DEVOCIÓN, FE Y TRADICIÓN CON EL CRISTO DE VALDASTILLAS15 de septiembre de 2026
Emilio Arroyo Bermejo
CRONISTA OFICIAL DE VALDASTILLAS

"Santísimo Cristo de la Victoria.
Hoy viene tu pueblo, tu cruz a adorar;
pues quiere que sea el santo Madero
su escudo, su gloria, su casa y su altar"

Día esperado para el pueblo cuqueño. Como cada 14 de septiembre Valdastillas vivió ayer devoción, fe y tradición al lado de su crucificado Cristo de la Victoria en su ermita del Humilladero y en las horas que el Cristo Bendito permaneció en el pueblo.
Para los devotos fue un día grande, marcado por el recuerdo, el agradecimiento y el reencuentro ante una talla barroca del XVII que se cobija en la ermita del Humilladero, gracias a una manda testamentaria de Bartolomé Martín que posibilitó la construcción de la misma en el siglo XVII, disposición testamentaria muy común en la Edad Moderna, las cuales posibilitaban la financiación de construcciones religiosas como es el caso de la ermita cuqueña del Humilladero.
La fe de los cuqueños es inmensa. El cuqueño recuerda a sus antepasados, el germen de lo que hoy es Valdastillas y sus familias, agradece los bienes que el Cristo Bendito les ofrece a través de las campañas agrícolas centradas fundamentalmente en las cerezas y se reencuentra con familiares y amigos para vivir la fiesta mayor de Valdastillas.
Misa de campaña en el jardín que antecede a la ermita con mesa de ofrendas por parte de una familia devota, seguida de procesión hacia el pueblo. Bella estampa la que presenta la imagen acercándose a la localidad para ser introducida en la capilla parroquial sita en la Plaza Mayor. A partir de ahí la diversión continúa hasta llegar el esperado momento del "Ofertorio".
Son las 17 horas, el pueblo ante la imagen del Cristo de la Victoria en la Plaza Mayor van dejando sobre una mesa sus ofrendas, ricas y variadas ( vinos, tartas, dulces, quesos, frutas, tomates engalanados en un antiguo cajón de recogida de cerezas adornado con helechos, cuadro pintado del Cristo y hasta un gallo), para posteriormente proceder a la subasta al mejor postor.
Todo dispuesto, entre risas, ánimos y piques para elevar la puja, el sacristán y representante de la parroquia hace sus anotaciones y el subastador va animando a los cuqueños a "rascarse el bolsillo" para conseguir caudales para el Cristo y así poder afrontar cuidados y reformas en la ermita. Cada vez que algo es subastado, el subastador termina diciendo "que buen provecho le haga al postor".
Rico ofertorio para posteriormente regresar con el Cristo a la ermita.
Se produce un rotundo silencio. En el mismo jardín que se celebró la misa por la mañana, espacio previo a la ermita, la fe y devoción se hacen presentes de nuevo.
Es la hora de la puja para meter al Cristo en la ermita. Todo es silencio, todo es atención, todo es devoción. El subastador toma la palabra, comienza la puja de los brazos de las andas, brazo derecho delantero, brazo izquierdo delantero, brazo derecho trasero, brazo izquierdo trasero. Llama la atención de que tras la puja de cada brazo hay silencio, no hay aplauso, hay recogimiento y devoción en Valdastillas.
La expectación continúa dentro de la ermita. Hay que quitar al Cristo de las andas y colocarlo en el abside conformado por un tríptico en el que el Cristo de la Victoria de la ermita del Humilladero se encuentra flanqueado por su madre la Virgen María y San Juan, el discípulo amado.
Valdastillas ha dejado a su Cristo en su ermita hasta el año venidero.

"Victoria, Tú reinarás, oh cruz, Tú nos salvarás".

Emilio Arroyo Bermejo
CRONISTA OFICIAL DE VALDASTILLAS