por Manuel García Cienfuegos | Feb 13, 2026 | Artículos
Cronista Oficial de Montijo y Lobón
¿Recordáis sus olores? A sardinas, a pimienta, chacina, tocino de veta, a pepinillo en vinagre, a conservas, a especias, a queso, a café de estraperlo, a pan recién hecho… Olores y recuerdos que se van, pero que también vuelven. Eran pequeños establecimientos, cada calle casi tenía uno. Nada más traspasar el umbral, te enfrentabas con el mostrador, quien en su parte baja, un par de estantes protegidos por un cristal, exhibían las novedades y ofertas alimenticias del momento. Sobre él, imponiendo respeto, un cuchillo grande a modo de guillotina para cortar el bacalao. En el medio, la báscula Mobba, en la que fijábamos nuestra mirada cuando echaban sobre su plato el género adquirido. El mostrador acogía también al barreño de las aceitunas, la barrica de madera de las sardinas arenques y una máquina desde la que se expendía aceite a granel. Su escanciado nos proporcionaba afinidades a una gasolinera en miniatura.
Sobre un lateral un montón de papel estraza, que ejercía un oficio solidario y encomiable, ya que por su gentileza se envolvía todo con paciencia y oficio. Se envolvía la harina, el azúcar, la sal, las alubias, los garbanzos, el café, los fideos… Dos eran las formas de hacer los envoltorios, una más dificultosa, la otra en forma de cono, como un capirote de nazareno. Aún todavía los vemos cuando llega noviembre, con los primeros fríos, conviviendo con el humo de los puestos de las castañas asadas, o envolviendo los camarones en la playa y en la feria. Hasta que llegó el cartucho de un papel más consistente, con la publicidad serigrafiada del establecimiento. Después el plástico, el papel de aluminio y el envasado al vacío.
El frontal del establecimiento estaba tomado por una estantería. Allí con solemnidad y orden se hermanaban los tarros de aceitunas rellenas de pimiento, de anchoas. Las cajas litografiadas del Cola Cao, el dulce de membrillo de Puente Genil y melocotón en almíbar. Las botellas de aceite, de vinagre. Los aguardientes y licores. Los tarros de miel, los paquetes de maicena, las pastas y los fideos. Los huevos, el queso. Las conservas, mejillones, palometas, caballas, bonito… La sal, el pimentón. Las especias, azafrán, clavo, comino, canela… Las patatas, las galletas, las perrunillas, las magdalenas y el chocolate.
¡Ay el chocolate! Cómo fue supliendo al socorrido canterón -trozo de pan con un pequeño hoyo al que se le echaba aceite y azúcar- por medio de una cualificada técnica de promoción y marketing ¿Recordáis al chocolate Kitín Nogueroles? ¿Cuántas tabletas nos hemos comido en las merendillas? Merendillas saludables y formativas puesto que en cada tableta venían cromos coleccionables para el álbum “Caza Mayor”. Elefantes, cocodrilos, gorilas, leones, tigres, hipopótamos, rinocerontes, serpientes, panteras, antílopes, jirafas… salidas de las sabanas africanas de Kenia y Tanzania. Aquel mundo de caza y fieras que nos embelesaba y distraía a la hora de hacer los deberes de la escuela, acompasado por el suave pedaleo de la máquina de coser “Singer” o el leve sonido del choque de la aguja y el dedal, en la faena del remiendo-zurcido de un veterano calcetín.
En los cajones de la estantería, el dependiente despachaba para la clientela los garbanzos, las alubias, el arroz, el azúcar… entrando en ellos una paleta de metal, acarreando el género a la báscula. ¿Serán buenos los garbanzos? El dependiente que era como de la familia, asentía con la cabeza manifestando que eran buenísimos, introduciendo sus manos en los bolsillos de su baby de color crudillo o gris claro, ya que el oscuro y el azul se reservaban para los que faenaban en el gremio de los ferreteros. He querido dejar atrás, a propósito, el cuchillo del jamón que estaba también junto a otros para cortar el queso y el tocino sobre el mostrador.
Tiendas que dieron el jornal a estas familias y de comer a mucha gente. Claro que no estaban breados ni había tanto ahogo y asfixia con los impuestos como existe ahora. Todos ellos te procuraban animada conversación, alabando las novedades, propiedades y delicias del género comestible, junto con las preocupaciones y alegrías de la vida. Tiendas que hace años entonaron el gori gori, amén. Ahora, en la vida de los barrios, tras el impacto de las grandes superficies, han aparecido los ultramarinos para los olvidos.
por Manuel García Cienfuegos | Feb 11, 2026 | Artículos, Noticias
Cronista Oficial de Montijo y Lobón
Así iba el Guadiana a su paso por la villa de Lobón. Las fotografías son de esta mañana. Aprovecho para informar que el río Guadiana siempre nos ha traído de cabeza. Cuando no había embalses, presas, canales y acequias aún más. Cuando su cuenca no estaba regulada, antes del Plan Badajoz, ocasionó con sus avenidas grandes perjuicios.
He recogido en el Archivo Municipal de Lobón, Legajo 31, Carpeta 8. 14/XII/1876, un fuerte temporal de lluvias que ocurrió en los primeros días del mes de diciembre de 1876, en el que dejó en predios rústicos y urbanos unas graves secuelas, siendo declarada, por las autoridades municipales, la situación de “calamidad pública”. Una semana después de haber transcurrido el temporal, el alcalde, Francisco Martín Gómez, en su comparecencia en la sesión de la Corporación Municipal del 14 de diciembre leyó este informe a los presentes:
“Si hubo tiempo en que las fuertes avenidas del Río Guadiana, causaron daños considerables tanto a las propiedades territorial y urbana cuanto a los ganados, todos pedían titularse pasageros en comparación con los que hasta ahora se han visto por virtud de la nunca vista inundación de dicho Río, pues en medio de no haber tenido que lamentar ninguna desgracia personal, en cambio hay muchos vecinos que han quedado arruinados por completo ya por las fuertes y constantes lluvias que se esperimentaron en las los primeros días del presente mes y que el Guadiana, fuera como lo estaba de su centro, podía graduarse la elevación de sus aguas a punto desconocido por los más ancianos de la localidad, se vio que los días cuatro, cinco, seis y siete tenían un flujo que llenaba de consternación a estos habitantes, quienes situados en la Cordillera de cerros que dan su vista la contemplaban llenos de la mayor sorpresa, viendo cubiertas todas sus viñas, olibares, tierras de labor, molinos harineros, Huertas con la hermosa vega de Puebla de la Calzada en cuyo pueblo, sin embargo de estar a la distancia de una legua se entró el agua en sus calles, causando la mayor angustia a sus moradores”.
La tasación de los predios rústicos y urbanos en el término de Lobón alcanzó la no despreciable suma de 604.000 pesetas (año 1876). El templo parroquial de Ntra. Sra. de la Asunción de Lobón sufrió graves desperfectos, ya que “la techumbre fue destruida por completo, voladas las tejas y muchas en el suelo. Resentidas sus bóvedas y por la parte norte en estado de ruina los muros de sostenimiento”, según el informe de los tasadores.

En la ciudad de Badajoz las aguas alcanzaron 2,30 metros en la puerta de entrada al parque de la Legión. La inundación fue catastrófica, numerosas casas de la calle de San Agustín se derrumbaron, también en las calles de las Peñas y Trinidad. Por la Puerta de Palmas se podía ir en barca, siete de los ojos del Puente de Palmas quedaron destruidos.

Si queréis profundizar aún más sobre las inundaciones del río Guadiana podéis consultar la obra: “Estudio de inundaciones históricas. Mapa de riesgos potenciales de la cuenca del Guadiana. Tomo II. Diciembre 1985. Comisión Técnica de Inundaciones: MOPU, IRYDA e ICONA”, es muy interesante ya que narra muchas de las inundaciones que ha habido desde la antigüedad (año 620) hasta el año 1985. Así mismo los Libros de Visita de la Orden de Santiago también dan detalles de las inundaciones del río Guadiana. En el año 1494 los visitadores estando en Lobón no pudieron venir a Puebla y Montijo debido a una crecida del río Guadiana. (Archivo Histórico Provincial, Sección Órdenes Militares. Libro 1101).
por Francesc Gómez Núñez | Feb 10, 2026 | Artículos, Prensa
Historia, arquitectura negra, leyendas y ‘slow travel’ en una alquería única de Las Hurdes Altas que reúne naturaleza, patrimonio, gastronomía…
Leer articulo completo, publicado el domingo 8 de febrero, 2026
por Juan Pedro Recio Cuesta | Feb 10, 2026 | Artículos, Prensa
Cronista Oficial de Tornavacas
Situado en la ladera de la solana del valle y en un emplazamiento con una historia milenaria, Rebollar, que conserva una auténtica esencia de pueblo, cuenta con unos encantos únicos: casas construidas sobre “canchos” (grandes rocas) y un entorno natural privilegiado, en donde abunda el agua y tupidos bosques de robles

Crónica al completo: https://www.elperiodicoextremadura.com/caceres/2026/02/09/rebollar-mirador-excepcion-valle-jerte-126459109.html
por Francisco Rivero | Feb 9, 2026 | Artículos
En la obra del alcantarino Manuel Pedro Bernáldez “El partido electoral de Alcántara durante el siglo XIX y hasta la dictadura de Primo de Rivera”, publicada en mayo de 2025 por la editorial Círculo Rojo, se cuenta que la Ley Electoral de 18 de marzo de 1846 promueve un distrito por cada 35.000 habitantes.
Así a la provincia de Cáceres le correspondían 7 y a la de Badajoz 9. Los distritos de nuestra provincia eran: Brozas, Coria, Gata, Navalmoral, Plasencia, Trujillo y Cáceres.
Veamos ahora el distrito concreto de Brozas, publicado en el Boletín Oficial de la Provincia de 1 de julio de 1846 y en el que se había enumerado un total de 35.952 personas, siendo el segundo de más población de la provincia.
El distrito electoral de Brozas lo conformaban las siguientes poblaciones: Brozas, la más poblada, con 5.600 almas; Alcántara, 2.912; Mata, Villa del Rey, Garrovillas (4,800 personas), Navas del Madroño, Arroyo del Puerco (con 5.056 habitantes), Carbajo, Cedillo, Herrera de Alcántara, Herreruela, Membrío (2.080 almas), Pino de Valencia, Salorino, Santiago de Carbajo y Valencia de Alcántara (3.920 personas).
En el censo de 1843, Alcántara tenía 2.576 habitantes; Brozas, 4.936; Zarza la Mayor, 2.563; Cáceres, 5.723; Garrovillas, 4.006; Navalmoral, 7.480; Plasencia, 4.871; Trujillo, 4.843; Valencia de Alcántara, 3.277. La provincia tenía 218.035 habitantes, de los que 108.139 eran mujeres.
Pero en la Ley Electoral del 23 de junio de 1870 hay ya unos cambios que afectan a varios pueblos la sede de Brozas fue sustituida por Alcántara, Gata por Hoyos y Siruela por Villanueva de la Serena.
De esta manera en menos de dos siglos, el número de habitantes de la villa Brozas y su movimiento económico ha caído en picado. Esta debe ser es la motivación actual de la sociedad broceña y de sus autoridades municipales para tener como motivación principal volver a ser un pueblo importante en la provincia.
No hace mucho sugerí en el Real Casino de Madrid, en presencia de autoridades turísticas de Extremadura que hay que tener en Brozas y otros pueblos de la región una buena red de Wifi para que muchos de nuestros jóvenes profesionales puedan comprar alguna casa en nuestros pueblos y teletrabajen, en esta nueva sociedad de nómadas digitales. La idea fue muy bien aceptada.
por Manuel García Cienfuegos | Feb 5, 2026 | Agenda Cultural, Artículos
El pasado 24 de enero asistí al homenaje que el Ayuntamiento de Montijo hizo a los “Teatros Ambulantes”, y de una manera especial al ‘Teatro Mari Paqui’ que en los años cincuenta y parte de los sesenta actuó en Montijo en la plaza del Conde, hoy Plaza de Cervantes. Marisa y Paquito, hijos de la pareja de directores y propietarios de este teatro portátil, que tomó el nombre de ellos.
Ahora, transcurridos los años, gracias a la gestión de Juanma Holguera, director del Teatro Nuevo Calderón que, al contratar a la compañía de Marisa Lahoz, ella mostró su alegría al ver que vendría a Montijo para actuar en el Teatro, diciéndole a Juanma ¡Tengo que contarte algo!, y era que conocía Montijo desde niña, pues junto con sus padres venía con el Teatro Mari Paqui, del que eran directores y propietarios. Así ha sido como ha surgido la idea de colocar una placa en la fachada que da acceso a la Plaza de Cervantes, del hoy Teatro Nuevo Calderón.
La actriz Marisa Lahoz, emocionada descubrió la placa que ofrece esta leyenda: “Homenaje a los Teatros Ambulantes. En memoria de aquellas compañías, que durante las décadas de los cincuenta y sesenta del siglo XX, llenaron de vida y sueños la montijana Plaza de Cervantes, antes Plaza de los Condes de Montio. Descubre esta placa la actriz Marisa Lahoz, que en su niñez recorrió estas calles con el Teatro Mari Paqui de sus padres, y hoy regresa con la misma pasión al escenario del Teatro Nuevo Calderón. Montijo, 24 de enero de 2026, Ayuntamiento de Montijo”.
Acto sencillo y emotivo que presenté ante el público que asistió al mismo, con la presencia del alcalde Montijo, Javier Cienfuegos Pinilla, la concejala de Cultura y Festejos, María Gutiérrez y el concejal Carmelo Pérez Sánchez, responsable de Comercio e Industria, acompañados por integrantes de la compañía ‘Arden Producciones’ que ofreció ese día “El perfume del tiempo”, de Chema Cardeña.
Marisa Lahoz (1954) es una actriz con una consolidada y reconocida carrera interpretativa (“Amar en tiempos revueltos”, “Velvet”, “Cuéntame cómo pasó” o “Las chicas del cable”, que han sido algunas de las últimas series de televisión en las que ha participado).
El Teatro Mari Paqui ocupó el entretenimiento durante años en los que la escasa programación cultural que aquel tiempo ofrecía, estaba centrado en el cine, el baile y algunos teatros ambulantes que llegaban a Montijo, amparados por la taquilla que las representaciones lograban, gracias a los pueblos cercanos, creados por el Plan Badajoz (Valdelacalzada, Guadiana, Pueblonuevo del Guadiana y Barbaño), junto al aporte de espectadores, entre otros, de Montijo, Puebla de la Calzada, Lobón y Torremayor. No obstante, en Guadiana, también actuaba por esas fechas el teatro portátil Fernando-Isabel, según me ha informado Anita Gallarín, vedette de la revista musical española.
El Teatro Mari Paqui estuvo, según me han informado, vinculado con la pareja de artistas montijanos, muy populares, “María Soltero y Antonio Polo”, que habrán disfrutado desde el cielo con este homenaje. Con ellos acudo a los laberintos de la memoria, dictándome redactar la sintonía “Mari Paqui, Mari Paqui…el de la alegre simpatía, de los pueblos que llevamos recorridos, uno de ellos, el mejor, Montijo. Porque tiene las mujeres más bonitas y porque viene a visitarnos todo el forastero… para subir de nuevo la música: Mari Paqui, Mari Paqui… Tampoco olvido la pareja Ramuncho y Rodolfo cantando y bailando “Soy Rodolfo Monterrey, y de rey no tengo, ná”. Tiempos para evocar, desde la crónica, que son historia de mi querido Montijo.
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