, aunque tuve la suerte de fotografiarla, por una concesión especial mientras se celebraba la misa dominical. En una calle cercana se encuentra la estatua del conquistador, que fue respuesta en esta zona de la ciudad antigua.

CUZCO, LA CAPITAL DEL IMPERIO INCA

Cuzco fue la capital del imperio inca. Mi hotel, el San Agustín Plaza, se encuentra enfrente de la Coricancha, el templo más importante del imperio, dedicado al dios Sol o dios Inti. Venía a ser como nuestro Vaticano, salvando la distancia. Allí en la Coricancha se celebró el acto oficial de apertura del congreso mundial del Skal Internacional, a donde acudieron unos 350 skalegas, altos profesionales del sector turístico, de más de 30 países. Encima de esto se halla el precioso monasterio de Santo Domingo, donde aún se conservan muchos elementos del antiguo templo indígena. Bien merece una visita.

Cerca de allí, en el mismo centro de Cuzco se halla la Plaza de Armas, el centro de la ciudad antigua, destacando la catedral y el templo de los jesuitas, además de interesantes casas con galerías albaconadas reconvertidas hoy en prestigiosos y populares restaurantes, ni en valde Perú es, hoy por hoy, la nació que posee los mejores restaurantes de todo el mundo, destacando en Lima el restaurante Maido, considerado el mejor de la tierra, que promueve una mixtura entre la cocina peruana y la de Japón, comandado por el chef Mitsuharu Tsumara, más conocido como Micha. El menú es toda una experiencia Maido con maridaje tokujou y supone 2.525 soles, que a cambio son 636 euros. Hay que pedir la reserva con muchísima antelación.

MACHU PICCHU

Los días siguientes, el viajero pasó por lugares tan atrayentes cerca de la ciudad de Cuzco, un laboratorio agrícola del mundo inca, la zona arqueológica de Moray y posteriormente a las interesantes salineras de Mora, en la zona de la ciudad de Urubamba, en el Valle Sagrado de los incas.

Para concluir durante una jornada completa en Machu Picchu, con doble ·ce”, que es como lo pronunciaban en la lengua quechua. Hay que ir hasta Ollantaytambo y tomar el tren turístico de Perú Rail, que lleva hasta Aguas Calientes, siguiendo el sagrado río de Urubamba, hasta llegar hasta la zona baja de Machu Picchu, que por cierto se encuentra a una altura inferior a la de la ciudad de Cuzco.

La ciudadela de Machu Picchu la descubrió el explorador norteamericano y senador Hiram Bingham en 1911, aunque ya fuera conocida por los habitantes del lugar, pues ya el agricultor peruano Agustín Lizárraga ya la conocía desde 1902.

Machu Picchu tiene tres entradas, cada una con un recorrido distinto. Elegí la número 3 y un guía personal me fue enseñando la ciudadela fundada hacia 1450 por el inca Pachacútec, recorriendo los más importantes monumentos, tras pasar por la zona agrícola que está distribuida en terrazas y desde donde hay una preciosa vista del conjunto: La Plaza Sagrada con el Templo del Sol, el templo principal, la residencia real, la de los sacerdotes o el espectacular Templo del Cóndor, donde se ve un ala de esta ave del lugar. Machu Picchu tiene mucho que ver y es recomendable hacerlo con un guía especializado en la materia. Una vez que entras y lo visitas quedas embargado por el aura del inca y te atrapa su misterio.