Presentación Libro en Badajoz: «España y Extremadura en Transición»

Presentación Libro en Badajoz: «España y Extremadura en Transición»

Enlace para seguir la conferencia en directo:

“España y Extremadura en Transición. Conversaciones con Enrique Sánchez …” Juan Sánchez. 24/02/26

La Real Sociedad Económica Extremeña de Amigos del País (RSEEAP) se viste de gala para acoger la presentación de una obra fundamental para entender nuestra historia reciente: «España y Extremadura en Transición. Conversaciones con Enrique Sánchez de León».

Este libro, escrito por Juan Sánchez González (Profesor de Historia Contemporánea de la UEx), nos invita a un viaje por los pasillos de la política y el cambio social a través de la figura de Sánchez de León, pieza clave en el mapa político extremeño y nacional.

Detalles del evento

  • Fecha: 24 de febrero de 2026.
  • Hora: 19:00 H.
  • Lugar: Sede de la RSEEAP (Calle San Juan, 6, Badajoz).
  • Intervienen:
    Bienvenida: Miguel Ángel Naranjo Sanguino: Director de la Sección de Historia de la RSEEAP.
    Interviene: Tomás Martín Tamayo: Político extremeño y escritor.

¿Por qué no te lo puedes perder?

Más allá de ser una cita con la historia, este evento es una oportunidad única para analizar los retos y las transformaciones que marcaron el rumbo de nuestra región y del país. Contará con la participación de expertos y figuras relevantes que aportarán una visión crítica y humana sobre el proceso de la Transición.

¿No puedes asistir de forma presencial? No te preocupes. El evento se podrá seguir en directo (streaming) y estará disponible en diferido a través del canal de YouTube de la Real Sociedad Económica.

Información de interés

La huella de Roma en el Ayuntamiento de Montijo

La huella de Roma en el Ayuntamiento de Montijo

Cronista Oficial de Montijo y Lobón

En el recibidor que hay en la planta, antes de acceder al salón de sesiones, puede verse este fuste de columna toscana de la villa romana de Torreáguila, El orden toscano, derivación de la columna etrusca toscánica, supone la adición de una basa, fuste liso y un capital provisto de astrálago, anillo equino y ábaco. El entablamento era de extraordinaria simplicidad.
Parte de la historia de Montijo está vinculada a la villa romana de Torreáguila, villa poblada por diferentes culturas durante los siglos I al VIII d.C.

Charla informativa Más allá de la gripe vacunación en el adulto.

Charla informativa Más allá de la gripe vacunación en el adulto.

Cronista Oficial de Montijo y Lobón

Será el próximo 25 de febrero, miércoles, a las 18,00h, en el Salón Social del Casino de Montijo, con entrada libre. Charla que será ofrecida por la enfermera Encarna Nieto (Núcleo de Salud Comunitaria del Centro de Salud Montijo-Puebla). Actividad que está organizada por el Club Rotary Vegas Bajas, contando con la colaboración del Ayuntamiento y el Círculo de Artesanos El Progreso (Casino de Montijo).
Pensamos que las vacunas sólo tienen que ponérselas los niños, pero conforme envejecemos también lo hacen nuestro sistema inmune. Es importante que cuidemos este aspecto, ya que las vacunas nos ayudan a estar más protegidos para que, aunque nuestro sistema inmune no tenga la misma capacidad de defensa, esta pueda ser suficiente ante determinadas infecciones porque contamos con esta inmunidad “de reserva”.
A partir de los 65 años, ¿cuáles son las vacunas y por qué? La enfermera Encarna Nieto informará cuáles son las vacunas que deben incluir las personas mayores de 65 años. La prevención en salud preocupa al Club Rotary Vegas Bajas, desde ese planteamiento se organiza esta charla, en colaboación con el Núcleo de Salud Comunitaria del Centro de Salud Montijo-Puebla. ¡Unidos para hacer el bien! ¡Llenar de vida los años!

Café Con leche, manchado, cortado y descafeinado

Café Con leche, manchado, cortado y descafeinado

Cronista Oficial de Montijo y Lobón

A propósito del Carnaval 2026.
(Artículo publicado en la revista de la Asociación Cultural Cazurros Romanos de Mérida. Carnaval 2007)
Un café es un café, a secas, aunque en muchos lugares de mi querida España suelen llamarlo uno solo. Y un café con leche es un café con leche en taza. También está la variedad del cortado, que es un café que nada en una nube de leche. Eliges al azar un lugar cualquiera de este santo y bendito país, entras y pides un café, y ¿qué sucede? Pues que te sirven un café con leche. Y mira tú, viene el problema y la discusión con el servicio, no el de hacer pis, sino el que está detrás del mostrador o barra, es decir, el camarero.
Pero verán, comencemos ¿Cuántas variedades de tazas hay? Buff… pues, de desayuno, muy grande, grande, mediana, pequeña… Por no utilizar las equis, las eles, las emes… Pero fíjate, todas tienen el asa hacia la derecha ¿Por qué será? ¿No piensan en los zurdos, sólo en los diestros? ¿Qué pasa que la izquierda, no quiere que la cojan, que la agarren? Giro de ciento ochenta grados a la taza. Llámese cambio de chaqueta, del azul al rojo chillón y zas, asa al lado izquierdo. Izquierda trincada ¡Qué cosas! Luego está el que no quiere taza y lo quiere en un vaso ¡Bueno…! ¿Vaso largo o corto?
El café con leche puede ser corto de café, largo de café, corto de leche, largo de leche. ¡Cuántas leches! Para los puristas del café, la negación a un café la llaman leche manchada, que no debe confundirse con un manchado, versus café con una gota de leche. Con el cortado hay varias derivaciones, cortado en vaso, cortado en taza. Cortado con la leche muy caliente, templada o fría ¡Que te den un corte de… hacer puñetas!
¡Contraindicaciones del café! Ya verán ¡No duermo! ¿Quién tiene la culpa? ¡El café! El café no tiene la culpa, los problemas con el sueño derivan y proceden de otros menesteres ¿Cómo? Sí, porque ha subido el euríbor y claro, aumento de la cuota de la hipoteca de la casa, el chalé o el apartamento de la playa. Insomnio al canto. Horas en blanco, horas de desvelo, de transistor, trasnochado, atontado… mientras la parienta tan feliz, durmiendo a pierna suelta, ella que siempre ha sido muy suelta y muy lista, además escarranchada, cogiendo toda la cama. Y tú, pues como la canción, en la quietud de los cafetales ¡Una pena de amor y una tristeza lleva el zampo Manuel en su amargura, pasa incansable la noche moliendo café!
Te levantas con un cuerpito o cuerpazo que ni para los leones. Y te preguntas ¿Tendré migraña? No, si esto va acabar en una depresión de caballo, ya verás. Comienzas en las primeras horas a faenar, que siempre es un decir, con muchas ganas, aunque sea lunes ¿Con quién pagas las presiones nocturnas? ¡Con el café! Y coges, vas y renuncias, reniegas de él, siendo el pobre, inocente, cándido… vamos, un bendito.
En esa reflexión, la voz del camarero te espabila, ¿Qué le pongo al señor? Al señor le vas a poner… iba a decir dos velas, pero es una irreverencia. Ya está, como Judas, traiciono al café. Una voz desde el interior le azuza, le provoca, le incita ¡Lo que tengas que hacer hazlo cuanto antes! Se acabó ¡Un descafeinado de máquina! Respuesta ¡Lo hay también de sobre! No, de máquina, por lo menos que este acto de deslealtad al café no sea tan radicalizado, que pase por la máquina.
Y va y se justifica. Es que anoche me tomé un café, y mira tú, no he cerrado los ojos. Sí, ya lo creo, pues ya sabes, adiós al título de cafetero, tantos años saboreándolo y ahora esto, no tienes perdón.
¿Tú sabes el gratificante olor y sabor que posee un café? Carpe diem. Placer y gozo de la fortuna del instante que se vive y disfruta en pequeños sorbos. Cremoso, aromático, bien cargado, calentito, humeante… delicioso.
Añoranzas del puchero, para quienes era el mejor recipiente de elaboración. Pasado, triturado y molido los granos del torrefacto. Perfecto el arte del dale que te pego al manubrio ¡El molinillo de café!
¡Cómo mueren las cosas! El brasero de picón, el reclinatorio, la matraca y el púlpito. La talega de tela de lienzo tostado para transportar el pan. La petaca y el carburo. La plancha de hierro, alimentada y caldeada por el carbón. El almidón en las camisas. La orza y la cuenca. El burro con el serón… ¿Y el carajillo? No ése no, que se sigue bebiendo y consumiendo, al despuntar el alba, en los cafetines de nuestros pueblos.
Otro aspecto a tener en cuenta es la variedad de servicios que nos dan a cambio de tomar un café. Además del producto, servido en taza, un plato, una cuchara, azúcar, luz, calefacción o refrigeración, un vaso de agua, una mesa, una silla, una servilleta, un periódico, un televisor, hacer nuestras necesidades… y un sin fin más de obsequios. Y todo gracias a un café. Luego nos quejamos ¡No va más!
Sí, porque este verano escuché a una señora, de las que nos visitan en las canículas de agosto, que de alguna manera siguen ligadas a nuestra tierra, con peculiar acento ¡Oyesssss… me pones un triple sin, al igual que el del otro día, sabesssss…! Me quedé perplejo. Ante mi turbación, el camarero me sacó del trance. Verás, el triple sin es un descafeinado de sobre, con leche desnatada y con sacarina.
En nuestros pueblos, la historia se va haciendo materia. Cada generación añade o destruye algo, y así su apariencia parece ir cambiando como un ser vivo que cuenta su vida. Aunque a mi amigo Antonio y a mí, de momento, nadie nos cambia. Seguimos siendo diariamente fieles militantes, en nuestros saludables desayunos, a la tostada acariciada por la frescura del ajo, lubricada por el sagrado óleo del aceite, aderezada por la sal al ritmo de un generoso salero y enrojecida por la sin par dulzura de nuestro querido pimentón.
Otra cosa es el café, dos dedos nada más y retíralo antes de que salga el agua. Pues nada, ni por esas se enteran ¡Antonio, qué cruz!

Ultramarinos y coloniales

Ultramarinos y coloniales

Cronista Oficial de Montijo y Lobón

¿Recordáis sus olores? A sardinas, a pimienta, chacina, tocino de veta, a pepinillo en vinagre, a conservas, a especias, a queso, a café de estraperlo, a pan recién hecho… Olores y recuerdos que se van, pero que también vuelven. Eran pequeños establecimientos, cada calle casi tenía uno. Nada más traspasar el umbral, te enfrentabas con el mostrador, quien en su parte baja, un par de estantes protegidos por un cristal, exhibían las novedades y ofertas alimenticias del momento. Sobre él, imponiendo respeto, un cuchillo grande a modo de guillotina para cortar el bacalao. En el medio, la báscula Mobba, en la que fijábamos nuestra mirada cuando echaban sobre su plato el género adquirido. El mostrador acogía también al barreño de las aceitunas, la barrica de madera de las sardinas arenques y una máquina desde la que se expendía aceite a granel. Su escanciado nos proporcionaba afinidades a una gasolinera en miniatura.
Sobre un lateral un montón de papel estraza, que ejercía un oficio solidario y encomiable, ya que por su gentileza se envolvía todo con paciencia y oficio. Se envolvía la harina, el azúcar, la sal, las alubias, los garbanzos, el café, los fideos… Dos eran las formas de hacer los envoltorios, una más dificultosa, la otra en forma de cono, como un capirote de nazareno. Aún todavía los vemos cuando llega noviembre, con los primeros fríos, conviviendo con el humo de los puestos de las castañas asadas, o envolviendo los camarones en la playa y en la feria. Hasta que llegó el cartucho de un papel más consistente, con la publicidad serigrafiada del establecimiento. Después el plástico, el papel de aluminio y el envasado al vacío.
El frontal del establecimiento estaba tomado por una estantería. Allí con solemnidad y orden se hermanaban los tarros de aceitunas rellenas de pimiento, de anchoas. Las cajas litografiadas del Cola Cao, el dulce de membrillo de Puente Genil y melocotón en almíbar. Las botellas de aceite, de vinagre. Los aguardientes y licores. Los tarros de miel, los paquetes de maicena, las pastas y los fideos. Los huevos, el queso. Las conservas, mejillones, palometas, caballas, bonito… La sal, el pimentón. Las especias, azafrán, clavo, comino, canela… Las patatas, las galletas, las perrunillas, las magdalenas y el chocolate.
¡Ay el chocolate! Cómo fue supliendo al socorrido canterón -trozo de pan con un pequeño hoyo al que se le echaba aceite y azúcar- por medio de una cualificada técnica de promoción y marketing ¿Recordáis al chocolate Kitín Nogueroles? ¿Cuántas tabletas nos hemos comido en las merendillas? Merendillas saludables y formativas puesto que en cada tableta venían cromos coleccionables para el álbum “Caza Mayor”. Elefantes, cocodrilos, gorilas, leones, tigres, hipopótamos, rinocerontes, serpientes, panteras, antílopes, jirafas… salidas de las sabanas africanas de Kenia y Tanzania. Aquel mundo de caza y fieras que nos embelesaba y distraía a la hora de hacer los deberes de la escuela, acompasado por el suave pedaleo de la máquina de coser “Singer” o el leve sonido del choque de la aguja y el dedal, en la faena del remiendo-zurcido de un veterano calcetín.
En los cajones de la estantería, el dependiente despachaba para la clientela los garbanzos, las alubias, el arroz, el azúcar… entrando en ellos una paleta de metal, acarreando el género a la báscula. ¿Serán buenos los garbanzos? El dependiente que era como de la familia, asentía con la cabeza manifestando que eran buenísimos, introduciendo sus manos en los bolsillos de su baby de color crudillo o gris claro, ya que el oscuro y el azul se reservaban para los que faenaban en el gremio de los ferreteros. He querido dejar atrás, a propósito, el cuchillo del jamón que estaba también junto a otros para cortar el queso y el tocino sobre el mostrador.
Tiendas que dieron el jornal a estas familias y de comer a mucha gente. Claro que no estaban breados ni había tanto ahogo y asfixia con los impuestos como existe ahora. Todos ellos te procuraban animada conversación, alabando las novedades, propiedades y delicias del género comestible, junto con las preocupaciones y alegrías de la vida. Tiendas que hace años entonaron el gori gori, amén. Ahora, en la vida de los barrios, tras el impacto de las grandes superficies, han aparecido los ultramarinos para los olvidos.