por Manuel García Cienfuegos | Ago 6, 2026 | Artículos
Manuel García Cienfuegos
Cronista Oficial de Montijo y Lobón
cienfuegos@cronicasdeunpueblo.com
En los bajos de la casa de Morilla, hoy Joyería Viuda de Domingo Pérez, al fondo, con una lente en aquellos ojos clínicos, a modo de microscopio, Domingo Pérez, maestro relojero, y sus hijos, auxiliados por una pinza, examinaban los relojes en la mesa de operaciones. Dos golpes, un soplo y listo. El reloj de nuevo en movimiento. “Era una mota de polvo”.
Mi primer reloj fue un “ZERPE”, marca de la casa; su origen está en el apellido Pérez a la inversa. Un reloj de alta precisión que cumplió el rito de medir la ceremonia que dicta el tiempo. Su tic-tac sigue y sigue marcando la hora exacta. Montijo en punto.
por Manuel García Cienfuegos | Ago 3, 2026 | Agenda Cultural, Artículos
Manuel García Cienfuegos
Cronista Oficial de Montijo y Lobón
cienfuegos@cronicasdeunpueblo.com
Hoy, 3 de agosto, hace quinientos treinta y cuatro años que el almirante Cristóbal Colón partió de Palos de la Frontera (Huelva) con dos carabelas (La Niña y La Pinta) y una nave comandada por él (La Santa María). La tripulación contaba con 120 hombres. El convento franciscano de La Rábida fue testigo directo de uno de los hechos más determinantes de la Historia de la Humanidad, como fue el descubrimiento de América. Aquí fue a dar el almirante genovés cuando nadie le hacía caso sobre su ruta a Cipango (la actual Japón) El prior del monasterio, fray Juan Pérez, le escuchó e intercedió por él con la ayuda del cosmógrafo fray Antonio Marchena ante la Reina Isabel la Católica, de la que era confesor.
LOS HERMANOS PINZÓN
Navegantes que acompañaron a Colón. Fueron los frailes del Monasterio de La Rábida quienes les pusieron en contacto con Colón; fue la mediación de Pinzón la que le permitió reclutar la tripulación para su proyectado viaje a las Indias. Martín Alonso Pinzón se encargó del mando de una de las tres carabelas con las que se descubrió América, la Pinta, en la que llevaba de maestre a su hermano Francisco Martín Pinzón. Vicente Yáñez Pinzón también participó en aquel viaje, como capitán de otra carabela, la Niña (Colón mandaba la Santa María).
LA VIRGEN DE LOS MILAGROS
El Monasterio de La Rábida fue el lugar donde Colón preparó su viaje. En su visita merecen especial atención el claustro, de estilo mudéjar, y los jardines que rodean el edificio. Se trata de un lugar colombino por excelencia, algo rehecho tras el terremoto de Lisboa. Entre las paredes de este primitivo eremitorio, se custodia la imagen de Santa María de la Rábida o de Nuestra Señora de los Milagros, una preciosa imagen de la virgen, hecha en alabastro, ante la cual el mismo Cristóbal Colón rezó momentos antes de iniciar su particular cruzada. Imagen que fue coronada por el Papa Juan Pablo II en su viaje a España en junio de 1993.
EL PRIMER VIAJE DE COLÓN
No estuvo exento de peligros. La tripulación se amotinó. Tras días sin ver tierra firme la tripulación se desesperaba por la inquietante situación. Cristóbal Colón prometió que, si no avistaban tierra firme en tres días, volverían a España. Finalmente, el 12 de octubre de 1492 a las dos de la mañana, el marinero Rodrigo de Triana avistó tierra firme. Colón y su tripulación habían arribado a Gunahí, Así es como la denominaban los nativos a la actual Bahamas. El Almirante la bautizó con el nombre de San Salvador. Cristóbal Colón siguió viajando entre las islas del caribe y arribó también a la actual Cuba. Finalmente llegó a la actual Haití y República Dominica y la llamó La Española. Allí se creó un fuerte y el primer asentamiento español en América.
(Fotografías tomadas en mi visita al convento franciscano de Santa María de La Rábida (Palos de la Frontera, Huelva), en mayo de 2022).
por Manuel García Cienfuegos | Ago 2, 2026 | Artículos
Manuel García Cienfuegos
Cronista Oficial de Montijo y Lobón
cienfuegos@cronicasdeunpueblo.com
Era domingo, 2 de agosto de 1964. El marketing al más puro estilo Visam, inventó para aliviar las altas temperaturas, el gozo para pequeños, jóvenes y mayores: ¡La Playa de los Suspiros!, también llama Torremelones, en alusión al boom del turismo que entró en la Costa del Sol. Hoy persiste el calor, la calor, los calores, las calorinas, la calima y el jodío viento al que llamamos solano. La Playa de los Suspiros hace tiempo que dio su último suspiro porque la hemos emponzoñado, degradado y aniquilado. Y el río Guadiana sufre de asfixia por lo que a él vertemos.
Aquel año de 1964, Marisol y su canción “Tómbola” fue la canción del verano, porque la vida parecía que estaba llena de luz y color. Al año siguiente hizo furor la “Chica ye yé” de Concha Velasco, que tanto se bailó en el complejo del ocio y espectáculo del momento: la “Piscina Cavi” de inolvidable recuerdo para matrimonios, parejas y jóvenes con el mayor de los deseos posibles, ligar. ¡Tiempos!
por Manuel García Cienfuegos | Jul 31, 2026 | Artículos
Manuel García Cienfuegos
Cronista Oficial de Montijo y Lobón
cienfuegos@cronicasdeunpueblo.com
Se nos ha venido de frente crujiendo el sol de agosto. Sin tregua ni respiro ha llegado el mes de las canículas. El de las tardes donde la flama bochornosa, que aguarda desde la esquina, cae a plomo latiendo y envolviéndolo todo. La calle, en agosto, es un horno, embistiendo como un toro echando bocanadas de aire calentón. Por eso ha llegado implorando y pidiendo abanico, un helado y un trago de agua fresca. En agosto, tú, sigues existiendo, aún te sigues llamando, con dignidad, verano.
Agosto es partitura de retorno a los tiempos que se fueron. Es regreso a los territorios de un inmenso recreo que inundaba acequias, sifones, albercas y la playa del río. Agosto es partitura de llegada a miradas llamativas de muchachas adolescentes. Agosto es proyección de luz sobre la libertad de los cielos de las noches en las pantallas de los cines de verano. Agosto es regreso a jugar en la calle, en el lejío, escuchando, obedeciendo y poniendo en práctica lo que dictaba y decía, bajo secreto, la “piedra zumbona”.
Agosto es toque de queda que decretan las cornetas que se desangran por el calor del viento solano a la hora de la siesta. Agosto huele a café, a sonido de baraja de cartas y movimiento de ficha de dominó, rompiendo y fragmentando el tedio quegobierna la intimidad de la tarde. Agosto es remolino trenzando rizos sobre los rastrojos. Agosto trae mañanas en las que brilla un sol luminoso, mientras un gato duerme en el patio al amparo del verde frescor de las macetas de helecho. Agosto trae olor de jazmín y dulce sonido de una humilde campana que despierta el silencio antiguo de convento de clausura, señalado por el índice enhiesto del ciprés plantado en la huerta por las hijas de Santa Clara.
Agosto es memoria de un amanecer cierto, una llamada de teléfono negro bajo amenaza y decreto de cañón en los cerros apuntando y señalando un día de imborrable recuerdo. Agosto es tapia agujereada, herida y traspasada de cementerio. Agosto cocina en sus pucheros la verdad sensata de sus inocencias. Agosto rompe las conciencias que serán juzgadas por quien debe juzgarlas. Agosto es guiño, destello y llanto de estrellas que cruzan la grandiosidad de los cielos de una noche de verano. Agosto tiene, a mediados, sabor a Virgen, declarado día festivo, solemne y grande. Agosto es saludo de emigrante.
Agosto trae en sus paseos por los rincones oscuros de las callejas de la noche sonido a cadena, miedo, pánico y susto en el cuerpo por la sombra blanca que produce la silueta de una pantaruja. En agosto transita el rito de una sandía hueca con ojos tenebrosos y boca feroz, donde en su interior una vela la iluminaba y le daba aspecto fantasmagórico. La redonda sandía horadada y perforada era pegada sobre una tabla para ser sacada en nocturna procesión, mientras un coro infantil de penitentes y acompañantes, en su despedida, en la emoción, la velaban y le cantaban “Pobre sardina ya se murió, le cantaremos misa mayor. La calavera el conqui”.
Agosto trae una blanca camisa sin tirantas que juega, en lo efímero, a ofrecernos en su desnudo un hermoso pecho en el íntimo y ardiente deseo de querer mirarlo todo. En agosto las parejas de amantes, cómplices y enamoradas juegan y se dan el sí quiero. En agosto las noches tardan menos en venir, remansando sosiego ante la huella que va dejando el tiempo. En agosto se orean las sábanas del ajuar junto a la cal blanca que moltura y vendimia pregonando en las profundidades y honduras del alma. En agosto, a finales, estarán apuntalados los palos de la Feria, en la espera de que venga y aparezca el primer fogonazo para anunciarnos que el gozo ha llegado, que Ella ya está aquí, para exponerse, un año más, a las veladuras que cincelan los atajos del tiempo. Ella es y será siempre la esperanza que no envejece y la luz que nos toca acariciándonos los recuerdos.
(De mi libro “Los quehaceres y los días. Montijo en la memoria”, pgs. 59-60)
por Manuel García Cienfuegos | Jul 31, 2026 | Agenda Cultural, Noticias
Manuel García Cienfuegos
Cronista Oficial de Montijo y Lobón
cienfuegos@cronicasdeunpueblo.com
El Ayuntamiento de Montijo ha anunciado que el pregonero de las próximas Ferias y Fiestas Patronales 2026 será Abraham Gragera, Premio Nacional de Poesía “Meléndez Valdés”. Un montijano que ha llevado el nombre de nuestro pueblo a lo más alto de la literatura y que será el encargado de dar el pistoletazo de salida a nuestras fiestas.
Durante el mismo acto, que tendrá lugar en el Teatro «Nuevo Calderón» el día 8 de septiembre, se hará entrega de las Medallas y Distinciones de Montijo, un reconocimiento a personas y Entidades por su trayectoria y contribución a nuestro municipio.
Abraham Gragera López es Licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Salamanca, ha estudiado Psicología y Filología Hispánica (Universidad de Salamanca) y Humanidades (Universidad de Córdoba).
POETA, TRADUCTOR DRAMÁTICO Y DIRECTOR ESCÉNICO
Ha publicado los libros de poemas Adiós a la época de los grandes caracteres (Pre-Textos, Valencia, 2005), El tiempo menos solo (Pre-Textos, Valencia, 2012). Premio El Ojo Crítico de Poesía 2013, y O Futuro (Pre-Textos, Valencia, 2017). Premio Mejor Libro del Año 2017 en la modalidad de Poesía, concedido por el Gremio de Libreros de Madrid, y Premio de la Crítica de Madrid 2017. Una gran emoción política es un ensayo publicado por el Centro Dramático Nacional, escrito junto a la coreógrafa y directora de escena, Luz Arcas, sobre la poética de la compañía La Phármaco y reflexiones sobre la dramaturgia, la escena y el movimiento.
Ha sido incluido en diversas antologías, como La lógica de Orfeo, de Luis Antonio de Villena (Visor, Madrid, 2003), Veinticinco poetas españoles jóvenes, de AA.VV. (Hiperión, Madrid, 2003), Para los años diez (Ed. de Juan Carlos Reche). Editorial HUM, Montevideo, 2011, Centros de gravedad (Ed. De José Andújar Almansa). Pre-Textos, 2019. Y en estudios sobre la poesía española contemporánea como The Poetics of Epiphany in Spanish Lyric Today (Edición de Judith Nantell). Bucknell University Press, 2019.
Ha traducido poesía, novela y ensayo, como los libros de la última Premio Nobel de Literatura Louise Glück, Ararat (Pre-Textos, 2008) y Averno (Pre-Textos, 2011). Además, Migración, de W. S. Merwin (Pre-Textos, 2009), Preferiría ser amada (poemas y cartas de Emily Dickinson) (Nórdica, 2018), Stasis, de Giorgio Agamben (Pre-Textos, en prensa), George de la Tour, de Pascal Quignard (Pre-Textos, 2010), De Adolf a Hitler, de Thomas Weber (Taurus, 2018), El filósofo del corazón (la vida inquieta de Soren Kierkegaard), de Claire Carlisle (Taurus, 2021), o Lecciones de estoicismo, de John Sellars (Taurus, 2021), entre otros.
V PREMIO NACIONAL DE POESÍA MELÉNDEZ VALDÉS
Abrahám Gragera López ha recibido recientemente el V Premio Nacional de Poesía Meléndez Valdés, por su obra ‘La domesticación’, publicada en 2025 por la editorial Pre-Textos. La entrega del premio, dotado con 4.000 euros y una estatuilla del poeta obra de la artista local Carmen Goga, se ha celebrado en fecha en la que falleció Meléndez Valdés en Montpellier en 1817. Este galardón está organizado por el Ayuntamiento de Ribera del Fresno, contando con la colaboración de la Diputación de Badajoz y la Junta de Extremadura, y que rinde homenaje al poeta del siglo XVIII Juan Meléndez Valdés, natural de la localidad de Ribera del Fresno.
Su obra ‘La domesticación’ ha sido premiada por su versatilidad y su arrojo formal para abordar temáticas contemporáneas poco habituales, como la paternidad o el legado colectivo, a través de una propuesta estética capaz de dialogar con la épica y la antiépica, el romanticismo alemán y la tradición estrófica española.
Comentarios recientes