EL AMOR Y DEVOCIÓN A LA CASTILLERA11 de marzo de 2026
Emilio Arroyo Bermejo
CRONISTA OFICIAL DE ZARZA LA MAYOR
Zarza la Mayor y sus gentes manifiestan, durante todo el año y cada Domingo de Resurrección, en Zarza, Domingo de los Tiros, un cariño y devoción especial hacia la Virgen del Castillo, la Castillera, que sale al encuentro con su Hijo Resucitado en el sitio de La Plazuela.
La devoción a la Castillera se manifiesta como cada feligrés, desde el corazón, considera oportuno, pero hubo quien ese cariño lo manifestó a través del lápiz y papel escribiendo un himno que en su primera estrofa y estribillo dice:
" La Virgen de la Alegría,
es la Virgen Castillera,
que baja desde el Castillo,
a encontrarse en La Plazuela".
Estribillo:
"Hoy me ha dicho mi madre:
levanta niño,
coge ya la escopeta y
vete al Castillo,
que ha llegado el Señor a la Plazuela,
a encontrar a su Madre, La Castillera".
La autora de este himno en su conjunto, cinco estrofas y estribillo, fue María Luisa Méndez Sancho (14 de marzo1942- 26 de marzo 2007), hija de Gregorio, maestro Herrador y de Isabel, matrimonio que, además de María Luisa, también tuvieron otros hijos como Mercedes, Goya y Bernardo, familia siempre vinculada en Zarza en el entorno de la Plaza Mayor.
María Luisa contrae matrimonio con Modesto Garrancho Caballero, nacido el 3 de agosto de 1940. Modesto procede de Alcántara y conoce a María Luisa porque el padre de Modesto fue cabo y sargento en el puesto de la Guardia Civil de Zarza. Modesto también es guardia civil y termina su vida profesional en 1970 en la Comandancia de Cáceres en el Núcleo de Reserva.
Modesto y María Luisa tienen tres hijos, José María (1964), Luis (1967) e Isabel (1969). Modesto después de pasar por varios destinos llega a Cáceres junto a su familia, situando su vivienda habitual en el conocido barrio cacereño de Santiago, en la calle Sande número 3, para volver a Zarza en vacaciones y establecerse en su vivienda en la Plaza del Rollo número 1.
Maria Luisa vivió su juventud en Zarza rodeada de familia y amigas como Milagros Hurtado Requejo, Paqui Durán Requejo y Remedios Hurtado, entre otras. Siempre le gustó escribir, escritos que recogía con esmero y elogió en los mismos a San Juan e incluso a la Virgen de la Romana de Piedras Albas, en el período en el que vivieron en la localidad vecina por razones laborales de Modesto.
Pero su pluma, con devoción y arraigo, derramó tinta para la Castillera escribiendo un himno
bajo el título "La Virgen de la Alegría" que fue publicado en el programa de Semana Santa de 2006 (ejemplar que conserva su hijo Luis), canción que se comenzó a cantar en la procesión del Domingo de los Tiros y que María Luisa siempre decía: "La pena que tengo es que el día que me muera se va a perder la canción".
Pero no fue así, su hija Isabel al morir su madre, mantenía la "espinita clavada" de hacer algo más por el himno, en resumidas cuentas, que se divulgara tanto el texto como que ese texto fuese acompañado de música.
Y así fue. Isabel intentó que la coordinadora de los Scout, donde estaba su hijo, pudieran grabar la canción, pero no fue posible. Tras ello, Isabel se pone en contacto con Felisa Rodríguez, cantante tonadillera cacereña y es esta quien lo lleva al estudio y sale el CD.
Isabel tiene un gran detalle en recuerdo a su madre, en los Reyes de 2008, Isabel le regala a su padre Modesto el CD, eran los primeros Reyes sin la presencia física de María Luisa.
El camino continuó. En la Semana Santa de 2008, Isabel hace entrega de un CD a la alcaldesa de Zarza la Mayor, Esther Gutiérrez Morán y otro a Esther Montero Reno, que formaba parte del grupo de bailes zarceños para que lo pudieran bailar, al principio con la voz de Felisa Rodríguez y posteriormente, el grupo de bailes, a través de su responsable, Carlos Alonso Sánchez, pidió permiso a Modesto para que el grupo le pusiera voz y sin lugar a dudas, Modesto dio su anuencia. Y hoy Zarza canta y baila La Castillera en recuerdo a María Luisa.
La espinita de Isabel sanó, toda la familia siente orgullo de la huella imborrable de María Luisa y María Luisa,desde el cielo, canta y baila a su Castillera cuando sale del Castillo y por la calle San Antonio baja a la Plazuela para encontrarse con su Hijo.
¡María Luisa, Zarza te da las gracias!
Otro motivo más de orgullo zarceño.
Emilio Arroyo Bermejo
CRONISTA OFICIAL DE ZARZA LA MAYOR
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