por Francisco Rivero | Feb 27, 2026 | Artículos, Noticias
El 26 de febrero de 2026 he sido invitado por los Círculos de Estudio de México a impartir una videoconferencia, con más de 80 imágenes, a personas interesadas por la cultura y la gastronomía española. En total unos 30 invitados.
Ha sido una charla de poco más de una hora en la que se ha dado a conocer lo más importante de la gastronomía española.
Los interesados en este tema, pueden ver la videoconferencia completa, acompañada por imágenes y vídeos, en este enlace:
https://drive.google.com/file/d/19Pvn1_cCvBpp_IG32YGwcIQH06NI5dz_/view?usp=sharing
por Valentin Casco Fernández | Feb 27, 2026 | Artículos, Noticias
Valentín Casco Fernández
Cronista Oficial de Valdetorres (Badajoz)
Estudio sobre la posible interpretación de una inscripción romana en Valdetorres
1. La segunda cohorte en el ejército romano
La segunda cohorte en el ejército de la Antigua Roma era una de las diez divisiones principales que componían una legión.
Tras las reformas de Cayo Mario a finales del siglo II a. C., la cohorte se convirtió en la unidad táctica básica.
2. Características principales:
Unidad táctica:
Una legión se dividía en diez cohortes numeradas del I al X. Cada cohorte solía estar formada por seis centurias de unos 80 hombres, sumando aproximadamente 480 legionarios, aunque las cifras podían variar.
Posición en batalla:
En la formación típica, las cohortes de la II a la X formaban el grueso de la línea de combate, mientras que la primera cohorte tenía un estatus especial.
Armamento y función:
Los legionarios combatían como infantería pesada, equipados con lanza arrojadiza, espada corta y escudo.
Papel en Hispania:
Las cohortes fueron fundamentales para la conquista del territorio, la construcción de campamentos, el control de rutas y ríos
y la pacificación de zonas inestables.
Testimonio histórico sobre la inscripción
En la obra sobre los Santos de Medellín, escrita a mediados del siglo XVII por Juan Solano de Figueroa Altamirano, arcipreste de Medellín, se menciona una inscripción romana hallada en Valdetorres.
El texto indica que se veía una inscripción con letras gastadas, sacada de un campo vecino denominado los Aljibes,
donde había restos de antigüedad y probablemente caserías romanas.
El cronista añade que probablemente esos restos correspondían a los vestigios romanos situados cerca de la iglesia y del río Guadámez.
3. Transcripción conservada
Según la tradición recogida, la inscripción podía leerse aproximadamente así:
LVCR
PATR. P. D. A
II. C.
CRETIO. CE.
AN. LXX
El propio cronista advertía que la lectura era difícil y que parte de la interpretación era conjetural.
4. Sobre la hipótesis de un “Lucrecio” cónsul se ha relacionado el texto con personajes de la gens Lucrecia, como Tito Lucrecio Tricipitino, cónsul en el siglo VI a. C.
Sin embargo, esta identificación presenta dificultades:
La cronología no coincide bien con el contexto arqueológico local.
No hay evidencia de relación directa de ese Cónsul con Hispania.
Las inscripciones funerarias de soldados o ciudadanos locales son mucho más comunes que las dedicadas a altos magistrados republicanos tempranos.
Por tanto, esta identificación debe considerarse poco probable.
5. El contexto arqueológico de Valdetorres
El campamento romano de El Santo, en Valdetorres (Badajoz), está datado en torno al siglo II a. C.,
aproximadamente hacia el 139 a. C.
Este enclave militar se sitúa en la línea del Guadiana, representa una fase temprana de la presencia romana en el suroeste peninsular y está relacionado con operaciones militares y control del territorio.
En este contexto, la presencia de soldados, veteranos o colonos vinculados a unidades militares es
perfectamente plausible.
6. Interpretación probable de la inscripción
A partir de los elementos legibles:
LVCR: probablemente un nombre abreviado, como Lucretius o similar.
PATR: podría significar pater (padre o cabeza de familia).
II C: probablemente referencia a la segunda cohorte.
AN. LXX: “de 70 años”.
Esto encaja bien con una inscripción funeraria de un soldado o veterano.
7. Conclusión
La interpretación más razonable, teniendo en cuenta el desgaste del texto, el contexto militar romano
de Valdetorres, la presencia de cohortes en Hispania y la estructura típica de las lápidas romanas, es que la inscripción probablemente no estaba dedicada a un cónsul romano famoso, sino a un
individuo llamado posiblemente Lucrecio, que habría servido en una segunda cohorte y murió a los 70 años, quizá ya
como veterano asentado en la zona.
Este tipo de inscripciones son frecuentes en lugares cercanos a campamentos, donde los soldados retirados se establecían y eran enterrados.
Por tanto, la piedra podría corresponder a la lápida de un veterano o colono romano vinculado al campamento republicano de Valdetorres, testimonio de la presencia militar romana en la zona desde el siglo II a. C.
Bibliografía
Heras, Francisco Javier. El campamento romano de “El Santo” (Valdetorres, Badajoz) y la presencia militar romana en el Guadiana medio (siglo II a. C.)
Roldán Hervás, José Manuel. Hispania y el ejército romano: Contribución a la historia social de la España antigua. Universidad de Salamanca, 1974.
Solano de Figueroa Altamirano, Juan. Historia de los santos de Medellín. 1650.
por Manuel García Cienfuegos | Feb 26, 2026 | Artículos
Cronista Oficial de Montijo y Lobón
Detalle de la cúpula del presbiterio de la ermita de Jesús Nazareno. En el centro aparece el escudo de la Congregación Hospitalaria de Jesús Nazareno, que fundará en el siglo XVII el emeritense padre Cristóbal de Santa Catalina, quien nació en Mérida el 25/VII/1638, con el nombre de Cristóbal López de Valladolid, en el núm. 8 de la calle Baños. Hijo de labradores muy pobres. Fue bautizado en la iglesia parroquial de Santa Eulalia.
Atraído por la regla de San Francisco de Asís, Cristóbal de Santa Catalina profesó como terciario en 1671, en el convento de la Madre de Dios, en las afueras de Córdoba, ciudad que lo acogió como hijo, se portó como padre y murió como un santo.
Después de Mérida, Córdoba fue su auténtica patria, donde desarrolló su vocación sacerdotal y donde fundó el 11/II/1673 el Hospital de Nuestro Padre Jesús Nazareno para atender a los más necesitados. Colocó en la puerta de aquel centro sanitario su carisma: “Mi providencia y tu fe tendrán esta casa en pie”. Falleció en Córdoba el 14/VII/1690. Este insigne emeritense fue beatificado el 7 de abril de 2013 en la Mezquita-Catedral de Córdoba el 7/IV/2013.
A finales del siglo XVII, los seguidores del padre Cristóbal de Santa Catalina llegaron a Montijo y fundaron un pequeño establecimiento hospitalario junto a una capilla erigida bajo la advocación y protección de su titular: Nuestro Padre Jesús Nazareno.
por Manuel García Cienfuegos | Feb 26, 2026 | Artículos
Cronista Oficial de Montijo y Lobón
El periódico “Los Pueblos Nuevos” que era un suplemento del Boletín Oficial de la Diócesis de Badajoz, publicaba en el número 9, información sobre este concurso que se celebró en Guadiana del Caudillo. Concurso que ganó Manuel Pacheco Cubero de Pueblonuevo del Guadiana con 5,5 kilos, seguido de Basilio Vita Rico de Guadiana y Francisco Carrasco Méndez de Pueblonuevo. En la clasificación del Concurso Provincial aparecen participantes de Pueblonuevo, Guadiana, Alcazaba, Gévora, Valdelacalzada, Barbaño, Guadajira, Valdebótoa, Novelda y Zurbarán.

En relación al cultivo del algodón en las Vegas Bajas del Guadiana, hay que hablar de la Compañía Española Productora de Algodón Nacional S.A. (CEPANSA), fundada en 1940. Su objetivo era incentivar el cultivo de algodón para disminuir la dependencia exterior del sector. Es por ello que formaba parte de la política económica llevada a cabo en el primer periodo del franquismo. Se utilizó capital catalán para su creación y fue presidida por el industrial algodonero Miguel Mora Sans, quien dispuso de diferentes centros para desmotar algodón en las provincias de Córdoba y Jaén, y las extremeñas de Cáceres y Badajoz.
CEPANSA fue conocida popularmente por La Algodonera, las instalaciones de Montijo acogían un almacén del algodón que se cosechaba en la zona de Montijo. La factoría desmotadora, desborradora y de hilaturas, a mediados de los años cincuenta estaba en Mérida.
(En las fotografías se reproduce página del periódico “Los Pueblos Nuevos” y vista aérea de las instalaciones de CEPANSA en Montijo).
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