Así ha aparecido esta mañana parte de la fachada del mediodía, corresponde al exterior del crucero, levantado a comienzos del siglo XVII por Francisco Montiel, obrero mayor del duque de Feria, y su hijo Bartolomé. Un atentado contra el patrimonio, un mal endémico que prolifera en nuestros días. Por ello deseo dejar constancia de la rotundidad, que dejó el escritor inglés Jhon Ruskin, crítico de arte y sociólogo: “Los antiguos edificios no son nuestros. Pertenecen en parte a los que los construyeron, y en parte a las generaciones que vendrán. Los muertos aún tienen algún derecho sobre ellos: aquello por lo que trabajaron…nosotros no tenemos derecho a destruirlos. Tenemos libertad de derribar lo que nosotros mismos hemos construido. Pero aquello por lo que otros hombres entregaron su fuerza, su salud y su vida, su derecho sobre ello, no acaba con la muerte”.
Manuel García Cienfuegos
Cronista Oficial de Montijo y Lobón
cienfuegos@cronicasdeunpueblo.com



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