LA DECLARACIÓN DEL VALLE DEL JERTE COMO PAISAJE PINTORESCO (AÑO DE 1973): LA PRIMERA FIGURA DE PROTECCIÓN Y PUESTA EN VALOR DE LA COMARCA.

LA DECLARACIÓN DEL VALLE DEL JERTE COMO PAISAJE PINTORESCO (AÑO DE 1973): LA PRIMERA FIGURA DE PROTECCIÓN Y PUESTA EN VALOR DE LA COMARCA.

LA DECLARACIÓN DEL VALLE DEL JERTE COMO PAISAJE PINTORESCO (AÑO DE 1973): LA PRIMERA FIGURA DE PROTECCIÓN Y PUESTA EN VALOR DE LA COMARCA.

En esta nueva entrada viajamos a la década de 1970 para detenernos en la que se puede considerar la primera figura de protección y puesta en valor de la comarca: la declaración del Valle del Jerte como paisaje pintoresco.

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HISTORIAS DE TORNAVACAS (XXVI): LA “CASA DE LA PASIÓN”, UN LUGAR DESTACADO DE LA SEMANA SANTA TORNAVAQUEÑA .

HISTORIAS DE TORNAVACAS (XXVI): LA “CASA DE LA PASIÓN”, UN LUGAR DESTACADO DE LA SEMANA SANTA TORNAVAQUEÑA .

HISTORIAS DE TORNAVACAS (XXVI): LA “CASA DE LA PASIÓN”, UN LUGAR DESTACADO DE LA SEMANA SANTA TORNAVAQUEÑA.

Construido a finales del siglo XVII (año de 1699) como Hospital para enfermos y personas sin recursos, el edificio que acoge la «Casa de la Pasión» ha tenido diversos usos durante estos siglos. Durante gran parte del siglo XX, allí estuvieron las escuelas, a las que asistieron decenas de generaciones de tornavaqueños.

Pero la «Casa de la Pasión», oratorio de dicho Hospital, sigue manteniendo su función religiosa original, siendo un lugar destacado de la Semana Santa tornavaqueña.

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LA SEMANA SANTA EN EXTREMADURA

LA SEMANA SANTA EN EXTREMADURA

FRANCISCO RIVERO

Se está celebrando en todo el orbe cristiano la Semana Santa, la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo y su Santa Resurrección, que es el principio de la fe católica.

Hoy vamos a ver esta Semana Santa desde tres ciudades españolas de origen romano, mandadas levantar algunas antes incluso que Jesús naciera en Belén como es el caso de Mérida, la antigua ciudad Emérita Augusta que el emperador Octavio Augusto mando construir para los soldados eméritos, ya jubilados, en la parte occidental de la Península Ibérica, junto al río Guadiana, en el año 25 antes de la era cristiana, hoy declarada Ciudad Patrimonio de la Humanidad y cuya Semana Santa procesiona sus imágenes por lugares tan atractivos y singulares como el anfiteatro romano, al lado del teatro, en el que cada verano se celebra desde 1931, el festival internacional de teatro clásico grecolatino, el arco de Trajano, el templo de Diana o el puente romano.

Mérida, que hoy es la capital de la región de Extremadura, desde donde salieron muchos conquistadores de América, pasó a ser una de las ciudades más importantes de la Hispania romana, reflejado en su teatro, anfiteatro y el puente romano, que aún se conservan. Asimismo, dio su nombre a la Mérida de México, a Mérida de Venezuela, Mérida de Nicaragua y Mérida de Filipinas.

SEMANA SANTA EN CÁCERES

La ciudad de Cáceres, la antigua colonia romana Norba Cesarina, se fundó entre los años 25 al 34 antes de Cristo y por sus calles medievales de la ciudad antigua declarada Patrimonio de la Humanidad, se celebran las procesiones de Semana Santa En total son unas 20 cofradías que portan sus imágenes de Cristos y Vírgenes que procesionan esta Semana Santa y que comienza en la Plaza Mayor con la Procesión de la Burrina, diminutivo de la palabra burra, que fue el asno que llevó a Jesucristo el Domingo de Ramos.

Sin duda alguna la procesión más importante se celebra el Miércoles Santo cuando procesiona por toda la ciudad monumental la Muy Solemne, Venerable y Pontificia Hermandad Penitencial del Santo Crucifijo de Santa María de Jesús, conocida como el Cristo Negro. La Cofradía del Santo Crucifijo de Santa María de Jesús es una de las más antiguas y singulares de la Semana Santa cacereña, pues fue fundada en el siglo XIV y su imagen titular, el Cristo Negro, es una talla gótica de ese siglo y es protagonista de una de las procesiones más sobrecogedoras y de mayor recogimiento de la ciudad, que recorre en silencio las calles en la medianoche del Miércoles Santo.

Los miembros de la cofradía se caracterizan por su austeridad y el riguroso hábito negro de sus cofrades, que se acompañan con velones encendidos y el sonido de una campanilla y mantienen viva una tradición que se ha convertido en un referente dentro de la Semana Santa de Cáceres, declarada de Interés Turístico Internacional.

La ciudad cuenta con un centro dedicado a la Semana Santa de Cáceres, ubicado en la cripta de la iglesia de San Francisco Javier, popularmente conocida como de la Preciosa Sangre.

EL MANTEL DE LA SAGRADA CENA

Sin duda alguna, una de las reliquias más importantes de la Semana Santa se halla en la catedral de Coria, ciudad fundada por el pueblo vetón en el siglo V antes de Cristo. En tiempos romanos llevó el nombre de Caurium. Se trata del mantel de la Última Cena, que dio Jesucristo a sus apóstoles antes de ir a la muerte en el Calvario.

El mantel mide más de cuatro metros de largo por 92 centímetros de ancho. La pieza es de lino, blanco en una parte y teñido en otra. La fecha de su fabricación puede situarse en el siglo I de nuestra Era. Se obtuvieron esas conclusiones tras los minuciosos a los que fue sometido el tejido en los laboratorios del Museo de Ciencias Naturales de Madrid en octubre de 1960. En tiempos pasados, el obispo de Coria lo mostraba al pueblo desde el Balcón de las Reliquias el día 3 de mayo de cada año. La urna de plata en la que se guarda es de procedencia mexicana. Fue regalada a la Catedral en 1678 por el obispo Francisco Sarmiento de Luna, que antes había sido obispo de la ciudad mexicana de Michoacán.

Para ver todo el programa «En Directo», picar este enlace. Mi reportaje se halla a partir del minuto 9,10:

NAZARENO, EL HUERTO DE JUEVES SANTO EN SAN BARTOLOMÉ Y LA FAMILIA BRITOS

NAZARENO, EL HUERTO DE JUEVES SANTO EN SAN BARTOLOMÉ Y LA FAMILIA BRITOS

Emilio Arroyo Bermejo
CRONISTA OFICIAL DE ZARZA LA MAYOR

El 10 de mayo de 1883 nace en Zarza la Mayor Juan Britos Pulido, hijo de Anacleto Britos y Agustina Pulido. Juan Britos Pulido muere en 1960 con 77 años. Juan Britos Pulido contrae matrimonio con Teresa Barroso y tienen una sola hija, Petra Britos Barroso.
La hija de Juan Britos Pulido, Petra Britos Barroso se casa con Francisco Montero Rodríguez (piconero y leñador) y tienen cuatro hijos: Ascensión (Chon, vive en Zarza), Francisca (vive en Barcelona), María Teresa (desde la pandemia vive en Zarza), Hermenegildo y Eulogio (ambos fallecidos). Tanto Chon como María Teresa viven en el Altozano y María Teresa lo hace en la casa de sus padres.

Familia vinculada al Altozano, vecinas de Nazareno, como así dice el poema dedicado por un amigo a Juan Britos Pulido:
“Nazareno bendito,
vecino del Altozano,
pariente de los paletas,
Y de Juan Britos primo hermano”.

El 6 de julio de 2025 pasé la tarde conversando con María Teresa Montero Britos, nacida el 10 de diciembre de 1946, una de las hijas de Petra Britos Barroso y a la vez nieta de Juan Britos Pulido, con el fin de conocer de “primera mano” el significado de esta crónica que desde el verano pasado ha estado reservada hasta este momento, día previo al Jueves Santo. Quería adentrarme en el Nazareno del Altozano, la elaboración del Huerto de Jueves Santo en la ermita de San Bartolomé y la vinculación de la familia Britos con Nazareno, la ermita, el Huerto y su cuidado.
Juan Britos Pulido se dedicaba a tareas del campo. En la primavera era un gran esquilador y su pasión era construir el Huerto de San Bartolomé una semana antes de Jueves Santo para lucir esplendoroso el día del Amor Fraterno en la ermita del Altozano. La cercanía física de la familia a la ermita propiciaba aún más esa dedicación, afecto, cariño y cuidado que siempre mantenía la familia Britos.
Eran tiempos en los que no existía una estructura que aguantara el arco del huerto. Para ello, Juan Britos acarreaba cañas de los huertos circundantes y aportaciones de otros, para que con cuerdas fuera entrelazando el cañizal y así dar forma, después de un trabajo laborioso, al armazón donde se colocaría el monte y la flores para que estuviera debidamente adornado. Cada año el armazón se construía de nuevo y en esa tarea siempre participaban sus hijas e hijos y posteriormente nietos, como así recuerda María Teresa Montero Britos.
Eran días de respeto, silencio, entrega, pasión, servicio, la devoción de una familia, los Britos, que vivían el momento como algo excepcional y con profundo recogimiento.
Relata María Teresa: “cuando mi abuelo ya tenía construido el armazón del arco, mi padre, Francisco, se iba al campo a buscar el monte y lo traía hecho haces en el burro y luego mi abuelo, Juan Britos, muy cuidadosamente lo colocaba en el armazón de cañas”.
El proceso continuaba con los adornos, para lo cual la hija y nietas salían por el Altozano y las calles del pueblo a buscar flores, calas (trompetones) y macetas para adornar el entorno del Huerto.
Recuerda María Teresa que en la fachada de la ermita, en el espacio más próximo a la casa contigua de la ermita en dirección al Reducto ,los niños del barrio del Altozano realizaban también otro arco con monte, simulando el del Huerto en el que colocaban estampitas y adornos.

La cama del Huerto se hacía con monte dándole forma, ahora es una estructura de madera.
No podemos olvidar y quedar atrás el rito de vestir a Nazareno, al que vestían el día antes. Juan Britos Pulido, ayudado por su hermana Epifania y por Mercedes Pardo, prima de Petra Britos Barroso y posteriormente Isabel Caro, hija de Epifania, y tambien con la ayuda de Victoriana Hurtado Perianes lo hacían con una delicadeza llamativa y cuidadosa, hasta el punto de que tanto en la elaboración del Huerto como en el rito de vestir a Nazareno, no estaba permitido entrar en la ermita a nadie más que a los que estaban realizando las tareas de colocación, pues en la gatera de la puerta de la ermita se ponía un tablón para que nadie viera como se construía y colocaba, ya que se trataba de una tarea que exigía recogimiento cristiano.
La ropa de la cama del Huerto, compuesta por sábanas blancas y la colcha lila, así como las camisas de Nazareno se guardan en un cofre-arcón que en su día regalaron los vecinos de la ermita.
A pesar del paso del tiempo, Chon y María Teresa siguen ahí, a los pies de Nazareno en memoria de su abuelo Juan y su madre Petra. Posteriormente lo vistió Petra Hurtado Repecho y le ayudaba Belén del Corral Tadeo.
La limpieza de la ermita corre a cargo de la mayordomía y en el caso de que no haya mayordomo lo hace la cofradía del Nazareno y es ahora la cofradía quien lo viste.
La conversación con María Teresa continúa. Permanentemente le embarga la emoción y el recuerdo. Y deriva en recordarme aspecto que hoy ya no existen. El día de Jueves Santo por la noche había un viacrucis por el mismo recorrido de la procesión de la tarde que había llevado a Nazareno y a la Dolorosa por Plaza Mayor, Callita, Reverencia, Plazuela, Concejo, Vitigudino, Fortín, Cruz de los Caídos, Santo Cristo, Cañada, Castillo, San Antonio, Plazuela, Reverencia y Plaza Mayor, para dejar a la Dolorosa en la iglesia y proseguir con Nazareno hasta el Altozano.
Y recordando, María Teresa recuerda que el Cristo Yacente y la urna que en la actualidad se encuentra en el Presbiterio octavado de la Iglesia Parroquial de San Andrés, hoy Bien de Interés Cultural en la Categoría de Monumento, este Cristo y urna se encontraba en la ermita de San Bartolomé, al igual que la urna menos pesada que es con la que procesionaba el Cristo Yacente y el Viernes Santo, la Dolorosa salía de la iglesia para buscar a su Hijo Yacente a San Bartolomé para en la iglesia tener los Santos Oficios y posteriormente procesionar por Zarza y al final volver a la ermita de Nazareno.
Cuenta María Teresa que la urna no estaba en la ermita de San Bartolomé colocada de forma elevada en algún altar, sí encima de unas poyatas, por lo que pensó que cuando volviera al pueblo, (ella residió muchos años en Santa Coloma de Gramanet), quería hacer algo para que esa situación cambiara, pero cuando regresó la urna ya no estaba en la ermita, había sido trasladada a la Iglesia Parroquial pues se había retirado el retablo y “se había colocado allí para rellenar”.
Relata María Teresa que además de que la ermita ya no alberga la urna con el Cristo Yacente, también en la ermita había una imagen de San Pedro del Cielo con unas llaves bastante grandes, imagen de grandes dimensiones, que dejó de estar en la ermita.
María Teresa, hija de Chon y bisnieta de Juan Britos Pulido, recuerda que su madre le contó que antes la vitrina de Nazareno siempre tenia echada la llave y que su bisabuelo, Juan Britos, colocaba la llave a los pies de la urna del Cristo Yacente.
Los descendientes de Juan Britos Pulido, ahí siguen, hoy quizás de otra forma, pero presente la tradición en sus vidas. Abren diariamente la ermita, se preocupan de su limpieza diaria, pendientes de sus humedades pues María Teresa termina diciendo: “Hemos vivido toda la vida con ÉL (Nazareno) y es de familia”, “lo sentimos, sentimos a Nazareno” y “lo respetamos como lo hicieron nuestros abuelos y nuestros padres”.
Otro motivo más de orgullo zarceño por la defensa de las tradiciones.

PASIÓN VIVIENTE EN VALDASTILLAS

PASIÓN VIVIENTE EN VALDASTILLAS

Emilio Arroyo Bermejo
CRONISTA OFICIAL DE VALDASTILLAS

Desde 1996 Valdastillas y sus calles siguen acogiendo la representación viviente de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo.
Hay que retrotraerse a los primeros años de la década de los 90, cuando un grupo de jóvenes acudió a Casas del Castañar a ver la escenificación de la Pasión Viviente de la vecina localidad jerteña, lo que supuso el acicate definitivo para que desde 1996 hasta este 2026, Valdastillas y sus gentes hayan puesto en escena distintos pasajes del sufrimiento de Cristo hacia la Cruz y posterior Resurrección.


El trabajo de estos años ha sido inmenso, desde la confección de todos los trajes que celosamente se guardan en la Asociación de Mujeres locales «Balcón del
Valle», la colaboración de otras asociaciones, personas a título individual, dinamización cultural y el propio ayuntamiento han hecho posible las ediciones pasadas y nuevamente se nos presente, mañana día de Jueves Santo, a las 9 de la noche, una nueva edición de la Pasión Viviente por las cautivadora calles de Valdastillas.

El recorrido histórico de esta representación nos lleva hasta 1996 año en el que se representa por primera vez por iniciativa de los miembros del equipo de fútbol local siendo la figura de Cristo representado por Zacarías Salgado Iglesias.
Durante estos 30 años, salvo alguno, como por ejemplo el año de la pandemia, el esfuerzo y dedicación de todo un pueblo ha hecho que se convierta la Pasión Viviente Cuqueña en una tradición permanente, excelentemente vivida con espíritu cristiano por todos los actores, organizadores y pueblo en general.
La representación recoge esos momentos del dolor de Jesús acompañado de todos los personajes que las escenas precisan, Jesús, apóstoles, Judas, Pedro, Centurión, Romanos, Pilatos, Pueblo, Cirineo, ladrón Gestas, ladrón Dismas, María, María Magdalena, Verónica y Barrabás, papeles excelentemente defendidos por los actores cuqueños.

Momentos íntimos cargados de religiosidad y recogimiento acompañados de saetas perfectamente cantadas para la ocasión en puntos estratégicos del recorrido. Estampas sobrecogedoras impregnan de emoción y sentido cristiano a todos los presentes. Partiendo de la Iglesia Parroquial de Santa María de Gracia, donde se representa el pasaje de la Última Cena y por las bellas calles empinadas y tortuosas de la localidad, Jesús avanza hacia el Calvario no sin antes producirse momentos sobrecogedores en espacios únicos de las calles de Valdastillas, hasta llegar al Calvario, perfectamente ornamentado en un huerto rodeado de olivos a las afueras de la localidad. El silencio, el orden, la iluminación de las calles, el buen hacer de los actores y la buena organización dan cumplida respuesta a un evento que año tras año congrega a más fieles tanto del pueblo como de localidades cercanas.

Si en 1996 la figura de Cristo fue representada por Zacarias Salgado Iglesias, hecho que repitió en más ocasiones, otros vecinos de Valdastillas también gozaron del orgullo de representar a Cristo avanzando hacia la Cruz.
Así, Miguel Ángel Domínguez Alonso lo representó en una ocasión y en varias hizo de Judas. Miguel Ángel de su experiencia dice: «siempre me quedé con la sensación de aportar y ayudar, sobre todo porque todos los ensayos previos facilitaban las relaciones entre los vecinos del pueblo y me sentía contento porque estaba aportando a la dinamización cultural». Eran momentos muy deseados por los actores pues Miguel Ángel dice: » Yo pensaba cuando eran los ensayos, esta tarde nos va a salir mejor, nos vamos a probar los trajes…era una ilusión» y «me sentía bien porque estaba aportando más a mi pueblo».
Por otro lado José Ramón Herrero Domínguez, actual alcalde de la localidad, hizo el papel de Jesucristo en dos ocasiones, una antes de ser alcalde y otra siendo alcalde. José Ramón de la experiencia vivida dice: » hizo mucho frío e incluso subido en la Cruz nevó. Tengo muchos sentimientos, orgullo, satisfacción por representar la Pasión de Cristo en tus propias carnes y ponerte en el lugar del suplicio que pasaría el Señor».
En la nómina también está Ernesto Sánchez Rufo que ha representado a Cristo en tres ocasiones y en muchas ediciones hizo el papel de ladrón soportando también la crucifixión y en esta edición por razones laborales escenificará el papel de romano. Ernesto afirma: » siempre he intentado hacerlo desde el respeto y con seriedad», para continuar diciendo » no es un papel al uso como estamos acostumbrados en teatro, hay mucho respeto al interpretar lo que pudo pasar Jesús en aquellos momentos y mi objetivo siempre fue remover sentimientos».
En la época en que Ernesto representó a Cristo, se incorporaron otras escenas de la Pasión, lo que supuso reescribir el guión con el fin de ir avanzando y mejorando por las distintas escenas de la Pasión de Cristo.

Pero el actor cuqueño que se lleva la palma es Ángel Domínguez Palacios por el número de veces que ha interpretado a Jesús y que lo vuelve a escenificar en esta edición de 2026 a la edad de 60 años, recordando que la primera vez que lo hizo superaba los 30 años. Durante todo este periodo Ángel volvió a recorrer las calles de Valdastillas cargado con la Cruz en múltiples ocasiones y también escenificando otros papeles cuando no hacía de Jesús.
Angél expresa lo siguiente: «siento mucha emoción, ves a todo el pueblo junto aunque he tenido que aguantar frío, viento, pero merece mucho la pena hacerlo…»

Que las tradiciones perduren, que el esfuerzo de todo un pueblo se valore, que las ganas no falten y que se vaya produciendo el relevo generacional tan necesario en la vida como en la defensa de lo autóctono y las tradiciones.

Valdastillas os espera, una experiencia inolvidable inundará vuestros corazones, una experiencia para vivirla in situ, mañana, jueves 2 de abril a las 21 horas saliendo de la iglesia parroquial de Santa María de Gracia de Valdastillas.
Con las ganas e ilusión que pone todo un pueblo el éxito está asegurado.
Valdastillas con la cultura.