Familia Broncano-Carrasco. Alfredo Broncano Morales, Francisca Carrasco Broncano
y sus hijos Pedro, Alfredo y Rosa.
12 de agosto de 2026 Emilio Arroyo Bermejo CRONISTA OFICIAL DE ZARZA LA MAYOR
El 21 de octubre de 2019, el televisivo presentador Broncano, David Broncano Aguilera, en su programa «La Resistencia», (Movistar Plus +), entrevistó a los hermanos Estopa (David y José) y en el transcurso de la entrevista, hablando de la procedencia de Estopa, que descienden de Zarza Capilla, después de alguna duda, a David Broncano le vino a la mente el hecho de que miembros de su familia habían vivido en otra Zarza, en este caso Zarza la Mayor, pero el programa, como es normal, siguió por otros derroteros y el comentario de David Broncano ahí quedó.
Pero este hecho no había caído en mi olvido.
En una ocasión, José María Chaparro Gutiérrez, cuando Broncano reapareció en Televisión Española con el programa la Revuelta, me comentó que el bisabuelo de Broncano había vivido en Zarza y que era muy amigo de un tío suyo (Ramón Chaparro Sanz) y de mi abuelo materno (Casimiro Bermejo Navarro) y que por aquel entonces se decía, que cuando iban los tres de paseo, se les conocía como «el kilo, el medio kilo y el cuarto de kilo», El kilo era Alfredo Broncano Morales, el medio kilo era Casimiro Bermejo Navarro (1891-1973) y el cuarto de kilo era Ramón Chaparro Sanz (1889-1973) y esto, tampoco había caído en mi olvido, pues comenzaba a encontrar conexiones entre los comentarios recibidos.
Pero recientemente, un zarceño, Idán Montero Parro, me comentó que cuando él gestionó el Hotel Rural «Casa doforno» en Salvaterra do Extremo, los padres de David Brocano (el televisivo), Francisco Javier e Isabel, pernoctaron en el Complejo y lógicamente visitaron Zarza. A partir de aquí puse en marcha la maquinaria necesaria para acercarme y reencontrarme con la familia Broncano y recordar y rememorar la presencia de esta familia en Zarza la Mayor.
Efectivamente la familia del televisivo Broncano había vivido en Zarza.
Para ponernos en contexto, la tía abuela de David Broncano, doña Rosa Broncano Carrasco, fue maestra en Zarza la Mayor en parte de la década de los 50 y 60 y dado que era soltera, sus padres se vinieron a Zarza a vivir con ella y los hermanos y sobrinos de doña Rosa solían venir en verano a pasar las vacaciones a Zarza, mientras ella ejerció su magisterio en la localidad.
Vayamos desgranando esta historia.
Alfredo Boncano Morales (bisabuelo de David Broncano), nació en Montánchez en 1895 y falleció en Madrid en 1972. Ingresó en la Guardia Civil muy joven y en 1922, con 27 años ya es cabo, llegando en su vida profesional a ser Capitán, grado con el que se jubiló a la edad de 56 años tras pasar por destinos como Villamesías, Malpartida de Cáceres y Cáceres. Alfredo Broncano Morales cuando llega a Zarza está ya jubilado.
Alfredo Broncano Morales estaba casado con su prima hermana, Francisca Carrasco Broncano, nacida el 4 de febrero de 1897 en Alcollarín y falleció en Zarza la Mayor el 21 de abril de 1964 y en el cementerio municipal de Zarza fue enterrada, hasta que pasados los años, sus restos mortales fueron trasladados a Madrid, lugar de residencia de la familia en esos momentos.
Dada la profesión de Alfredo, vivieron en las localidades donde estaba destinado y mientras permanecieron en Zarza la Mayor junto a su hija, habitaron primero en la calle Abajo y posteriormente se trasladaron a la calle Altozano, en el número 10, enfrente del antiguo cuartel.
Francisca dedicaba su tiempo a su familia, salía poco de casa y sólo lo hacía para ir al Cine de Don Mario, si se ponía alguna película de Carmen Sevilla y Lola Flores o a la misa dominical. Por su parte, Alfredo Broncano, dedicaba su tiempo de jubilación, por las mañana, a leer el ABC que recibía al día después y por las tardes a realizar el paseo antes mencionado con Casimiro Bermejo Navarro y Ramón Chaparro Sanz. Por la noche escuchaba la radio con muchas dificultades, pues le solían entrar emisoras portuguesas y hasta una emisora árabe.
El matrimonio Broncano-Carrasco tienen tres hijos: Pedro, Alfredo y Rosa.
Pedro Broncano Carrasco nace en Cáceres en 1921 y fallece en Madrid en 1999. Podólogo de profesión se casa con María Casares Moreno (1923-1991) y el matrimonio tiene dos hijos, Alfredo y Francisco Javier, niños que pasaban el verano en Zarza junto a sus abuelos y a su tía Rosa, la maestra.
El otro hijo varón, Alfredo, nace en Villamesías en 1925 y fallece en Almadén de la Plata, Sevilla, en 1976. Llegó a subteniente de la Guardia Civil estando casado solamente un año y muriendo a la edad de 51 años. Mientras estuvo soltero, en verano acudía a Zarza a visitar a sus padres y hermana.
En 1930, también en Villamesías, nace el tercer hijo del matrimonio, en este caso una niña, Rosa Broncano Carrasco, de profesión maestra y que ejerció en Zarza durante años de la década de los 50 y 60. Anteriormente había ejercido, con 18 años, en Aliseda y posteriormente en El Gordo, para luego recalar en Zarza. Con aproximadamente 10 años de docencia en Zarza, tras participar en el concurso general de traslados de maestros, en 1968 es destinada a Colmenar de Oreja (Madrid), para finalizar su etapa docente en Madrid capital.
Rosa Broncano Carrasco, mientras es maestra en Zarza, también da clases particulares y es amiga, entre otras, de Blanca Bermejo Gazapo y le gusta ir al cine de Don Mario como a su madre.
Los nietos de Alfredo Broncano Morales, (hijos de Pedro Broncano y Maria Casares), Alfredo y Francisco Javier, siendo niños y jóvenes, en las vacaciones de verano visitan a su tía y abuelos en Zarza. Ambos nacen en Madrid, Alfredo en el año 1948 y Francisco Javier en 1955. Alfredo, casado, tiene dos hijos, Rubén Alfredo y Javier Alberto. Profesionalmente Alfredo fue químico, ahora jubilado y en la actualidad reside en Alicante. Por su parte, Francisco Javier, el nieto pequeño del capitán Broncano, estudio periodismo, pero priorizó vivir en el medio rural poniendo en valor el patrimonio natural y así vivir en Orcera, Jaén, siendo celador como actividad profesional principal, además de dedicarse a la escritura y a la educación ambiental. Francisco Javier, casado, tiene dos hijos, Daniel y David Broncano Aguilera(1984), este último el conocido presentador de «La Resistencia» y ahora de «La Revuelta» en Televisión Española.
Pero volvamos a los nietos del capitán Broncano, Alfredo y Francisco Javier. Nietos, que a pesar de los años que han pasado, siguen teniendo en la retina y corazón grandes recuerdos de Zarza.
Alfredo recuerda ir por primera vez a Zarza en 1957 y la última vez que fue a Zarza viviendo allí su familia fue en la Semana Santa de 1965. Volvió a Zarza en 1972 y en 1996 fecha en la que realizó tres visitas. La primera fue a la oficina de Caja Extremadura, en la calle Concejo cuando la llevaba Felipe de Sande Gutiérrez, pues venía de Portugal y tenía que cambiar los escudos; en la segunda visita fue saludar a la familia de Pedro Gazapo Gutiérrez, pues habían sido vecinos en la calle Abajo, cuando Domingo Gazapo Andrade, padre de Pedro, tenía el comercio y vivían en esa calle; y por último visitó a la familia Moran-Pallés, Benjamín Morán y María Pallés, en la calle Concejo, familia con la que la madre de Alfredo tenía una gran amistad de antes de que la familia Broncano viviera en Zarza.
Alfredo recuerda a jóvenes de aquella epoca, a los hermanos de la Rosa, Juan Antonio y Manolo, a los hijos de Bautista Vicario, a los hijos mayores de don Carlos y doña Laura; a Felipe y Fermín de Sande; a Monchi, hijo de don Ramón y a Mauricio y Enrique, hijos de don Enrique el veterinario.
Por su parte Francisco Javier vuelve a Zarza un día en 2002. Regresa de nuevo en 2024 y se instala en el Hotel Rural «Casa doforno» y desde el hospedaje visita Zarza. Francisco Javier, siete años más joven que su hermano Alfredo, recuerda haber vivido «un choque muy grande entre la vida de un niño de ciudad (venía de Madrid) y la vida de Zarza». Recuerda jugar continuamente en la calle, los tirachinas y las flechas, jugar con los hijos de los guardias civiles que vivían en el cuartel del Altozano por la cercanía a su casa, el camino a la Cruz de Salvatierra, la plaza del Altozano, la Conceja, la Plaza de la Iglesia e ir en bestias a Salvaterra do Extremo junto a Benjamin Morán Alemán. De igual forma recuerda el olor del campo, el olor del horno del pan y la palabra «cutao». Grandes recuerdos.
Cuando Francisco Javier regresa en 2024 ve menos movimiento en Zarza, menos tiendas, poco gente por la calle, el efecto de la baja natalidad con menos niños jugando en las calles y una despoblación imperante.
Recuerdos, muchos recuerdos guardan Alfredo y Francisco Javier de su estancia en Zarza.
Este es uno de los ejemplos de familias que debido a la profesión de uno de sus miembros, se asientan en Zarza la Mayor durante años, conviven con nosotros y aunque marcharon, su mente y corazón lo siguen teniendo en Zarza.
Quiero dar las gracias a Alfredo y Francisco Javier por permitirme escribir esta crónica, por este encuentro. Han sido apasionantes nuestras conversaciones, nuestras horas hablando y recordando.
Zarza os recuerda, vosotros no nos olvidáis. Zarza os espera.
Rosa Broncano Carrasco. Maestra.
Rosa Broncano, su sobrino Francisco Javier y David Broncano, presentador, de niño.
Alfredo Broncano, sobrino de Rosa Broncano a caballo en el corral de
Benjamín Morán Alemán y María Pallés en 1962)
Ángel Cadenas Holguín Cronista Oficial de Conquista de la Sierra Agosto 2026
Amigas y amigos de Conquista, vosotros, protagonistas de tantas vicisitudes de la vida. En estas vísperas de las fiestas patronales, en esta iglesia de San Lorenzo, tengo a bien poder daros la bienvenida a todos nuestros mayores, a los que estáis aquí presentes y a los ausentes, y en especial quiero pedir por todos aquellos que están con los cuidados médicos por problemas de salud: que los avances de la medicina tengan acierto. Aquí os recibimos, con el cariño que os merecéis.
Nacer en Conquista conlleva que la fama o gloria que haya de caer sobre cualquiera de nosotros también caiga sobre este pueblo que lleva el nombre de Conquista. Eso no es sólo peso de la gran historia, es el fruto de su raíz, de la España rural que migra a la ciudad en busca de una vida mejor. Y a esas nuevas tierras que os acogieron les disteis hijos y ellos deben sentirte orgullosos de tener aquí un profundo raigambre, de hondas raíces, como las de los olivos.
Nuestros ancestros no conocieron esta Extremadura, vivieron en la de la pobreza, la del arado, la de los jornaleros y jornaleras, la España profunda en esa España del cuento, la de la escuela para aprender a leer y la del ungüento de la botica para ungir y remediar los dolores. Tomen sitio y asiento si es conveniente, que vienen nuestras abuelas, nuestros abuelos, nuestras madres y padres. Era aquella generación, ya olvidada, de muy buenas personas, honradas y santas, de aptitud cristiana. Nuestro paisaje y vernácula fisonomía tiene derecho de autor. Su dueño es el trabajo de decenas de generaciones de conquisteñas que lucharon por mejorarla y cuyo legado debemos preservar. Y lo más importante que quiero pronunciar aquí es que todos y cada una de vosotras y vosotros sí que os tenéis ganado un merecido reconocimiento. Estáis labrados y forjados a hierro y fuego. Que se acuñen y rotulen vuestros nombres por todas las plazas, calles o resortes y por las cuatro entradas, en este pueblo, que son de puertas abiertas. Hoy quiero recordar a todos, a los vivos y a los muertos. A los vivos para desearles felicidad y salud, y a nuestros los muertos para recordarles cariñosamente. Llevémosles flores, porque los unos y los otros representan la tradición del pueblo y porque gracias a ellos hoy estamos aquí presentes. Hijos de Conquista, lleváis en las venas Sierra y Andes. Nunca olvidéis de dónde venís. Doy agradecimiento al pueblo y dad gracias a la Zarza que nos crio, gracias a Conquista que guarda a los nuestros y gracias a los de afuera porque también sois de aquí.
San Lorenzo, bendice a este pueblo, que nunca le falte pan, ni fe, ni memoria. San Lorenzo es nuestro, que siga la fiesta, celebremos la misa.
11 de agosto de 2026 Emilio Arroyo Bermejo CRONISTA OFICIAL DE VALDASTILLAS
En el seno de una familia placentina nace Margarita García Núñez, Marga, el 1 de agosto de 1969 en Plasencia. Sus padres, Vicente García Pérez (Plasencia 2, noviembre de 1940) empleado de banca y Margarita Núñez Pérez (Plasencia, 15-2-1945 – 28-2-2026) auxiliar administrativo hasta casarse y luego dedicada a como se decía en la época, sus labores, tienen, además de Marga, otros dos hijos( hijo e hija), pero Marga es la primogénita.
La formación académica de Marga se desarrolla en distintos centros educativos placentinos como en las Monjas de la Encarnación, el Colegio San José y el Bachillerato en el Instituto Gabriel y Galán, para posteriormente estudiar enfermería en las dependencias del antiguo psiquiátrico de Plasencia, sito en la Nacional 630 que es donde se ubicaba la Escuela de Enfermería adscrita a la Universidad de Extremadura, lugar donde adquiere la Diplomatura en Enfermería entre los años 1987-1990. En su afán de actualización, obtiene en 2014 el Grado en Enfermería realizando el consiguiente TFG (Trabajo Fin de Grado), además de múltiples cursos de formación para el desarrollo de su profesión.
Marga quería ser enfermera. Siendo niña, su abuelo era portero en el antiguo Hospital Provincial de Plasencia y su abuela ayudaba a las monjas que dirigían el hospital, por lo que Marga acudía con frecuencia a esa institución sanitaria, no dándole ningún tipo de reparo ver curar heridas y tratar con enfermos.
Y tras su formación académica llega su vida profesional. Del año 1990 a 1995 ejerce como enfermera en el Hospital Virgen del Puerto de la capital del Jerte, en servicios como Traumatología, Maternidad y Neonatos y a la vez, desde 1993 hasta 1995, es monitora de prácticas en la Escuela de Enfermería de Plasencia que seguía estando ubicada en las dependencias del Psiquiátrico de aquellos tiempos.
Margarita además de enfermera quería testificar la profesión en el medio rural. Y así en 1995 oposita a plazas de Atención Primaria en Enfermería de la Junta de Extremadura, oposición que aprueba y es destinada, en julio de ese año, a una plaza en Barrado con el anexo de Gargüera, permaneciendo allí cinco años, aproximadamente. En estas fechas se produjo una reestructuración por la creación de los Centros de Salud y se le adjudicó la localidad de Barrado con el anexo de Valdastillas, donde ha permanecido hasta la fecha de su jubilación el mes de abril pasado. Su labor sanitaria se ha llevado a cabo entre Barrado y Valdastillas, pero también era fácil encontrar a Marga en el Centro de Salud de Casas del Castañar, donde hacía las guardias para las localidades de Barrado, Piornal, Cabrero, Casas del Castañar, El Torno y Valdastillas.
Quería ser enfermera rural y lo fue, se enamoró de los pueblos, de sus gentes, pues aquí podía conocer mejor a sus pacientes, conocer sus necesidades, ser más próxima y ofrecer calidez ante la enfermedad. Aquí en Valdastillas, compartió consulta con distintos médicos y en los últimos años con el doctor Rafael Manrique que es el médico titular de Valdastillas en la actualidad.
Recuerda Marga los años dedicados a Valdastillas con mucho cariño. Ella, siendo niña, vino a Valdastillas, localidad en la que su madre tenía una tía, Teresa Núñez Núñez y añora cuando venía a las matanzas y eventos familiares. Siempre se sintió acogida en Valdastillas.
Pero en la vida de Marga también hubo y hay otros intereses. Marga es madre de una hija, Candela Ramos García, que ha terminado sus estudios de Historia y Ciencias de la Música en la Universidad Pública de Salamanca y este año realizará el Master del Profesorado. Marga cuenta con un nutrido número de aficiones como la natación, lectura, cine español, yoga, piragüismo, en la actualidad en la modalidad Barco Dragón, sin olvidarse del cariño que le profesa al flamenco debido a que su padre fue presidente de la Peña Flamenca Placentina con el que acude a muchos eventos.
En abril de 2026 Marga se jubiló. Ante ello, ella quiso despedirse de Valdastillas y para ello lo comentó con el Ayuntamiento y fue el 13 de julio de 2026 cuando se celebró un sencillo acto de reconocimiento, al que acudieron los vecinos, en el que Marga dirigió unas palabras de las cuales resalto el siguiente parrafo «He intentado cuidaros de la mejor manera que he sabido, con profesionalidad, pero también con cariño, porque para mí nunca fuísteis solo pacientes; fuisteis personas con nombre, con historia y con un lugar muy especial en mi vida» y entregó una placa que ha sido colocada en el Consultorio de Valdastillas en la que se lee:
«EN AGRADECIMIENTO A VALDASTILLAS. GRACIAS POR VUESTRA CONFIANZA, CARIÑO Y POR PERMITIRME CUIDAROS DURANTE AÑOS. ME MARCHO DE LA PROFESIÓN PERO NO DE VUESTRO RECUERDO. MARGA GARCÍA 2026»
Por parte municipal, el alcalde, José Ramón Herrero Domínguez, elogió en su alocución la figura personal y profesional de Marga y le hizo entrega de un libro bajo el título «Valdastillas, historia, vida y cultura popular» del autor Fernando Flores del Manzano, libro en el que de puño y letra se lee la siguiente dedicatoria:
» GRACIAS POR TANTOS AÑOS DE DEDICACIÓN, ENTREGA Y CUIDADO. TU PROFESIONALIDAD Y CERCANÍA HAN DEJADO UNA HUELLA IMBORRABLE EN NUESTRO PUEBLO Y EN EL CORAZÓN DE SUS VECINOS. QUE ESTE LIBRO SEA UN PEQUEÑO RECUERDO DE TODO EL CARIÑO Y LA GRATITUD QUE TE LLEVAS CON ÉL.
CON AFECTO, TUS VECINOS. 13-7-26″ (El texto es acompañado del sello del Ayuntamiento de Valdastillas), y también se le obsequió con un pin con el escudo de la localidad.
Tras ello, algunos pacientes, a título individual y de forma privada, la agasajaron con unos presentes, para posteriormente Marga acercarse a casa de algunos pacientes, que por razones de enfermedad, no podía despedirse de ellos.
Una mujer de ciudad que quería ser enfermera de pueblo.
Todos los años de ejercicio profesional en Valdastillas bien merecen el reconocimiento de un pueblo.
Marga, que te te vaya todo muy bien, que casi este cuarto de siglo entre los cuqueños, permanezca en tu recuerdo de la misma forma que aquí te recuerdan.
Gracias por cuidar de Valdastillas.
Emilio Arroyo Bermejo
CRONISTA OFICIAL DE VALDASTILLAS
Manuel García Cienfuegos Cronista Oficial de Montijo y Lobón cienfuegos@cronicasdeunpueblo.com
Felicidades a la comunidad de religiosas clarisas franciscanas del convento del Santo Cristo del Pasmo de Montijo. Felicidades para las comunidades de clarisas de los monasterios de Zafra, Badajoz, Llerena, Campanario y Almendralejo. Felicidades para María José de Santa Clara González Leal, (sor Clara) natural de Nicaragua, llegó al convento de Montijo en 2010. Felicidades a las amigas que tiene por nombre Clara.
Santa Clara de Asís (1193-1253), religiosa y santa italiana. Seguidora fiel de san Francisco de Asís, con el que fundó la segunda orden franciscana o de hermanas clarisas. Clara se preciaba de llamarse “humilde planta del bienaventurado Padre Francisco”. Después de abandonar su antigua vida de noble, se estableció en el monasterio de San Damián hasta morir. Clara fue la primera y única mujer en escribir una regla de vida religiosa para mujeres. En su contenido y en su estructura se aleja de las tradicionales reglas monásticas. Sus restos mortales descansan en la cripta de la Basílica de santa Clara de Asís.
CARISMA FRANCISCANO EN MONTIJO
El carisma franciscano fue extendido en Montijo en el siglo XVI, año 1548, con la presencia de seguidoras de la Orden Tercera en una casa de recogidas (encerradas) en la calle Badajoz. En 1583 heredaron una casa en la calle Santa Ana (antigua del Miradero) propiedad de la beata Marina Sánchez, por lo que decidieron trasladarse a ella, junto a la capilla de Ntra. Señora de los Remedios, construyéndose en 1617 un beaterio.
Al entrar en él una hija y sobrina de don Cristóbal Portocarrero y Guzmán de Luna, IV conde Montijo, lo reedificó adaptándolo a monasterio, siendo erigido el 7 de octubre de 1704, bajo la advocación del Santo Cristo del Pasmo (imagen labrada por el escultor Juan de Juni en Valladolid, s. XVI). Así, veintidós mujeres beatas, pasaron a ser hijas de Santa Clara, siendo instruidas por dos monjas del convento de clarisas de Barcarrota.
La comunidad de clarisas de Montijo, la componen en la actualidad once religiosas (cuatro están en el noviciado), ocho de México y tres de Nicaragua, bajo el gobierno de Madre Concepción Mora Navarrete, natural de Uruapán, capital del estado mexicano de Michoacán, que llegó al convento de Montijo en 2009. La forma de vida de las clarisas es la oración desde donde brota su vida interior, junto con el trabajo artesano en la elaboración de dulces, el recurso que tienen para vivir y mantener la casa. El convento es un oasis de espiritualidad en Montijo, un lugar de calma y recogimiento que camina hacia el 325 aniversario de su creación.
Mi buen amigo hispano cubano Esteban Maciques, ya más español que habanero, me envía un interesante estudio sobre un reciente descubrimiento arqueológico en la Mina de Ibor, en Castañar de Ibor, en la comarca cacereña de Los Ibores, cercana al mundialmente famoso monasterio de Guadalupe y dentro del Geoparque de la UNESCO de Villuercas, Ibores y Jara.
El trabajo lo ha realizado el Grupo de Investigación Cultural “Luis Montané” y está formado por Esteban Maciques Sánchez y Luis Jara Jiménez, con fotografías del hermano del segundo Alberto Jara Jiménez. Los tres han conseguido nuevos descubrimientos de grabados sobre caliza, del Paleolítico Superior (Magdaleniense entre 17.000 y 10.000 años antes de Cristo) en la Cueva II de la Mina de Ibor. Este hallazgo amplía el número de grabados encontrados en esta gruta, hecho que realza el valor del arte rupestre, dentro de este horizonte cultural en el centro de la Península Ibérica.
En septiembre de 2020 se descubrieron restos arqueológicos en la Cueva número I de la Mina, en Castañar de Ibor, Ahora surgen estos nuevos descubrimientos hechos por la mano del hombre primitivo con afilados elementos de piedra sobre una roca caliza (Las fotos están realzadas para que se vean mejor las figuras).
Hay un mural de 120 por 110 centímetros hay cinco figuras grabadas: Cabezas de un oso, un corzo, un ciervo, un alce o un reno y también trazos en forma de letra M.
La cabeza de un oso se trabaja a partir de grietas naturales. Se aprecian depresiones desgastadas artificialmente, la primera en la zona del hocico y la segunda sobre el ojo. El ojo ha sido tallado en forma de almendra con leve inclinación hacia arriba.
Y el estudio termina con estas conclusiones:
La Cueva número II de la Mina de Ibor, en el término municipal de Castañar de Ibor, Cáceres, Extremadura, es un nuevo recinto que atesora importantes grabados Paleolíticos (El más tiempo duró en la península Ibérica fue el Solutrense, del año 22.000 al 17.000 antes de Cristo-Magdaleniense, del 17.000 al 10.000 a. C.). Por el valor y excepcionalidad de estas manifestaciones, merecen una protección especial, lo que lamentablemente no se ha conseguido hasta el momento, lo que las deja expuestas a cualquier acción vandálica. El arte rupestre aquí encontrado abre una nueva puerta a futuras investigaciones y apunta al hecho, más evidente con cada descubrimiento, de la importante presencia de la huella del hombre del Paleolítico Superior en el centro de la Península.
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