ESCAPADAS DE UN CRONISTA

ESCAPADAS DE UN CRONISTA

Emilio Arroyo Bermejo
CRONISTA OFICIAL DE ZARZA LA MAYOR Y VALDASTILLAS

Los cronistas oficiales tenemos la función de divulgar de forma oral o escrita a través de crónicas o publicaciones más extensas, lo competente a las localidades de las que ostentamos esa digna y apasionante función, pero también podemos dar a conocer, mejor, debemos dar a conocer, las grandezas de otras latitudes, al menos yo lo hago, sobre todo si se trata de la grandilocuencia que encierran los pueblos y ciudades de Extremadura.
Hoy ha tocado salir del triángulo habitual (los que me conocen saben qué es el triángulo) y los pies, mejor las ruedas, me han transportado hasta la ciudad capital de la comarca natural de Zafra-Rio Bodión.


Estar en Zafra es estar en esa ciudad señorial conocida como la «Sevilla la Chica» en la que caminar por sus calles es un nuevo descubrimiento, una ciudad con cierta tendencia andaluza por su disposición, mezcla de elementos arquitectónicos y acicalada con el blanqueamiento de sus edificaciones, bien merece pisarla y realizar una parada a los pies del Palacio de los Duques de Feria o Alcázar-Castillo de Zafra del siglo XV y que desde 1968 es Parador Nacional.
Asequible el caminar por la ciudad, calles llanas, con zona comercial y ensanche propiciado, fundamentalmente, por el desarrollo urbanístico de las cinco últimas décadas del siglo XX y su interés turístico, todo concentrado dentro de su casco histórico, por cierto, bien conservado y puesto en valor.
Salir de la Plaza España y a nada de adentranos en la calle Sevilla, nos encontramos con una maravilla, el Monasterio de Santa María del Valle, Museo Santa Clara, espectacular la adecuación del Monasterio ahora Museo, con un rico repertorio de pinturas, objetos litúrgicos, reliquiarios…


Plazas Grande y Chica porticadas donde poder ver en la Chica la «Vara de Medir», representación gráfica en granito de los moldes de la vara de medir tradicional (aproximadamente 84 centímetros) utilizada en sus mercados y ferias.
Abandonar la Plaza Chica y encaminarse hacia la Puerta de Jerez y en su interior observar a Nuestro Señor de la Humildad y la Paciencia, impregna devoción. Puedes proseguir el camino hacia el Monasterio de la Encarnación y Mina y adentrándose por la Puerta de Badajoz llegar a la coqueta y diminuta capilla del Cristo del Pozo, para luego caminar hacia la Plaza del Pilar Redondo y observar la suntuosidad de la fachada de la Casa Consistorial.
Avanza a la Parroquia de Nuestra Señora de la Candelaria y a nada, vuelve a adentrarte en la Grande o Chica y una buena caña, un buen caldo o cualquier otro líquido puede acompañar la variedad gastrónomica que ofrece Zafra. En sus plazas y alrededores sus restaurantes te esperan con una carta variada y apetitosa para el paladar del viajero.
La tarde puede dedicarse a visitar en el ensanche de la ciudad, la Plaza de Toros inaugurada en 1844, el Museo de la Historia y la Medicina en Extremadura y el Centro de Interpretación Conjuntos Históricos de Extremadura y de vuelta, próximo a la Plaza Grande, la casa donde nació Dulce Chacón, el Monasterio de Santa Catalina y el Hospital de Santiago y así dar por finalizada la jornada cultural y dejar tiempo para el asueto y brindar por el día vivido, tapeando por sus templos culinarios cuando se encienden las primeras farolas en la Plaza Chica.
Zafra se convierte cada año, en octubre, en el epicentro de la ganadería con su Feria Internacional Ganadera, además, esta ciudad, en consideración a su patrimonio, en 1965 fue declarada conjunto histórico artístico de interés nacional.
Recomendable visita.
Mañana, rumbo a Los Santos de Maimona, allí me espera el Capricho de Cotrina, pero eso es otra historia.

LA SINGULAR GASTRONOMÍA ESPAÑOLA

LA SINGULAR GASTRONOMÍA ESPAÑOLA


El 26 de febrero de 2026 he sido invitado por los Círculos de Estudio de México a impartir una videoconferencia, con más de 80 imágenes, a personas interesadas por la cultura y la gastronomía española. En total unos 30 invitados.

Ha sido una charla de poco más de una hora en la que se ha dado a conocer lo más importante de la gastronomía española.

Los interesados en este tema, pueden ver la videoconferencia completa, acompañada por imágenes y vídeos, en este enlace:

https://drive.google.com/file/d/19Pvn1_cCvBpp_IG32YGwcIQH06NI5dz_/view?usp=sharing

Posible interpretación de una inscripción romana en Valdetorres

Posible interpretación de una inscripción romana en Valdetorres

Valentín Casco Fernández
Cronista Oficial de Valdetorres (Badajoz)

Estudio sobre la posible interpretación de una inscripción romana en Valdetorres

1. La segunda cohorte en el ejército romano
La segunda cohorte en el ejército de la Antigua Roma era una de las diez divisiones principales que componían una legión.
Tras las reformas de Cayo Mario a finales del siglo II a. C., la cohorte se convirtió en la unidad táctica básica.

2. Características principales:

Unidad táctica:
Una legión se dividía en diez cohortes numeradas del I al X. Cada cohorte solía estar formada por seis centurias de unos 80 hombres, sumando aproximadamente 480 legionarios, aunque las cifras podían variar.

Posición en batalla:
En la formación típica, las cohortes de la II a la X formaban el grueso de la línea de combate, mientras que la primera cohorte tenía un estatus especial.

Armamento y función:
Los legionarios combatían como infantería pesada, equipados con lanza arrojadiza, espada corta y escudo.

Papel en Hispania:
Las cohortes fueron fundamentales para la conquista del territorio, la construcción de campamentos, el control de rutas y ríos
y la pacificación de zonas inestables.

Testimonio histórico sobre la inscripción
En la obra sobre los Santos de Medellín, escrita a mediados del siglo XVII por Juan Solano de Figueroa Altamirano, arcipreste de Medellín, se menciona una inscripción romana hallada en Valdetorres.

El texto indica que se veía una inscripción con letras gastadas, sacada de un campo vecino denominado los Aljibes,
donde había restos de antigüedad y probablemente caserías romanas.

El cronista añade que probablemente esos restos correspondían a los vestigios romanos situados cerca de la iglesia y del río Guadámez.

3. Transcripción conservada
Según la tradición recogida, la inscripción podía leerse aproximadamente así:

LVCR
PATR. P. D. A
II. C.
CRETIO. CE.
AN. LXX

El propio cronista advertía que la lectura era difícil y que parte de la interpretación era conjetural.

4. Sobre la hipótesis de un “Lucrecio” cónsul se ha relacionado el texto con personajes de la gens Lucrecia, como Tito Lucrecio Tricipitino, cónsul en el siglo VI a. C.

Sin embargo, esta identificación presenta dificultades:

La cronología no coincide bien con el contexto arqueológico local.
No hay evidencia de relación directa de ese Cónsul con Hispania.
Las inscripciones funerarias de soldados o ciudadanos locales son mucho más comunes que las dedicadas a altos magistrados republicanos tempranos.

Por tanto, esta identificación debe considerarse poco probable.

5. El contexto arqueológico de Valdetorres

El campamento romano de El Santo, en Valdetorres (Badajoz), está datado en torno al siglo II a. C.,
aproximadamente hacia el 139 a. C.
Este enclave militar se sitúa en la línea del Guadiana, representa una fase temprana de la presencia romana en el suroeste peninsular y está relacionado con operaciones militares y control del territorio.

En este contexto, la presencia de soldados, veteranos o colonos vinculados a unidades militares es
perfectamente plausible.

6. Interpretación probable de la inscripción
A partir de los elementos legibles:

LVCR: probablemente un nombre abreviado, como Lucretius o similar.
PATR: podría significar pater (padre o cabeza de familia).
II C: probablemente referencia a la segunda cohorte.
AN. LXX: “de 70 años”.

Esto encaja bien con una inscripción funeraria de un soldado o veterano.

7. Conclusión

La interpretación más razonable, teniendo en cuenta el desgaste del texto, el contexto militar romano
de Valdetorres, la presencia de cohortes en Hispania y la estructura típica de las lápidas romanas, es que la inscripción probablemente no estaba dedicada a un cónsul romano famoso, sino a un
individuo llamado posiblemente Lucrecio, que habría servido en una segunda cohorte y murió a los 70 años, quizá ya
como veterano asentado en la zona.

Este tipo de inscripciones son frecuentes en lugares cercanos a campamentos, donde los soldados retirados se establecían y eran enterrados.

Por tanto, la piedra podría corresponder a la lápida de un veterano o colono romano vinculado al campamento republicano de Valdetorres, testimonio de la presencia militar romana en la zona desde el siglo II a. C.

Bibliografía

Heras, Francisco Javier. El campamento romano de “El Santo” (Valdetorres, Badajoz) y la presencia militar romana en el Guadiana medio (siglo II a. C.)

Roldán Hervás, José Manuel. Hispania y el ejército romano: Contribución a la historia social de la España antigua. Universidad de Salamanca, 1974.

Solano de Figueroa Altamirano, Juan. Historia de los santos de Medellín. 1650.

Cúpula de la ermita de Nuestro Padre Jesús Nazareno (Montijo)

Cúpula de la ermita de Nuestro Padre Jesús Nazareno (Montijo)

Cronista Oficial de Montijo y Lobón

Detalle de la cúpula del presbiterio de la ermita de Jesús Nazareno. En el centro aparece el escudo de la Congregación Hospitalaria de Jesús Nazareno, que fundará en el siglo XVII el emeritense padre Cristóbal de Santa Catalina, quien nació en Mérida el 25/VII/1638, con el nombre de Cristóbal López de Valladolid, en el núm. 8 de la calle Baños. Hijo de labradores muy pobres. Fue bautizado en la iglesia parroquial de Santa Eulalia.

Atraído por la regla de San Francisco de Asís, Cristóbal de Santa Catalina profesó como terciario en 1671, en el convento de la Madre de Dios, en las afueras de Córdoba, ciudad que lo acogió como hijo, se portó como padre y murió como un santo.
Después de Mérida, Córdoba fue su auténtica patria, donde desarrolló su vocación sacerdotal y donde fundó el 11/II/1673 el Hospital de Nuestro Padre Jesús Nazareno para atender a los más necesitados. Colocó en la puerta de aquel centro sanitario su carisma: “Mi providencia y tu fe tendrán esta casa en pie”. Falleció en Córdoba el 14/VII/1690. Este insigne emeritense fue beatificado el 7 de abril de 2013 en la Mezquita-Catedral de Córdoba el 7/IV/2013.
A finales del siglo XVII, los seguidores del padre Cristóbal de Santa Catalina llegaron a Montijo y fundaron un pequeño establecimiento hospitalario junto a una capilla erigida bajo la advocación y protección de su titular: Nuestro Padre Jesús Nazareno.