por Manuel García Cienfuegos | Jul 25, 2026 | Artículos
Manuel García Cienfuegos
Cronista Oficial de Montijo y Lobón
cienfuegos@cronicasdeunpueblo.com
A propósito de la festividad de Santiago apóstol, patrón de España, estando Extremadura tan vinculada en lo civil y eclesiástico a la Orden Militar de Santiago. Comienzo por Montijo donde Santiago apóstol tuvo cofradía, altar y retablo en la ermita de Jesus Nazareno. De aquel testimonio es “La aparición de la Virgen del Pilar a Santiago apóstol” de Francisco Meneses Osorio (1640-1721), discípulo de Bartolomé Esteban Murillo, sacristía iglesia de San Pedro Apóstol de Montijo, hecho en 1698. La escenografía del cuadro presenta al apóstol Santiago y ocho de sus discípulos arrodillados, quienes contemplan la aparición de la Virgen María antes de su Asunción a los cielos, sobre una columna, para levantar el espíritu del apóstol que desalentado se encontraba a orillas del río Ebro, en la noche del 2 de enero del año 40, en la romana Caesar Augusta (Zaragoza) donde acudió el apóstol, hijo de Zebedeo, tras haber estado predicando, según cuenta la tradición lugares que se corresponde hoy a Galicia, Asturias y Castilla, siguiendo el mandato del Maestro misit me Dominus (me envió el Señor a evangelizar) y sobre cuyo lugar se erigió posteriormente la basílica de la Virgen del Pilar.
En la parte inferior izquierda de esta obra se sitúa una cartela en la puede leerse el nombre de los ocho discípulos de Santiago: Teodoro, Atanasio, Torcuato, Indalecio, Tesifón, Cecilio, Everasio y Sisio. El artista coloca a los pies de Santiago un bastón, y el sombrero de peregrino junto a la Biblia. Destaca el colorido de la túnica y el manto de Santiago, que el artista sabe jugar en el dibujo de sus pliegues, eliminando así la sensación de falta de movimiento. La disposición de las manos del apóstol y los rostros de sus discípulos.
Alrededor de la imagen de la Virgen María, bajo la advocación de Ntra. Señora del Pilar, que viste túnica roja y manto azul, aparece una corte de ángeles de gran belleza física, temática muy empleada por el pintor quien sigue los dictados de Murillo, su maestro. En la parte superior derecha de la obra, proliferan más ángeles portando una filacteria, en la que se escribe la leyenda “Post partum virgo inviolata permansisti. Dei genitrix intercedere pro nobis” (Después del parto permaneciste Virgen Inmaculada, Madre de Dios, intercede por nosotros).
RETABLO DE TORREMAYOR
Traza y obra del siglo XVI, atribuida su pintura al círculo del pintor badajocense Luis de Morales (1510-1586?). Consta de cinco tablas, y dos lienzos, ocupando la hornacina central la imagen del apóstol Santiago, titular del templo. Considera el académico, don Carmelo Solís Rodríguez, autor del corpus ‘Luis de Morales’, consumado especialista del maestro badajocense, que el retablo de la parroquial de Torremayor, dedicado al apóstol Santiago, se circunscribe al obrador de discípulos del maestro Morales, pues la tabla que efigia la Anunciación a la Virgen María y el Descendimiento, situado en el ático del retablo, delatan más intensamente esa afiliación.
El resto del programa pictórico lo constituye la Oración en el Huerto, San Juan y Santiago, junto con María, madre de los Zebedeo. En el banco bajo del retablo hay dos pinturas sobre lienzo, no coincidentes con el estilo de las tablas. El pintor aborda dos temas diferentes. Uno pasionista: Cristo amarrado a la columna. Y otro de gloria: La Divina Pastora. Tras el lienzo del primero aparece la fecha y su autor: 20/XII/1782, Juan Eusebio de Estrada, pintor pacense que junto con su hermano Ignacio fueron muy activos en varias iglesias de la comarca de Montijo.
Anterior a la restauración ahora realizada, se data, según mi compañero José A. Ramos Rubio, otra restauración que hizo sobre el retablo torremayorense, el pintor Ramón Fernández Moreno (Los Santos de Maimona, 1921- Badajoz, 2004), licenciado en Bellas Artes y profesor de pintura, en los años setenta del siglo pasado, pintor muralista de temática religiosa, entre otras obras.
RETABLO EN TALAVERA LA REAL
Santiago Apóstol tuvo cofradía en Talavera la Real. En 1693 tenía 343 cofrades (Libro de cuentas de la cofradía del Señor Santiago, años 1665-1756). De aquyella devoción que el retablo de Santiago Apóstol (año 1719) e imagen (1726) que labró el maestro escultor de Badajoz, Cristóbal Jiménez Morgado, para la iglesia de Ntra. Señora de Gracia de Talavera la Real. En 1726, Manuel de la Pasión, mayordomo de la cofradía de Santiago, libra ochocientos ocho reales que pagó por una nueva imagen del Señor Santiago, en esta forma, los quinientos ocho a Cristóbal Morgado por la echura deella y los trescientos a Manuel Sánchez por estofarla. El retablo se aprecia la réplica de los estípites mostrados en el retablo mayor de la Catedral de Badajoz.
Cristóbal Jiménez Morgado formó compañía artística con el tallista Miguel Sánchez Taramas, ambos participaron en las figuras que decoran el órgano de la catedral de Plasencia. Jiménez Morgado y Sánchez Taramas participaron en el retablo mayor de la catedral pacense; a Jiménez Morgado se le encomendó la talla de los escudos episcopales, correspondientes al obispo Francisco Valero Losa (1707-1715), dispuestos sobre las puertas de acceso al presbiterio; y a Miguel Sánchez Taramas, cuñado del escultor Francisco Ruiz Amador, junto a quien participa en esta empresa, las imágenes exentas del retablo, a excepción de las conocidas de san Juan Bautista y la Inmaculada Concepción.
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por Manuel García Cienfuegos | Jul 23, 2026 | Artículos
Manuel García Cienfuegos
Cronista Oficial de Montijo y Lobón
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En la tarde del 27 de junio de 1989, siendo alcalde Luis Gragera Zamora, se instaló el reloj del Ayuntamiento de Montijo. El soporte fue realizado por el artesano de la forja Casimiro Gragera González y su hijo Vicente Gragera Almirante. Causó polémica el número IIII, una norma que se le atribuye a varios monarcas europeos. Cierto es que los cuatros caracteres IIII crea una simetría visual con su opuesto en la esfera VIII, cosa que el IV no logra.
El reloj fue fuente de inspiración de mi amiga Laly González Castell, que supo plasmar este acontecimiento en unos versos que contaba la abuela a su nieta: “Eso sí que e un invento/el relo q’hay en la plaza/arriba del Yuntamiento./Ante de la campaná,/toca una musiquilla,/de bien y de acompasá”.
por Manuel García Cienfuegos | Jul 22, 2026 | Agenda Cultural, Artículos
Manuel García Cienfuegos
Cronista Oficial de Montijo y Lobón
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Hoy, 22 de julio, se celebra la festividad de Santa María Magdalena. Felicidades a las amigas que hoy celebran su onomástica. Felicidades a Solana de los Barros y Mirandilla que la tienen por patrona. Felicidades a sor María Magdalena Sotelo Ramírez, natural de Calera Víctor Rosales (México), religiosa clarisa que lleva veintidós años en el convento de las clarisas de Montijo.
ICONOGRAFÍA EN MONTIJO
La iconografía de María Magdalena la encontramos en el ático del retablo de la ermita de Jesús Nazareno de Montijo, atribuida al pincel de Alonso de Mures (s. XVIII), escenificada como penitente. En la imagen que procesiona en Montijo en la Soledad del Viernes Santo y Domingo de Resurrección. Imagen que forma parte del retablo donde está el sagrario de la ermita de Jesús Nazareno. Se trata de un grupo escultórico formado por Cristo en la cruz (atribuido a la gubia de Blas Molner), San Juan y María Magdalena. Escenifican las tres imágenes un instante vivido en el Monte Calvario o “Sacra conversatio” (Sagrada conversación) que, como imagen catequética, es testigo de la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo, arropada por sus más fieles seguidores: San Juan y Santa María Magdalena.
También localizamos a María Magadalena en el cuadro: “El descendimiento de Cristo o la Piedad de Ntra. Señora”, que está en la capilla del convento de las clarisas franciscanas de Montijo. María Magadalena sostiene y besa la llaga de la mano siniestra de Cristo, en una obra con aires murillescos.
RETABLO EN MIRANDILLA
Pieza barroca de buena factura, compuesto por un sólo cuerpo con gran ático. Su construcción se debe en 1757 al maestro entallador Juan de Olivenza, avecindado en Trujillo. Artista que labró el desaparecido retablo en la parroquial de La Nava de Santiago. La hornacina central la ocupa María Magdalena penitente, una de las santas más célebres del cristianismo, por haber conocido a Cristo y porque representó el paradigma de la mujer arrepentida. Arrodillada su pierna derecha sobre una roca, en actitud orante ante un crucifijo y una calavera apoyada en la Sagrada Escritura.
por Manuel García Cienfuegos | Jul 20, 2026 | Artículos
Manuel García Cienfuegos
Cronista Oficial de Montijo y Lobón
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En medio del Casino y la Casa del Navegante, por la calle del Pozo de Juan Ramos, hoy Ramón y Cajal, donde estuvo la casa de Correos, tejidos Horacio, Colino y la relojería de Tomás y su hermana Carri, se llega a la plazuela de ‘Los Piñero’, en otros tiempos llamada de Chaves, Juan Esteban y Herradores, lugar de mercados y alojo de circos en tiempos de feria. Antes de esa plazuela, la de Sagasta, luego Queipo de Llano y ahora Luis Braille, con dos comercios con años de excelente servicio: la Droguería de Fernando Pérez Palomo y La Valenciana de Manuel Polo Onteniente.
La familia González-Piñero y Salguero, él de Montijo y ella de Arroyo de San Serván. Sus hijos fueron alcaldes, concejales, diputados, senadores, médicos y abogados. El que más destacó fue Cipriano Piñero Salguero que tras las secuelas de la desamortización de Madoz compró las eras, entregándolas al municipio, con una cláusula admirable: “siempre que se ubicaran en ellas industrias que trajeran progreso y prosperidad para el pueblo”. La primera en hacerlo fue la Electro-Harinera, año 1917.
por Manuel García Cienfuegos | Jul 17, 2026 | Artículos
Manuel García Cienfuegos
Cronista Oficial de Montijo y Lobón
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«Padre Guadiana que estás en el suelo, santificadas sean tus aguas, venga a nosotros tu naturaleza de paz y libertad y no perdones la civilización de los hombres que arrojan veneno en tus orillas. Líbranos de las sequías y la muerte de tus árboles y peces, acaricia los cuerpos que disfrutan tus abrazos y no los conviertas en muñecos de cera. Pon en nuestros cuellos farolillos de nenúfares y líbranos para siempre de las tiranías, odios y guerras. Amén».
MANUEL PACHECO (Olivenza, 1920-Badajoz, 1998).
Poeta. Académico de la Real Academia de las Letras y las Artes de Extremadura. Huérfano temprano, ingresó a los siete años, en el orfanato de Badajoz, y allí sufrió los duros avatares de la Guerra Civil. Al cumplir los dieciocho años se incorporó a filas, todavía en plena contienda, pero su maltrecha salud le llevó de enfermería en enfermería y de hospital en hospital, donde se familiarizó con el dolor y la muerte, dos temas que aparecen con frecuencia en su poesía y en sus relatos.
En 1940, una vez licenciado del Ejército, intentó multitud de humildes empleos para subsistir hasta que logró una plaza de mecanógrafo (Pacheco se ganó la vida como funcionario del Ministerio del Ejército, en las Subpagaduría de Haberes), ocupación que ha quedado testimoniada en varios registros poéticos, como en el “Poema para mirar al hombre de oficina”, en el cual escribe: “Nicho de fría fábula recoge/ la cansada atención de tu mirada,/ máquina de escribir, calculadoras/ escupen sus metales en tu entraña”; actividad que completaba con la de auxiliar en la Biblioteca de la Diputación Provincial de Badajoz.
De formación escasa, y totalmente autodidacta, Pacheco fue un hombre especialmente interesado por la literatura, el arte y el cine, y aprendió todo lo que esa curiosidad y una envidiable intuición le permitieron. Participó activamente en todas las tertulias provincianas que se formaron en su tiempo, especialmente en la que se celebraba cada sábado en la casa de una dama de la capital pacense, Esperanza Segura Covarsí.
Era la década de 1950, y Pacheco empezaba a publicar sus primeros libros de poemas, dentro de la estética de la “poesía social” que entonces se abría camino, aunque también se advierte en su obra una orientación surrealista que aprendió en sus inicios, cuando estuvo en breve contacto con el grupo postista, en el contexto vanguardista de la década de 1940. El hombre concreto, en sus circunstancias concretas, es uno de sus temas preferidos, al margen de todo formalismo esteticista, que considera frío, inerte, antipoético. El paisaje extremeño y una cierta veta erótica completan su cuadro estético. Uno de los libros que mejor caracteriza la poesía global de Pacheco es el titulado En la tierra del cáncer, poemario sombrío, con versos estremecedores. Su prosa narrativa también procuró análogo talante transgresor en la forma y en el contenido.
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