por Manuel García Cienfuegos | Ene 14, 2026 | Artículos
Cronista Oficial de Montijo y Lobón
Una inscripción oficiaba el milagro: “Seizo el Teatro el año 1904”. Ese año la Sociedad Obrera “La Defensa” compró una casa en la calle Mérida que acabó siendo la “Casa del Pueblo”. El Teatro Calderón de la Barca fue fundado en el año 1904 por una veintena de accionistas. El alma de ellos fue el artista y empresario, Álvaro Torres Rodas (Montijo, 1886-1940), quien traería obras de teatro, zarzuela, varietés, bailes de sociedad, conciertos, copla, cante flamenco, y las primeras proyecciones en 1914 de cine mudo, y, posteriormente el cine sonoro.
Después apareció “La Concha”, sucursal de verano del Calderón. Que abría puntualmente el 29 de junio inaugurando las proyecciones de verano. Luego gestionaron el Calderón y La Concha los hermanos Torres, Juan y José. Un día la inscripción desapareció, como desaparecieron el escenario, los camerinos y la máquina de proyectar.
En su fachada tres puertas y tres ventanas ojivales. Arriba, en su frontispicio, un ojo de buey y la inscripción “Teatro Calderón de la Barca”. Su vestíbulo era ancho, elegante, y nada tenía que envidiar con los que lucían las salas de cine de la capital. El telón, la concha, la pantalla y los genios del arte dramático: Calderón de la Barca y Lope de Vega.
Abajo, sobre un suelo de madera, el patio de butacas. Arriba, gradas de madera sin respaldo. Territorio bautizado y bendecido con el nombre de “gallinero”. Una tiranta de hierro, al alcance de los más ágiles y atrevidos que emulaban la acrobacia de Tarzán de los monos, atravesaba aquel paraíso superior, aquella república gobernada por el desorden y el pataleo. Y miles, miles de películas. Y actores, muchos actores. Por el pasillo corría la luz buscando la pantalla. Allí aparecían, reencarnados en cada proyección, las emociones, las aventuras, las guerras, las lágrimas, los besos y los héroes. Los que se iban a la otra vida y los que se quedaban.
A mediados de los años setenta del siglo pasado, desapareció este templo de la cultura. cambiando de funcionalidad al ser vendido para una tienda de muebles. En la actualidad el edificio acoge en su planta baja una tienda comercial, y en las dos superiores los Juzgados de Primera Instancia e Instrucción núms, 1 y 2.
por ACROEX | Ene 13, 2026 | Artículos, Prensa
El avión alemán de la Legión Cóndor que se estrelló en el Calvitero, el pico más alto de Extremadura
En pocos días se cumplirá el 89 aniversario de un suceso singular ocurrido en enero de 1937 en el Valle del Jerte. En el contexto de la Guerra Civil, se produjo el accidente de un avión alemán Junker, de la Legión Cóndor, en las inmediaciones del pico más alto de Extremadura, el Calvitero
Esta es la crónica publicada el 11 de enero de 2026 en El Blog del cronista de El Periódico Extremadura que recoge dicho suceso (bajo el título «Muertos de frío en el Calvitero: un siniestro nazi que conmovió al Valle del Jerte»), cuya versión en digital puede leerse en el siguiente enlace: https://www.elperiodicoextremadura.com/caceres-local/2026/01/11/muertos-frio-calvitero-nazi-jerte-125462536.html
por Francisco Rivero | Ene 11, 2026 | Artículos
FRANCISCO RIVERO
El 30 de noviembre de 1935 el Tribunal Supremo absolvió a Francisco Largo Caballero, líder de UGT y ex ministro socialista, más conocido como el Lenin español, por ser el cabecilla de la Revolución de 1934 fue detenido y encarcelado por el delito de rebelión. Se le quiso enjuiciar por lo militar, pero fue el Supremo quien le juzgó por ser diputado.
Largo Caballero llamaba a la revolución, con discursos con mensajes como estos:
Vamos a echar abajo el régimen de propiedad privada. No ocultamos que vamos a la revolución social. ¿Cómo? Vamos, repito, hacía la revolución social… mucho dudo que se pueda conseguir el triunfo dentro de la legalidad. Y en tal caso, camaradas habrá que obtenerlo por la violencia…
Al final, el Alto Tribunal lo absolvió por falta de pruebas y salió libre de la Cárcel Modelo de Madrid.
Al día siguiente de su salida, el presidente de la agrupación local del PSOE en Brozas, Laurentino Vivas, le envió una carta que dice lo siguiente:
Brozas de diciembre de 1935.
Al Camarada Presidente del Partido D. Francisco Largo Caballero. Madrid.
Estimado Camarada: Conocida la sentencia absolutoria, dictada por el más alto tribunal, en el proceso que tan injustamente se le ha seguido, nuestra Agrupación Local ha acordado por unanimidad enviar a Vd. la presente carta expresándole nuestra entusiasta felicitación, extensiva para el Camarada defensor D. Luis Jiménez Azúa, que con su reconocida competencia profesional ha defendido la justicia de su absolución, entre otras cosas, para el bien del partido.
Suyos y del Socialismo.
Por la Agrupación Local
El Presidente Laurentino Vivas.
Para conocer más de Laurentino Vivas, picad este enlace de mi blog: Crónicas de Las Brozas: Laurentino Vivas Colmenero, director de la Banda Municipal de Brozas
por Manuel García Cienfuegos | Ene 11, 2026 | Artículos
Cronista Oficial de Montijo y Lobón
La timidez de la luz invernal se posa sobre los flameros y esgrafiados exteriores del convento de San Francisco. La blanca belleza de la nieve ha cubierto la ciudad. La lluvia bautiza el empedrado de la Ronda de las Almenas, Altamirano, Plaza de los Moritos, calleja de los Mártires, del Castillo, de la Academia, plazuela de las Jerónimas, San Pedro, Santa Clara, Sofraga, San Miguel, Parra, ruinas de Santo Domingo y la Plaza Mayor. Las gárgolas lloran mirando al suelo.
El invierno es una tarta de frío donde la memoria se hace pulso, corazón, amor y familia. Porque la memoria así lo dicta. Se alegran las puertas: Triunfo, Coria, San Juan, Vera Cruz, San Andrés y Santiago, abriéndose a la hospitalidad del paisanaje. La calle Tiendas muestra su actividad comercial. El testimonio impreso habla de un pasado gremial trujillano: Carnicerías, Romanos, Herreros. Olleros, Sillería, Tintoreros, Zurradores, Cambrones, Ballesteros, Cabreros y Canteros. Las decisiones desacertadas silenciaron el nombre del Horno de los Corrales, que ahora rescato.
Estoy en la Plaza Mayor. No hay visitante que se resista en sacar imágenes de tan extenso, monumental y populoso espacio. Arquitectura civil y religiosa. Casas del Concejo, palacio de Chaves Cárdenas, casa del Peso Real, de la Cadena, iglesia de San Martín. Palacios del Marqués de la Conquista, Duque de San Carlos y Marquesado de Piedras Albas, con gracejo florentino en su logia. Palacios y casas capaces, amplias, sólidas y robustas. Camino por los portales, que dan cobijo columnas de diversos órdenes. Portal del paño, del pan, verdura y lienzo.
En la plaza, nuestro fotógrafo colorea las emociones. Plaza tostada por el sol, en esta tierra que dice ser extrema en sus extremos. Desde el alma, dura y tierna, sosegada las más veces, inquieta menos, siempre tenaz en su ser. La historia, aquí, no ha perdido impulso, se expande en conquistas, acontecimientos, reivindicaciones, festejos, y celebraciones. Punto de encuentro y admiración desde su hermosura. Testigo de cortejos y emociones. Francisco Pizarro todo lo conoce, por eso calla.
Deseo observar su fachada norte, porque entre dos torres del castillo, vigila el lucero del alba y de nuestra esperanza, la Virgen de la Victoria. Que así efigia el escudo de la ciudad en la que tantas grandezas y bellezas quedan.
(Del libro “Trujillo, alma y luz”, año 2024, del fotógrafo trujillano Adolfo García Jiménez, editado por Palacio de los Barrantes Cervantes-Fundación Obra Pía de los Pizarro. Textos, Manuel García Cienfuegos).
por Juan Pedro Recio Cuesta | Ene 9, 2026 | Artículos
Comenzamos un nuevo año, 2026, y, con él, una nueva sección titulada HISTORIA Y MEMORIA DE TORNAVACAS, en la que los protagonistas de la misma serán acontecimientos o sucesos relacionados con nuestro pueblo y sus gentes. En otras palabras, con esta nueva sección queremos dar a conocer la INTRAHISTORIA, la historia cotidiana, del día a día, la de sus habitantes, esa que muchas veces permanece oculta o en un segundo plano por muchos motivos.
En la primera entrada de este 2026 viajamos a enero de 1937, momento en el que España estaba viviendo una infernal Guerra Civil que acabó con cientos de miles de vidas y cuyas consecuencias se extenderían durante décadas. Dado que en unos días se cumplen 89 años de este suceso, los que seguís mis escritos ya sabéis que el 17 de enero de 1937 un avión de la Legión Cóndor enviado desde la Alemania nazi de Hitler (para apoyar al bando de Franco)y que realizaba un servicio de transporte de correo, se estrelló en las inmediaciones del Calvitero. El avión quedó hecho pedazos a consecuencia del impacto (el accidente se atribuye a la densa niebla que había ese día) y sus tripulantes (seis en total) fallecieron.
Las labores de búsqueda del aparato y de sus tripulantes comenzaron a los pocos días del accidente. Pero no fueron nada fáciles, ya que la sierra se encontraba repleta de nieve y las condiciones para subir no eran favorables. Estas labores se dirigieron desde Jerte, en donde se instaló una especie de puesto de mando formado por autoridades militares, Guardia Civil, falangistas e, incluso, una delegación de soldados alemanes que vino expresamente al valle tras tener conocimiento del accidente.
Se tardaron semanas en encontrar el aparato así como a sus tripulantes y varias de las expediciones de búsqueda hasta dar con ellos fueron fallidas. Y así pasó el 28 de enero de 1937, cuando un grupo de vecinos de Tornavacas (cuyos nombres detallamos a continuación) tuvo que subir a la sierra a realizar labores de “salvamento de varios individuos, milicianos [falangistas], guardias Civiles y alemanes, que se encontraban aislados en la sierra” a causa de las malas condiciones meteorológicas que allí había.
Los tornavaqueños eran buenos conocedores de aquel terreno, al pasar mucho tiempo en él con el ganado, y tuvieron que rescatar a la expedición que estaba tratando de localizar al avión y a sus tripulantes. Los paisanos que en aquella ocasión subieron fueron Honorio Lucas, Liborio Bermejo, Francisco González, Juan Recio, Reyes Martín, Ramón Jiménez, Román Martín, Alejandro Luengo, Ceferino Martín, Victoriano Matallana y Juan Lucas. Cada uno de ellos recibió 2 pesetas, que les fueron entregadas en el Ayuntamiento el día 30 de enero de 1937, tal y como muestra el siguiente documento.
Hasta la próxima.
por Pablo Iglesias Aunión | Ene 6, 2026 | Artículos
Cronista Oficial Puebla de la Calzada
Cuando el invierno cae sobre la Vega del Guadiana y las calles de Puebla de la Calzada se llenan de un frío antiguo, hay una noche en la que el pueblo entero parece despertar de su rutina: la noche de la Cabalgata. No es solo la antesala de la Epifanía como manifestación de Jesús al mundo; es un rito heredado, una tradición que enlaza generaciones y convierte la historia local en emoción compartida que traspasa las fronteras de la propia localidad. Es como una gran «llamada» a ver, un pueblo que abre sus brazos acogiéndonos a todos en el más puro sentido de fraternidad.
La Cabalgata, tal como la recuerdan los mayores, nació humilde, casi doméstica. Unos pocos vecinos, trajes prestados, coronas hechas a mano y la ilusión suficiente para suplir cualquier carencia. Melchor, Gaspar y Baltasar recorren las calles sin más escolta que la curiosidad infantil y el respeto solemne de los adultos, conscientes de que aquella representación era algo más que un desfile: era la promesa anual de la magia.
Con el paso de los años, la Cabalgata creció al ritmo del pueblo. Se enriquecieron los carros, se multiplicaron los pajes y la música comenzó a marcar el paso. Sin embargo, el espíritu permaneció intacto. En Puebla de la Calzada, la Cabalgata nunca fue un espectáculo ajeno, sino una obra colectiva, levantada por asociaciones, familias y voluntarios que entendieron que mantener viva la tradición era también una forma de cuidar la identidad del lugar.
Hoy, cuando las luces se reflejan en los ojos de los niños y los caramelos caen como una lluvia festiva sobre el empedrado, la Cabalgata sigue siendo un puente entre el pasado y el presente. En cada saludo real, en cada aplauso, late la memoria de quienes la hicieron posible antes y la certeza de que, mientras haya ilusión, Puebla de la Calzada seguirá saliendo a la calle para recibir a sus Reyes, como lo ha hecho siempre.
Que la «magia y la ilusión de todos los corazones poblanchinos» expresen un amor fraternal y lleno de paz y buenos deseos.

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