por Emilio Arroyo Bermejo | Sep 24, 2026 | Agenda Cultural, Artículos
24 de septiembre de 2026
Emilio Arroyo Bermejo
CRONISTA OFICIAL DE ZARZA LA MAYOR
María Bustamante de Alba emigró a Brasil y en una pensión conoció a José del Carmen Rolón. José le llevaba 20 años de diferencia a María, padres de nuestro José del Carmen Bustamante, el propietario del bar Brasil, “José el Portugués”, en la calle Abajo, número 46, siempre fue el 46. Los padres de José el Portugués, tuvieron 12 hijos, cuatro nacieron en Brasil y ocho nacieron en Zarza.
José del Carmen Bustamante “José el Portugués” (20 de octubre de 1920 – 12 de mayo de 1992) nace en Sao Paulo, Brasil y fue bautizado en la Iglesia de Santa María de esa capital. Permaneció en Brasil hasta los cuatro años regresando a España, primero en barco hasta Lisboa, para luego llegar a Zarza en 1924 en un carro. Cuando llegaron a Zarza vivieron en la calle Concejo donde murió el padre de José.
Posteriormente marchan a Barcelona, pero ya María, la madre de José, lo hace viuda. Cuando marchan a Barcelona, José el Portugués ya se había casado con Luisa Bustamante Medina, zarceña (16 de junio de 1921-21 de noviembre de 2012), habiendo nacido ya la hija mayor del matrimonio, Victoria. El matrimonio de José y Luisa da seis hijos: Victoria (1944), Pablo (1946), José (1949), María (1950), Juan Fernando (1953) e Inés (1961).
El abuelo Epifanio, padre de Luisa, alquiló la casa de la calle Abajo 46 y allí nacieron sus hijas Luisa (a la postre mujer de José el Portugués), Epifania y Julia. Posteriormente se hacen en propiedad con la casa Luisa (hija de Epifanio y Luisa) y José y allí es donde, en el año 1968, ponen el Bar Brasil.
José el Portugués era albañil y entre otras obras trabajó en las edificaciones del cine, el comercio de los Muchachos en la Puentita, el comercio de Pedro Gazapo y en un sinfín de obras por Zarza. Al llegar de trabajar llevaba el bar con la excelente ayuda de su hija María que lo dirigió durante aproximadamente cinco años. José sufrió un accidente laboral en la misma calle Abajo, al caerle encima un tejado y que en palabras de su hija María dice “lo sacaron más vivo que muerto”.
El Bar Brasil se nutrió en cuanto a mobiliario (cafetera, neveras, mesas y otros enseres del bar) por el traspaso del bar que el señor Jacinto Caro Mogena tenía más arriba en la calle, haciendo esquina en la otra acera y que tras el traspaso el señor Jacinto, el espacio del bar, lo dedicó a tienda y ferretería.
El bar de José el Portugués tenía la barra situada al entrar a mano izquierda y disponía de un salón con mesas. A María, sus padres, le regalaron un tocadiscos que colocó en el bar y así los clientes disfrutaban escuchando a Antonio Molina, Farina, Manolo Escobar, los Chichos y Karina, entre otros. Las tardes de fútbol y toros el bar Brasil se constituía como un lugar idóneo para agitar la voz con ¡olés! y ¡goooool! tomando el chato, la cerveza y el aperitivo. En el buen tiempo, al estar puertas y ventanas abiertas, se percibían desde la calle los sonidos de las retransmisiones a los que los niños se acercaban sin traspasar la puerta.
Era muy común en la feria comprar y guisar un “burranquillo” que el primer día de San Bartolomé los clientes daban buena cuenta de él, además de los muchos portugueses que venían a Zarza y preguntaban ¿dónde está el bar Brasil?. La cocina del Brasil era excelente, se ofrecían raciones e incluso algunos clientes las encargaban para casa.
En septiembre de 1973 María, la hija de José el Portugués y Luisa, se marcha a Barcelona, pero el bar Brasil sigue abierto, lo atiende José con la ayuda de un joven zarceño, hasta que en 1978 José cae enfermo, María se lo lleva a Barcelona y esto supone el cierre definitivo a una leyenda, a un lugar de encuentro en la calle Abajo, bar aliñado con buenos chatos, buena conversación, acordes de la época y gastronomía exquisita para sus clientes de la mano de los Del Carmen-Bustamante, el bar Brasil de José el Portugués. Los ¡olés! y ¡gooool! se acaban, el silencio se adueña, pero el recuerdo permanece.
Otro recuerdo más de nuestro reciente pasado zarceño.
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por ACROEX | Sep 23, 2026 | Agenda Cultural, Artículos, Noticias
Manuel García Cienfuegos
Cronista Oficial de Montijo y Lobón
cienfuegos@cronicasdeunpueblo.com
El mural es un homenaje a las mujeres que, durante años, con esfuerzo y sacrificio, desempeñaron labores y oficios en un lugar tan querido por el vecindario de la localidad. Mujeres que cargaron agua, que lavaron, que cuidaron, que trabajaron incansablemente para sacar adelante a sus familias. El Gobierno Municipal por todo ello les ha dedicado el mural, junto con los que fueron aguadores. Agradecen a Fefi Rodríguez y Mari Carmen Álvarez por el trabajo del desarrollo de las láminas, y a Eloísa Sández por sus aportaciones e ideas que se plasman en el mural.
En el verano de 2025, el alcalde, Roberto Romero, me solicitó en calidad de Cronista Oficial de Lobón un informe sobre la conveniencia de instalar el mural en el llamado Paraje de la Fuente, que ahora transcribo.
RESTOS ROMANOS Y CONVENTO FRANCISCANO
El Paraje de la Fuente natural de María Cristina es una hondonada, pequeño valle en el que afloran varios manantiales alimentados por torrenteras, situada al mediodía de la población, en medio de algunos restos arqueológicos que testifican la presencia romana.
Las crónicas santiaguistas cuentan que en el lugar hubo una capilla que tuvo adosada un hospital bajo la advocación al señor Santiago, fundado por la voluntad del comendador santiaguista Diego de Alvarado, ordenando ser enterrado en ella y su mujer.
Varias son las fuentes bibliográficas que también confirman la presencia de la capilla y hospital, entre otros, Moreno de Vargas, Reyes Ortiz de Tovar, Pascual Madoz, Aurora Ruiz Mateos, Navarro del Castillo y Rodríguez Mateos. Edificios que deben su fundación al comendador Diego de Alvarado, siendo su nieto, del mismo nombre, el que lo cedió el 8 de abril de 1562, con una huerta, para que allí se levantara el cenobio franciscano. El mismo año de la donación comenzó su fábrica, consignando la condesa mil ducados.
La primera comunidad de franciscanos observantes llegó a Lobón en 1564. El convento fue colegio de Artes. Entre sus moradores distinguidos figuran, fray Baltasar Pacheco y fray Juan Mateo Reyes Ortiz de Tovar, autor de la obra del siglo XVIII: “Partidos triunfantes de la Beturia Túrdula” de interés para la historiografía extremeña.
El convento de Santiago acusó las secuelas de las tropas francesas y la borrasca de la Desamortización y Exclaustración. Debido ello los franciscanos dejaron en 1835 su casa de Lobón, en la que vivieron y propagaron el carisma de San Francisco de Asís, doscientos setenta y un años. Desde 2016 el equipo de gobierno del Ayuntamiento apostó por la recuperación y puesta en valor de sus ruinas, mediante Escuelas-Taller dirigidas por los arqueólogos José Ángel Salgado Carmona y María Teresa Carrasco Gutiérrez. Las Escuelas Taller ha sido un proyecto de arqueología y restauración del patrimonio histórico y natural, contando con la financiación de la Junta de Extremadura, Consejería de Educación y Empleo, Servicio Extremeño Público de Empleo y Ayuntamiento de Lobón. Junto a ello la ayuda de los Fondos Europeos (EDUSI).
FUENTE DE MARÍA CRISTINA
La fuente ha servido como fuente pública para la población de Lobón. Debido a su orografía, doscientos cincuenta y ocho metros de altitud, situado en lo alto de unos montes cortados, a modo de atalaya, por los que se asoma al río Guadiana y divisando una amplia comarca cruzada por las aguas de éste, resulta uno de los enclaves estratégicos más destacados de la zona. La altitud dificultaba al vecindario la apertura de pozos en sus viviendas, de ahí el papel que a lo largo de la historia jugó esta fuente pública.
La fuente es referenciada a lo largo de los siglos en la documentación municipal, especialmente en las Normas de Buen Gobierno, fijando la prohibición de lavar en ella, pasar las caballerías y arrimarlas a la fuente, pues su destino siempre fue para el consumo humano.
El 14 de diciembre de 1929, desde el Ayuntamiento se daba cuenta de los trabajos de reparación que se estaban haciendo en la Fuente Pública, acordándose nombrarla Fuente de María Cristina, reina regente y madre del rey Alfonso XIII.
El 19 de abril de 1931 (II República) la fuente pasa a llamarse “Fuente Pública” por acuerdo del Consistorio. El gobierno municipal desde la Junta Gestora constituida el 13 de agosto de 1936, volvió a nominarla «Fuente de María Cristina” hasta nuestros días.
La Corporación Municipal ha propiciado gracias a varios Talleres ocupacionales restauraciones en la fuente y su paraje, convirtiendo su área en merendero con mesas, bancos y barbacoas, todo realizado en mampostería. Junto con servicios, senderos hormigonados peatonales y zonas verdes.
En el Paraje natural de la Fuente de María Cristina tiene lugar al mediodía del Viernes Santo, todos los años, la crucifixión y muerte de Cristo, dentro de la Pasión Viviente de Lobón, que este año ha llegado a su trigésimo novena edición.
También el Paraje de la Fuente acoge el Belén Viviente, la celebración del Día de la Chaquetía (1 de noviembre), junto con la repoblación del cerro con plantas autóctonas gracias a la colaboración de ADENEX y la actividad Escuela de la Naturaleza.
MURAL A LOS AGUADORES Y LAVANDERAS
Por todo ello el Ayuntamiento estima conveniente significar aún más el Paraje natural de la Fuente con la construcción de un mural cerámico que contenga escenas de los aguadores que tomaban agua de su manantial para distribuirla entre la población, hasta que se construyó en la década de los sesenta en el Depósito de Aguas en el Paseo del Pico. Cuando el agua dejó de ser potable de la Fuente de María Cristina, fue utilizado el espacio por las lavanderas, que también lo hicieron antaño en La Higuerilla, camino que partía desde el Paraje de la Fuente. Pues como homenaje a los aguadores y lavanderas y para que se perpetúen en la Memoria, el Ayuntamiento, con acertado criterio, proyecta construir un mural cerámico alusivo a estos dos oficios perdidos, pero que tuvieron su importancia en la vida de la villa Lobón.
Mural que redunda en la conservación del patrimonio histórico y etnográfico de Lobón. Favoreciendo con ello los servicios públicos que presta a la ciudadanía el Paraje Natural de la Fuente de María Cristina, y con ello el turismo como fuente de recurso local, conjuntamente con el templo parroquial, convento y Balcón de Extremadura, como puntos de referencia.
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por Manuel García Cienfuegos | Sep 22, 2026 | Agenda Cultural, Artículos
Manuel García Cienfuegos
Cronista Oficial de Montijo y Lobón
cienfuegos@cronicasdeunpueblo.com
Del membrillero cuelgan los frutos moldeados por la luna de septiembre que acabarán dormidos y derramados sobre el almíbar de la sepultura dorada de una lata de Puente Genil. Así está el almanaque que se abre en estos días que cantan la antífona del paraíso de los sabores que llegan. La paleta pinta la luz dorada, atemperada, suave y tamizada del otoño que abre sus puertas. Bajo un cielo azul claro y sin que aún las canales nos ofrezcan un concierto copioso de lluvia que cae. Con la falta que hace para que alivie la sequedad, corra el agua por regatos y riberas proclamando la otoñada.
Días que aún saben a vendimia, a racimos de uva, sudor y manos que trajinan. Días de introito de orzas de barro que custodiarán ese punto con sabor y grandeza de las primeras aceitunas aliñadas. Días donde los melones, casados y sumisos son subidos a los doblados para azucararnos las tristezas del invierno. Los arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael, con sus ferias, mercados y tratos, producirá coletazos a veranillo pegajoso que desea quedarse.
Así llegarán los gozos de octubre con el regreso de nuestra Patrona a su ermita. Las clarisas rezando en el quinario a San Francisco. El Niño besará a su madre, la Virgen del Rosario. Guadalupe recordará la coronación de la morenita de las Villuercas, día de la Hispanidad y Fiesta Nacional. A mediados será la fiesta de la santa carmelitana, Santa Teresa de Jesús y luego San Pedro de Alcántara, patrón de Extremadura. Entre tanto,
la granada, desde su timidez, le faltará poco para coronarse reina, endulzándonos el bautizo de la vida. Así es el calendario que traen los quehaceres y los días. Es otoño
por Pablo Iglesias Aunión | Sep 20, 2026 | Agenda Cultural, Artículos, Noticias
Pablo Iglesias Aunión
Cronista Oficial de Puebla de la Calzada
La parroquia de San Pedro Apóstol conocerá en la tarde del Domingo 20 de septiembre una nueva toma de posesión en su titularidad parroquial. Se marcha don Pedro Gómez Serrano que llegó a Montijo en el año 2005 y ha estado con nosotros durante 21 años. Llega don David Cruz Yerga, a quien, como decimos, acogeremos en la tarde de este otoñal domingo.
No ha querido don Pedro decirnos a algunos adiós y personalmente a este humilde parroquiano: soy conocedor que es un hasta luego. Donde hay amistad leal y sincera, nunca hay despedidas. Personalmente me lo ha demostrado permitiéndome conocer en práctica primicia, lo que ha continuación expongo. Gracias. Gracias de todo corazón querido y amigo Pedro. A tí, dedico esta artículo.
1. Introducción
La parroquia de San Pedro Apóstol constituye un conjunto patrimonial cuya evolución histórica puede rastrearse, al menos, desde época bajomedieval. El propio edificio y los bienes muebles conservados en su interior configuran un conjunto susceptible de ser estudiado desde diferentes disciplinas, particularmente la historia del arte, la conservación-restauración, la historia religiosa y la arqueología de la arquitectura.
Entre los elementos recientemente recuperados destaca una tabla pictórica datada en el siglo XVII, localizada durante el proceso de restauración del retablo del templo. La pieza se encontraba originalmente ubicada en la parte central y posterior a la representación escultórica de San Pedro Apóstol. La recuperación de este elemento permite aproximarse a una configuración anterior del retablo y, al mismo tiempo, proporciona información acerca de las modificaciones que el conjunto experimentó a lo largo de los siglos.
La intervención adquiere especial interés debido a que la imagen de San Pedro Apóstol actualmente situada delante de la tabla corresponde a una talla posterior. La comparación entre las dimensiones de la representación escultórica actual y las evidencias conservadas en la propia tabla permite plantear la existencia de una configuración precedente, en la que la imagen del santo habría presentado unas dimensiones inferiores.
2. Contexto histórico y patrimonial
La historia de la parroquia de San Pedro Apóstol se encuentra vinculada a un proceso histórico de larga duración, cuyo origen se sitúa, según el análisis documental y, en obras, que yo mismo he podido publicar en dos libros y varios artículos, en un contexto histórico para este templo en época bajomedieval. A lo largo de los siglos, el edificio y sus elementos muebles han experimentado sucesivas reformas, sustituciones, restauraciones y adaptaciones a las necesidades litúrgicas de cada período.
Este carácter estratificado convierte al templo en una fuente documental de especial interés. Los diferentes elementos arquitectónicos, escultóricos y pictóricos no deben considerarse únicamente como objetos independientes, sino como testimonios materiales de las distintas fases históricas por las que atravesó la institución parroquial.
Desde esta perspectiva, la tabla del siglo XVII constituye un documento material que permite reconstruir parcialmente una de esas fases. Su localización detrás de la imagen de San Pedro y su posterior recuperación evidencian cómo determinadas intervenciones históricas pueden ocultar o alterar la percepción contemporánea de los conjuntos artísticos.
3. Localización y recuperación de la tabla
La tabla pictórica fue descubierta durante los trabajos de restauración realizados sobre el retablo, intervención motivada, entre otras circunstancias, por el deterioro estructural que había generado un riesgo para la estabilidad del conjunto.
Su posición original, en el centro del retablo y detrás de la representación escultórica de San Pedro Apóstol, había impedido durante largo tiempo una observación directa de la totalidad de sus características. El proceso de restauración permitió documentar su existencia y recuperar visualmente una pieza que formaba parte de la configuración histórica del conjunto.
El hallazgo debe interpretarse, por tanto, dentro de una metodología de intervención patrimonial basada en la identificación de las diferentes fases constructivas, decorativas y restauradoras. La aparición de elementos ocultos o parcialmente modificados constituye una de las principales aportaciones de este tipo de actuaciones, siempre que los hallazgos sean convenientemente documentados y sometidos a análisis histórico-artístico y material.
4. Características y restauración
La restauración de la tabla ha permitido recuperar una apariencia cromática que se aproxima a su configuración original. La limpieza de la superficie pictórica ha posibilitado una mejor lectura de sus colores y de los recursos formales empleados en su ejecución.
La intervención resulta especialmente significativa debido a la existencia de actuaciones posteriores que habrían reproducido o reinterpretado determinados aspectos de la policromía original. Según la información disponible, una intervención realizada a mediados del siglo XX habría imitado algunos de estos recursos, circunstancia que pone de manifiesto la necesidad de diferenciar, mediante estudios técnicos, las distintas capas de intervención existentes en la obra.
Para establecer con precisión las fases de ejecución, modificación y restauración sería conveniente complementar la información histórica con análisis estratigráficos, estudios de pigmentos, examen de soportes y documentación fotográfica comparativa. Estos procedimientos permitirían determinar con mayor precisión qué elementos pertenecen a la ejecución original y cuáles corresponden a intervenciones posteriores.
5. Relación con la escultor de San Pedro Apóstol
Uno de los aspectos de mayor interés histórico-artístico reside en la relación existente entre la tabla y la imagen escultórica actualmente situada delante de ella.
La documentación y el análisis visual del conjunto permiten observar que la talla contemporánea presenta unas dimensiones diferentes de las que habría tenido la representación escultórica que originalmente acompañaba a la tabla. Esta circunstancia constituye un indicio relevante para la reconstrucción de la configuración histórica del retablo.
No obstante, la determinación exacta de la cronología de la actual imagen, así como la identificación y datación de la escultura precedente, requieren un estudio específico. La comparación dimensional, estilística y material de las piezas debería complementarse con fuentes documentales, inventarios parroquiales, libros de fábrica y otros registros históricos que permitan establecer una secuencia cronológica suficientemente fundamentada.
6. La pila bautismal de 1582 y la configuración litúrgica del espacio
La ubicación de la tabla restaurada junto a la pila bautismal constituye otro elemento de interés. La pila, fechada en 1582, representa un testimonio material anterior a la propia tabla del siglo XVII y permite establecer una relación entre diferentes momentos de la historia del templo.
La presencia conjunta de ambos elementos contribuye a reforzar la lectura histórica del espacio bautismal. Además, su utilización actual en el contexto litúrgico, vinculada a la presentación de los vasos sagrados destinados a los santos óleos, evidencia la continuidad funcional y simbólica que caracteriza a numerosos espacios de culto.
Desde una perspectiva patrimonial, esta convivencia entre elementos de diferentes épocas permite comprender el templo como un espacio histórico vivo, en el que las piezas no permanecen necesariamente asociadas a la función para la que fueron concebidas, sino que pueden experimentar transformaciones de uso sin perder su valor documental.
7. Consideraciones sobre la conservación del patrimonio parroquial
El caso de la tabla del siglo XVII pone de manifiesto la importancia de las actuaciones de conservación y restauración como instrumentos para el conocimiento histórico. La intervención sobre un retablo no debe limitarse a la recuperación estética de sus superficies, sino que puede proporcionar información fundamental sobre sus distintas fases constructivas y decorativas.
En este sentido, resulta recomendable que futuras investigaciones incorporen una documentación sistemática de los bienes muebles de la parroquia, incluyendo inventarios, estudios estilísticos, análisis técnicos y recopilación de documentación histórica.
La combinación de estas fuentes permitiría establecer una secuencia evolutiva del templo y de sus principales bienes artísticos, contribuyendo a una interpretación global de su patrimonio.
8. Conclusiones
La recuperación y restauración de la tabla pictórica del siglo XVII conservada en la parroquia de San Pedro Apóstol constituye una aportación significativa al conocimiento de la historia material del templo. Su localización en la zona central del retablo, detrás de la actual imagen de San Pedro Apóstol, proporciona información relevante para reconstruir la configuración histórica del conjunto y comprender sus posteriores transformaciones.
La recuperación de su cromatismo y la documentación de las intervenciones posteriores permiten plantear nuevas líneas de investigación relacionadas con las técnicas pictóricas, las fases de restauración y la evolución estética del retablo.
Asimismo, su actual ubicación junto a la pila bautismal fechada en 1582 establece un diálogo entre dos testimonios materiales pertenecientes a diferentes períodos históricos. Esta circunstancia pone de manifiesto la riqueza de un patrimonio parroquial que debe ser estudiado no solo desde una perspectiva devocional, sino también como fuente primaria para la investigación histórica y artística.
La parroquia de San Pedro Apóstol puede entenderse, en consecuencia, como un conjunto patrimonial estratificado en el que cada intervención, sustitución o restauración ha dejado huellas susceptibles de ser investigadas. El conocimiento sistemático de estas evidencias requiere una metodología interdisciplinar que permita integrar historia documental, historia del arte, conservación-restauración y análisis material.
La recuperación de la tabla constituye, por tanto, no únicamente la puesta en valor de una obra hasta ahora parcialmente oculta, sino también una oportunidad para profundizar en el estudio de la historia del templo y de los procesos mediante los cuales su patrimonio ha llegado hasta el presente.
Bibliografía y Fuentes Documentales.
- Libros de fábrica de la parroquia de San Pedro Apóstol.
- Libros sacramentales y documentación del archivo parroquial.
- Inventarios históricos de bienes muebles.
- Documentación relativa a las restauraciones del retablo de la doctora Carmen Vega.
- Estudios técnicos de la tabla pictórica y de la escultura de San Pedro Apóstol.
- Bibliografía histórico-artística sobre el templo y su contexto territorial.
- Documentación relativa a la pila bautismal fechada en 1582. Informes y memorias de conservación-restauración correspondientes a las intervenciones de los siglos XX y XXI.
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