EL BURRO DE LOS QUINTOS

EL BURRO DE LOS QUINTOS

Articulo de Silvestre de la Calle García, Cronista Oficial de Guijo de Santa Barbara

Con motivo del Carnaval, tienen lugar en muchos pueblos de España las populares fiestas de Los Quintos, jóvenes varones que, al alcanzar la mayoría de edad, marchaban del pueblo para realizar el Servicio Militar Obligatorio…

Enlace para leer el articulo online en el Blog «El Cuaderno de Silvestre«

Los quintos, la ronda y la burra. (c) Alonso de la Calle Hidalgo.

EL BROCEÑO NORBERTO MORENO LUCHÓ CONTRA LA USURA

EL BROCEÑO NORBERTO MORENO LUCHÓ CONTRA LA USURA

En el libro “El partido electoral de Alcántara”, del alcantareño Manuel Pedro Bernáldez, se cuentan muchas cosas de Brozas que iremos entresacando en estas crónicas, pero al final de la obra hay un interesante trabajo sobre el broceño Norberto Moreno Sánchez, bisabuelo materno del autor (Brozas, 1861 – Alcántara, 1938) y que llegó a ser vicecónsul de Portugal en Zarza la Mayor desde el 8 de mayo de 1897 y alcalde constitucional de esta vecina localidad de 1904 a 1908.

Por aquellos años se daba la usura en muchos comerciantes banqueros, procedentes, en su mayoría, del norte de España y que habían repatriado sus riquezas familiares de América, tras la independencia de los países hispanoamericanos.

            Norberto Moreno fue también el delegado en Extremadura del Banco Hipotecario de España, entidad que nació en 1872, en tiempos del rey Amadeo de Saboya, y en 1998 fue absorbida por el Banco Bilbao, Vizcaya, Argentaria. Era un banco de crédito oficial.

            En su introducción, cuando se aprobó por las Cortes la creación de dicho banco, se hablaba: “hemos visto el ejemplo de fincas compradas que, pagados casi todos sus plazos, la imposibilidad de pagar los últimos, o se entregaba al comprador en brazos de la usura. Había préstamos del 1 al 20 por ciento que alcanzaba los 746 millones de reales y más del 20 % de interés los préstamos superaban los 2.404.000 reales”. Por todo ello, “creamos, pues, un Banco Hipotecario llamado a hacer préstamos con garantía de los bienes inmuebles”.

Los carnavales en Tornavacas: el trapajonero y el “Al higo, al higuín”

Los carnavales en Tornavacas: el trapajonero y el “Al higo, al higuín”

Los carnavales son una fiesta con gran arraigo en muchos de nuestros pueblos. En Tornavacas así lo siguen siendo. El suyo no es un carnaval de grandes comparsas, ni de grandes desfiles, pero sí es una festividad que, hasta tiempos bastantes recientes, ha conservado elementos culturales de interés. El Carnaval en Tornavacas, como en otras tantas poblaciones de la España rural, ha experimentado muchas transformaciones en tiempos recientes. De las tradiciones existentes aún sigue perdurando la de los quintos, pero no así otras que ya desaparecieron hace tiempo, como, por ejemplo, la del trapajonero.

Coincidiendo con la llegada de los carnavales de 2026, rescatamos un artículo escrito en verano de 2025 y que apareció publicado en la revista “Al Higuín”. Este artículo está dedicado a este personaje carnavalesco que tiene, además, una estrecha relación con otras muchas de las mascaradas y/o fiestas de invierno que aún se conservan en otros lugares y que se celebran, principalmente, a lo largo de los meses de enero y febrero.

Portada de la revista

Esta iniciativa de sacar del olvido a la figura del trapajonero se la debemos a Luis Pelaz, quien coordinó la revista y ofreció datos de interés sobre esta figura carnavalesca, y a Germán Mira, quien realizó la ilustración de la portada que también nos habla de otra tradición ya desaparecida como es el juego de “Al higuín”.

El texto escrito sobre el trapajonero comienza así:

“Todos conocemos al Jarramplas de Piornal. Toda España conoce al Jarramplas, incluso fuera de nuestras fronteras. Menos conocido es el Taraballo de Navaconcejo, pero ahí sigue. Y aún menos conocemos al olvidado Jarramachis de Valdastillas.

Todos estos personajes carnavalescos del Valle del Jerte tienen algo en común: divertir a la chavalería.

Bien, pues nuestro pueblo, Tornavacas, también tenía unos personajes muy similares y que cumplían la misma función: los trapajoneros”

El texto al completo, por su interés, se puede leer a continuación:

En varias ocasiones se ha intentado recuperar esta figura, como, entre otras fechas, en los carnavales de 2001, pero la iniciativa no ha llegado a cuajar definitivamente.

Crónica escrita por Emilio Llorente sobre las fiestas de Carnaval celebradas en diferentes poblaciones del Valle. Diario HOY, 27/02/2001.

En lo que se refiere al juego de “Al higuín”, en el trabajo “Los carnavales en la provincia de Cáceres” publicado en 1995 en la Revista de Folklore por parte de José María Domínguez Moreno, se nos dice lo siguiente:

Una herencia del mundo clásico pervive en el popular juego conocido en TORNAVACAS por el alhiguín, que el Domingo Gordo hace acto de presencia en sus calles. Un hombre disfrazado lleva un higo paso atado a una cuerda que pende de una larga caña. Los muchachos que le siguen procuran, mediante saltos, cogerlo con la boca, al tiempo que el disfrazado, que no deja de mover el palo, salmodia insistentemente:

Al higo, al higuín
con la mano, no,
con la boca sí.

Leyendo estas líneas, seguro que a muchos os vienen recuerdos de la celebración del Carnaval en tiempos pasados (como, por ejemplo, las canciones típicas de estas fechas). Otra festividad más de Tornavacas, también cargada de un importante poso cultural digno de conservar y recordar.

«ZARZA LA MAYOR, IMPRESIONES Y RECUERDOS»

«ZARZA LA MAYOR, IMPRESIONES Y RECUERDOS»

CRONISTA OFICIAL DE ZARZA LA MAYOR

En 1928, Don Antonio del Solar y Taboada y el presbítero zarceño Don Marcelo López de Alba, publican el libro titulado «Zarza la Mayor, impresiones y recuerdos» cuyo encabezamiento responde a la intención de los autores que «ad literan» expresan: «Páginas en las que encontrará el que desee escribir la historia de esa villa extremeña. Algunas noticias que acaso le sirvan».
Antonio del Solar y Taboada, primer Marqués de Campolataro, documentalista, bibliógrafo, investigador y entre otras competencias, académico de la historia, nace en Alcántara en 1891 y fallece en Badajoz en 1952.
Por su parte, el zarceño, Don Marcelo López de Alba, nace en 1892 y fallece en 1953. Es ordenado sacerdote en 1917 tras atesorar una excelente formación en Latín, Humanidades, Filosofía y Sagradas Escrituras.
Sirvan los datos anteriores para conocer un poco la trascendencia académica de los autores. (En otra crónica posterior Dedicaré mi pluma a glosar a ambos personajes).

Pero centrémonos en la obra.

La obra responde a 112 páginas, que aunque no viene cifrada en capítulos, sí que está organizada en quince temas más once apéndices referentes a los temas tratados.
Así encontramos referencias a tiempos primitivos, lápidas romanas, el Peñafiel cristiano, Zarza y las Guerras Separatistas del país luso, Guerra de Sucesión e Independencia, ermitas de San Bartolomé, Sequeros, San Juan y Castillo, el Viacrucis, la fábrica de la Seda, el Hospital, familias hidalgas y capellanías.
Los apéndices ahondan, como documentación anexa, para ayudar a entender y profundizar lo expresado en los temas tratados anteriormente, significando un buen complemento al conocimiento de la obra.
Desde luego, la intención de los autores, expresada ad literan, ha sido cumplida, «Sus Impresiones y Recuerdos» constan como bibliografía consultada por quienes han esbozado Zarza a través de sus monografias, como Ricardo Arroyo Bermejo con «Zarza la Mayor compendio histórico-artístico» (1996) y Juan Antonio Caro del Corral con «Zarza la Mayor, una historia entre la leyenda y la realidad» (1999) y actualmente la obra en la que trabajan Emilio Arroyo Bermejo y José Antonio Ramos Rubio y que este próximo verano será presentada.

Estamos ante una obra de 1928, en la que la publicación debía pasar por el censor. El censor pertenecía al Obispado de Coria, siendo obispo Dionisio Moreno y Barrio quien ocupara la silla episcopal cauriense desde el 2 de diciembre de 1927 hasta su muerte el 10 de diciembre de 1934. Así, el Obispado de Coria el 27 de julio de 1928 a través del censor José Antón Ortiz, canónigo magistral, determina «Nihil obstat» locución latina que indicaba que «ningún obstáculo para que sea impresa» y el Vicario general del Obispado de Coria, Feliciano Rocha Pizarro, el 28 de julio de 1928 indica «Imprimi potest» dando autorización a la impresión de la obra. Como dato referente a Rocha Pizarro (Hinojal 1870- Plasencia 1945), decir que el 24 de octubre de 1928 se anuncia la preconización de Feliciano Rocha Pizarro como obispo auxiliar del cardenal Segura, ( cardenal que anteriormente había sido obispo de Coria) y tras ello, Rocha Pizarro, entre1935 y 1945 fue epíscopo de Plasencia.
Y es el 15 de agosto de 1928 cuando la obra acaba de imprimirse en Badajoz en la tipográfica «La Minerva Extremeña».
Como la obra estuvo sometida al censor religioso, tras superar el control pertinente por parte del Obispado de Coria, la obra culmina con un «Laus Deu», alabanza a Dios o Gloria a Dios.
Agradecidos debemos estar los zarceños a Solar y Taboada y López de Alba por su trabajo, exposición y documentación que ofrecen a través de la obra que ha servido, sigue y seguirá sirviendo como bibliografía consultada para esbozar a Zarza a nivel histórico y arquitectónico.

MANIFESTACIONES CARNAVALERAS EN VALDASTILLAS

MANIFESTACIONES CARNAVALERAS EN VALDASTILLAS

CRONISTA OFICIAL DE VALDASTILLAS

Como en otras latitudes, salvo en aquellas en las que la tradición perdura, las manifestaciones carnavalescas de antaño han caído en desuso, dando lugar, en la actualidad, al colorido, la brillantina, la goma eva, caretas y disfraces, comprados o confeccionados para mostrarlos en comparsas.
El carnaval tradicional, rico y expresivo de la etapa anterior a la dictadura, e incluso en la dictadura, porque Valdastillas nunca lo perdió, ha quedado reducido a la mínima expresión, fruto del poco arraigo o debido a la búsqueda de la novedad y el gusto por el colorido acompañado de ritmos bailables.
Pero volvamos al carnaval tradicional, a ese de «hacer el carnaval» en el que tirando del baúl de la abuela, prendas abandonadas cumplían perfectamente para eso, «para hacer el carnaval».


En Valdastillas aparecía, los domingos, el «antrueju» que se prolongaba desde enero hasta el Miércoles de Ceniza y que consistía en ir enmascarado y revestido considerándose ir hecho un mamarracho.
También la figura del «Jarramachis» o «Jarramache», escogiendo cualquier prenda, incluso pieles de animales y machos cabrios, esbozados y en algunos casos tiznados para no ser reconocidos, constituía un gran momento carnavalero. El Jarramachis o jarramache, tenía la función de asustar ocultándose por las calles para aterrorizar, fundamentalmente a la chiquillería e incluso el Jarramache, realizaba bromas de mal gusto que tuvieron que ser prohibidas por las autoridades. Aún queda algo del Jarramachis, representado sobre todo por las mujeres.


El Miércoles de Ceniza salía la Vaca-Vacuja, un mozo disfrazado con cuernos, rabo y campanillo que hacía correr por las calles a la muchachada y cuando la Vaca-Vacuja estaba cansada, se la ordeñaba en la Plaza y a los curiosos del ordeño se les tiraba lo ordeñado, que pudiera ser leche o harina y así quedar embadurnada a la concurrencia.
Rondas de quintos acompañaban también los carnavales y «Repingonear los gallus» para comérselos con los amigos son tradiciones, que como las anteriores, desaparecieron o su presencia es muy exigua, limitada a alguna ronda.
También culinariamente, por estos dias de los carnavales, era el momento de invitar a los amigos a merendar huevos con chorizo frito y si la edad lo permitía, «echar un vinu».


Este año, por iniciativa del grupo «El Bosque de la Sabiduria» hoy, en el pabellón municipal, se ha realizado una recreación explicativa de «Los Jarramachis-es»para los niños de Valdastillas y de todo el CRA (Centro Rural Agrupado), para poner en valor esta tradición muy arraigada antaño entre los cuqueños. Y como el carnaval no está reñido con el buen yantar, esta tarde desarrollarán un taller de elaboración de dulces de carnaval centrado en los huesillos y los turrillos.
Conviene recordar estas manifestaciones que formaban parte del ciclo festivo cuqueño, costumbres que se imponían antes del recogimiento y silencio al que sometía el tiempo de Cuaresma, momentos de diversión que no se volverían a producir, hasta el sábado de Gloria con el día de los Quintos.


Sea cual sea el tipo de Carnaval, vivamos Don Carnal cada uno como lo quiera entender, tradicionalmente o soltando brillantina, serpentina y colorido.
Feliz carnaval cuqueño 2026.

Café Con leche, manchado, cortado y descafeinado

Café Con leche, manchado, cortado y descafeinado

Cronista Oficial de Montijo y Lobón

A propósito del Carnaval 2026.
(Artículo publicado en la revista de la Asociación Cultural Cazurros Romanos de Mérida. Carnaval 2007)
Un café es un café, a secas, aunque en muchos lugares de mi querida España suelen llamarlo uno solo. Y un café con leche es un café con leche en taza. También está la variedad del cortado, que es un café que nada en una nube de leche. Eliges al azar un lugar cualquiera de este santo y bendito país, entras y pides un café, y ¿qué sucede? Pues que te sirven un café con leche. Y mira tú, viene el problema y la discusión con el servicio, no el de hacer pis, sino el que está detrás del mostrador o barra, es decir, el camarero.
Pero verán, comencemos ¿Cuántas variedades de tazas hay? Buff… pues, de desayuno, muy grande, grande, mediana, pequeña… Por no utilizar las equis, las eles, las emes… Pero fíjate, todas tienen el asa hacia la derecha ¿Por qué será? ¿No piensan en los zurdos, sólo en los diestros? ¿Qué pasa que la izquierda, no quiere que la cojan, que la agarren? Giro de ciento ochenta grados a la taza. Llámese cambio de chaqueta, del azul al rojo chillón y zas, asa al lado izquierdo. Izquierda trincada ¡Qué cosas! Luego está el que no quiere taza y lo quiere en un vaso ¡Bueno…! ¿Vaso largo o corto?
El café con leche puede ser corto de café, largo de café, corto de leche, largo de leche. ¡Cuántas leches! Para los puristas del café, la negación a un café la llaman leche manchada, que no debe confundirse con un manchado, versus café con una gota de leche. Con el cortado hay varias derivaciones, cortado en vaso, cortado en taza. Cortado con la leche muy caliente, templada o fría ¡Que te den un corte de… hacer puñetas!
¡Contraindicaciones del café! Ya verán ¡No duermo! ¿Quién tiene la culpa? ¡El café! El café no tiene la culpa, los problemas con el sueño derivan y proceden de otros menesteres ¿Cómo? Sí, porque ha subido el euríbor y claro, aumento de la cuota de la hipoteca de la casa, el chalé o el apartamento de la playa. Insomnio al canto. Horas en blanco, horas de desvelo, de transistor, trasnochado, atontado… mientras la parienta tan feliz, durmiendo a pierna suelta, ella que siempre ha sido muy suelta y muy lista, además escarranchada, cogiendo toda la cama. Y tú, pues como la canción, en la quietud de los cafetales ¡Una pena de amor y una tristeza lleva el zampo Manuel en su amargura, pasa incansable la noche moliendo café!
Te levantas con un cuerpito o cuerpazo que ni para los leones. Y te preguntas ¿Tendré migraña? No, si esto va acabar en una depresión de caballo, ya verás. Comienzas en las primeras horas a faenar, que siempre es un decir, con muchas ganas, aunque sea lunes ¿Con quién pagas las presiones nocturnas? ¡Con el café! Y coges, vas y renuncias, reniegas de él, siendo el pobre, inocente, cándido… vamos, un bendito.
En esa reflexión, la voz del camarero te espabila, ¿Qué le pongo al señor? Al señor le vas a poner… iba a decir dos velas, pero es una irreverencia. Ya está, como Judas, traiciono al café. Una voz desde el interior le azuza, le provoca, le incita ¡Lo que tengas que hacer hazlo cuanto antes! Se acabó ¡Un descafeinado de máquina! Respuesta ¡Lo hay también de sobre! No, de máquina, por lo menos que este acto de deslealtad al café no sea tan radicalizado, que pase por la máquina.
Y va y se justifica. Es que anoche me tomé un café, y mira tú, no he cerrado los ojos. Sí, ya lo creo, pues ya sabes, adiós al título de cafetero, tantos años saboreándolo y ahora esto, no tienes perdón.
¿Tú sabes el gratificante olor y sabor que posee un café? Carpe diem. Placer y gozo de la fortuna del instante que se vive y disfruta en pequeños sorbos. Cremoso, aromático, bien cargado, calentito, humeante… delicioso.
Añoranzas del puchero, para quienes era el mejor recipiente de elaboración. Pasado, triturado y molido los granos del torrefacto. Perfecto el arte del dale que te pego al manubrio ¡El molinillo de café!
¡Cómo mueren las cosas! El brasero de picón, el reclinatorio, la matraca y el púlpito. La talega de tela de lienzo tostado para transportar el pan. La petaca y el carburo. La plancha de hierro, alimentada y caldeada por el carbón. El almidón en las camisas. La orza y la cuenca. El burro con el serón… ¿Y el carajillo? No ése no, que se sigue bebiendo y consumiendo, al despuntar el alba, en los cafetines de nuestros pueblos.
Otro aspecto a tener en cuenta es la variedad de servicios que nos dan a cambio de tomar un café. Además del producto, servido en taza, un plato, una cuchara, azúcar, luz, calefacción o refrigeración, un vaso de agua, una mesa, una silla, una servilleta, un periódico, un televisor, hacer nuestras necesidades… y un sin fin más de obsequios. Y todo gracias a un café. Luego nos quejamos ¡No va más!
Sí, porque este verano escuché a una señora, de las que nos visitan en las canículas de agosto, que de alguna manera siguen ligadas a nuestra tierra, con peculiar acento ¡Oyesssss… me pones un triple sin, al igual que el del otro día, sabesssss…! Me quedé perplejo. Ante mi turbación, el camarero me sacó del trance. Verás, el triple sin es un descafeinado de sobre, con leche desnatada y con sacarina.
En nuestros pueblos, la historia se va haciendo materia. Cada generación añade o destruye algo, y así su apariencia parece ir cambiando como un ser vivo que cuenta su vida. Aunque a mi amigo Antonio y a mí, de momento, nadie nos cambia. Seguimos siendo diariamente fieles militantes, en nuestros saludables desayunos, a la tostada acariciada por la frescura del ajo, lubricada por el sagrado óleo del aceite, aderezada por la sal al ritmo de un generoso salero y enrojecida por la sin par dulzura de nuestro querido pimentón.
Otra cosa es el café, dos dedos nada más y retíralo antes de que salga el agua. Pues nada, ni por esas se enteran ¡Antonio, qué cruz!