El próximo sábado 24 de enero, las paredes de la emblemática Casa de Santa María acogerán la conferencia titulada: «La renovación del arte sacro en los pueblos de colonización».
En esta ocasión, contaremos con la presencia de la ponente Esther Abujeta Martín, experta que nos guiará por la fascinante evolución estética y espiritual de los templos en los pueblos de colonización, donde el arte sacro rompió moldes tradicionales para buscar nuevas formas de expresión.
¿Por qué asistir? A menudo pasamos ante vidrieras, retablos y arquitecturas modernas sin conocer la profunda carga simbólica y el esfuerzo de renovación artística que supusieron a mediados del siglo XX. Entender este arte es entender la identidad de muchos de nuestros pueblos vecinos y la propia evolución de nuestra comarca.
Detalles del Evento
Ponente: Esther Abujeta Martín.
Día: Sábado, 24 de enero.
Hora: 12:00 h.
Dónde: Casa de Santa María, Madrigalejo.
Este evento cuenta con el respaldo del Ayuntamiento de Madrigalejo, reforzando nuestro compromiso con la divulgación histórica y artística en un lugar tan significativo como es la casa donde falleció el Rey Católico hace ahora 510 años.
¡No faltes a esta cita con el arte y nuestra historia! La entrada es libre hasta completar el aforo.
Mañana viernes 23 de enero, tenemos una cita ineludible con la historia en Madrigalejo. Bajo el título «Tarteso en Extremadura: Una visión actual a partir del yacimiento de Casas del Turuñuelo», nos sumergiremos en los secretos de uno de los hallazgos más revolucionarios de las últimas décadas.
La conferencia estará a cargo de Luis Miguel Carranza Peco, investigador del Instituto de Arqueología de Mérida (CSIC-Junta de Extremadura). Su experiencia directa en el estudio de estos restos nos permitirá entender no solo qué se ha encontrado, sino qué significa para nuestra identidad y para el patrimonio extremeño.
Si te apasiona la historia, la arqueología o simplemente tienes curiosidad por saber qué ocurrió en estas tierras hace miles de años, toma nota:
Fecha: Viernes 23 de enero.
Hora: 17:00 horas.
Lugar: Centro de Interpretación Casa de Santa María, Madrigalejo (Cáceres).
Organiza: Asociación Cultural Fernando el Católico, con la colaboración del Ayuntamiento de Madrigalejo y el CSIC.
¡Te esperamos para descubrir juntos los misterios del Turuñuelo!
El profesor y escritor José Luis Molina Bolaños presentará su nuevo libro, El refranero español. Machismos, racismos,… y 33 comentarios más, este miércoles 28 de enero en la Biblioteca Pública Municipal de Puebla de la Calzada. La obra, editada por Círculo Rojo, continúa la línea de estudio de los refranes que Molina Bolaños inició con su anterior título, El refranero castellano. 101 comentarios, ya en su segunda edición.
Natural de Mérida y residente en Valdelacalzada, José Luis Molina imparte actualmente clases de Filosofía en el I.E.S. Vegas Bajas de Montijo. Su trayectoria como escritor se consolida con publicaciones que abordan la cultura, la historia y la literatura local. Entre sus obras destacan Valdelacalzada. Versos bajo su luna y Un paseo histórico, literario y fotográfico por sus calles y plazas.
El acto de presentación dará comienzo a las 19:00 horas como decimos en la Biblioteca Pública de Puebla de la Calzada, contará con la participación de Juan María Delfa Cupido, alcalde de Puebla de la Calzada; el profesor y escritor Juan Pablo Sánchez Miranda; y los bailarines, coreógrafos y profesores de baile Jesús y Sandra.
La iniciativa forma parte del compromiso de la Asociación Vecinal Valviense con la difusión cultural, a través de actividades como veladas literarias, jornadas históricas, conciertos, teatro, conferencias y publicaciones. Asimismo, se enmarca dentro de los esfuerzos del Ayuntamiento de Puebla de la Calzada para promover la cultura en la localidad.
Entre los años 1999 y 2000, fruto de un acuerdo de colaboración entre la Diputación de Badajoz y la asociación ADECÓM-Lácara, pude publicar un amplio estudio sobre la entonces Comarca de Lácara, estructurado en dos volúmenes. Aquella obra supuso un hito en el conocimiento histórico de la comarca y, de manera particular, en la recuperación de elementos patrimoniales hasta entonces poco conocidos.
El primero de estos volúmenes, titulado Historia de la Comarca de Lácara. Del Medievo a los Tiempos Modernos, incluía en su página 117 la primera referencia publicada a la antigua ermita de los Santos Mártires de Montijo. Este hallazgo fue posible gracias al trabajo de investigación realizado previamente como becario en el Archivo Provincial de la Diputación de Badajoz, donde se tuvo acceso a una abundante y valiosa documentación procedente de la Orden Militar de Santiago, especialmente para la mediación del siglo XVI. La transcripción de estos documentos permitió sacar a la luz datos inéditos sobre la historia religiosa y artística de Montijo.
A partir de ese momento, y dentro de la misma obra, se completó el estudio histórico de la ermita desde el año 1550, incorporando referencias a la devoción a San Fabián y San Sebastián, santos tradicionalmente vinculados a la protección frente a las epidemias. Dicha devoción aparece documentada ya en relación con las epidemias de 1507, lo que evidencia su arraigo temprano en la religiosidad local.
No obstante, la documentación conservada permite retroceder aún más en el tiempo. En 1503 ya se mencionan ambos santos en los altares de la parroquia de San Pedro Apóstol de Montijo, como recoge una visita pastoral en la que se describe:
“…visitose otro altar, de los Mártires, con su imagen pintada en la pared, con unos mandiles y unas sábanas y una cortina…”.
Esta cita enlaza directamente con un estudio previo que presenté en la Universidad de Extremadura, centrado en la pintura tardogótica en la comarca de Mérida (siglos XV-XVI), y que pone de manifiesto la existencia de manifestaciones artísticas de notable interés vinculadas a esta devoción.
Este recorrido histórico sirve también para contextualizar publicaciones más recientes, como la dedicada a la devoción a los mártires en Puebla de la Calzada, y para recordar que el estudio sobre los Santos Mártires de Montijo cuenta con una trayectoria investigadora documentada en los Libros de Visita de la Orden de Santiago (1494-1605), que se remonta desde esta fuente primaria al año 1992, primero desde el análisis del arte gótico y, posteriormente, con las ediciones de 1999 y 2000 de la citada obra comarcal. Dos ediciones hoy agotadas, pero que siguen siendo una referencia fundamental para comprender la historia religiosa y patrimonial de la comarca de Lácara.
Al finalizar el mes de enero, coincidiendo con la festividad de San Fabián y San Sebastián, tradicionalmente conocidos como santos mártires, se abre una oportunidad propicia para reflexionar sobre su significado histórico, su advocación protectora y su profunda implantación en la religiosidad popular de la villa de Puebla de la Calzada. La veneración a estos santos no puede entenderse sin atender al contexto de crisis demográfica, miedo y enfermedad que caracterizó a la Europa moderna, y muy especialmente a la Monarquía Hispánica durante el último tercio del siglo XVI.
Peste y epidemias en la Edad Moderna: la búsqueda de protección
Los siglos XVI y XVII suelen evocarse como el periodo de máximo esplendor del llamado Imperio español, bajo el gobierno de los denominados Austrias Mayores: Carlos I (1516–1556) y Felipe II (1556–1598). Esta imagen de grandeza, simbolizada en la célebre expresión de que “en sus dominios no se ponía el sol”, contrasta profundamente con la realidad cotidiana de amplios sectores de la población.
Lejos de la opulencia imperial, la vida del pueblo estuvo marcada por la precariedad, las crisis económicas y, de manera dramática, por las epidemias de peste. Desde aproximadamente 1570 hasta 1600, Europa occidental sufrió una de las oleadas epidémicas más intensas de la Edad Moderna, que se extendió desde el ámbito otomano hasta las costas atlánticas, afectando con especial virulencia a la Península Ibérica. En los últimos años del siglo XVI, en torno a 1599, la peste se había convertido en una presencia constante y mortífera en amplias zonas de España, incluida Extremadura y la comarca de las Vegas Bajas del Guadiana.
Intelectuales contemporáneos como Martín González de Cellorigo (1570–1620) dejaron testimonio del impacto social de la enfermedad, describiendo cómo “la enfermedad se alborotó… y poco a poco se fue encendiendo…”. En este contexto de incertidumbre y temor, la población buscó amparo no tanto en la medicina —limitada y poco eficaz— como en la protección divina, canalizada a través de la devoción a determinados santos.
San Fabián y San Sebastián: santos protectores contra la peste
Dentro de este marco de religiosidad defensiva destacan San Fabián y San Sebastián, ambos mártires del cristianismo primitivo y tradicionalmente invocados como abogados contra la peste y las epidemias. San Fabián, papa y mártir, fue sepultado en el cementerio de San Calixto, en la Vía Apia de Roma, en el año 250. San Sebastián, tribuno militar del ejército romano, nacido en Narbona hacia 256 y muerto en el 288, alcanzó una enorme popularidad como intercesor frente a las enfermedades contagiosas.
La veneración a estos santos se extendió ampliamente por la antigua comarca emeritense, dejando una huella significativa en Puebla de la Calzada, donde su devoción cristalizó en la construcción de una ermita dedicada a ambos mártires.
La ermita de los Santos Mártires en Puebla de la Calzada (ca. 1600–1798)
Las fuentes documentales de la Orden Militar de Santiago, especialmente las visitas realizadas a comienzos del siglo XVII, permiten situar con bastante precisión la cronología de la ermita de San Fabián y San Sebastián. En el año 1605, los visitadores santiaguistas describen un edificio religioso ya existente, lo que constituye la primera prueba documental de su presencia en la villa.
Todo indica que la ermita fue levantada en el tránsito entre el siglo XVI y el XVII, coincidiendo con los años más duros de la crisis epidémica. Situada extramuros —como era habitual en las ermitas según la normativa santiaguista, para realzar el carácter central de la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Encarnación—, el edificio se encontraba en plena fase de construcción en 1605. Sus cimientos eran de piedra y cal, y la contabilidad eclesiástica refleja la adquisición continuada de materiales para su fábrica.
Resulta especialmente significativo que, pese a encontrarse aún en obras, la ermita contará ya con retablo, lo que sugiere un grado avanzado de ejecución y la existencia de culto. En dicho retablo aparecían dos tablas pintadas a pincelcon las imágenes de San Fabián y San Sebastián, reforzando su función devocional y protectora.
Economía, cofradías y religiosidad penitencial
La financiación de la ermita procedía fundamentalmente de las limosnas vecinales, de la gestión de sus propios bienes —entre ellos una vaca y una heralda de un año— y de una administración cuidadosamente supervisada por los mayordomos. En 1604, el mayordomo Bartolomé Rodríguez presentó cuentas que ascendían a 6.534 maravedíes, incluyendo limosnas, legados testamentarios y aportaciones de otras instituciones religiosas.
Destaca la colaboración de la Hermandad de la Santa Cruz, que entregó a la ermita seis reales y cuatro maravedíes como limosna recibida “la noche de la disciplina”. Esta referencia alude al Jueves Santo, cuando la cofradía realizaba procesiones penitenciales con hermanos disciplinantes o flagelantes. Estas prácticas de religiosidad extrema, conocidas como procesiones de sangre, se intensificaban en tiempos de epidemia, cuando la mortandad y el temor reforzaban la necesidad de expiación colectiva.
En los primeros años del siglo XVII, la economía de la ermita alcanzó una cifra notable de 8.900 maravedíes, destinados en buena parte a sufragar las obras del edificio, como consta en los descargos por gastos de construcción debidamente documentados.
Evolución y pervivencia de la ermita
La ubicación extramuros de la ermita se confirma también en fuentes posteriores. En 1797, el párroco de Puebla de la Calzada, Juan Ramos Solís, respondió al interrogatorio del geógrafo Tomás López, señalando la existencia de una ermita “situada al mediodía, con el título de San Sebastián en lo antiguo”, cuya advocación había pasado a incorporar también la de la Concepción.
Este testimonio demuestra la pervivencia y transformación de la ermita a lo largo de los siglos, así como la continuidad de una devoción nacida al calor de la peste y profundamente arraigada en la memoria colectiva de la villa.
Conclusión
La devoción a San Fabián y San Sebastián en Puebla de la Calzada constituye un ejemplo significativo de cómo las comunidades rurales de la Edad Moderna respondieron a las crisis sanitarias mediante la religiosidad, la construcción de espacios sagrados y la organización colectiva. La ermita de los Santos Mártires no fue solo un edificio religioso, sino también un refugio espiritual frente al miedo, la enfermedad y la muerte, reflejo de una sociedad que buscó en la fe la protección que la ciencia aún no podía ofrecer.
Esta semana, Madrigalejo se viste de historia. Se cumplen 510 años de aquel enero de 1516 en el que el destino quiso que Fernando II de Aragón, el Rey Católico, encontrara su final en esta Villa. No solo conmemoramos su fallecimiento, sino el momento trascendental en que firmó su último testamento, este documento no fue un trámite más; fue la pieza que aseguró la herencia de sus reinos en su nieto, el futuro Carlos I, consolidando la unión de las coronas. Madrigalejo no es solo un punto en el mapa, es el lugar donde nació una era.
Para honrar este legado, se ha preparado una agenda repleta de actos que nos invitan a viajar en el tiempo. ¡Aquí os dejamos todos los detalles!
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