El fotoperiodismo de Visam

El fotoperiodismo de Visam

El 10 agosto de 1953 se produjo un incendio en la Finca de La Vara (Valdelacalzada). Allí estuvo la cámara del fotógrafo Vicente Sánchez Melara, Visam, para dejar testimonio de ello. Fue publicado en la portada del Diario HOY del 13/agosto/1953. En el pie de foto se lee: “Aspectos que ofrecían las mieses incendiadas durante el siniestro ocurrido en la finca La Vara donde se calculan que ardieron 300.000 kilos de trigo”.
Vicente Sánchez Melara, Visam, fue uno de los primeros en ejercer el ‘fotoperiodismo’ en la comarca de las Vegas Bajas. Sus crónicas fotográficas sobre las visitas de Franco y el entonces Príncipe Juan Carlos, a la fábrica del industrial emeritense Felipe Corchero, junto con el incendio en la fábrica de harinas de Puebla de la Calzada, así lo confirman. La cámara de Visam captó acontecimientos sociales, festivos, deportivos, culturales y religiosos, además del paisaje y paisanaje de nuestros pueblos

Manuel García Cienfuegos
Cronista Oficial de Montijo y Lobón
cienfuegos@cronicasdeunpueblo.com

Montijo. Claustros del convento de las clarisas

Montijo. Claustros del convento de las clarisas

Manuel García Cienfuegos
Cronista Oficial de Montijo y Lobón
cienfuegos@cronicasdeunpueblo.com

Hoy dirijo la mirada hacia los llamados claustros chico y de la cisterna, labrados en el último tercio del siglo XVII, del convento del Santo Cristo del Pasmo, de las hermanas pobres de Santa Clara. Convento erigido el 7/octubre/1704, procedente de un beaterio bajo el carisma de la tercera orden de San Francisco, primero en la calle de Badajoz y con posterioridad en la calle de Santa Ana, antigua del Miradero, por legado de la beata Marina Sánchez.
La cámara del fotógrafo Visam muestra, a mediados de los años ciencuenta del pasado siglo, la serenidad y paz de este oasis de espiritualidad en Montijo.

 

EL BAR BRASIL DE JOSÉ EL PORTUGUÉS

EL BAR BRASIL DE JOSÉ EL PORTUGUÉS

24 de septiembre de 2026
Emilio Arroyo Bermejo
CRONISTA OFICIAL DE ZARZA LA MAYOR

María Bustamante de Alba emigró a Brasil y en una pensión conoció a José del Carmen Rolón. José le llevaba 20 años de diferencia a María, padres de nuestro José del Carmen Bustamante, el propietario del bar Brasil, “José el Portugués”, en la calle Abajo, número 46, siempre fue el 46. Los padres de José el Portugués, tuvieron 12 hijos, cuatro nacieron en Brasil y ocho nacieron en Zarza.
José del Carmen Bustamante “José el Portugués” (20 de octubre de 1920 – 12 de mayo de 1992) nace en Sao Paulo, Brasil y fue bautizado en la Iglesia de Santa María de esa capital. Permaneció en Brasil hasta los cuatro años regresando a España, primero en barco hasta Lisboa, para luego llegar a Zarza en 1924 en un carro. Cuando llegaron a Zarza vivieron en la calle Concejo donde murió el padre de José.
Posteriormente marchan a Barcelona, pero ya María, la madre de José, lo hace viuda. Cuando marchan a Barcelona, José el Portugués ya se había casado con Luisa Bustamante Medina, zarceña (16 de junio de 1921-21 de noviembre de 2012), habiendo nacido ya la hija mayor del matrimonio, Victoria. El matrimonio de José y Luisa da seis hijos: Victoria (1944), Pablo (1946), José (1949), María (1950), Juan Fernando (1953) e Inés (1961).
El abuelo Epifanio, padre de Luisa, alquiló la casa de la calle Abajo 46 y allí nacieron sus hijas Luisa (a la postre mujer de José el Portugués), Epifania y Julia. Posteriormente se hacen en propiedad con la casa Luisa (hija de Epifanio y Luisa) y José y allí es donde, en el año 1968, ponen el Bar Brasil.
José el Portugués era albañil y entre otras obras trabajó en las edificaciones del cine, el comercio de los Muchachos en la Puentita, el comercio de Pedro Gazapo y en un sinfín de obras por Zarza. Al llegar de trabajar llevaba el bar con la excelente ayuda de su hija María que lo dirigió durante aproximadamente cinco años. José sufrió un accidente laboral en la misma calle Abajo, al caerle encima un tejado y que en palabras de su hija María dice “lo sacaron más vivo que muerto”.
El Bar Brasil se nutrió en cuanto a mobiliario (cafetera, neveras, mesas y otros enseres del bar) por el traspaso del bar que el señor Jacinto Caro Mogena tenía más arriba en la calle, haciendo esquina en la otra acera y que tras el traspaso el señor Jacinto, el espacio del bar, lo dedicó a tienda y ferretería.
El bar de José el Portugués tenía la barra situada al entrar a mano izquierda y disponía de un salón con mesas. A María, sus padres, le regalaron un tocadiscos que colocó en el bar y así los clientes disfrutaban escuchando a Antonio Molina, Farina, Manolo Escobar, los Chichos y Karina, entre otros. Las tardes de fútbol y toros el bar Brasil se constituía como un lugar idóneo para agitar la voz con ¡olés! y ¡goooool! tomando el chato, la cerveza y el aperitivo. En el buen tiempo, al estar puertas y ventanas abiertas, se percibían desde la calle los sonidos de las retransmisiones a los que los niños se acercaban sin traspasar la puerta.
Era muy común en la feria comprar y guisar un “burranquillo” que el primer día de San Bartolomé los clientes daban buena cuenta de él, además de los muchos portugueses que venían a Zarza y preguntaban ¿dónde está el bar Brasil?. La cocina del Brasil era excelente, se ofrecían raciones e incluso algunos clientes las encargaban para casa.
En septiembre de 1973 María, la hija de José el Portugués y Luisa, se marcha a Barcelona, pero el bar Brasil sigue abierto, lo atiende José con la ayuda de un joven zarceño, hasta que en 1978 José cae enfermo, María se lo lleva a Barcelona y esto supone el cierre definitivo a una leyenda, a un lugar de encuentro en la calle Abajo, bar aliñado con buenos chatos, buena conversación, acordes de la época y gastronomía exquisita para sus clientes de la mano de los Del Carmen-Bustamante, el bar Brasil de José el Portugués. Los ¡olés! y ¡gooool! se acaban, el silencio se adueña, pero el recuerdo permanece.
Otro recuerdo más de nuestro reciente pasado zarceño.

 

Lobón inaugura un mural cermico en el Paraje de la Fuente

Lobón inaugura un mural cermico en el Paraje de la Fuente

Manuel García Cienfuegos
Cronista Oficial de Montijo y Lobón
cienfuegos@cronicasdeunpueblo.com

El mural es un homenaje a las mujeres que, durante años, con esfuerzo y sacrificio, desempeñaron labores y oficios en un lugar tan querido por el vecindario de la localidad. Mujeres que cargaron agua, que lavaron, que cuidaron, que trabajaron incansablemente para sacar adelante a sus familias. El Gobierno Municipal por todo ello les ha dedicado el mural, junto con los que fueron aguadores. Agradecen a Fefi Rodríguez y Mari Carmen Álvarez por el trabajo del desarrollo de las láminas, y a Eloísa Sández por sus aportaciones e ideas que se plasman en el mural.
En el verano de 2025, el alcalde, Roberto Romero, me solicitó en calidad de Cronista Oficial de Lobón un informe sobre la conveniencia de instalar el mural en el llamado Paraje de la Fuente, que ahora transcribo.

RESTOS ROMANOS Y CONVENTO FRANCISCANO
El Paraje de la Fuente natural de María Cristina es una hondonada, pequeño valle en el que afloran varios manantiales alimentados por torrenteras, situada al mediodía de la población, en medio de algunos restos arqueológicos que testifican la presencia romana.
Las crónicas santiaguistas cuentan que en el lugar hubo una capilla que tuvo adosada un hospital bajo la advocación al señor Santiago, fundado por la voluntad del comendador santiaguista Diego de Alvarado, ordenando ser enterrado en ella y su mujer.
Varias son las fuentes bibliográficas que también confirman la presencia de la capilla y hospital, entre otros, Moreno de Vargas, Reyes Ortiz de Tovar, Pascual Madoz, Aurora Ruiz Mateos, Navarro del Castillo y Rodríguez Mateos. Edificios que deben su fundación al comendador Diego de Alvarado, siendo su nieto, del mismo nombre, el que lo cedió el 8 de abril de 1562, con una huerta, para que allí se levantara el cenobio franciscano. El mismo año de la donación comenzó su fábrica, consignando la condesa mil ducados.
La primera comunidad de franciscanos observantes llegó a Lobón en 1564. El convento fue colegio de Artes. Entre sus moradores distinguidos figuran, fray Baltasar Pacheco y fray Juan Mateo Reyes Ortiz de Tovar, autor de la obra del siglo XVIII: “Partidos triunfantes de la Beturia Túrdula” de interés para la historiografía extremeña.
El convento de Santiago acusó las secuelas de las tropas francesas y la borrasca de la Desamortización y Exclaustración. Debido ello los franciscanos dejaron en 1835 su casa de Lobón, en la que vivieron y propagaron el carisma de San Francisco de Asís, doscientos setenta y un años. Desde 2016 el equipo de gobierno del Ayuntamiento apostó por la recuperación y puesta en valor de sus ruinas, mediante Escuelas-Taller dirigidas por los arqueólogos José Ángel Salgado Carmona y María Teresa Carrasco Gutiérrez. Las Escuelas Taller ha sido un proyecto de arqueología y restauración del patrimonio histórico y natural, contando con la financiación de la Junta de Extremadura, Consejería de Educación y Empleo, Servicio Extremeño Público de Empleo y Ayuntamiento de Lobón. Junto a ello la ayuda de los Fondos Europeos (EDUSI).

FUENTE DE MARÍA CRISTINA
La fuente ha servido como fuente pública para la población de Lobón. Debido a su orografía, doscientos cincuenta y ocho metros de altitud, situado en lo alto de unos montes cortados, a modo de atalaya, por los que se asoma al río Guadiana y divisando una amplia comarca cruzada por las aguas de éste, resulta uno de los enclaves estratégicos más destacados de la zona. La altitud dificultaba al vecindario la apertura de pozos en sus viviendas, de ahí el papel que a lo largo de la historia jugó esta fuente pública.
La fuente es referenciada a lo largo de los siglos en la documentación municipal, especialmente en las Normas de Buen Gobierno, fijando la prohibición de lavar en ella, pasar las caballerías y arrimarlas a la fuente, pues su destino siempre fue para el consumo humano.
El 14 de diciembre de 1929, desde el Ayuntamiento se daba cuenta de los trabajos de reparación que se estaban haciendo en la Fuente Pública, acordándose nombrarla Fuente de María Cristina, reina regente y madre del rey Alfonso XIII.
El 19 de abril de 1931 (II República) la fuente pasa a llamarse “Fuente Pública” por acuerdo del Consistorio. El gobierno municipal desde la Junta Gestora constituida el 13 de agosto de 1936, volvió a nominarla «Fuente de María Cristina” hasta nuestros días.
La Corporación Municipal ha propiciado gracias a varios Talleres ocupacionales restauraciones en la fuente y su paraje, convirtiendo su área en merendero con mesas, bancos y barbacoas, todo realizado en mampostería. Junto con servicios, senderos hormigonados peatonales y zonas verdes.
En el Paraje natural de la Fuente de María Cristina tiene lugar al mediodía del Viernes Santo, todos los años, la crucifixión y muerte de Cristo, dentro de la Pasión Viviente de Lobón, que este año ha llegado a su trigésimo novena edición.
También el Paraje de la Fuente acoge el Belén Viviente, la celebración del Día de la Chaquetía (1 de noviembre), junto con la repoblación del cerro con plantas autóctonas gracias a la colaboración de ADENEX y la actividad Escuela de la Naturaleza.

MURAL A LOS AGUADORES Y LAVANDERAS
Por todo ello el Ayuntamiento estima conveniente significar aún más el Paraje natural de la Fuente con la construcción de un mural cerámico que contenga escenas de los aguadores que tomaban agua de su manantial para distribuirla entre la población, hasta que se construyó en la década de los sesenta en el Depósito de Aguas en el Paseo del Pico. Cuando el agua dejó de ser potable de la Fuente de María Cristina, fue utilizado el espacio por las lavanderas, que también lo hicieron antaño en La Higuerilla, camino que partía desde el Paraje de la Fuente. Pues como homenaje a los aguadores y lavanderas y para que se perpetúen en la Memoria, el Ayuntamiento, con acertado criterio, proyecta construir un mural cerámico alusivo a estos dos oficios perdidos, pero que tuvieron su importancia en la vida de la villa Lobón.
Mural que redunda en la conservación del patrimonio histórico y etnográfico de Lobón. Favoreciendo con ello los servicios públicos que presta a la ciudadanía el Paraje Natural de la Fuente de María Cristina, y con ello el turismo como fuente de recurso local, conjuntamente con el templo parroquial, convento y Balcón de Extremadura, como puntos de referencia.

 

HISTORIA Y MEMORIA DE TORNAVACAS, 7: LA FERIA DE SAN MATEO EN TORNAVACAS (II): LA FERIA GANADERA

HISTORIA Y MEMORIA DE TORNAVACAS, 7: LA FERIA DE SAN MATEO EN TORNAVACAS (II): LA FERIA GANADERA

Si una cita destacada en la Feria de San Mateo que se celebra durante los días 21 y 22 de septiembre en Tornavacas es el Ofertorio de Ánimas, otro de los eventos centrales que se llevan a cabo es la feria, antaño ganadera, en la Plaza Nueva.

No hay que irse muy atrás en el tiempo para comprobar cómo la ganadería ha tenido una importancia fundamental, durante siglos, en el sustento de los tornavaqueños. Tornavacas, que tiene al ganado vacuno hasta en su nombre, ha sido un pueblo ganadero hasta hace pocas décadas, con miles de cabezas de ganado pastando dentro de su extenso término municipal.

Con motivo de la celebración de la Feria de San Mateo, también hasta hace pocas décadas, la Plaza Nueva, otro lugar histórico de Tornavacas, era el epicentro de una importante feria ganadera que era cita casi obligada de los ganaderos de la localidad así como de poblaciones cercanas. La feria de Tornavacas era la última de las celebradas en el valle (tras las de Cabezuela del Valle y Jerte) y era la antesala de otras importantes ferias ganaderas del entorno (como Puerto Castilla o El Barco de Ávila).

Enlace al artículo: https://senderosdelahistoria.blogspot.com/2026/09/historia-y-memoria-de-tornavacas-7-la.html

 

El otoño abre sus puertas

El otoño abre sus puertas

Manuel García Cienfuegos
Cronista Oficial de Montijo y Lobón
cienfuegos@cronicasdeunpueblo.com

Del membrillero cuelgan los frutos moldeados por la luna de septiembre que acabarán dormidos y derramados sobre el almíbar de la sepultura dorada de una lata de Puente Genil. Así está el almanaque que se abre en estos días que cantan la antífona del paraíso de los sabores que llegan. La paleta pinta la luz dorada, atemperada, suave y tamizada del otoño que abre sus puertas. Bajo un cielo azul claro y sin que aún las canales nos ofrezcan un concierto copioso de lluvia que cae. Con la falta que hace para que alivie la sequedad, corra el agua por regatos y riberas proclamando la otoñada.
Días que aún saben a vendimia, a racimos de uva, sudor y manos que trajinan. Días de introito de orzas de barro que custodiarán ese punto con sabor y grandeza de las primeras aceitunas aliñadas. Días donde los melones, casados y sumisos son subidos a los doblados para azucararnos las tristezas del invierno. Los arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael, con sus ferias, mercados y tratos, producirá coletazos a veranillo pegajoso que desea quedarse.
Así llegarán los gozos de octubre con el regreso de nuestra Patrona a su ermita. Las clarisas rezando en el quinario a San Francisco. El Niño besará a su madre, la Virgen del Rosario. Guadalupe recordará la coronación de la morenita de las Villuercas, día de la Hispanidad y Fiesta Nacional. A mediados será la fiesta de la santa carmelitana, Santa Teresa de Jesús y luego San Pedro de Alcántara, patrón de Extremadura. Entre tanto,
la granada, desde su timidez, le faltará poco para coronarse reina, endulzándonos el bautizo de la vida. Así es el calendario que traen los quehaceres y los días. Es otoño