La primera visita de la Patrona de Montijo al convento de las clarisas (año 2019)

La primera visita de la Patrona de Montijo al convento de las clarisas (año 2019)

Manuel García Cienfuegos
Cronista Oficial de Montijo y Lobón
cienfuegos@cronicasdeunpueblo.com

Artículo publicado en la Revista Guadalupe (núm. 865, julio-septiembre 2019), editada por el Real Monasterio, que escribí con ocasión de la primera visita, 28 y 29 de agosto, que hizo la imagen de Ntra. Señora de Barbaño al convento del Santo Cristo del Pasmo, religiosas clarisas franciscanas de Montijo.

 

UNAS VACACIONES DE TRABAJO EN TAIWÁN

UNAS VACACIONES DE TRABAJO EN TAIWÁN

FRANCISCO RIVERO

Hoy 27 de agosto de 2015 estaba de vacaciones y de trabajo “muy cerquita” de España, concretamente en la isla china de Taiwán, a la que fui invitado por la oficina de turismo que esta isla tiene en Francfort del Meno. Como no quería ir solo a un viaje tan largo invité a mi amigo y compañero Diego Caballos, excelente profesional de la fotografía periodística, al servicio de la agencia Efe durante décadas, hoy ya retirado del periodismo gráfico activo como un servidor del periodismo informativo.

Por esta zona del mundo, sólo he estado en cuatro sitios: La isla de Hainan, en el golfo de Tonkin, junto a Vietnam, de la que realicé, en 1997, un estudio turístico, que aún no ha sido publicado, pero sí fue entregado a las autoridades turísticas del territorio; Hong Kong cuando todavía era inglés y Macao, posteriormente, ya cedido a China por Portugal y hoy es el lugar del mundo donde más se juega, superando en movimiento económico a Las Vegas. En Taiwán tuve una excelente guía turística, Helena Hsieh, que habla un buen español por haber vivido en Paraguay. En cierta ocasión vino a España y tuve el gusto de saludarla personalmente.

Durante el viaje a Taiwán, conocida por los portugueses como Isla Formosa (isla Hermosa), al principio del siglo XVI. Los españoles estuvimos también allí, en la parte norte de la isla y construimos un fuerte, el Castillo de Santo Domingo, una histórica fortaleza de ladrillos rojos, levantada en 1628 y cuya primera bandera que aparece es la actual española, después viene la holandesa, pues los neerlandeses nos la arrebataron en 1642. incluso sirvió’ como lugar del consulado británico.

Recorrí la capital y su famoso edificio Taipei 101, que, desde 2004 hasta 2009, fue el bloque más alto del mundo y los famosos mercados nocturnos de comida. También estuve en el magnífico monumento donde esté enterrado el general Chiang Kai-shek, que iban a ver chinos procedentes de la China comunista. Hubo un singular desfile de soldados taiwaneses, ofreciéndoles sus respetos, mientras había un absoluto silencio.

También paseé por la parte central de la isla y hasta el Lago del Sol y la Luna, un interesante y atractivo destino turístico de Taiwán, donde vive una tribu autóctona del lugar: los Thao. Con ellos disfruté un día comiendo su propia comida y viéndoles bailar sus danzas autóctonas. En el centro del lago está la pequeñísima isla de Lalu, sagrada para los thao.

Para saber más:

El viaje de la vida: Recuerdos de un viaje por Taiwán

ZARZA DESPIDE Y DUERME

ZARZA DESPIDE Y DUERME

27 agosto 2026
Emilio Arroyo Bermejo
CRONISTA OFICIAL DE ZARZA LA MAYOR

Ver amanecer en Zarza el día 27 de agosto es sinónimo de silencio, quietud que embarga a un pueblo tras el ajetreo de unos días de ferias, porque yo la sigo llamando la «Feria de San Bartolomé».
Y es sinónimo de despedida, de cierre de ventanas, de mirar por última vez tu casa, la casa de tus padres o tus abuelos, de maleteros abiertos sin no antes despedir a los tuyos, los que están y los que gozan del sueño eterno y de despedirse de la Madre, la Madre de Sequeros a la que los zarceños vamos cuando llegamos y cuando nos vamos.
Los coches comienzan a dejar huecos en las calles, las viandas del pueblo abren paso en los repletos maleteros, las lágrimas afloran cuando rebasas el Puente de los Dos Arroyos, la Huerta de los Sillones, la fábrica o el Pilar, pero siempre queda el recuerdo, ese recuerdo que te aferra a la tierra, a tus raíces, a tu ser, a tu gente, en definitiva, a lo nuestro.
Y Volverán, volveremos como en la rima LIII dice Gustavo Adolfo Bécquer, aunque en este caso, no hay ruptura, el amor es correspondido:
«Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán».

Buen viaje, zarceño, marchas de Zarza, pero te llevas el recuerdo.

 

Horno Tejero. Un mar de agua dulce

Horno Tejero. Un mar de agua dulce

Manuel García Cienfuegos
Cronista Oficial de Montijo y Lobón
cienfuegos@cronicasdeunpueblo.com

 

Desde las llanuras de las Vegas Bajas del Guadiana he viajado buscando lomas y cerros, besanas y barbechos. Olivares, viñedos, encinas y alcornocales. Observo y retengo estos nombres: Castillejo, Coscoja, Buenavista, Tiendas, Garbancillo, Utrera, Hoyones, Morales, Dehesilla y las Llanas. Cortijos blancos entre palmeras donde revolotean y juegan los pájaros. Otros caídos, en ruinas.
Desde La Nava de Santiago a Cordobilla de Lácara la tierra se puebla de olivares, circundada por las aguas de los arroyos del Corcho y del Lugar. Hay miles y miles de olivos. Pasando Cordobilla de Lácara, almacenan un mar de aguas dulces los pantanos Boquerón y Horno Tejero, que abastecen a la comarca de Lácara. Pero antes de llegar a Carmonita se va hacia el Rincón de Ballesteros.
Tierras surcadas por frondosos alcornoques y hermosas encinas donde faenan los animales. De las que nuestro paisano, que en el cercano Casas de don Antonio nació y duerme, Pedro de Lorenzo, periodista, escritor y académico, sintiera el aroma del sosiego en un paseo por la dehesa a solas con el atardecer.

 

 

UNA ARQUITECTURA «ECOLÓGICA» EN VALDASTILLAS

UNA ARQUITECTURA «ECOLÓGICA» EN VALDASTILLAS

25 de agosto de 2026
Emilio Arroyo Bermejo
CRONISTA OFICIAL DE VALDASTILLAS

Asentada la localidad jerteña de Valdastillas a media ladera en las estribaciones de la Sierra de Tormantos, más próxima a la hondonada del río Jerte que a las cumbres de la sierra, su arquitectura tradicional ha estado determinada por las características climáticas del lugar, los materiales del entorno y por el buen hacer de cuqueños, que a base de estructuras arquitectónicas basadas en el entramado, construían sus edificaciones, unas con uso habitacional y otras con finalidad agroganadera.
Ubicado Valdastillas en una zona con contrastes a nivel térmico y pluviométrico, hace que sus construcciones se adecuen a esos parámetros para conseguir unas condiciones óptimas de habitabilidad humana y animal.
Para ello se recurría a materiales autóctonos, los que la madre naturaleza ofrecía para luego «moldear» la mano del cuqueño.
Así, para conseguir esa estructura arquitectónica del entramado se recurría a la calidad maderera del lugar, prestancia que ofrecía el castaño y el roble y que ensamblada con el adobe, en sus diferentes representaciones cromáticas, conseguían un maridaje digno de ser observado y valorado en la actualidad y que poco a poco, si no se actúa, irá desapareciendo, pues son cada vez menos las representaciones de este tipo que vamos teniendo al alcance de nuestra vista.


Unido al entramado, reservado para los pisos altos, la mampostería, más que el sillar, se utilizaba para las plantas bajas con el fin de mitigar la humedad. El uso del sillar se circunscribe a esquinas y vanos en jambas y dinteles, sin más uso que en alguna casa más solariegas y en la construcción del templo parroquial de Santa María de Gracia y en su torre exterior.


Las sierras valdastillenses ofrecían una madera de gran calidad, excelencia que brindaba tanto el roble como el castaño, a pesar de las crisis del castañar por la enfermedad de la tinta en el XVIII (aspecto que ya he tratado en otra crónica), convirtiéndose en suprema la madera procedente de los castaños regoldos tal y como aseveró el racionero de la Catedral de Plasencia, Merino de Vargas, el que defendía que eran las mejores maderas para la construcción «las vigas no se hallan mejores de otras maderas (…) porque nunca cimbran ni tronchan» como bien recogió el reconocido etnógrafo Fernando Flores del Manzano en sus obras.


Luis Pablo Merino de Vargas documentó las plagas de castañares y el avance de la plaga iniciada en 1726 y su expansión por la comarca y la ribera del Jerte y a su vez, sus escritos se centraron en los fuertes daños económicos que la tinta produjo en la región.
Siguiendo con los materiales al uso para la constitución del entramado, los armazones de roble o castaño se rellenaban con adobes compuestos de barro y paja que se fabricaban con moldes o «mencales» para dar forma y luego ponerlos al sol a secar, destacando en Valdastillas buenos obradores de los mismos.
Esta arquitectura «ecológica», aferrada al terruño, supuso y debería suponer una de las señas de identidad de Valdastillas, una personalidad que todavía se puede encontrar paseando por las vericuetas y empinadas calles cuqueñas del barrio antiguo de la localidad antes de adentrarse en el ensanche urbanístico.

Bonita estampa la que ofrecen estas construcciones cuqueñas que aderezadas por las solanas, arropadas por sus bellos tejaroces y aliñadas por la curvada teja árabe, confieren, al lugar, la posibilidad de transportarnos a un pasado, que si no se remedia, puede caer en el olvido visual y reservarse exclusivamente al recuerdo.
Valdastillas, una arquitectura ecológica y vernácula.