Montijo. Las lágrimas de San Lorenzo

Montijo. Las lágrimas de San Lorenzo

Manuel García Cienfuegos
Cronista Oficial de Montijo y Lobón
cienfuegos@cronicasdeunpueblo.com

Aquellas noches de agosto suscitaban una fresca brisa aliviadora. Bastaba regar con agua del pozo el patio de la casa para que reinara en el ambiente un frescor que dulcificaba la huella tórrida e infame que había dejado el crepúsculo en su encogida. Y era el pozo, fuente inagotable, el que también nos socorría refrigerando y tonificando nuestros estómagos. Tan sólo era suficiente aquel menú nocturno que tanto nos gustaba: tortilla de patatas, tocino de veta fresco y un tomate partido al medio aderezado con sal.
Cuando la tarde había sido vencida, el cubo introducido en las aguas subterráneas enfriaba los tomates criados en la huerta. Hoy sigo defendiendo que no hay quien iguale a tan ilustre, venerable y fervoroso fruto, capaz de detener el tiempo en una noche de verano. La cena se veía animada por la tertulia, cruzada de vez en cuando por el sonido de la trompetilla de un sátrapa, libertino y sagaz mosquito sangrador que pretendía en sus aterrizajes hacer, nunca mejor dicho, su agosto absorbiéndonos la sangre. ¡Cómo chupaba el jodío! Cuando terminábamos nos refrescábamos, y ligeros de ropa contemplábamos, tras quedar el patio a oscuras, la grandiosidad de la bóveda nocturna que nos vigilaba.
Desde los altos andamios de las estrellas, cientos, miles, millones de ellas nos hacían cómplices guiños. ¿Cuánto tiempo tendrían que permanecer con un ojo cerrado para que su provocador destello llegase hasta nosotros? De pronto, ¡Oh, maravilla de las maravillas! una, después otra y otra; y luego muchas más, y más. Eran las “Lágrimas de San Lorenzo” que con sus ráfagas fugaces traspasaban aquel cielo raso, limpio y hermoso. Trazos, brillo radiante y lágrimas luminosas. Era cuasi una lluvia, un chaparrón que no cesaba, una bella sinfonía. Ahora otra, y aquella, y ésta… Mi madre azuzaba, llegado aquel momento, aún más su talento e inventiva contándome un relato excepcional, una historia que ha permanecido imborrable: “Son las lágrimas que vertió San Lorenzo cuando fue quemado en la hoguera, concretamente sobre una parrilla”.
Su voz baja y la oscuridad del patio me metieron, en aquel instante, más miedo que si llegara el tío Sacamantecas. Parecía que mi carne se derretía en la tremenda y terrorífica barbacoa de San Lorenzo, agujerada y traspasada por los tenedores de sus verdugos en el oficio del vuelta y vuelta. A su vez, los oídos se me llenaban de los alaridos de quien sufría tan terrible suplicio. A aquella historia se unían otras que hacía unos días me había contado de platillos volantes, extraterrestres, ovnis y voces extrañas ¡Vaya una nochecita de agosto!
Después supe que eran Las Perséidas, lluvia de meteoros en la constelación de Perseo, cuyo responsable directo es el cometa 109P/Swift-Tuttle, descubierto el 19 de julio de 1862. Durante años hemos ejercido, junto a familia y amigos el rito al culto de salir de casa bajo la excusa de ver las Lágrimas de San Lorenzo. Y tras larga espera, ¡Oh, desilusión! ni lágrimas, ni llantos, ni estrellas, ni San Lorenzo, ni nada; sólo la altivez de unas cardonchas. Pero sí el consuelo de una cena, una nevera y una tumbona, motivo real de aquella ceremonia de una noche en la que íbamos a ver llorar a las estrellas.

 

 

Montijo en punto. Un Zerpe

Montijo en punto. Un Zerpe

Manuel García Cienfuegos
Cronista Oficial de Montijo y Lobón
cienfuegos@cronicasdeunpueblo.com

En los bajos de la casa de Morilla, hoy Joyería Viuda de Domingo Pérez, al fondo, con una lente en aquellos ojos clínicos, a modo de microscopio, Domingo Pérez, maestro relojero, y sus hijos, auxiliados por una pinza, examinaban los relojes en la mesa de operaciones. Dos golpes, un soplo y listo. El reloj de nuevo en movimiento. “Era una mota de polvo”.
Mi primer reloj fue un “ZERPE”, marca de la casa; su origen está en el apellido Pérez a la inversa. Un reloj de alta precisión que cumplió el rito de medir la ceremonia que dicta el tiempo. Su tic-tac sigue y sigue marcando la hora exacta. Montijo en punto.

 

 

ORTAS, HERMANO MAYOR HONORARIO DE LA MISERICORDIA

ORTAS, HERMANO MAYOR HONORARIO DE LA MISERICORDIA

FRANCISCO RIVERO

Me encuentro en Málaga ciudad pasando, una vez más mis vacaciones de verano. Aprovecho que estoy aquí para investigar sobre el paisano actor Casimiro Ortas Rodríguez, quien en su esquela mortuoria, publicada en el diario ABC decía que era hermano mayor de la Cofradía de la Misericordia, cuyo nombre oficial es Real, Ilustre y Venerable Cofradía de Nuestro Padre Jesús de la Misericordia, Santísimo Cristo de Ánimas, Nuestra Señora del Gran Poder y San Juan de Dios y cuya sede canónica es la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen situada en el popular Barrio de El Perchel.

En la esquela de Ortas se decía que era hermano mayor de la cofradía. Puesto en contacto con la archivera de esta cofradía, Pilar Martínez, de profesión bibliotecaria, y viuda del que fuera archivero mayor de la misma, Manuel Molina, fallecido hace unos pocos años, me informó de dos datos importantes. La concesión del título de hermanamiento mayor honorario le fue concedido a Casimiro en 1934 y en concreto, de manera oficial por la cofradía en el año 1940, debido al triste paréntesis de la Guerra Civil Española.

Parece ser que la razón fue la donación de 960 pesetas a la cofradía, una importante cantidad para los años 30 del siglo pasado. Parece ser que además la esposa de Casimiro Ortas fue nombrada también camarera de la Cofradía.

El diario ABC del 13 de marzo de 1947, en su página 5, publicaba una fotografía en la que apenas se ver el carro mortuorio del artista, pero sí la Puerta de Alcalá. El día anterior el mismo periódico publicó el siguiente texto: El Sindicato Provincial del Espectáculo pone en conocimiento de los actores residentes en Madrid que hoy miércoles (12 de marzo de 1947) llegaran a esta capital, procedente de Barcelona, los restos mortales del que fue gran actor cómico Casimiro Ortas. Tanto los artistas como admiradores y amigos del finado artista que quieran rendirle el último tributo podrán hacerlo concurriendo a las doce de la mañana a la Plaza de la Independencia, frente a la Puerta del Retiro, de donde partirá el fúnebre cortejo El Sindicato Nacional del Espectáculo ha sufragado íntegramente los gastos de embalsamiento, traslado y entierro, ocasionados por el fallecimiento de dicho artista”.

La Virgen de Gran Poder es una imagen del siglo XVIII, que se ha restaurado profundamente en 1979 por Luis Álvarez-Duarte y en 2006 por el profesor Juan Luis Miñarro. Para más información sobre esta cofradía, picar este encale: Ntra. Sra. DEL GRAN PODER – Cofradía de la Misericordia

 

UN ZARCEÑO EN FILIPINAS

UN ZARCEÑO EN FILIPINAS

6 de agosto 2026
Emilio Arroyo Bermejo
CRONISTA OFICIAL DE ZARZA LA MAYOR

El pasado día 6 de mayo recibí un legado documental de la mano de Luis Miguel Calderita Chaparro, zarceño, hijo de la zarceña Luisa Chaparro Rodrigo (5 octubre 1927 – 5 diciembre 2013), amiga su madre de la mía, compañero maestro nacional de Escuela Pública, como a él le gusta llamarse, y aunque jubilado por edad y años de servicio, sigue en la profesión como Maestro Emérito en el «CEIP Prácticas» de Cáceres.

Este encuentro con el amigo Calderita Chaparro veníamos fraguándolo desde hace tiempo y fue ese día en el que, en el marco de una Institución Educativa como es un colegio, sede de la antigua Escuela de Magisterio «Rufino Blanco» (pedagogo) y que hoy conforma un complejo educativo formado por el Espacio Uex, el mencionado Colegio de Infantil y Primaria y la Guardería de la Uex, tuvimos esa cita y por ello creo que no podíamos encontrar otro lugar mejor para hacerlo, pues ambos, Luís antes y yo años después, pisamos esas aulas como estudiantes de magisterio, profesión que ambos desarrollamos hasta la llegada de nuestras jubilaciones.

El encuentro se presentaba apasionante, ni más ni menos que Luis me quería legar un fondo documental basado en sus investigaciones a lo largo de muchos años.

Aunque el legado ha sido extenso, en esta crónica me voy a centrar en el documento titulado «Don Mateo Sanz López. Cartas de un zarceño en la Guerra de Filipinas 1896-1898».

La primera noche que dediqué a este documento me apasionó, documento que ya en parte desgranó Luis junto a su hermano Vicente en una conferencia ofrecida en la Casa de Cultura de Zarza la Mayor el 20 de agosto de 2022.

A la mañana siguiente no pude por menos que volver a hablar con Luis para indicarle, que ya en mi mente revoloteaba escribir una crónica sobre lo vivido en la Guerra de Filipinas por Don Mateo Sanz López (1877-1898), tío bisabuelo materno de nuestro amigo Luís.

Un recopilatorio de 160 páginas en las que Luis aporta información del momento, cronología de los hechos, las cartas enviadas por don Mateo a su familia en Zarza y las cartas que su familia le envían a él, además de continuos árboles genealógicos para entender los vínculos familiares desde los padres de don Mateo, Leandro Pablo Sanz Martín y doña Atanasia López Gazapo hasta los descendientes actuales, hijos de José Ramón Chaparro Rodrigo y Flora Gutiérrez Gazapo, Luisa Chaparro Rodrigo y Vicente Calderita Estévez y por último, los hijos de Visitación Chaparro Rodrigo y Alfredo Lozano Casado.

Pero, previamente, situémonos en el momento.
La historia de Filipinas desde 1565 hasta 1898 se conoce como el período colonial español durante el cual las Islas Filipinas fueron gobernadas por el Virreinato de Nueva España y así durante más de 300 años Filipinas fue Española. En 1896 se produce un conflicto armado entre el gobierno metropolitano español y los insurrectos filipinos que dura hasta 1898, que terminó con el dominio español sobre el archipiélago y que sirvió como inicio de la guerra filipino-estadounidense.
Ya en junio de 1886, el ministro de la guerra en el Congreso establece para Filipinas la no desdeñable cifra de 17.656 hombres y en agosto del mismo año, se produce una sublevación y se decide concentrar las fuerzas por parte española en las plazas de Manila y Cavite.

Con esta situación, nuestro zarceño Mateo Sanz López, nacido el 22 de septiembre de 1877, quinto del 96, con 19 años, a finales de noviembre de 1896 sale destino a Madrid y el día 6 de diciembre de 1896 se presenta en el Regimiento de Infantería Covadonga, produciéndose el 11 de diciembre el sorteo de 97 soldados para Filipinas y Mateo es destinado a las Islas. El 15 de diciembre embarca en Barcelona, pasando todas las navidades a bordo del «Isla de Luzón», fondeando en la Bahía de Manila el 18 de enero de 1897.

En Zarza, Mateo, en la Plaza del Altozano, donde vivía, deja a su madre, a sus ocho hermanos y demás familia, pues su padre había muerto antes de incorporarse a filas.
El viaje de Mateo hasta Barcelona donde embarca rumbo a Filipinas, pasando previamente por Mérida y Madrid, el mes de navegación hasta arribar a Manila, todo el año 1987 y hasta su muerte el 9 de febrero de 1898, es el recorrido que Mateo nos ofrece a través de 10 cartas que nuestro protagonista envía a su familia y que Luis, con un excelente trabajo de investigación, me lega, cartas que seguro no fueron las únicas que envió a su familia a Zarza, muchas quedarían en el camino y por otra parte, tres cartas que los hermanos de Mateo, León en dos ocasiones, (enero y abril de 1898) y Luis (abril 1898) ya fallecido Mateo, envían a su madre, pues ambos no residen en Zarza, siendo los dos mayores que Mateo.
Díez cartas que dan fe del sentimiento vivido por Mateo, sus adversidades y el deseo de vuelta, que en la mayor parte de las cartas manifiesta de forma vehemente.

Desde Madrid, el 8 de diciembre de 1896 escribe la primera misiva y cuenta que la ropa de paisano se la ha entregado a Simón Carnacha y que se la enviarán a Zarza. Mateo cuenta que ha preguntado por otro Zarceño, Juan Temprano, que al parecer no lo volverá a ver puesto que le ha tocado para Cuba.
(Juan Temprano Gazapo fue padre del Teniente Coronel Claudio Temprano Domingo).

Madrid vuelve a ser el lugar de salida de la segunda carta. El 12 de diciembre de 1896 Mateo escribe a su hermano León para indicarle que en el sorteo ha sido destinado a Filipinas indicándole que también le ha escrito a su hermano Luis. En un párrafo de la misma Mateo trasmite: » no te apures que la suerte no es para el que la busca, es para el que la encuentra, yo voy bastante animado» y le pide que se lo diga a Don Emilio Gazapo Sánchez y que sea él el que se lo diga a su madre. Al final de la carta le indica que le diga a su madre que la ropa que llevó a Madrid se encuentra en una pensión de la calle Libertad, 7 de Madrid.

Más de un mes transcurre hasta recibir la tercera carta. Misiva procedente de Manila el 20 de enero de 1897. En ella Mateo relata las vivencias en Puerto Said, Colombo, Singapur y Manila y cuenta cómo viven. Indica que el día 24 saldrán a operaciones sin saber a dónde. Cuenta que lo pasó bien en Nochebuena, Año Nuevo y Reyes, pero «mejor lo hubiera pasado en su compañía o si hubiese estado en tierra». Indica que todo es caro menos el tabaco y le manda un cigarro para su cuñado Pepe (José Chaparro de Sande), marido de su hermana María. Al final de la carta les indica que posiblemente tarde en escribirles pues no tendrán tiempo si salen de operaciones.

Y así fue. La cuarta carta se escribe dos meses después, y lo hace desde Silang el 21 de marzo de 1897. En ella Mateo le indica a la familia que había recibido la primera carta en cuatro meses desde que salió de Mérida. Después de hablar de otros temas, Mateo expresa: » Pues esto se acabará pronto, pues ya no faltan que tomar que los otros pueblos…» y » todos los que se han tomado también se han quemado y los que se cojan se hará lo mismo».

Solo pasan 9 días y el 1 de abril de 1897, también desde Silang (Cavite) escribe la quinta carta. En ella Mateo cree vislumbrar el final y así escribe: » Pues ya faltan 5 pueblos que tomar nada más, pues el día 25 tomaron Imus y el puente Zapote, que son los más fuertes de esta isla y ya se puede decir que esto está acabado, porque los que faltan son pueblos pequeños y creemos que la Nochebuena la pasaremos en compañía de ustedes, que es mi mayor deseo y gusto».

La sexta carta Mateo la escribe un mes después, el mes de mayo de 1897, desde Tanauan. En esta ocasión aventura el pronto regreso y así expresa: » Pues esto ya se puede decir que está acabado todo, no queda más que partidas sueltas en el campo que son como partidas de ladrones, que estas siempre las hay, y pienso que pronto les daré un abrazo a todos, usted y mis hermanos». En la carta envía un nuevo cigarro para su primo Celedonio. En esta ocasión no le envía cigarro a Pepe, su cuñado, porque » no se lo mando porque si pongo dos en la carta se puede perder, ya en otra se lo mandaré».

El 4 de junio escribe la séptima carta, también desde Tanauan. Mateo le cuenta a la familia que ya habían tomado el último pueblo llamado Talisay, habiendo cogido a 2500 prisioneros y 696 mujeres y hombres que se entregaron. Y dice: » pero no sabemos cuándo embarcaremos para España, pues a mí los días se me hacen años». Cuenta que hacen muchos trabajos, hay poco que comer, y no reciben un céntimo, salvo lo que les entregaron cuando llegaron a Manila. Y sigue diciendo » lo único que deseo es llegar a esa con salud, que me parece que sí, porque ya está tomado todo lo que hay que tomar» y envía un cigarro para su tío Marcelo, hermano de su madre.

De Tanauan vuelve a salir la octava carta, concretamente el 24 de junio de 1897. Esta carta sigue los cánones normales de una misiva, pero al final indica Mateo que dentro de la misma va un cigarro puro del país para el cuñado Pepe y una fotografía de una nativa filipina de la que dice «es mi costurera e íntima amiga».

La novena carta la escribe el 6 de agosto de 1897 desde Lian. Mateo comunica a la familia que desde el 1 de agosto es cabo. Esta carta tiene una enternecedora despedida » y muchos besos…de este su hijo y hermano que desea verlos y abrazarlos por horas y momentos».

Mientras esto se produce, el 21 de septiembre de 1897 Mateo Sanz López cumple 20 años.

A partir de aquí se produce un parón (de casi cuatro meses) y no será hasta el 29 de noviembre de1897 cuando Mateo escribe la décima carta que le llega a la familia a Zarza la Mayor. Escrita desde Manila (cuando le quedan dos meses de vida, apreciándose cambios en los trazos caligráficos) y al principio de la misma dice: » yo quedo bueno, aunque no de todo, gracias a Dios». Cuenta haber estado en operaciones sin regresar a Manila, pasando dificultades, «no hay más que fieras e indios de la Montaña porque están como las fieras». Dice que era un desierto, no iba el correo, pasando calamidades que solo imagina el que las pasa. Les recuerda, » también le digo que si han cogido la carta en la que le decía que se podía casar León, porque así me llevaría a España, porque hay una Real Orden que todos los hijos de viuda se marchan a casa y por eso casándose León me podré ya marchar».
Y antes de los recuerdos pertinentes a la familia y despedida, Mateo dice: » Dentro de unos días que me ponga un poco más repuesto y me vuelva a retratar veremos como salgo» (Le quedaban a Mateo dos meses de vida).

De Mateo no se volvieron a recibir más cartas.

El 30 de enero de 1898, León Sanz López, hermano de Mateo, escribe desde Merida a su madre y le participa su boda (tan ansiada por Mateo) y le dice que desde el 1 de febrero comienzan a embarcar tropas para la península y regresará Mateo.

El 8 de abril de 1898, León Sanz López, hermano de Mateo, vuelve a escribir a su madre y hermanos para comunicarles la triste noticia de la muerte de Mateo, carta que se inicia de esta forma: «Querida madre, hermanos: Por mediación de mis jefes he sabido la desgracia que hoy nos abruma a todos…y que no hay más que tener fuerzas y resignación…por eso no quita el que lo lloremos como madre y hermanos que somos…».

Días después, desde Aldeanueva, Luis Sanz López, otro hermano de Mateo, escribe a su madre y hermanos expresándoles sus sentimientos por «la noticia tan desconsoladora y triste para todos» y continúa escribiendo » Madre tenga usted paciencia y sufrimiento…mire usted hacer por hermana Felisa que es la que por lo presente más necesita…».

Y así fue, un zarceño, don Mateo Sanz López, según partida de defunción, fallece el 9 de febrero de 1898 a consecuencia de un catarro gastro-intestinal y dado sepultura en el cementerio de Malate, provincia de Manila.

Las guerras y sus consecuencias dejaron en el camino a muchos conciudadanos. Mateo Sanz López es el ejemplo de otros zarceños, extremeños y españoles que dejaron a sus familias huérfanas, pues en las guerras no mueren los que la provocan, muere gente sencilla, trabajadora y humilde que solo piensa en sacar a su familia adelante.

Nuestro reconocimiento 128 años después a don Mateo Sanz López, zarceño que desde Filipinas siempre tuvo el anhelo de volver con su madre viuda y hermanos al Altozano.
Leer y escribir su historia me ha emocionado, me he puesto en su «pellejo», en situación, en sus adversidades en ese destierro obligado, impuesto, para al final entregar su vida y lo peor de todo, dejar sus restos mortales lejos de su casa, lejos, muy lejos de Zarza la Mayor.

Mi expreso agradecimiento a Don Luis Calderita Chaparro, sobrino bisnieto materno de nuestro protagonista don Mateo, por permitirme escribir, vivir y sentir está crónica, así como a los descendientes zarceños de don Mateo en las personas de los hermanos Chaparro-Gutiérrez (José María, Pedro, Josefa, Ramón y Simona), los hermanos Calderita -Chaparro (José Antonio, fallecido, Visitación, Vicente y Luis Miguel) y los hermanos Lozano-Chaparro ( María Visitación, Alfredo y Francisco Javier).
Mateo Sanz López, UN ZARCEÑO EN FILIPINAS, siempre en el recuerdo.

Escuché decir a Javier Cercas: «Un libro es una partitura, el lector es quien lo interpreta».
Os dejo la partitura, ahora vosotros interpretad esta historia, vividla y sentidla.

 

GABINO SÁNCHEZ GARCÍA, UN MAESTRO DE SU ÉPOCA

GABINO SÁNCHEZ GARCÍA, UN MAESTRO DE SU ÉPOCA

3 agosto de 2026
Emilio Arroyo Bermejo
CRONISTA OFICIAL DE VALDASTILLAS

El título de «Maestro Nacional de Primera Enseñanza» fue una titulación histórica en España comprendida en los planes de estudios entre 1950 y 1967. Un ejemplo en Valdastillas de esta titulación corresponde a don Gabino Sánchez García, hijo de la localidad y criado en Valdastillas, pues sus padres en la localidad vivieron y su familia paterna de Valdastillas procedía.
Su padre, de Valdastillas, Cornelio Francisco Sánchez García y su madre natal de Rebollar. Cornelio nació en Valdastillas el 13 de septiembre de 1890 y falleció en Valdastillas el 3 de noviembre de 1957. Por su parte, su esposa, Damiana García Vicente nació en Rebollar el 27 de septiembre de 1897 y falleció en Valdastillas el 20 de mayo de 1979. Cornelio y Damiana contraen matrimonio en Rebollar en 1918.
El matrimonio se afinca en la conocida Viñuela cuqueña y fruto del matrimonio nacen ocho hijos. Julio (1923-1927); María del Carmen (1924-2021), ama de casa, casada con el piornalego José Ramos Salgado; Miguel (1926-1977) casado con la valdastillense Elisa Rufo Bermejo y residentes en Valencia, trabajando Miguel primeramente en Bilbao y posteriormente en los astilleros «El Cano» en Manises, Valencia; Julio (1928-2005), maestro, casado con Ignacia Fernández Palacios, maestra, natural de San Sebastián; Marina ( 1931-1932); Fausto (1933-2004) de profesión militar, casado con Asunción Calle Bermejo, natural de Casas del Castañar; Marcos Antonio (1934), maestro, con ejercicio profesional durante tres años como maestro en Valdastillas y durante catorce años en la provincia del Sahara, además de otros destinos y actualmente con residencia en León y casado con Manolita del Pozo García, natural de La Losilla, ayuntamiento de Vegaquemada en la provincia de León.
Por último, nace nuestro protagonista, Gabino Sánchez García y lo hace en 1938, para fallecer en 1993 a la edad temprana de 55 años.
Todos los hijos de Cornelio y Damiana se criaron en Valdastillas hasta que les llegó la edad de volar y toman el camino hacia diferentes latitudes por sus profesiones y será Gabino, el pequeño, el que permanezca en Valdastillas los primeros años de ejercicio docente.
Pero volvamos a los padres de don Gabino.
Cornelio Francisco Sánchez García era hijo de Valeriano Sánchez Escudero y Benita García Barrios (quien poseía una buena colección de libros) y que además de Cornelio tuvieron seis hijos más, Generoso, Policarpo, Anacleto Eugenio Silos, Lorenzo Justiniano, Amador y Julia.
Cabe reseñar que Cornelio era hermano de Justiniano (Lorenzo Justiniano) Sánchez García (1889-1939), topógrafo y escritor de vocación, conocido por ser el autor del poema titulado «Al roble de la ermita del Santísimo Cristo de la Victoria».
Profesionalmente, Cornelio fue secretario del Ayuntamiento de Valdastillas y posteriormente de Piornal, período en el que continuó atendiendo la secretaría del consistorio cuqueño. Además, la familia poseía propiedades agrícolas en Las Pedrosas, Los Torneros, La Barrera Verano y la finca Vega Salobral, entre otras. Prueba de ello es que, en la constitución de los ayuntamientos de 1930, el ayuntamiento de Valdastillas se constituye con los cuatro mayores contribuyentes de la localidad entre los que se encontraba Cornelio y además, con los cuatro concejales más votados desde 1917 según el RD de 19 de febrero de 1930.
La esposa de Cornelio, Damiana, tuvo bastante con dedicarse a la crianza de sus hijos y sus labores, siendo una persona muy religiosa y entregada.
Y aquí llegamos al Maestro Nacional de Primera Enseñanza don Gabino Sánchez García.
Gabino nació el 3 de marzo de 1938, el menor de ocho hermanos. En la escuela de Valdastillas dio sus primeros pasos educativos para que, posteriormentez, en Piornal, siguiera su formación de la mano de la academia de los hermanos Cruz Sagredo, donde prepara por libre el bachiller y magisterio, obteniendo el título de Maestro de Primera Enseñanza con fecha 20 de julio de 1957 a la edad de 19 años, para posteriormente aprobar las oposiciones.
Su hoja de servicios docentes se extiende desde 1958 hasta 1993, año en que fallece. Su andadura como maestro comienza en Villar del Pedroso el curso 1958-1959, para posteriormente recalar en Mohedas de la Jara (Toledo) durante dos cursos, el 59-60 y 60-61. De 1961 a 1974 don Gabino ejerce como maestro en Valdastillas, para al finalizar este periodo trasladarse a Madrid y allí, durante varios cursos, ejerció en el CEIP «Isaac Peral» en Carabanchel, para al final ejercer en el CEIP «Hernando de Soto» en Aluche hasta 1993, año en el que falleció a la edad de 55 años sin haberse jubilado.
Es de reseñar un detalle muy curioso. El 2 de diciembre de 1964 cumplimentó la documentación para solicitar ser Maestro Nacional en el Servicio de Enseñanza de la provincia del Sáhara, documentación que no llegó a entregar.
En un documento que recoge la familia y actuando don Gabino de Director de las Escuelas de Valdastillas, certifica los exámenes de promoción de alumnos a fecha de 27 de junio de 1969, y que de tal certificación, obviando los resultados, quiero destacar que de primer a sexto curso se contabilizó a 28 alumnos.
Sus últimos años de ejerció profesional en Madrid los dedicó a la atención de alumnos con necesidades educativas especiales, centrándose en la discapacidad auditiva de la que era especialista.
En sus años de docencia en Valdastillas conoce a su futura mujer, María Luz Santiso Peón, de procedencia gallega, nacida el 24 de noviembre de 1940 en Agra, parroquia o pedanía de Golada en la provincia de Pontevedra. Gabino conoció a Mari Luz en Jaraíz de la Vera, pues el padre de Mari Luz era guardia civil en la capital verata y anteriormente en Villanueva de la Vera. Por esa época don Gabino se compró un seat 600 que bien le vino para acercarse a Jaraiz los domingos a visitar a su prometida. Cuando don Gabino conoce a Mari Luz, ella estudia Magisterio, profesión que pasado el tiempo ejerce de forma interina en Rebollar y en Valdastillas para que cuando se traslada la familia a Madrid, Mari Luz forma parte de la Cooperativa de Profesores «Lorca San Pablo», creando el «Colegio Fuenlabrada» que estaba formado por muchos maestros procedentes de La Vera.
Don Gabino y María Luz contraen matrimonio el 11 de agosto de 1969 en la iglesia de San Pedro, en Plasencia, pues los padres de Mari Luz allí vivían y el convite de la celebración se realiza en el Hotel Iberia sito en la Calle del Rey de la capital placentina.
Fruto del matrimonio, el 21 de enero de 1974, nace en Plasencia Guadalupe Sánchez Santiso, ingeniera de telecomunicaciones y en la actualidad trabaja en ERICSSON en el departamento de I+D. Guadalupe tiene dos hijos.
Pero la figura de nuestro homenajeado no solo se circunscribe a la docencia. Como persona formada, también ocupa responsabilidades en Valdastillas, tales como alcalde, altas responsabilidades en la Cooperativa del Campo «Santa Lucía» que atendía después de salir de la escuela, rodeado de libros de cuentas, pues siempre fue muy riguroso y celoso en la administración de los bienes comunes.
Valdastillas demostró agradecimiento hacia la figura de don Gabino. Así, el Ayuntamiento de Valdastillas en Sesión Plenaria del 16 de abril de 1993, siendo alcalde Constantino Serrano Sánchez, acordó dedicarle una calle en los términos que a continuación se exponen y que «ad literan» transcribo una parte:
«Por su calidad humana y por su grata personalidad y buen hacer profesional, este ayuntamiento por unanimidad acuerda:
Que la calle en toda su longitud donde se están ejecutando las viviendas de promoción pública de la Junta de Extremadura, que actualmente no tiene nombre, reciba el de C/ Gabino Sánchez García.
Este acuerdo se toma como muestra de agradecimiento de este ayuntamiento a la persona de don Gabino Sánchez García».

Pero no todo era trabajo y dedicación en la vida de don Gabino, también de niño encontró tiempo para el esparcimiento con sus amigos jugando en las calles, buscando nidos en los mechinales de la iglesia, corriendo por los huertos, acercándose a la garganta, y un poquito más mayor, disfrutando de su moto marca Lube, para desplazarse por el Valle y la Vera y ya casado, pasar buenos ratos con matrimonios amigos como Justo y Angelita, Fernando y Librada, Eusebio y Alicia y Manolo y Agustina, entre otros.
De carácter religioso, ayudó a muchos alumnos a conseguir becas y animó a los padres para que sus hijos estudiaran. Gabino era un apasionado de la historia y las matemáticas y creía que el aprendizaje debía producirse disfrutando.
El café y el cigarro siempre acompañó a Gabino y la aventura también formó parte de su vida. Así, junto a su hermano Marcos y otros amigos, en 1967, viajaron por Francia e Italia, de camping, con las consiguientes aventuras, con visitas, entre otros lugares, a Pompeya. En este momento a Lupe, su hija, le afloran las lágrimas, ella junto a su padre habían planificado volver a hacer ese viaje, pero la muerte de Gabino lo impidió. El 10 de abril de 1993, Sábado de Gloria, «Día de los Quintos» en Valdastillas, falleció en el Hospital de Plasencia y en el cementerio de Valdastillas reposan sus restos mortales.
Gabino Sánchez García dejó huella en Valdastillas. A Su hija Lupe, cuando me relata, se le vuelven a llenan los ojos de lágrimas y me dice: «Recuerdo a mi padre y desde que tengo hijos veo a Valdastillas desde otra perspectiva, quiero que mis hijos vivan Valdastillas y así tengan siempre en el recuerdo a su abuelo».
Y Lupe y sus hijos vuelven a Valdastillas cuando sus quehaceres cotidianos se lo permiten y desde la Viñuela recuerdan a sus abuelos Cornelio y Damiana, a sus tíos y a su padre y se sienten gratificados cuando en sus paseos por Valdastillas los vecinos les recuerdan los tiempos vividos por su padre como maestro y persona.
Don Gabino llevaba por bandera a Valdastillas, a Cáceres y a Extremadura y era un cuqueño en todos los sitios donde estaba. Valdastillas lo recuerda con respeto y agradecimiento por su entrega y dedicación en las distintas responsabilidades que ostentó en la localidad.
Siempre en el recuerdo don Gabino.

 

534 años del comienzo del primer viaje de Colón a las Indias (1492-2026)

534 años del comienzo del primer viaje de Colón a las Indias (1492-2026)

Manuel García Cienfuegos
Cronista Oficial de Montijo y Lobón
cienfuegos@cronicasdeunpueblo.com

 

Hoy, 3 de agosto, hace quinientos treinta y cuatro años que el almirante Cristóbal Colón partió de Palos de la Frontera (Huelva) con dos carabelas (La Niña y La Pinta) y una nave comandada por él (La Santa María). La tripulación contaba con 120 hombres. El convento franciscano de La Rábida fue testigo directo de uno de los hechos más determinantes de la Historia de la Humanidad, como fue el descubrimiento de América. Aquí fue a dar el almirante genovés cuando nadie le hacía caso sobre su ruta a Cipango (la actual Japón) El prior del monasterio, fray Juan Pérez, le escuchó e intercedió por él con la ayuda del cosmógrafo fray Antonio Marchena ante la Reina Isabel la Católica, de la que era confesor.

LOS HERMANOS PINZÓN
Navegantes que acompañaron a Colón. Fueron los frailes del Monasterio de La Rábida quienes les pusieron en contacto con Colón; fue la mediación de Pinzón la que le permitió reclutar la tripulación para su proyectado viaje a las Indias. Martín Alonso Pinzón se encargó del mando de una de las tres carabelas con las que se descubrió América, la Pinta, en la que llevaba de maestre a su hermano Francisco Martín Pinzón. Vicente Yáñez Pinzón también participó en aquel viaje, como capitán de otra carabela, la Niña (Colón mandaba la Santa María).
LA VIRGEN DE LOS MILAGROS

El Monasterio de La Rábida fue el lugar donde Colón preparó su viaje. En su visita merecen especial atención el claustro, de estilo mudéjar, y los jardines que rodean el edificio. Se trata de un lugar colombino por excelencia, algo rehecho tras el terremoto de Lisboa. Entre las paredes de este primitivo eremitorio, se custodia la imagen de Santa María de la Rábida o de Nuestra Señora de los Milagros, una preciosa imagen de la virgen, hecha en alabastro, ante la cual el mismo Cristóbal Colón rezó momentos antes de iniciar su particular cruzada. Imagen que fue coronada por el Papa Juan Pablo II en su viaje a España en junio de 1993.

EL PRIMER VIAJE DE COLÓN
No estuvo exento de peligros. La tripulación se amotinó. Tras días sin ver tierra firme la tripulación se desesperaba por la inquietante situación. Cristóbal Colón prometió que, si no avistaban tierra firme en tres días, volverían a España. Finalmente, el 12 de octubre de 1492 a las dos de la mañana, el marinero Rodrigo de Triana avistó tierra firme. Colón y su tripulación habían arribado a Gunahí, Así es como la denominaban los nativos a la actual Bahamas. El Almirante la bautizó con el nombre de San Salvador. Cristóbal Colón siguió viajando entre las islas del caribe y arribó también a la actual Cuba. Finalmente llegó a la actual Haití y República Dominica y la llamó La Española. Allí se creó un fuerte y el primer asentamiento español en América.

(Fotografías tomadas en mi visita al convento franciscano de Santa María de La Rábida (Palos de la Frontera, Huelva), en mayo de 2022).