Por esos mundos de Dios: UNA TARDE EN FUENTE VAQUEROS

Francisco Rivero
Cronista Oficial Las Brozas

En mis numerosos viajes en coche desde Madrid a Málaga paso, a través de la Autovía A-92, cerca de un pueblo granadino de fama universal: Fuente Vaqueros, el lugar de nacimiento del poeta y dramaturgo Federico García Lorca, asesinado el 18 de agosto de 1936 en plena guerra civil, en el camino entre Viznar y Alfacar.

Pues bien, ayer domingo en mi último viaje desde la capital de España a mis vacaciones me detuve una tarde calurosa en Fuente Vaqueros para conocer “in situ” la casa museo del poeta, que estaba cerrada por ser un día festivo. Sin embargo, recorrí la manzana y el paseo. Todo un atractivo turístico… sin gente.

Aparque cerquita y llegue a la casa en la antigua calle Trinidad, hoy calle Poeta Federico García Lorca. Una fachada sencilla de una casa de labranza de una zona rural, como tantas otras que vemos en los pueblos del interior de España, pero con la oportunidad de que allí nació uno de los grandes poetas de la Generación del 27, muerto por su ideología izquierdista y su homosexualidad.

En la fachada hay varias placas informativas, entre ellas una en español e inglés que contaba la historia de la familia García Lorca, pues la casa pertenecía a su padre, Federico García Rodríguez, un potentado agricultor, viudo, de ideas liberales, En esta casa nació el poeta el 5 de junio de 1898. Con el tiempo, en 1982, la casa la compró la Diputación y la reconstruyó bajo la supervisión de la hermana del vate Isabel García Lorca.

No pude ver la casa por dentro al estar cerrada, pero la veré, pero unas fotos en estas placas informativas, explican el interior con algunas fotos. En ella se puede ver a un Federico del Sagrado Corazón de Jesús García Lorca de niño subido en un caballo de madera. También se le ve en la escuela de parvularios con sus compañeros y el maestro y hay una foto con su piano. La casa tiene muebles de época.

Lorca, en primera fila, con sombrero

De Federico García Lorca y de su Generación del 27 guardo dos interesantes recuerdos de mi vida personal y profesional. Uno de ellos es la entrevista que le hice en el periódico “Baleares” del que era redactor, a otro poeta de la Generación del 27: A Rafael Alberti, quien me dedicó uno de sus libros más ilustres. “Sobre los ángeles” y que guardo con sumo gusto en mi biblioteca, Pasé varias horas con Alberti, paseando en Palma de Mallorca, en el verano de 1979. La última vez que nos vimos fue en un avión hacia Venezuela en octubre de ese año. Le di una vez más las gracias al poeta y me dijo. “Venga Rivero, no me des más las gracias”.

El segundo recuerdo lorquiano fue recién llegado de Mallorca a Madrid, compré un pisito en Fuenlabrada y allí mismo, me agarró en el teatro del brazo una anciana para bajar las escaleras. Esa anciana había sido una artista en la Barraca, el grupo de teatro que dirigió Federico. Nos hicieron una fotografía juntos, pero no la tengo en mi poder. ¡Una pena!