EN EL PUEBLO DE DON QUIJOTE

EN EL PUEBLO DE DON QUIJOTE

Francisco Rivero

Escribo estas líneas en un caserón manchego que se llama “Los Girones Pacheco”, hoy reconvertido en una lujosa posada en la ciudad de Villanueva de los Infantes (Ciudad Real), el pueblo de Don Quijote, en aquel lugar de la Macha de cuyo nombre no quiero acordarme. Don Quijote se llamaba don Alonso Quijano. Este caserón que regenta la dinámica María Pacheco fue la casa de Alonso Quijano, el Bueno. Y Villanueva de los Infantes es el lugar que han descubierto recientes investigaciones literarias que es el lugar de donde procedía el ilustre personaje de la novela más famosa del mundo. www.losgirones.com

Este pueblo de Infantes ha dado numerosos hijos ilustres: Aquí debió estar Miguel de Cervantes para inspirarse en ese lugar de la Mancha; lugar donde tuvo que ser exiliado Francisco de Quevedo, vivió el gramático Bartolomé Jiménez Patón y nació Santo Tomás de Villanueva

Pues bien, me hallo aquí como miembro de la junta directiva de la Universidad Libre de Infantes (ULI), dirigida por el catedrático y rector José Ignacio Ruiz, en sustitución del doctor Vicente Arias Díaz, ya fallecido y viudo de mi paisana la brocense Teresa Balsalobre. Entre los dos organizamos hace años un homenaje al gramático Francisco Sánchez de las Brozas (Brozas 1523- Salamanca 1601), día del que guardo una dulce y amargo recuerdo: Lo primero por el ilustre homenaje al que acudió lo más granado de esta Universidad, y lo segundo por el fallecimiento esa misma noche de mi madre en la ciudad de Talavera de la Reina, habiéndola dejado ir aquella misma tarde, con un beso último, desde Brozas.

Y por Vicente estoy en la ULI y por la ULI en Villanueva de los Infantes, y estuve en el precioso edificio de la Alhóndiga, que fuera cárcel del distrito del Campo de Montiel, en una mesa redonda titulada La cultura del Siglo de Oro en el Campo de Montiel junto a ilustrados personajes de la zona que presentan los siguientes temas: Carlos Guerrero Carranza, Las andanzas de Cervantes, del Mediterráneo del Campo de Montiel; Tomás García Fernández de Sevilla, Lo último sobre Quevedo y Villaneva de los Infantes; Francisco López-Muñoz, Los desconocidos del Siglo de Oro en el Campo de Montiel: Jiménez Patón y Ballesteros Saavedra; Luis Riaza, Las manifestaciones de las artes plásticas en el Campo de Montiel y Mari Ángeles Jiménez con su ponencia Religión y religiosidad: Santo Tomás, fray Tomás.

Es curioso este pueblo tiene varias referencias con la villa de Las Brozas, todas relacionadas con El Brocense. La primera es que Cervantes elogia a este gramático extremeño, catedrático de Retórica en la Universidad Complutense, con una décima en su obra “La Galatea”; la segunda referencia es que el ilustre escritor del Siglo de Oro, Francisco de Quevedo, considera a Francisco Sánchez de Las Brozas como su maestro. De este tema tuve el honor de impartir, hace años, una conferencia, invitado por la Orden Literaria “Francisco de Quevedo” en el claustro del convento de Santo Domingo, en una de cuyas celdas falleció Quevedo. También en relación con el escritor tuve la oportunidad de asistir al entierro de sus huesos en un acto oficial celebrado en la preciosa iglesia de San Andrés. Y, por último, promovido también por la ULI y Vicente Arias, en el verano de 2017, se colocó una placa en la fachada de la casa en la que habitó su paisano el gramático Bartolomé Jiménez Patón, también discípulo de El Brocense. En esas jornadas de 2017 fui invitado a impartir una conferencia de mi ámbito profesional titulada “El turismo en el Campo de Montiel”.

La apertura de este ciclo de conferencia en la Alhóndiga, en presencia de la alcaldesa de la localidad y el rector de la Universidad, así como el secretario general de la misma, Rafael Ruiz, quienes hablaron de los 600 años de la creación de esta villa en el año 1421, y la concesión de su carta puebla, que por entonces era dependiente de Montiel. Con la asistencia de un numeroso público, un precioso y divertido concierto a cargo del mariachi “Los Caporales”, uno de sus integrantes, Crispín Gigante, es natural de Villanueva de los Infantes, aunque desarrolla su actividad como profesor de Enfermería en la Universidad de Alcalá de Henares. La actuación, todo un éxito.

SUCEDIÓ UN 13 DE ABRIL…PERO DE 1996. LA FIESTA DEL CEREZO EN FLOR EN TORNAVACAS.

SUCEDIÓ UN 13 DE ABRIL…PERO DE 1996. LA FIESTA DEL CEREZO EN FLOR EN TORNAVACAS.

SUCEDIÓ UN 13 DE ABRIL…PERO DE 1996. LA FIESTA DEL CEREZO EN FLOR EN TORNAVACAS.

En la década de 1990, Tornavacas acogió importantes eventos como el paso de la Vuelta Ciclista a España (el 2 de mayo de 1990) o la XIV Semana de Extremadura en la Escuela (el 11 de mayo de 1991).

Pero aprovechando que hoy 13 de abril se cumplen 30 años de la Fiesta del Cerezo en Flor de 1996, viajamos al pasado más reciente de Tornavacas para recordar aquel multitudinario evento celebrado el día 13 de abril de 1996 que reunió a miles de personas en nuestro pueblo.

El texto al completo se puede leer en: https://senderosdelahistoria.blogspot.com/2026/04/historias-de-tornavacas-xxvii-sucedio.html

ZALAMA Y LA PISTA: DOS INSTITUCIONES PARA LA DIVERSIÓN EN ZARZA

ZALAMA Y LA PISTA: DOS INSTITUCIONES PARA LA DIVERSIÓN EN ZARZA

Emilio Arroyo Bermejo
CRONISTA OFICIAL DE ZARZA LA MAYOR

Hablar o escribir sobre Zalama y La Pista es revivir dos templos de la diversión y buenos momentos vividos por los zarceños en estos establecimientos que bien merecen ser nombrados como «instituciones de la diversión».
Nos remontamos a 1948, cuando el 13 de junio se inaugura Zalama bajo la propiedad de Don Francisco Gundín González. Ese día un programa extenso hacía preveer lo que Zalama con el paso del tiempo sería. El programa de inauguración estuvo a la altura que la ocasión merecía.
Sesión vermut a las 11 horas con la orquesta «Cacharra», seguida de distintos solos de violín, trompeta, acordeón y piano abrieron los actos de inauguración. A las 15 horas fue la sesión café la que cogió el testigo con conciertos de divos y para finalizar, a las 19 horas, gran baile con dos orquestas. No faltó detalle. El mostrador fue dirigido por Antonio Aparicio, con un equipo de camareros vestidos a la última, porteros, botones y limpiabotas.

ZALAMA respondía a las primeras letras de ZARZA LA MAYOR y la edificación se erigía como un bello edificio simétrico en su fachada, destacando los ventanales con arcos de medio punto, que daban luminosidad al bar y los dos óculos situados en los laterales del piso superior.
Recuerdan los mayores las sesiones vermut de los domingos después de misa, cuando desde la balconada del salón emitía música una gramola, también la nombran con picú (pick-up) y los clientes, entre bebida y bebida, escuchaban música y algún que otro baile se producía. También se recuerda el banquete que se celebró en Zalama el 20 de septiembre de 1964 con motivo de la declaración- nombramiento de Hijo Adoptivo de Zarza la Mayor en la persona del doctor don José Perianes Carro y que a su vez se le dedicó la avenida que lleva su nombre y que por cierto, el cubierto o menú, costó a los asistentes 315 pesetas.
Llega el año 1967 y Zalama pasa a manos de Anastasio Herrero Rabasco y Mercedes Pardo Montero tras un traspaso del anterior propietario don Francisco Gundín González.
Anastasio (1934-2023), era hijo de Ricardo Herrero Perianes y Amparo Rabasco que vivieron en la calle Abajo número 17. Mercedes (1933-2021), era hija de Marcelo Pardo Almeida y María Montero Pulido, matrimonio que además de Mercedes tuvo otros hijos como Clementa, Obdulia y Eulogio. La familia de Mercedes vivió en la Plaza y posteriormente en la calle Sargento García Luceño, número 16, hoy calle La Reverencia.
Pero Anastasio y Mercedes, antes de hacerse con Zalama ya habían regentado un bar en la Plaza número 2 (como di cuenta en la crónica del 14 de noviembre de 2025 con el título «Un bar con tres propietarios en la Plaza») y tras ello, comienzan a dirigir Zalama, naciendo en Zalama la hija menor, Mari, el 22 de agosto de 1968. El hijo mayor, Ricardo, había nacido el 12 de febrero de 1959 y Marcelo el 8 de agosto de 1961.
Zalama tenía un salón con un techo muy alto, todo lo alto que era el edificio y desde la vivienda, del piso de arriba, salía la balconada antes referenciada y Marcelo recuerda, «yo me asomaba para ver a la gente bailando».
Zalama, ya de la mano de Anastasio y Mercedes, sufrió algunas remodelaciones, como la bajada del techo del salón, obra realizada por el conocido constructor Alipio para colocar el cuadro de luces por el técnico audiovisual «Carrasco». La pista de baile, tras la reformas, quedó de 118 metros cuadrados como indica la memoria descriptiva visada el 19 de diciembre de 1980. Se sustituyeron los bancos de la discoteca por sillones bajos más cómodos; se construyó de forma elevada la sala del pinchadiscos y se eliminó el escenario, (que debajo tenía un sótano donde se guardaba la bebida). También se quitó la cocina del corral y se creó la discoteca de verano tras eliminar el escenario, discoteca veraniega con forma triangular a la que se accedía desde el salón y con el paso del tiempo este espacio de la discoteca de verano se convirtió en un pub. Cambios que exigían los tiempos.
Son momentos en los que Zalama necesita más espacio y adquieren la casa contigua, además de tener alquilada a los herederos de Blanca Bermejo Gazapo una casilla para almacén de bebidas en la Travesía de Sequeros.
Zalama ofreció bodas, bautizos y comuniones, bailes infantiles, eventos diversos siempre de la mano de excelentes cocineras como Carmen, Antonia y Julia y camareros como Mariano, Justo, los hermanos Juan y Julián y otros procedentes de Moraleja. Al mando de los botones, pinchando discos, Méñito, Simón y Fernando, entre otros, pusieron ritmo a los jóvenes y no tan jóvenes en Zalama y después en La Pista.
Pero llega el año 1975 y Anastasio y Mercedes compran al sr. Aquilino Cortés Pedraza La Pista, un espacio amplísimo con bar, salón, vivienda, baile de verano y huerta. El espacio del baile de verano sirvió en alguna ocasión como cancha de voleibol para un gran equipo femenino que poseía Zarza y el día de la jubilación del maestro don Julián Pantrigo López, este espacio acogió una tabla de gimnasia ofrecida por sus alumnos como despedida.
Son los años de desarrollo en Zarza, Zarza como nadie vive los buenos momentos y el «ojo clínico» de los Herrero-Pardo lo advierte y comienza una etapa de trabajo, de mucho esfuerzo para dar lo mejor a Zarza.

A partir de estos momentos, la familia dirige Zalama y La Pista y en poco tiempo, Ricardo va teniendo más edad y se hace cargo de Zalama y Marcelo, con 14 años, se instala con sus padres en La Pista y comienzan los años de esplendor de este buque insignia zarceño. La Pista no era sólo el bar, era la parada del coche de línea «El Directo», era el restaurante donde muchos zarceños celebraron sus bodas, comuniones, bautizos ,quintas, cotillones de nochevieja, mítines políticos, reuniones de asociaciones, encuentros de cazadores, en resumidas cuentas, un pulmón vital en la vida de los zarceños.
Pero La Pista cambió su nombre, al menos en los papeles. Vicente Guillén Olgado le sugirió a Anastasio ponerle al negocio el nombre «Marimar», en honor a sus tres hijos, eligiendo la primera sílaba de sus nombres para configurar la nueva denominación, pero a decir verdad, el negocio siguió llamándose La Pista para el común de los zarceños.
El ajetreo en La Pista era constante, llegó a haber hasta dos bodas diarias, una a medio día y otra por la noche, las barras estaban repletas de clientes, no se encontraba un velador en la terraza, actividad que se alargaba hasta bien entrada la madrugada las noches de verano y muchos días, por la ausencia de lavavajillas, estuvieron fregando vasos hasta las 9 de la mañana.

Al principio no tenían máquina de hacer hielo y en una ocasión Anastasio trajo un carro de paja para meter debajo las barras de hielo, para que no se descongelaran e ir partiendo los trozos, tarea que realizaban Antonio Rosellón y Fidel, pariente de la familia, hasta que compraron un fabricador de hielo. La primer cafetera que compraron para La Pista costó 500.000 pesetas.
En La Pista, trabajaron de camareros, durante años, los hermanos Piris, Santiago y José, Ramón de Ceclavin y otros.
La Pista de verano también tuvo su expansión. Se colocó un cuadro de luces (también lo colocó «Carrasco), se construyó un segundo escenario, pues algunos años, en la feria, había dos orquestas, con una gran afluencia de público, tanto cuando había discoteca como cuando había orquesta, por lo que había que controlar el acceso de las entradas, distinguidas entre caballero y señorita, tarea que realizaron tanto en Zalama como en La Pista personas como José Módenes, Juan Piris Palomino o Flores Pedraza Manuel.
El 24 de agosto de 1981 la discoteca de verano acogió al grupo de rock andaluz «Alameda», marcando un hito en la comarca y en varias ocasiones actuaron «Los Tarantos», además de buenas orquestas por San Bartolomé.
Pero a Mercedes no le asusta nada, su sonrisa lo puede todo y se arremanga para poner un kiosco a pie de avenida y desde allí endulzar con las golosinas, polos y helados a los niños a la entrada y salida de la escuela y además ofrecernos ricos churros diariamente y los fines de semana invernales regados los churros con un rico chocolate.

Zalama y La Pista es la vida de Anastasio, Mercedes, Ricardo, Marcelo y Mari.
Zalama y la Pista es esfuerzo, tesón y trabajo de una familia luchadora que muy bien define la hija menor con estas palabras: » viví mi infancia en La Pista, en una familia trabajadora, humilde, emprendedora, mis padres siempre nos inculcaron el amor al trabajo» y «nunca se cerraba Zalama, nunca se cerraba La Pista, siempre trabajar, trabajar y trabajar».
Marcelo no sale de La Pista. La Pista es su casa, su ser, mantiene diariamente la cafetera encendida, goza allí, recuerda, se emociona y en su memoria sus padres y hermano.

Cuántos momentos vividos en Zalama y La Pista, bailes y primeros o definitivos amores entre sus paredes, deliciosos manjares en sus mesas, cuántos eventos para el recuerdo, en definitiva, memoria colectiva de un pueblo que siempre estará agradecido a todo lo que significaron y al buen hacer de sus gestores.
Ricardo (+ 2021), Mercedes (+2021) y Anastasio (+2023) ya marcharon, pero su legado perdura y Zarza los recuerda con emoción y respeto.
Siempre Zalama, siempre La Pista.
Otro motivo más de orgullo zarceño.

El Entierro de la Sardina en Cabeza la Vaca (Badajoz): ritual festivo, identidad comunitaria y continuidad cultural

El Entierro de la Sardina en Cabeza la Vaca (Badajoz): ritual festivo, identidad comunitaria y continuidad cultural

María del Carmen Calderón Berrocal
Doctora en Historia, especialista en Ciencias y Técnicas Historiográficas.
Academia Andaluza de la Historia, correspondiente por Extremadura.
Cronista Oficial de Cabeza la Vaca, Badajoz.

 

Resumen

El presente artículo analiza la tradición del Entierro de la Sardina en el municipio de Cabeza la Vaca (Badajoz, Extremadura), entendida como una manifestación festiva vinculada al cierre del ciclo carnavalesco. Se estudian sus elementos rituales, su dimensión simbólica y su función social dentro del contexto de las celebraciones populares de la región. Asimismo, se sitúa esta práctica en relación con otras festividades carnavalescas y rituales tradicionales de Extremadura, destacando su valor como expresión de identidad comunitaria y continuidad cultural.

Palabras clave

Carnaval, Cabeza la Vaca, Entierro de la Sardina, cultura popular, ritual festivo, Extremadura

Abstract

This paper analyzes the “Entierro de la Sardina” tradition in Cabeza la Vaca (Badajoz, Extremadura, Spain), understood as a festive ritual marking the end of Carnival celebrations. The study examines its symbolic elements, social function, and cultural significance within local popular festivities. It also contextualizes this practice within broader carnival traditions and ritual celebrations in Extremadura, highlighting its role in community identity and cultural continuity.

Keywords

Carnival, Cabeza la Vaca, Burial of the Sardine, folk culture, festive ritual, Extremadura

1. Introducción

El Entierro de la Sardina constituye una de las manifestaciones más representativas del cierre del ciclo carnavalesco en numerosos municipios españoles. En el caso de Cabeza la Vaca, esta celebración adquiere un carácter especialmente participativo y comunitario, integrando elementos de teatralización, sátira social y ritual simbólico.

La fiesta se desarrolla tradicionalmente en el último tramo del Carnaval o durante el Domingo de Piñata, momento en el que se escenifica el final de la alegría carnavalesca y el inicio simbólico del periodo de Cuaresma.

2. Desarrollo ritual de la celebración

El acto central consiste en la elaboración de una figura simbólica de sardina, construida con materiales ligeros como cartón, paja y elementos pirotécnicos. Esta figura es posteriormente portada en un cortejo festivo que recorre las calles del municipio.

El desfile adopta la forma de una procesión paródica en la que los participantes visten indumentaria de luto de manera exagerada, representando de forma humorística un funeral. A lo largo del recorrido se integran comparsas, música de charanga y participación vecinal activa.

En algunos casos, el itinerario culmina con la lectura de un “testamento de la sardina”, pieza humorística en la que se alude a acontecimientos locales o situaciones del año transcurrido.

3. La quema como elemento simbólico

El momento final de la celebración se desarrolla en un espacio público, generalmente la plaza del municipio, donde la figura de la sardina es incinerada.

Este acto posee un fuerte valor simbólico, ya que representa la clausura del ciclo carnavalesco y la transición hacia el periodo de Cuaresma. La quema se acompaña habitualmente de música, petardos y participación colectiva, reforzando su dimensión festiva.

4. Dimensión social y comunitaria

El Entierro de la Sardina en Cabeza la Vaca se caracteriza por su elevada implicación vecinal. La participación no se limita a los organizadores, sino que involucra a familias, asociaciones locales y población infantil.

Tras el acto central, la celebración suele prolongarse en espacios de sociabilidad como bares o plazas, consolidando su función como elemento de cohesión social.

En algunas ediciones se incorporan actividades complementarias, como la Tirada de Cántaros, dirigida especialmente al público infantil, lo que refuerza el carácter intergeneracional de la festividad.

5. Contexto regional y comparativo

La celebración de Cabeza la Vaca se inserta en un contexto más amplio de carnavales en la provincia de Badajoz y en Extremadura. Destacan, entre otros:

  • El Carnaval de Badajoz, de proyección internacional y gran participación masiva.
  • El Carnaval de Fregenal de la Sierra, de carácter más local y familiar.
  • El Carnaval de Zafra, con fuerte presencia de comparsas y concursos.

Asimismo, Extremadura conserva un amplio repertorio de fiestas tradicionales con elementos rituales, como Jarramplas (Piornal), Las Carantoñas (Acehúche), Los Jurramachos (Montánchez), Los Escobazos (Jarandilla de la Vera), La Encamisá (Navalvillar de Pela) o El Peropalo, entre otras.

Estas celebraciones comparten elementos simbólicos vinculados a ciclos estacionales, rituales de renovación y tradiciones de origen precristiano.

6. Conclusiones

El Entierro de la Sardina en Cabeza la Vaca constituye una manifestación cultural de gran valor etnográfico, en la que confluyen elementos rituales, festivos y sociales. Su carácter participativo refuerza la identidad comunitaria y contribuye a la transmisión de tradiciones locales.

En un contexto más amplio, esta celebración forma parte del rico patrimonio festivo de Extremadura, donde perviven rituales de origen antiguo adaptados a formas contemporáneas de sociabilidad y cultura popular.

Francisco Enríquez de Ribera, adelantado discreto y piadoso

Francisco Enríquez de Ribera, adelantado discreto y piadoso

Francisco Enríquez de Ribera, personaje al que tradicionalmente se atribuye la fundación de Paterna de Rivera a comienzos del siglo XVI. Adelantado Mayor de Andalucía cuando el reino de Sevilla abarcaba tierra de tres provincias y parte del bajo Badajoz, destaca por su discreción y su piedad.

Francisco Enríquez de Ribera pertenece a la unión de dos linajes destacados de la nobleza castellana: los Ribera Adelantados Mayores de Andalucía) y los Enríquez (Almirantes de Castilla).

La familia Ribera tiene sus raíces en Galicia y con el paso del tiempo, algunos de sus miembros se trasladaron a Andalucía, estableciéndose en Sevilla durante la Edad Media. Per Afán de Ribera El Viejo acompañó en la Reconquista hacia el Sur a Fernando III que sería llamado El Santo porque la Iglesia lo elevó a los altares. Desde allí fueron acumulando poder y cargos relevantes, especialmente en el ámbito militar y administrativo de la frontera con el reino nazarí.

Entre sus antepasados destaca Per Afán de Ribera, figura clave que llegó a ostentar el cargo de Adelantado Mayor de la Frontera. A través de sucesivos matrimonios y herencias, la familia consolidó su dominio sobre importantes territorios, entre ellos Alcalá de los Gazules, dentro de cuyo término se encontraba la zona de Paterna.

Por otra parte, la conexión con la familia Enríquez introduce vínculos con la casa real castellana, ya que este linaje estaba emparentado con la dinastía Trastámara. Esta unión reforzó aún más el prestigio y la influencia de la familia.

Nacido en 1461, fue hijo de Pedro Enríquez Quiñones y Beatriz de Ribera. Desde joven estuvo vinculado a la vida militar y política propia de su rango, heredando de su madre el título de Adelantado Mayor de Andalucía, a la muerte de su padre, Pedro Enríquez de Quiñones, que era quien lo ostentaba, hasta su muerte en 1492. A lo largo de su vida llegó a ser, además, señor de diversos territorios, lo que le otorgaba amplias competencias tanto económicas como jurisdiccionales.

Contrajo matrimonio con Leonor Ponce de León, hija del poderoso marqués de Cádiz, en una alianza que respondía también a intereses políticos dentro de la nobleza andaluza, pero no tuvieron descendencia.

Participó activamente en campañas militares, especialmente en el contexto de la guerra de Granada, donde fue nombrado caballero por el rey, su primo, junto con sus primos y hermanastros: Fadrique, de 14 años y Fernando. También destacó por su apoyo económico a la Corona, llegando a prestar importantes cantidades de dinero para la financiación de la contienda. Su padre muere de camino a Sevilla, tras la Guerra de Granada, en tierras de Antequera.

Actividad militar y política

Desde joven desempeñó funciones de responsabilidad. Fue nombrado alcaide de Setenil y participó junto a su familia en diversas acciones militares contra el reino nazarí. Su implicación en la conquista de Granada en 1492 lo sitúa entre los nobles andaluces que colaboraron estrechamente con los Reyes Católicos.

Además de su actividad bélica, se le atribuye la liberación de cautivos cristianos y la concesión de libertad a esclavos convertidos, lo que refleja una dimensión caritativa vinculada a su profunda religiosidad.

Conflictos familiares

La herencia del linaje no estuvo exenta de tensiones. Tras la muerte de su padre, Francisco tuvo que enfrentarse a disputas tanto con este como con otros miembros de su familia por el control de los bienes y títulos.

Estas diferencias muestran la complejidad de las relaciones dentro de la nobleza de la época, donde los intereses patrimoniales generaban frecuentes conflictos.

Religiosidad y experiencia personal

Un aspecto fundamental de su vida fue su intensa religiosidad, acentuada por una larga enfermedad. Según las fuentes, padeció durante décadas una dolencia grave, que algunos identificaron como lepra, pero pudo ser una afección alérgica o — que marcó profundamente su existencia.

La tradición recoge que su curación se produjo de manera milagrosa tras un periodo de retiro y penitencia en un templo sevillano. Este episodio tuvo una enorme repercusión en su vida posterior, reforzando su devoción y motivando numerosas acciones de carácter religioso y benéfico.

Obras y fundaciones

Tras su recuperación, desarrolló una intensa actividad como mecenas religioso con fundación y dotación de monasterios, ayudas económicas a comunidades religiosas, donaciones destinadas a obras benéficas, contribuciones a templos y ornamentos litúrgicos.

Entre sus iniciativas destaca la creación del monasterio de Bornos, al que incluso vinculó parte de su patrimonio. También realizó aportaciones para aliviar situaciones de crisis, como la escasez de alimentos en Sevilla a comienzos del siglo XVI.

Últimos años

En sus últimos años se retiró en gran medida a la vida religiosa, pasando temporadas en el monasterio que había fundado. Falleció en 1509, siendo enterrado según su voluntad en dicho lugar, junto a su esposa.

Conclusión

La figura de Francisco Enríquez de Ribera reúne características propias de la nobleza de su tiempo: poder territorial, participación militar, conflictos familiares y una profunda religiosidad.

Su trayectoria vital, marcada por la enfermedad y la devoción, explica en parte su implicación en obras religiosas y en iniciativas de carácter social.

Todo ello ayuda a comprender por qué la tradición lo vincula con procesos de fundación o repoblación como el de Paterna, tema que requiere un análisis específico y más detallado.

Francisco Enríquez de Ribera y el origen de Paterna de Rivera

Paterna surge en torno a 1503. La falta de documentación directa obliga a reconstruir el proceso a partir de indicios, comparándolo con otros casos similares de fundaciones o repoblaciones en territorios dependientes de villas mayores.

Diversas tradiciones, junto con estudios de autores de épocas posteriores, atribuyen la fundación del lugar a miembros de la familia Ribera. Entre los candidatos destacan tres figuras del linaje, aunque el que ocupaba el señorío en la fecha señalada era Francisco Enríquez de Ribera, lo que lo convierte en el principal responsable según la hipótesis más aceptada. Esta idea se refuerza con documentos del siglo XVII donde se afirma expresamente que fue él quien impulsó la población y construcción del asentamiento.

Estos testimonios aparecen en pleitos y acuerdos relacionados con el aprovechamiento de tierras y recursos frente a Alcalá de los Gazules, villa de cuyo término dependía Paterna. En ellos se reconoce que el nuevo núcleo fue levantado por iniciativa del Adelantado, incluso en contra de la voluntad de los habitantes de la villa matriz, lo que explica los conflictos posteriores.

No obstante, la referencia a que el lugar fue “edificado de nuevo” no implica necesariamente que antes no existiera nada. Existen evidencias de que en el siglo XV había al menos una torre en la zona, probablemente de carácter defensivo, vinculada al sistema de vigilancia de la frontera con el reino nazarí de Granada. Lo cual es lógico y posible igualmente que la edificasen sus antepasados pues su tercer abuelo era ya Adelantado de Andalucía.

Documentos de mediados de ese siglo confirman la posesión de torres en el área por parte de la familia Ribera, torres defensivas.

El propio topónimo “Paterna” aparece ya en fuentes medievales anteriores, lo que sugiere la existencia de un asentamiento previo. Tras la reconquista y la expulsión de la población musulmana, muchos de estos núcleos quedaron despoblados, siendo reutilizados más tarde en procesos de repoblación durante los siglos XIV y XV.

Este tipo de iniciativas eran frecuentes en la época. Los señores territoriales promovían la creación de nuevos núcleos de población dentro de sus dominios mediante concesiones a colonos: tierras, beneficios fiscales y cierta autonomía local. A cambio, buscaban incrementar sus rentas y reforzar el control sobre el territorio. En muchos casos, estas nuevas comunidades surgían dentro del término de otras villas, lo que generaba tensiones y litigios.

Paterna encaja en este modelo. Su ubicación ofrecía ventajas estratégicas y económicas: tierras fértiles, acceso a agua, comunicaciones favorables y una situación menos expuesta tras el fin de la frontera con Granada en 1492 que significó el triunfo sobre los invasores musulmanes que habían estado asentados ocho siglos en la Península. Es probable que ya existiera un pequeño asentamiento en torno a la antigua torre, que se vería reforzado con la llegada de nuevos pobladores.

Respecto a estos colonos, se ha planteado que podrían proceder de distintos grupos: servidores del propio linaje, pobladores desplazados de otros enclaves cercanos o incluso conversos tras las campañas de finales del siglo XV.

Los primeros datos demográficos indican que, pocas décadas después de su fundación, Paterna contaba con un número reducido de habitantes, aunque suficiente para consolidarse como núcleo estable. A finales del siglo XVI ya aparece como una pequeña población asentada en la campiña.

Las referencias escritas más antiguas que fijan la fecha de fundación en 1503 proceden de obras del siglo XVII, lo que sugiere que existieron documentos anteriores hoy desaparecidos.

Otro elemento que vincula a Francisco Enríquez de Ribera con la localidad es la iglesia parroquial, dedicada a Nuestra Señora de la Inhiesta. Se cree que fue promovida por él dentro de su política de fundaciones religiosas, posiblemente en agradecimiento por su curación de su enfermedad, que se vio como un milagro en la época.Harto de estar toda la vida enfermo, decidió un buen día encarrarse en la capilla de Nuestra Señora de la Inhiesta, en el barrio de los cuchilleros, de ahí el nombre de la Virgen, en la Parroquia de San Julían, collación lindera con las murallas, de las que los adelantados eran sus alcaides. Se encerró en la capilla a modo de penitencia y rogando curación, sustentándose solamente con pan y agua. Al cabo de un tiempo se vio sano, él que había estado hasta deformado por erupciones en la piel y demás, siempre enfermo, era ahora o nunca; y fue. Salió según las crónicas, bello y sano.

La cronología de su vida permite situar esta construcción en los primeros años del siglo XVI. Sin embargo, resulta llamativo que en su testamento no se mencione ni la población ni su iglesia, a diferencia de otros lugares bajo su dominio. Esta ausencia plantea interrogantes sobre el grado real de implicación del Adelantado o sobre la evolución posterior del asentamiento. Pudiera ser que al ser Paterna territorio en tierras que en principio parecían ser de Alcalá de los Gazules, el término aparezca incluido en la denominación que sería, en la persona de su sobrino, Per Afán de Ribera III, ducado, con el título de I Duque de Alcalá de los Gazules.

En definitiva, el origen de Paterna sigue presentando zonas de sombra. Aunque existen indicios sólidos que apuntan a Francisco Enríquez de Ribera como impulsor de su fundación o repoblación, la falta de documentación directa impide afirmarlo con total certeza. Lo que sí parece claro es que su desarrollo estuvo marcado desde el inicio por conflictos jurisdiccionales y dificultades que condicionaron su evolución histórica.

LOS ROMEROS A SEQUEROS

LOS ROMEROS A SEQUEROS

Emilio Arroyo Bermejo
CRONISTA OFICIAL DE ZARZA LA MAYOR

Cuando Zarza no se ha recuperado de la emoción, gozo y alegría del Domingo de los Tiros, nuevamente afronta hoy, Martes de Pascua, otro de los días grandes para los zarceños, el día de la Romería en honor a su patrona la Virgen de Sequeros.
En el libro titulado «Zarza la Mayor» (Impresiones y recuerdos) de Antonio del Solar y Taboada y Marcelo López de Alba (Badajoz 1928), refiriéndose a la Virgen de Sequeros se dice:
«Nuestra Señora de Sequeros en Zarza la Mayor es el faro a donde todos miran en sus penas y en sus alegrias; Ella cubre con su manto la cuna del hijo enfermo; a Ella se le pide que libre a los sembrados de las tormentas; Ella recoge el último aliento de los que en la villa mueren; Ella es de todos y todos son Ella».

Zarza reserva y vive uno de sus festivos locales para honrar a la que los zarceños decimos y cantamos:
«Excelsa Reina de los zarceños…»
Gracias a don Juan Núñez Andrade, presbítero zarceño, la Virgen de Sequeros tiene su himno, al que puso música el folklorista y maestro de Capilla de la Santa Iglesia Catedral de la Diócesis de Coria-Cáceres don José Luís Rubio Pulido.
El himno en su primera estrofa dice:
«Excelsa Reina de los zarceños,
flor que es aroma, vida y luz,
Virgen que reza, que pide y sufre,
intercediendo junto a la Cruz».

Y Ella es Nuestra Señora de Sequeros a la que hoy en su campiña y alrededor de su ermita e imagen, los zarceños rezarán, participarán en su misa, realizarán ofrendas y procesionarán con Ella, para luego dar rienda a la diversión con la degustación de manjares romeros y preciados líquidos a gusto de cada cual.
Pero para ello, se ha realizado un trabajo que hay que agradecer a las personas que voluntariamente se han preocupado de que la ermita presente una bella estampa y que la Virgen luzca unos arreglos florales como ELLA merece y al Ayuntamiento por la adecuación de la campiña.

Aunque la primigenia ermita estaba ubicada en la dehesa de Benavente, contamos con la actual datada en 1633, como lo atestigua una inscripción que aparece en el dintel de la puerta interior situada en el lado del evangelio que da acceso a la zona de hospedería y que dice: «HICOSE ESTA ERMITA SIENDO MAYOR DO…TRIV MONTERO CIRVJANO AÑO DE 1633»
Resalta en el presbiterio la bóveda pintada al fresco y el retablo donde se aloja el camarín de la Virgen.
A partir de los años 70 la ermita ha sufrido reformas y dotaciones sustanciales como la cubierta de fábrica, solado y zócalo, carpintería interior, construcción del camarín, restauración de la imagen de la Virgen, mejora y ampliación de la hospedería, colocación de nueva verja de separación entre la nave y el presbiterio, así como mejoras en los exteriores como dotación de más servicios higiénicos, construcción de bares-kioscos, escenario musical y ampliación de espacio con la compra por parte del Ayuntamiento de una finca aledaña.


La devoción zarceña hacia Nuestra Señora de Sequeros no se circunscribe exclusivamente a este día, la Virgen de Sequeros es el «buque insignia» al que los zarceños «miramos cuando venimos y cuando nos vamos», es la que está presente en nuestras vidas, es la Madre de Zarza a la que le imploramos, pedimos y agradecemos.
Ella hoy sonríe y se alegra al ver a su pueblo divertirse, compartir, empatizar, en definitiva, vivir un día bajo la protección de su manto.

Y este año Zarza y la Virgen de Sequeros también gozan porque mañana, en procesión, la trasladaremos a la Iglesia Parroquial de San Andrés Apóstol, como tradicionalmente se viene haciendo cada cuatro años. Durante su estancia en el pueblo se la honrará con su novena para después seguir con nosotros visitando todas nuestras calles para lo cual, con el esmero necesario, engalanar las vías y avenidas con arcos de recibimiento, adornos florales, balconeras y banderines hasta que la volvamos a despedir en la Cruz de los Caídos.
Que la Madre proteja a Zarza, que siga siendo el faro al que aludían Solar y Taboada y López de Alba y que como dice el himno, «Zarza cante triunfante el himno augusto de salvación».
Feliz día a todos los romeros y a los que por razones varias hoy no pueden estar, seguro que sus mentes y corazones están puestos en Sequeros, en su Virgen y Patrona.
¡Viva la Virgen de Sequeros!.