Manuel García Cienfuegos Cronista Oficial de Montijo y Lobón cienfuegos@cronicasdeunpueblo.com
El chantaje más surrealista de la Extremadura de 1909. Un día como hoy, 13 de julio, El Noticiero Extremeño publicaba una crónica de sucesos que hoy en día se volvería completamente viral. El protagonista de la historia es don Pedro Fernández Casado, un vecino de Torremayor que recibió una carta anónima muy poco sutil: o se presentaba en el camino de Arroyo de San Serván con 2.000 duros, o le quitaban la vida.
Pero don Pedro no se amedrentó. Al día siguiente, los extorsionadores esperaban pacientemente sus “2.000 chulés” (como llamaban al dinero en la época). ¿Y qué recibieron en su lugar? ¡Dos guardias civiles! Con muchísima guasa, el redactor de la época explicaba que llegaron dos agentes «por valor de 1.000 duros cada uno» para completar la cantidad pedida.
Al ver que la “mercancía” no era exactamente lo que esperaban, los agentes se los llevaron detenidos para que pudieran poner una queja oficial desde la cárcel por la “informalidad” de Don Pedro. El consejo del periodista: “Les aconsejamos abandonen su negocio, pues está visto que no se le saca a nadie un cuarto ni con amenazas de muerte”. (Tomado de la Real Sociedad Económica Extremeña de Amigos del Pais de Badajoz).
Francisco Rivero, Cronista oficial de Las Brozas (Cáceres)
Mi amigo el ingeniero de minas Francisco Fluxá, compañero en la asociación Amigos de la Boina, me indica que posee en su casa una guía turística de carreteras del año 1932. El Club Amigos de la Boina fue fundado por el periodista Alfredo Amestoy y reivindica el uso de la boina como símbolo de sentido común, sensatez y tradición. Se reúne cada mes en un almuerzo de amistad y compañerismo en Madrid.
Francisco heredó esta guía de su padre y la utilizó durante sus viajes a Alcántara pues nada más terminar la carrera se puso a trabajar en las obras del embalse que se construida en el río Tajo. Su función era consolidar el terreno de cimentación de la presa el desvío del río para arrancar esa cimentación y la programación general de la gran obra, entre otras actividades.
Le pido si me puede enseñar el libro y en la última reunión – almuerzo antes de las vacaciones de verano, a la que faltó por muerte súbita el que fuera el secretario general del Ayuntamiento de Madrid, Federico López de la Riva, fallecido por un infarto de miocardio, y al que todos los boineros recordamos con emoción. Francisco me trajo la singular e histórica guía de carreteras de España y Portugal y le hice unas fotografías para ver el recorrido desde Cáceres a Alcántara por Arroyo del Puerco y Brozas.
La vemos a continuación, incluidos sus errores:
La ficha de Brozas dice lo siguiente: Estación de tren Arroyo Malpartida, a 32 kilómetros. Por carretera esta comunicada desde Malparida de Caceres a Alcántara y a la estación de Herreruela. En cuanto a turismo destaca la Iglesia de Santa María (y con errores destacan las ruinas del convento de San Benito e iglesia de Santa María de Almodóvar). Además, informa de la casa de huéspedes “El Comercio”, Dr. Fernández Benito número 11, con 7 habitaciones, y precios de 1 peseta el desayuno; almuerzo, 2,50 y cena, 3,50 pesetas. Pensión completa 10 pesetas. Hay dos garajes el de Manuel Sánchez y el de Marcelino Santano.
La ficha de Alcántara: Está a 65 kilómetros de Cáceres y 74 de Castelo Branco, en Portugal. Los monumentos más importantes son: el puente romano sobre el Tajo, la casa e iglesia de los caballeros de Alcántara, antiguas murallas y la iglesia gótica de Santa María. La fonda del pueblo era la de la viuda de Hilario Condin, en la calle Soledad, número 40, de 14 habitaciones, El desayuno, 1 peseta; el almuerzo, 4,50 y la cena, 3,50 pesetas.
Francisco Rivero Cronista oficial Las Brozas y el Hinojal
Como muchos saben soy periodista, mi profesión desde que sacara mi licenciatura en Ciencias de la Información en junio de 1976, en la primera promoción de periodistas universitarios de España, por la Universidad Complutense de Madrid. Desde entonces no he dejado de trabajar en esta fascinante profesión.
Y ahora, ya retirado laboralmente, no dejo de trabajar en periodismo, tanto desde la perspectiva muy local, como desde la universal, tras haber visitado por mi otra actividad profesional, el turismo, unos 50 países. Tal es el caso de esta crónica en la que investigo en fuentes informativas antiguas, como es el periódico “El Pensamiento de la nación”, publicación, en principio semanal, y después quincenal, fundada en 1844 por el ilustre escritor y sacerdote Jaime Balmes, que llegó a ser elegido académico de la Real Academia Española. Era él quien prácticamente lo redactaba casi todo. El pensamiento era un periódico católico “Desde sus páginas, Balmes se plantea aspectos como el valor de la prensa en la sociedad de su época y la representatividad de las Cortes o del mundo político. Para él, la España real (el orden social) no es la oficial que se refleja en los medios (el orden político).
En el periódico del 12 de agosto de 1846 se informa del distrito electoral para el nombramiento de diputados a las Cortes de España que le corresponde a nuestro pueblo. Es el tercer distrito de la provincia de Cáceres y contaba con 35.032 habitantes. La capital del distrito era la ciudad de Coria.
Este distrito tenía 29 pueblos, destacando entre ellos por sus habitantes Montehermoso, con 8.328 almas (hoy 5.552); Ceclavin, 5.152 (hoy 1.769); Torrejoncillo, 4.988 (hoy 2.743); Zarza la Mayor, 2.512 (hoy 1.096); Cañaveral, 1.684 (hoy 995); Arco, 176 (hoy pertenece a Cañaveral).
Y de los Cuatro Lugares: Talaván, 1.416 (hoy 775); Monroy, 672 (hoy 909); Santiago del Campo, 566 (hoy 250) y nuestro pueblo Hinojal, 648 (hoy 391).
Manuel García Cienfuegos Cronista Oficial de Montijo y Lobón cienfuegos@cronicasdeunpueblo.com
En Tornavacas me pregunto ¿acaba aquí o principia Extremadura? Tierras solemnes donde se desliza el gozoso Xerete (Jerte, aguas cristalinas, valle angosto). Aquí se escuchaban las esquilas del ganado en tiempos de trashumancia. En Tornavacas, todos los días, al caer la tarde, los toques de ánimas rezan a vivos y difuntos. En esta villa, el 11 de noviembre de 1556, descansó Carlos V camino de su retiro hacia Yuste, en la casa de Ivan Méndez Dávila, criado de Su Magestad, que así reza labrado en el dintel pétreo, en la calle Real de Abajo.
Caminos de piedra. Caminos antiguos de esta hermosa tierra. Caminos de aguas pletóricas que saltan y corren. Alegres fábricas de espumas. Gargantas que bailan al son del agua. Fría agua. Pura sierra a un lado y otro. Umbría y solana. El río es el Génesis, origen, principio y ser de todo. Llego a Jerte y luego a Cabezuela, cabeza del Valle, con su puente para pasar el río que la cruza y su aljama judía. Y Navaconcejo. Hay calles empinadas entre portales. Balcones donde cruje la madera envejecida. Soleados, exhibiendo macetas y tiestos con geranios.
Avanzo siguiendo el Jerte. Lo dejo y subo. Corro hacía él, al más alto de Extremadura: Piornal, mirador del paisaje ¡Que paisaje! Duermen en paz los cerezos, hay miles y miles de ellos que se despiertan con la sangre de la primavera. En la plaza de Piornal resucita el sonido del tambor de Jarramplas y la copla “A los veinte de enero, cuando más hiela, sale un capitán fuerte a poner bandera”. Cerezos, castaños, robledales, olivares, matorrales y pastizales.
Bajo y cruzo el río hasta el Mirador de la Memoria, a poco para llegar a El Torno. Todo es silencio. Sobrecoge el olvido y la desmemoria. Cuatro figuras humanas, una mujer, un anciano y dos hombres jóvenes, hechas por Francisco Cedenilla, lo dicen todo: “En estas sierras el olvido está lleno de memoria”. El monumento está entre olivos, símbolo de la paz. No a la guerra. Sí a la paz, siempre la paz.
Voy a las aguas del balneario del Jerte, en sentido contrario a Valdastillas, donde su uso cobra otra dimensión. Aguas sulfurosas, benefactoras para las dolencias musculares, afecciones de la piel y la fatiga respiratoria. En el valle del Jerte arquitectura, piedra, gargantas, agua, pueblos, paisaje, paisanaje, descanso y compañía han roto los quehaceres de los días cotidianos.
El valle acaba. Saludan los chopos y olmos llegando a Plasencia, su capital, entre Cáceres y Salamanca. La ciudad que agrada a Dios y a los hombres (ut placeat Deo et hominibus) En Salamanca el Tormes. En Plasencia el Jerte. En ambas dos catedrales, la vieja y la nueva. En la Vía de la Plata los caminos van a Cáceres, a la romana Emérita y luego las Vegas Bajas del Guadiana. Grande, muy grande nuestra antigua, hermosa y sabia tierra, Extremadura.
Manuel García Cienfuegos Cronista Oficial de Montijo y Lobón cienfuegos@cronicasdeunpueblo.com
Mientras la memoria esté conmigo y me dure, felizmente seguiré escribiendo memoria. Allí, en el medio de la plazuela, tres quioscos desafiaban la dureza de los días y sus quehaceres. Prensa, novelas, cuentos, chucherías, pipas, garbanzos tostados, chicles, y hasta ‘bisontes sueltos’ que debían ser atados ante el susto que producían los mixtos que estallaban sin piedad. Vázquez en el medio, y en los costeros María de la O y Candidito. Aquella trilogía fue gloria bendita, pura estética, arte y temple de cómo había, debía y tenía que pararse el tiempo.
El quiosco me trae el olor a las aventuras de Roberto Alcázar y Pedrín, Hazañas Bélicas, El Jabato con Taurus, Claudia y Fideo de Mileto, Pulgarcito, Mortadelo y Filemón, y Josechu, un fortachón vasco que salía en las páginas del TBO. Aunque ninguno de ellos igualó al entusiasmo que me producía las aventuras de El Capitán Trueno, junto a Crispín, Goliat y Sigrid, su novia y Reina de Thule, quienes en sus aventuras luchaban por el débil, defendiendo la justicia y liberando a los oprimidos que ahora bullen y borbotean en el puchero de mis nostalgias.
(Quiosco de prensa de Fernando Vázquez en la hoy plaza de la Constitución. Al fondo el rótulo del almacén “piensos compuestos” de Santiago Cabezas, en el que, en algunos años, en la feria, se instalaba la caseta benéfica “El Túnel”). (Foto VISAM)
Juan Pedro Recio Cuesta Cronista oficial de Tornavacas
En esta primera entrega de la sección «Historias de la cereza en el Jerte», viajamos a los años posteriores a la finalización de la Guerra Civil. Aunque en muchos pueblos del valle la cereza aún no era, ni mucho menos, la actividad económica principal en la década de 1940, a principios de la mismala recolección de este fruto sí que ya era una actividad representativa en municipios como Cabezuela del Valle o Navaconcejo.
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