Era domingo, 2 de agosto de 1964. El marketing al más puro estilo Visam, inventó para aliviar las altas temperaturas, el gozo para pequeños, jóvenes y mayores: ¡La Playa de los Suspiros!, también llama Torremelones, en alusión al boom del turismo que entró en la Costa del Sol. Hoy persiste el calor, la calor, los calores, las calorinas, la calima y el jodío viento al que llamamos solano. La Playa de los Suspiros hace tiempo que dio su último suspiro porque la hemos emponzoñado, degradado y aniquilado. Y el río Guadiana sufre de asfixia por lo que a él vertemos.
Aquel año de 1964, Marisol y su canción “Tómbola” fue la canción del verano, porque la vida parecía que estaba llena de luz y color. Al año siguiente hizo furor la “Chica ye yé” de Concha Velasco, que tanto se bailó en el complejo del ocio y espectáculo del momento: la “Piscina Cavi” de inolvidable recuerdo para matrimonios, parejas y jóvenes con el mayor de los deseos posibles, ligar. ¡Tiempos!
Manuel García Cienfuegos
Cronista Oficial de Montijo y Lobón
cienfuegos@cronicasdeunpueblo.com

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