HINOJAL EN 1846, DE MANOS DE JAIME BALMES

HINOJAL EN 1846, DE MANOS DE JAIME BALMES

HINOJAL EN 1846, DE MANOS DE JAIME BALMES

Francisco Rivero
Cronista oficial Las Brozas y el Hinojal

Como muchos saben soy periodista, mi profesión desde que sacara mi licenciatura en Ciencias de la Información en junio de 1976, en la primera promoción de periodistas universitarios de España, por la Universidad Complutense de Madrid.  Desde entonces no he dejado de trabajar en esta fascinante profesión.

Y ahora, ya retirado laboralmente, no dejo de trabajar en periodismo, tanto desde la perspectiva muy local, como desde la universal, tras haber visitado por mi otra actividad profesional, el turismo, unos 50 países. Tal es el caso de esta crónica en la que investigo en fuentes informativas antiguas, como es el periódico “El Pensamiento de la nación”, publicación, en principio semanal, y después quincenal, fundada en 1844 por el ilustre escritor y sacerdote Jaime Balmes, que llegó a ser elegido académico de la Real Academia Española. Era él quien prácticamente lo redactaba casi todo. El pensamiento era un periódico católico “Desde sus páginas, Balmes se plantea aspectos como el valor de la prensa en la sociedad de su época y la representatividad de las Cortes o del mundo político. Para él, la España real (el orden social) no es la oficial que se refleja en los medios (el orden político).

           

 En el periódico del 12 de agosto de 1846 se informa del distrito electoral para el nombramiento de diputados a las Cortes de España que le corresponde a nuestro pueblo. Es el tercer distrito de la provincia de Cáceres y contaba con 35.032 habitantes. La capital del distrito era la ciudad de Coria.

Este distrito tenía 29 pueblos, destacando entre ellos por sus habitantes Montehermoso, con 8.328 almas (hoy 5.552); Ceclavin, 5.152 (hoy 1.769); Torrejoncillo, 4.988 (hoy 2.743); Zarza la Mayor, 2.512 (hoy 1.096); Cañaveral, 1.684 (hoy 995); Arco, 176 (hoy pertenece a Cañaveral).

Y de los Cuatro Lugares: Talaván, 1.416 (hoy 775); Monroy, 672 (hoy 909); Santiago del Campo, 566 (hoy 250) y nuestro pueblo Hinojal, 648 (hoy 391).

Desde el Valle del Jerte

Desde el Valle del Jerte

Manuel García Cienfuegos
Cronista Oficial de Montijo y Lobón
cienfuegos@cronicasdeunpueblo.com

En Tornavacas me pregunto ¿acaba aquí o principia Extremadura? Tierras solemnes donde se desliza el gozoso Xerete (Jerte, aguas cristalinas, valle angosto). Aquí se escuchaban las esquilas del ganado en tiempos de trashumancia. En Tornavacas, todos los días, al caer la tarde, los toques de ánimas rezan a vivos y difuntos. En esta villa, el 11 de noviembre de 1556, descansó Carlos V camino de su retiro hacia Yuste, en la casa de Ivan Méndez Dávila, criado de Su Magestad, que así reza labrado en el dintel pétreo, en la calle Real de Abajo.
Caminos de piedra. Caminos antiguos de esta hermosa tierra. Caminos de aguas pletóricas que saltan y corren. Alegres fábricas de espumas. Gargantas que bailan al son del agua. Fría agua. Pura sierra a un lado y otro. Umbría y solana. El río es el Génesis, origen, principio y ser de todo. Llego a Jerte y luego a Cabezuela, cabeza del Valle, con su puente para pasar el río que la cruza y su aljama judía. Y Navaconcejo. Hay calles empinadas entre portales. Balcones donde cruje la madera envejecida. Soleados, exhibiendo macetas y tiestos con geranios.
Avanzo siguiendo el Jerte. Lo dejo y subo. Corro hacía él, al más alto de Extremadura: Piornal, mirador del paisaje ¡Que paisaje! Duermen en paz los cerezos, hay miles y miles de ellos que se despiertan con la sangre de la primavera. En la plaza de Piornal resucita el sonido del tambor de Jarramplas y la copla “A los veinte de enero, cuando más hiela, sale un capitán fuerte a poner bandera”. Cerezos, castaños, robledales, olivares, matorrales y pastizales.
Bajo y cruzo el río hasta el Mirador de la Memoria, a poco para llegar a El Torno. Todo es silencio. Sobrecoge el olvido y la desmemoria. Cuatro figuras humanas, una mujer, un anciano y dos hombres jóvenes, hechas por Francisco Cedenilla, lo dicen todo: “En estas sierras el olvido está lleno de memoria”. El monumento está entre olivos, símbolo de la paz. No a la guerra. Sí a la paz, siempre la paz.
Voy a las aguas del balneario del Jerte, en sentido contrario a Valdastillas, donde su uso cobra otra dimensión. Aguas sulfurosas, benefactoras para las dolencias musculares, afecciones de la piel y la fatiga respiratoria. En el valle del Jerte arquitectura, piedra, gargantas, agua, pueblos, paisaje, paisanaje, descanso y compañía han roto los quehaceres de los días cotidianos.
El valle acaba. Saludan los chopos y olmos llegando a Plasencia, su capital, entre Cáceres y Salamanca. La ciudad que agrada a Dios y a los hombres (ut placeat Deo et hominibus) En Salamanca el Tormes. En Plasencia el Jerte. En ambas dos catedrales, la vieja y la nueva. En la Vía de la Plata los caminos van a Cáceres, a la romana Emérita y luego las Vegas Bajas del Guadiana. Grande, muy grande nuestra antigua, hermosa y sabia tierra, Extremadura.

 

 

Montijo. El quiosco de Vázquez

Montijo. El quiosco de Vázquez

Manuel García Cienfuegos
Cronista Oficial de Montijo y Lobón
cienfuegos@cronicasdeunpueblo.com

Mientras la memoria esté conmigo y me dure, felizmente seguiré escribiendo memoria. Allí, en el medio de la plazuela, tres quioscos desafiaban la dureza de los días y sus quehaceres. Prensa, novelas, cuentos, chucherías, pipas, garbanzos tostados, chicles, y hasta ‘bisontes sueltos’ que debían ser atados ante el susto que producían los mixtos que estallaban sin piedad. Vázquez en el medio, y en los costeros María de la O y Candidito. Aquella trilogía fue gloria bendita, pura estética, arte y temple de cómo había, debía y tenía que pararse el tiempo.
El quiosco me trae el olor a las aventuras de Roberto Alcázar y Pedrín, Hazañas Bélicas, El Jabato con Taurus, Claudia y Fideo de Mileto, Pulgarcito, Mortadelo y Filemón, y Josechu, un fortachón vasco que salía en las páginas del TBO. Aunque ninguno de ellos igualó al entusiasmo que me producía las aventuras de El Capitán Trueno, junto a Crispín, Goliat y Sigrid, su novia y Reina de Thule, quienes en sus aventuras luchaban por el débil, defendiendo la justicia y liberando a los oprimidos que ahora bullen y borbotean en el puchero de mis nostalgias.
(Quiosco de prensa de Fernando Vázquez en la hoy plaza de la Constitución. Al fondo el rótulo del almacén “piensos compuestos” de Santiago Cabezas, en el que, en algunos años, en la feria, se instalaba la caseta benéfica “El Túnel”). (Foto VISAM)

HISTORIAS DE LA CEREZA EN EL JERTE (I). LOS TIEMPOS DE LA POSGUERRA. LA DÉCADA DE 1940

HISTORIAS DE LA CEREZA EN EL JERTE (I). LOS TIEMPOS DE LA POSGUERRA. LA DÉCADA DE 1940

Juan Pedro Recio Cuesta
Cronista oficial de Tornavacas

En esta primera entrega de la sección «Historias de la cereza en el Jerte», viajamos a los años posteriores a la finalización de la Guerra Civil. Aunque en muchos pueblos del valle la cereza aún no era, ni mucho menos, la actividad económica principal en la década de 1940, a principios de la mismala recolección de este fruto sí que ya era una actividad representativa en municipios como Cabezuela del Valle o Navaconcejo.

Entrada al completo en: https://senderosdelahistoria.blogspot.com/2026/07/historias-de-la-cereza-en-el-jerte-i.html

 

Montijo. Cantinflas en los cines Palmera y Avenida

Montijo. Cantinflas en los cines Palmera y Avenida

Manuel García Cienfuegos
Cronista Oficial de Montijo y Lobón
cienfuegos@cronicasdeunpueblo.com

Los pasillos de la memoria, gracias a la cámara de Visam, hoy martes, me llevan a la película “El Extra”, protagonizada por el popular Mario Moreno, Cantinflas. El cartel que anunciaba la película que se proyectaba en los cines Palmera y Avenida de Montijo, se situaba en la fachada de Confecciones Menayo, entre la Casa del Navegante y la mercería y librería de Agudo, en la plaza de España. Obra realizada por el pintor José María Sánchez Lasaosa, JOSÁN, asiduo realizador de los carteles de los cines emeritenses Liceo, María Luisa y Alcazaba.
La película “El Éxito” (filmada en 1962) mostraba la decisión a triunfar en el mundo del cine, de Rogaciano (Cantinflas) que acepta un papel de ‘extra’ en varias producciones, en las que tiene que interpretar personajes tan variados como el de amante de Margarita Gauthier, un jefe indio, bailarín de twist o matón del oeste. Pero su excesivo celo en el trabajo provoca la antipatía de los sucesivos directores…
Mario Moreno Reyes (Ciudad de México, 1911-1993) fue el sexto de catorce hijos del matrimonio formado por el cartero Pedro Moreno Esquivel y María de la Soledad Reyes Guízar. Se dedicó a diversos trabajos desde muy joven: ayudante de zapatero, limpiabotas, mandadero, cartero, taxista, empleado de billar, boxeador y hasta torero… Vivió cientos de vidas a través de su carismático personaje, que le lanzó a lo más alto de la fama mundial y le llevó a Hollywood: ‘Cantinflas’. Caracterizado siempre por interpretar profesiones humildes o de servicios como peluquero, barrendero, médico, policía o sacerdote, como en El padrecito, la película favorita del Vaticano.

CINES PALMERA Y AVENIDA
En 1958 la empresa Menayo inaugura el cine de verano Palmera, en la calle Clavijo, proyectando la película Alejandro Magno, protagonizada por Richard Burton. El nombre lo toma por la palmera que se encontraba en su interior, talada en 1960 cuando se realizan reformas para mejorar las instalaciones. En la fachada se encontraba la taquilla y se colgaban las carteleras que anunciaban las películas, hasta la última, 101 Dálmatas, en 1997.
La empresa Menayo contaba con otro cine, el Avenida, también de verano, situado en la actual calle Paco Quintana Merino. Era conocido como el cine ‘el chaleco’ o de ‘la alpargata’ porque, por lo general, el público solía ir con la ropa informal utilizada en el trabajo o de estar en casa. Las películas que se proyectaban eran las mismas que en el Palmera y, en ocasiones, había que esperar que el rollo de la película fuera trasladado de uno al otro, mientras para amenizar el descanso solía ponerse el disco de Miguel Aceves Mejías. Cerró sus puertas con la proyección de Drácula de Francis Ford Coppola.

 

 

EL DISTRITO ELECTORAL DE BROZAS EN 1846

EL DISTRITO ELECTORAL DE BROZAS EN 1846

Francisco Rivero,
Cronista Oficial de Las Brozas (Cáceres)

Siguiendo estudiando los distritos electorales de la provincia de Cáceres y con lo que aporta el periódico «El Pensamiento de la Nación» del 5 de agosto de 1846 periódico dirigido por el sacerdote, escritor y académico de la Real Academia Española Jaime Balmes, amplio la crónica de la obra del alcantarino Manuel Pedro Bernáldez “El partido electoral de Alcántara durante el siglo XIX y hasta la dictadura de Primo de Rivera”, publicada en mayo de 2025 por la editorial Círculo Rojo, se cuenta que la Ley Electoral de 18 de marzo de 1846 promueve un distrito por cada 35.000 habitantes.

Así a la provincia de Cáceres le correspondían 7 y a la de Badajoz 9. Los distritos de nuestra provincia eran: Brozas, Coria, Gata, Navalmoral, Plasencia, Trujillo y Cáceres.

Veamos ahora el distrito concreto de Brozas, publicado en el Boletín Oficial de la Provincia de 1 de julio de 1846 y en el que se había enumerado un total de 35.952 personas, siendo el segundo de más población de la provincia. Al día de hoy solo tienen estos pueblos 20.159 habitantes.

La siguiente documentación está sacada del libro citado además la que aporta el periódico «El Pensamiento de la Nación», del 5 de agosto de 1846.

El distrito electoral de Brozas lo conformaban las siguientes poblaciones: Brozas, la más poblada, con 5.600 almas (hoy 1.718); Alcántara, 2.912 (hoy 1.329); Mata de Alcántara, 720 (hoy 300); Villa del Rey, 692 (hoy 118); Garrovillas 4.800 (hoy 1.941); Navas del Madroño, 2.928 (hoy 1.254); Arroyo del Puerco, 5.056 (hoy 5.495), Carbajo, 304 (hoy 183); Cedillo, 580 (hoy 453); Herrera de Alcántara, 760 (hoy 225); Herreruela, 480 (hoy 322); Membrío, 2.080 (hoy 587), El Pino de Valencia de Alcántara, 1.512 (hoy 108 es la pedanía más antigua de Valencia); Salorino, 1.740 (hoy 522); Santiago de Carbajo, 3.920 (hoy 454) y Valencia de Alcántara, 3.925 (hoy 5.150).

En el censo de 1843, publicado en el Diario Oficial de Cáceres del miércoles 18 de enero de 1853, Alcántara tenía 2.576 habitantes; Brozas, 4.936; Zarza la Mayor, 2.563; Cáceres, 5.723; Garrovillas, 4.006; Navalmoral, 7.480; Plasencia, 4.871; Trujillo, 4.843; Valencia de Alcántara, 3.277. La provincia tenía 218.035 habitantes, de los que 108.139 eran mujeres.

Pero en la Ley Electoral del 23 de junio de 1870 hay ya unos cambios que afectan a varios pueblos la sede de Brozas fue sustituida por Alcántara, Gata por Hoyos y Siruela por Villanueva de la Serena.

De esta manera en menos de dos siglos, el número de habitantes de la villa Brozas y su movimiento económico ha caído en picado. Esta debe ser la motivación actual de la sociedad broceña y de sus autoridades municipales para tener como estimulación principal volver a ser un pueblo importante en la provincia.

No hace mucho sugerí en el Real Casino de Madrid, en presencia de autoridades turísticas de Extremadura que hay que tener en Brozas y otros pueblos de la región una buena red de Wifi para que muchos de nuestros jóvenes profesionales puedan comprar alguna casa en nuestros pueblos y teletrabajen, en esta nueva sociedad de nómadas digitales. La idea fue muy bien aceptada.