por Emilio Arroyo Bermejo | Nov 21, 2025 | Artículos
CRONISTA OFICIAL DE ZARZA LA MAYOR
En la crónica que publiqué el pasado 11 de noviembre hablaba acerca del libro publicado en 1951 por Julio Rosa Roque en el que el autor recogía datos de Cáceres y de su provincia y en la misma expresaba , ad literam, lo siguiente, como nota aclaratoria: «Se limita (el autor) exclusivamente a orientar al púbico en aquello que, por necesidad o curiosidad, pretenda conocer de Cáceres y su provincia, sin que sus datos y cifras impliquen más garantía que la honorabilidad y buena fe de las personas que informaron a su Autor».
Pues teniendo en cuenta lo anteriormente entrecomillado, paso a presentar también «ad literam» lo que el autor refiere sobre Zarza la Mayor, lógicamente, sin entrar en más, pues como dice el refranero popular, «no están todos los que son ni son todos los que están».
OS DEJO LA DESCRIPCIÓN:
«Zarza la Mayor tiene unos 4.600 habitantes, aproximadamente. Está situada en el km. 15 de la carretera de Piedras Albas, oficialmente denominada Membrío-Coria.
Pertenece al Partido de Alcántara, del que dista 26 kms. y 90 de la capital de la provincia.
ADMINISTRACIÓN LOCAL.-Su Ayuntamiento corresponde estar integrado por nueve concejales.
ASPECTO JUDICIAL.—Tiene un Juzgado de Paz, dependiente del Comarcal y del de Primera Instancia e Instrucción de Alcántara.
ASPECTO MILITAR.—Pertenece a la Caja de Reclutas núm. 13 de Cáceres. Tiene un puesto de la Guardia Civil Rural, dependiente de la Compañía de Valencia de Alcántara, y otro de la Guardia Civil de Fronteras, dependiente de la Compañía de Brozas.
ASPECTO ECLESIÁSTICO.—Tiene una Iglesia Parroquial, cuyo Santo titular es San Andrés. perteneciente al Obispado de Coria y Arciprestazgo de Alcántara. Tiene una ermita dedicada a la Virgen de los Sequeros, sita a 2 kms. y lugar de su nombre; otra a San Bartolomé, otra a San Juan y otra a San Antonio.
ENSEÑANZA.—Dispone de cinco maestros y cinco maestras nacionales y tres escuelas de párvulos.
SANIDAD.—Tiene dos médicos, dos practicantes, una comadrona, un veterinario y tres farmacias
INDUSTRIA Y COMERCIO.—Una fábrica de harinas; un molino maquilero: dos panaderías mecánicas; dos tahonas, siete hornos de pan cocer; un taller mecánico; una aserradora; cuatro carpinterías, un taller de construcción de carros; ocho fraguas: dos hornos de teja y ladrillo; cinco sastrerías; diez zapaterías; cinco comercios de tejidos; – once ultramarinos y una expendeduría de tabacos.
HOSPEDERIAS. Acostumbra a recibir huéspedes don Juan Módenes Presumido, domiciliado en la calle Calvo Sotelo, y doña Isabel Montero Amores, domiciliada en la calle del Parral.
ESTABLECIMIENTOS DE BEBIDAS.—Un bar de don Francisco Gundín Hurtado, sito en la calle de Calcinada; otro de don Santiago Mirón, sito en la calle del General Franco; otro de Eugenio Marcos del Corral, sito en la calle del Sargento García Luceño, y otro del señor Nevado Bote, sito en la calle del General Franco.
SALAS DE FIESTAS.—Un cine de don Marlo Guillén Carbayo, sito en la calle de Calcinada. Un salón de baile de don Francisco Gundín Hurtado, sito en la calle Calcinada; otro de don Alberto Hurtado Florencio, sito en la Plaza Mayor; otro de don Isidro Guardado Sancho, sito en la Plaza Mayor; otro de don Pedro Presumido Juanes, sito en la Plaza Mayor, y otro de don Eugenio Marcos del Corral, sito en la calle del Sargento García Luceño, y otro de don Francisco Clavero Durán, sito en la Plaza de San Andrés.
FERIAS Y FIESTAS.—Celebra ferias el día 24 de Agosto. Las fiestas principales son las que, en honor de la «Virgen de seque-ros», celebra el martes de Pascua.
EDIFICIOS PRINCIPALES.—Iglesia Parroquial, Casa Ayuntamiento, Cuartel de la Guardia Civil y las casas de don Antonio Rubio Andrade, sita en la calle del General Franco; de don Mario Guillén Carbalyo, sita en la calle de Primo de Rivera, y de don Juan Blanco Andrade, sita en la calle del General Mola. Entre los cortijos habidos en el término municipal destacan los denominados «Dehesa de Benavente», que dista 5 kms., y «Las Moreras», que dista 16 ki-lómetros, propiedad de Herederos de don Germán Dueñas.
ALUMBRADO.—Tiene luz eléctrica, suministrada por don Juan Casas.
MEDIOS DE COMUNICACION.—Dispone de una agencia postal y está en la ruta del coche de línea Cáceres-Ceclavín. Cuenta con un coche de alquiler. La estación férrea más próxima es la de Arroyo-Malpartida.
TERMINO MUNICIPAL.—Produce cereales, aceite y ganadería.
Su extensión es de 16.717 Has. y 87 As.»
Además de estos datos en otros apartados aparecen los siguientes:
«Farmacias: don Luís Gundín, don Nicolás Alemán y don Pablo Morán.
Harinas: don Pedro de Sande.
Molinos maquileros: don Sebastián Pantrigo.
Médicos: don Mario Guillén y don Ramón Diaz.
Ultramarinos y coloniales: doña Prudencia Villarín, don Eugenio Marcos, don José Hurtado, don Martín Calvero, don Cristóbal de Sande, don Domingo Gazapo, doña Gregoria de la Rosa, don José Gutiérrez Méndez (viuda de), doña Margarita Morán, Don Vicente López, don Juan Terrón, doña Juliana Borrero, don Juan Jorge, don Gerardo Baz y don Sebastián Pantrigo.
Veterinarios: don Enrique Hurtado».
por Juan Pedro Recio Cuesta | Nov 20, 2025 | Artículos
Pie de foto: Laguna de Solana bajando desde la sierra de Tornavacas por Hoyomalillo (agosto de 2023).
Cronista Oficial de Tornavacas
Hoy traemos un artículo muy interesante que nos envía nuestro paisano y amigo Jesús -artículo que, por cierto, está dedicado a él-. Publicado en el blog «Pinceladas de Historia Bejarana», de Carmen Cascón Matas (del Centro de Estudios Bejaranos), su autor es Agustín García Gómez.
En este artículo se dan a conocer unos curiosos documentos históricos que hablan de cómo en siglos pasados (XVII y XVIII) los tornavaqueños pescaban truchas en la Laguna de Solana (también conocida como Laguna del Duque). Una práctica prohibida para ellos, pues esta laguna estaba dentro de los dominios de los Zúñiga (duques de Béjar) y, por tanto, era de su propiedad.
De los tornavaqueños que pescaban en dicha laguna -que muy seguramente estaban con ganado en la sierra y lo hacían por pura necesidad-, aparecen las siguientes referencias en el artículo:
-En el año de 1610 se cogió y procesó a varios tornavaqueños por estar pescando truchas en esta laguna.
-En el año de 1749 «se hizo causa contra otros vecinos de Tornavacas».
-En el año de 1771 «se aprehendieron otros pescadores de dicha villa de Tornavacas, se les cogieron las redes y trasmallos».
Y es que, aunque hoy día la sierra sea una importante barrera física entre Tornavacas y el vecino término de Béjar, durante muchos siglos -y hasta hace pocas décadas- ha sido un espacio muy frecuentado por los tornavaqueños, como así lo demuestran estos curiosos documentos históricos.
El artículo al completo puede leerse en el siguiente enlace: https://ccasconm.blogspot.com/2025/11/la-propiedad-de-las-aguas-y-sus-truchas.html
por Juan Pedro Recio Cuesta | Nov 17, 2025 | Artículos, Prensa
Nuestro artículo de este domingo de El blog del Cronista de El Periódico Extremadura ha estado dedicado a una de las joyas arquitectónicas e históricas del Valle del Jerte: el puente de Cabezuela.
Aunque la historia de este puente hunde sus raíces siglos atrás, su aspecto actual procede de los primeros años del siglo XX, cuando se estaba construyendo la carretera de Plasencia a El Barco de Ávila.
En aquellos momentos de inicios de la década de 1900, dada la función que debía cumplir esta nueva vía de comunicación, el puente entonces existente -por el que pasaba, desde hacía siglos, el Camino Real- fue objeto de una intensa reforma, añadiéndole materiales que hasta entonces no tenía (como hormigón armado o hierro) y ensanchándole, pues ya debía ser un puente moderno concebido para que, en un futuro no muy lejano, por él pudieran circular también los primeros automóviles, aparte de los carruajes y caballerías que eran -y siguieron siendo- los medios de transporte más habituales hasta bien entradas las tres primeras décadas del siglo XX.
por Manuel García Cienfuegos | Nov 17, 2025 | Artículos
Cronista Oficial de Montijo y Lobón
Salgo del Paseo por la calle que va a la Iglesia, concurrida los domingos y días de fiestas, hoy de Castelar, hasta la plazuela de doña Juana, luego de la Falange y ahora de la Constitución, y camino hacia arriba por la Avenida Emperatriz Eugenia, hacia la escalera grande del paseo del Campo de la Iglesia, un espacio tan capaz que pocos como él existen en la provincia. Un atrevimiento llamar avenida a esa porción de casas. Un visitante forastero al oír Avenida y después Rambla, dice que esperaba ver otro espacio distinto, más grande, más extenso.
Tras producir varios pasos hacia arriba aparece ‘El Piquete’, que no de ejecución sino el lugar más elevado de la cuesta, del cerro, monte, montecillo, Montillo, Montixo, Montijo. De Agla a voy al Montijo, vengo del Montijo. Del resplandor al montecillo. Del pozo, al agua, a la fuente de vida, arropada por la dignidad revestida por el poder del Concejo, bajo la sombra de unas acacias. En ‘El Piquete’ hubo cuatro ases comerciales: Martin Garay, Alfonso Merino, Benito Serrano y Domingo Pérez. Junto con el Bar Arriba de Pedro el rubio, marido de Catalina que vendía chucherías.
Al dejar ‘El Piquete’, que es la acrópolis según Montijo, está la calle Reyes Católicos, bautizada antes por la de los Entierros, pues por ella pasaban y pasan los cortejos fúnebres que iban al Cementerio que estuvo en el hoy Parque Municipal, en el Cerro de La Cruz, y el actual, en el camino que va hacia La Roca de la Sierra.
Siguiendo con el paseo por el Campo de la Iglesia, recinto que habla en su historia de silos para guardar granos, de almacenarlos en el Pósito, y de voces de la chiquillería del colegio Giner de los Ríos, luego nombrado Padre Manjón, donde hoy se enseña música, canto y danza. Donde se hace y transmite cultura.
Tras él la Huertecilla, las tierras del Barreal y el Valle, que desde los años cincuenta del siglo pasado se fueron llenando de calles, casas y un gran pozo que suministraba agua a los vecinos, ahora símbolo de esa barriada, en el principio de la calle que menciona al adelantado que vio por primera vez el océano Pacífico, Vasco Núñez de Balboa.
Bordeando la sinfonía de la piedra antigua, del monumento más grande, más alto y más esbelto, que resiste al paso de tiempo, que acoge el espacio del gótico tardío en su bóveda central, y del crucero y capilla mayor que labraron los canteros Francisco de Montiel, obrero mayor del duque de Feria, y su hijo Bartolomé. Llego a la calleja en la que se ven dos columnas y un dintel, junto a la estrechez de sus aceras. Son los restos de la primera parroquia cristiana hasta ahora documentada, la de San Isidro que no Isidoro. Aquí la luz vence a la noche al ser el tentudia montijano.
Dice Borges que en el hoy están los ayeres. Un ayer torturado y derrotado. Es el Montijo del aquí estuvo, pero ya no está. Cuánto patrimonio desaparecido. Cuánta insensibilidad, cuánta indolencia producida por los irresponsables que han gobernado el municipio, ante lo mucho y precioso que hemos perdido. Cuánta ignorancia e incultura derramada por la insensibilidad hacia la historia.
La plazuela del Conde, hoy de Cervantes, corazón santiaguista, es una muestra del ayer maltratado. La Casa de la Encomienda, el Hospital de pobres, la casa palacio de los Condes, la de sus administradores, la Casa Granero y la casa donde se recibía el correo. Todo destruido, ya no hay nada, solo la memoria de lo que fueron. Unas piedras de molino testifican su reutilización sobre un acerado. Hay geranios en un balcón. Eliminaron la plazuela de Las Cocheras para hacer la Plaza de Abastos y la derribaron para construir el Teatro. Que bien hubiera quedado estos dos espacios abiertos al Campo de la Iglesia y la plazuela de las Cocheras, junto con la admiración y sabor a historia de tanto monumento que hubo.
Jhon Ruskin, escritor y crítico de arte, ha sido así de rotundo: “Los antiguos edificios no son nuestros. Pertenecen en parte a los que los construyeron, y en parte a las generaciones que vendrán. Los muertos aún tienen algún derecho sobre ellos: aquello por lo que trabajaron…nosotros no tenemos derecho a destruirlos. Tenemos libertad de derribar lo que nosotros mismos hemos construido. Pero aquello por lo que otros hombres entregaron su fuerza, su salud y su vida, su derecho sobre ello, no acaba con la muerte”.
Cerca hay otra plazuela, la del Barrio de la Pringue, junto a la calle Carnicería, porque en ella estuvo esta casa municipal, ahora llamada de Cánovas, político conservador. En los escalofríos de diciembre huele a tripa y especias para la matanza. Los árboles amarillean. Y más allá, tras pasar las posadas que en otros tiempos dieron servicio a los huéspedes: la plazuela de Jesús. El Montijo del aquí estuvo, retorna de nuevo al desaparecido Teatro Calderón. Sorprende que aún se sigan oyendo lamentos, risas y aplausos, eco de otros tiempos. Frente a él la calleja que iba a las tenerías donde se trataban y curtían pieles, el Corral del Concejo y el Callejón del Esquileo.
(De mi libro, “Montijo, los surcos de la memoria”. Capítulo: Testigos de la luz del tiempo)
por Emilio Arroyo Bermejo | Nov 15, 2025 | Artículos
CRONISTA OFICIAL DE ZARZA LA MAYOR
Llegando a la Plaza, a través de la conocida calleja de Don Mario, a la izquierda, nos encontrábamos con el número 2, lugar donde se desarrolla el relato que ocupa esta crónica.
En septiembre de 1947 se casan Pedro Presumido Juánez y Pilar Jorge Borrero. Pedro había nacido el 15 de junio de 1923 y Pilar el 10 de febrero de 1924. Al casarse, en 1947, abren un bar en la Plaza Mayor de Zarza, en el número 2, en una casa de arriendo, propiedad de Felipa Oliva Jiménez, mujer del señor Gerardo Baz Barroso y ambos, padres de Martina, Vidal y Miguel.
El bar comienza a llamarse el “Bar de Masablanda”, pues Pedro trabajaba en la panadería local y después del trabajo en la panadería, atendía el bar y de ahí le provenía el nombre de «Masablanda».
Los hijos de Pedro “Masablanda” y Pilar, Justi y Ani nacieron en la casa, mientras que el hijo pequeño, Vidal, ya nació en la calle Concejo cuando ya habían dejado el bar. El bar en palabras de su hija Justi “tenía muy buen ambiente” y «en la sala de arriba se hacía baile moviendo el manubrio del organillo». Pilar, en los días de feria y en otras ocasiones, preparaba peces en escabeche y en épocas de caza, clientes habituales llevaban la caza y allí lo guisaba Pilar para la consiguiente cena. En fechas señaladas, gastronómicamente hablando, también se degustaban palometas, gambas y berberechos.
La familia Presumido Jorge, tuvo el “Bar Masablanda” durante aproximadamente 10 años. La señora Pilar decía: “esta casa es de mi ama” porque Pilar sirvió muchos años en casa del señor Gerardo y la señora Felipa, hasta el punto de que cuando Pedro se casa con Pilar, Pilar sale de la casa del señor Gerardo y la señora Felipa.
Pedro Presumido Juánez fallece el 21 de abril de 1997 y su esposa Pilar Jorge Borrero el 14 de junio de 2017.
Posteriormente el bar pasa a manos de Anastasio Herrero Rabasco, nacido el 28 de junio de 1934 y Mercedes Pardo Montero, nacida el 17 de mayo de 1933. Al casarse Anastasio y Mercedes cogen el bar y allí nacen sus hijos, Ricardo y Marcelo y lo regentan hasta que su hijo Ricardo tiene 9 años y Marcelo 7 años, que es cuando dejan este negocio y adquieren Zalama y ya Mari, la hija de Anastasio y Mercedes, nace siendo ellos los propietarios de Zalama. Mercedes fallece el 14 de febrero de 2021 mientras que Anastasio lo hace el 1 de junio de 2023.
Pero el bar de la Plaza nº 2, sigue funcionando. Ahora va a ser de la mano de Pedro Iglesias González y Petra Montero Iglesias. Pedro había nacido el 18 de enero de 1921 y Petra el 18 de diciembre de 1920. Además del bar, la familia allí vivía junto a su hija Toñi, de arriendo, siendo ya la propietaria del local Martina Baz Oliva. La casa tenía dos plantas y el piso de abajo estaba dedicado al bar, la barra era de obra y el bar podría tener unos 20 metros cuadrados. Por las mañanas lo atendía la señora Petra y por la tarde-noche era el señor Pedro quien se ponía al frente, pues por la mañana trabajaba con Aniceto Pascual. Por la feria de San Bartolomé, Aniceto Pascual le regalaba a Pedro una cabra, que la señora Petra preparaba y guisaba haciendo una excelente chanfaina a la que acudían muchos portugueses y el primer día de feria se agotaba. Pero en 1973, la familia abandona esta casa y se marchan a la calle Concejo, donde Pedro abre otro bar en la esquina con la actual calle Vitigudino, concretamente donde se ponían las carteleras del cine de Don Mario.
El señor Pedro murió el 21 de febrero de 1987 mientras que la señora Petra lo hace el 15 de diciembre de 2012.
Posteriormente, y durante unos años, esta vivienda, ocupó un centro de estética montado y dirigido por Martina Baz Oliva (propietaria de la casa) y Angelita Moreno (mujer de Heraclio Pombo), que supuso una innovación en el sector en Zarza.
Tras ello, la vivienda fue ocupada en arriendo cuando se casaron Paula Montero Núñez y Celestino Rosco Martín, (Pauli hasta casarse vivía al lado, con sus padres). Posteriormente, en enero de 1990, Andrés Bofill Sancho le compra la casa a Martina Baz Oliva y tras una gran reforma, la casa se convierte en el domicilio familiar en Zarza de Andrés, su mujer Manoli y su hija María Emilia.
Cuántas historias en el bar de “Masablanda”, y en los años gestionado por las familias Herrero-Pardo e Iglesias-Montero. Seguro que fueron momentos felices, al amparo y cobijo de la parroquial de San Andrés.
Cuántos zarceños y también portugueses pasaron por allí, un lugar y un bar referente en Zarza en un periodo de los últimos cincuenta años del siglo XX.
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por Redacción ACROEX | Nov 12, 2025 | Artículos
Cerda con sus cochinillos. El Raso, Candeleda (Ávila) (c) Jesús Carreras Delgado.
Artículo publicado por el Cronista Silvestre de la Calle García en su Blog «El Cuaderno de Silvestre»
EL CERDO EN LA SIERRA DE GREDOS
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