(Las fotografías corresponden a los escudos episcopales de los obispos Gutierre Vargas de Carvajal y Pedro Ponce de León situados en la fachada principal y lateral del templo).
CRONISTA OFICIAL DE VALDASTILLAS
Valdastillas, localidad jerteña situada en la ladera de la Sierra de Tormantos, concede a su Parroquia la advocación de Santa María de Gracia, designación que el obispo Casas y Souto le otorga en su visita pastoral girada en 1881.
Pero la edificación se levantó en el siglo XVI , situada en un altozano en la parte superior de la localidad y a escasos metros del abside de la misma, se encuentra el Cementerio Municipal.
Localidad en sus orígenes ligada a Ojalvo, levanta la edificación en obra de mampostería con refuerzos de granito, con portada de medio punto a los pies y otra, en la actualidad, tapiada en el lado del evangelio, destacando , en su interior, dos retablos de azulejos talaveranos del XVI y en el exterior, a sus pies, su torre en forma de prisma a cuatro aguas, con acceso desde el exterior de la edificación y con cuatro vanos donde se alojan las campanas y lugar desde donde se otea el Valle del Jerte en todo su esplendor avistando hasta la capital placentina.
Esta edificación reliigosa es el fruto del interés de Valdastillas en tener un servicio espiritual y su necesidad de autoafirmación como poblado en creciente y constante desarrollo unido a su incremento demográfico, lo que hace que además de la financiación por parte del Concejo se tengan que acudir a la generosidad de la dióceis de Plasencia, más concretamente a dos de sus obispos que ocuparan la silla episcopal en los años de construcción, convirtiéndose en dos mecenas, primero Gutierre de Vargas Carvajal y a la muerte de este, su sucesor, Pedro Ponce de León.
Adentrémonos en estas dos figuras del Renacimiento:
Gutierre de Vargas Carvajal nació en Madrid en 1506 y fallece en Jaraicejo en 1559, siendo obispo de Plasencia entre 1524 y hasta su muerte. El mismo año 1924 fue ordenado sacerdote, concretamente el 25 de mayo y ese mismo año, el 8 de noviembre fue ordenado obispo a la edad de 18 años. Hijo de un consejero de los Reyes Católicos. Su vida se mueve entre la relajación moral, llegando a tener un hijo, y la espiritualidad tras asistir al Concilio de Trento donde conoce a jesuitas como Diego Laínez.
Murió de gota en Jaraicejo a la edad de 53 años y a pesar de ser obispo de Plasencia, a su muerte fue enterrado en Madrid en la capilla de Santa María y San Juan de Letrán. De su epíscopo debido a que » fue muy inteligente en el arte de la arquitectura…» destaca por ser un gran impulsor de iglesias rurales de la diócesis entre las que que se encuentra la de Valdastillas.
En 1534 promovió en Jaraicejo un sínodo diocesano en el que se plantearon reformas para ser elevadas en el Concilio de Trento al que asistió y que comenzó en 1545.
Educativamente Gutierre de Vargas Carvajal también juega un papel importante pues en 1555 funda el Colegio de la Compañía de Jesús en Plasencia, el llamado colegio de Santa Ana. Un año después funda el Convento de las Capuchinas y el Santuario del Cristo de las Batallas y asistencialmente su buen hacer posibilita la creación del Hospital de la Cruz.
El mecenazgo de Gutierre de Vargas también se extiende a financiar una expedición naval que llegó a denominarse «Armada del Obispo de Plasencia» que partiría de Sevilla en 1539 con el fin de colonizar y evangelizar la Patagonia.
En recuerdo de su episcopado en la actualidad hay una ruta denominada «Ruta Obispo de Vargas Carvajal» en las que las diputaciones provinciales de Badajoz y Cáceres junto al Obispado de Plasencia, han unido objetivos con el fin de dar a conocer los recursos existentes entre Plasencia y Guareña pasando por Jaraicejo, lugar de residencia veraniega de los obispos placentinos y lugar donde murió Gutierre y su sucesor Ponce de León.
El sucesor en la silla Episcopal placentina fue Pedro Ponce de León (Córdoba 1510-Jaraicejo 1573), siendo obispo de Plasencia entre 1560 hasta su muerte en 1573.
Antes de ser obispo placentino lo fue de Ciudad Rodrigo durante 10 años. En la diócesis de Plasencia continuó con la labor de su predecesor dando notable importancia al arte en las vertientes de arquitectura, escultura y platería. Impulsor de iglesias, con aportación de su propio pecunio, así como de la remodelación del Palacio Epsicopal y el Relicario de plata de la Catedral de Plasencia. A su muerte, fue trasladado desde Jaraicejo para ser enterrado en la catedral placentina.
Ámbos epíscopos dejaron su impronta en la edificación valdastillense.Gutierre de Vargas hizo colocar su escudo episcopal en la fachada principal de la Iglesia de Valdastillas, encima de la puerta de arco de medio punto, debajo de la espadaña del esquilón. Por su parte, Pedro Ponce de León dejó su huella colocando su escudo en el exterior de la edificación, concretamente encima de la puerta, actualmente tapiada, del lado del evangelio.
Todo apunta a que sin este concurso la construcción se hubiera alargado en el tiempo pues el Concejo y la Parroquia disponían de escaso caudales para afrontar su término, cosa que, por el contrario, la diferentes cofradías locales, se encontraban más boyantes económicamente y con posesión de bienes de otro tipo.
Gracias al mecenazgo del Renacimiento del XV y del XVI, fundamentalmente, podemos contar con obras de arte para el gozo y disfrute de los amantes de la arquitectura, escultura, pintura, platería y en general todas las artes, como el caso que nos ha ocupado, en Santa María de Gracia en la bella Valdastillas jerteña.
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