por Manuel García Cienfuegos | Ago 3, 2026 | Agenda Cultural, Artículos
Manuel García Cienfuegos
Cronista Oficial de Montijo y Lobón
cienfuegos@cronicasdeunpueblo.com
Hoy, 3 de agosto, hace quinientos treinta y cuatro años que el almirante Cristóbal Colón partió de Palos de la Frontera (Huelva) con dos carabelas (La Niña y La Pinta) y una nave comandada por él (La Santa María). La tripulación contaba con 120 hombres. El convento franciscano de La Rábida fue testigo directo de uno de los hechos más determinantes de la Historia de la Humanidad, como fue el descubrimiento de América. Aquí fue a dar el almirante genovés cuando nadie le hacía caso sobre su ruta a Cipango (la actual Japón) El prior del monasterio, fray Juan Pérez, le escuchó e intercedió por él con la ayuda del cosmógrafo fray Antonio Marchena ante la Reina Isabel la Católica, de la que era confesor.
LOS HERMANOS PINZÓN
Navegantes que acompañaron a Colón. Fueron los frailes del Monasterio de La Rábida quienes les pusieron en contacto con Colón; fue la mediación de Pinzón la que le permitió reclutar la tripulación para su proyectado viaje a las Indias. Martín Alonso Pinzón se encargó del mando de una de las tres carabelas con las que se descubrió América, la Pinta, en la que llevaba de maestre a su hermano Francisco Martín Pinzón. Vicente Yáñez Pinzón también participó en aquel viaje, como capitán de otra carabela, la Niña (Colón mandaba la Santa María).
LA VIRGEN DE LOS MILAGROS
El Monasterio de La Rábida fue el lugar donde Colón preparó su viaje. En su visita merecen especial atención el claustro, de estilo mudéjar, y los jardines que rodean el edificio. Se trata de un lugar colombino por excelencia, algo rehecho tras el terremoto de Lisboa. Entre las paredes de este primitivo eremitorio, se custodia la imagen de Santa María de la Rábida o de Nuestra Señora de los Milagros, una preciosa imagen de la virgen, hecha en alabastro, ante la cual el mismo Cristóbal Colón rezó momentos antes de iniciar su particular cruzada. Imagen que fue coronada por el Papa Juan Pablo II en su viaje a España en junio de 1993.
EL PRIMER VIAJE DE COLÓN
No estuvo exento de peligros. La tripulación se amotinó. Tras días sin ver tierra firme la tripulación se desesperaba por la inquietante situación. Cristóbal Colón prometió que, si no avistaban tierra firme en tres días, volverían a España. Finalmente, el 12 de octubre de 1492 a las dos de la mañana, el marinero Rodrigo de Triana avistó tierra firme. Colón y su tripulación habían arribado a Gunahí, Así es como la denominaban los nativos a la actual Bahamas. El Almirante la bautizó con el nombre de San Salvador. Cristóbal Colón siguió viajando entre las islas del caribe y arribó también a la actual Cuba. Finalmente llegó a la actual Haití y República Dominica y la llamó La Española. Allí se creó un fuerte y el primer asentamiento español en América.
(Fotografías tomadas en mi visita al convento franciscano de Santa María de La Rábida (Palos de la Frontera, Huelva), en mayo de 2022).
por Francisco Rivero | Ago 2, 2026 | Agenda Cultural, Artículos, Libros Recomendados
Francisco Rivero
Durante el verano hay más tiempo libre para la lectura, tanto en el salón, en la piscina o en la playa. A Málaga donde paso ahora mis vacaciones me he traído unos cuantos libros de los más diversos temas, incluso uno de ellos estaba aquí, la novela de mi paisano José Miguel Salgado “Detrás de tus sombras”, que comencé a leer y la dejé olvidada en la casita malagueña.
De algunos de ellos he hecho ya alguna reseña y se han publicado en mi blog personal y en el de los cronistas oficiales. Se trata del libro de poemas “En el campo de Hinojal·”, mi pueblo natal. Aquí la crónica: DE HINOJAL HASTA ALEMANIA
Hay seis libros, tres de ellos de procedencia extremeña y tres de temas extranjeros. Además de “En el campo de Hinojal” y “Detrás de tus sombras”, un tercero es del estudioso de los temas locales, Álvaro Vázquez Cabrera, titulado “Valencia de Alcántara. Retazos de su historia” dedicado al siglo XVIII en ese pueblo cacereño, y del que tendremos un reflejo de la guerra entre España y Portugal, que afectó también a Brozas.
Los otros tres libros son de temas hispanoamericanos. El primero es de un buen amigo mexicano, Edgardo Cabrera Delgado, una singular novela titulada “Juan Pólvora”, el que haremos una reseña, y los que faltan son dos dedicados al mundo inca, tras mi viaje en octubre del año pasado a Perú, como presidente de honor del Skal de Madrid, la asociación internacional de altos profesionales del sector turístico.
Hay una interesante obra dedicada al “Imperio inca: Historia, resistencia y legado” y otra es la guía completa de “Machu Picchu”. Una crónica aquí: Por esos mundos de Dios: VIAJE AL PERÚ DEL MUNDO INCA
Tendremos tiempo para irlos desgranando a través de unas crónicas literarias en este blog.
por Manuel García Cienfuegos | Ago 2, 2026 | Artículos
Manuel García Cienfuegos
Cronista Oficial de Montijo y Lobón
cienfuegos@cronicasdeunpueblo.com
Era domingo, 2 de agosto de 1964. El marketing al más puro estilo Visam, inventó para aliviar las altas temperaturas, el gozo para pequeños, jóvenes y mayores: ¡La Playa de los Suspiros!, también llama Torremelones, en alusión al boom del turismo que entró en la Costa del Sol. Hoy persiste el calor, la calor, los calores, las calorinas, la calima y el jodío viento al que llamamos solano. La Playa de los Suspiros hace tiempo que dio su último suspiro porque la hemos emponzoñado, degradado y aniquilado. Y el río Guadiana sufre de asfixia por lo que a él vertemos.
Aquel año de 1964, Marisol y su canción “Tómbola” fue la canción del verano, porque la vida parecía que estaba llena de luz y color. Al año siguiente hizo furor la “Chica ye yé” de Concha Velasco, que tanto se bailó en el complejo del ocio y espectáculo del momento: la “Piscina Cavi” de inolvidable recuerdo para matrimonios, parejas y jóvenes con el mayor de los deseos posibles, ligar. ¡Tiempos!
por Manuel García Cienfuegos | Jul 31, 2026 | Artículos
Manuel García Cienfuegos
Cronista Oficial de Montijo y Lobón
cienfuegos@cronicasdeunpueblo.com
Se nos ha venido de frente crujiendo el sol de agosto. Sin tregua ni respiro ha llegado el mes de las canículas. El de las tardes donde la flama bochornosa, que aguarda desde la esquina, cae a plomo latiendo y envolviéndolo todo. La calle, en agosto, es un horno, embistiendo como un toro echando bocanadas de aire calentón. Por eso ha llegado implorando y pidiendo abanico, un helado y un trago de agua fresca. En agosto, tú, sigues existiendo, aún te sigues llamando, con dignidad, verano.
Agosto es partitura de retorno a los tiempos que se fueron. Es regreso a los territorios de un inmenso recreo que inundaba acequias, sifones, albercas y la playa del río. Agosto es partitura de llegada a miradas llamativas de muchachas adolescentes. Agosto es proyección de luz sobre la libertad de los cielos de las noches en las pantallas de los cines de verano. Agosto es regreso a jugar en la calle, en el lejío, escuchando, obedeciendo y poniendo en práctica lo que dictaba y decía, bajo secreto, la “piedra zumbona”.
Agosto es toque de queda que decretan las cornetas que se desangran por el calor del viento solano a la hora de la siesta. Agosto huele a café, a sonido de baraja de cartas y movimiento de ficha de dominó, rompiendo y fragmentando el tedio quegobierna la intimidad de la tarde. Agosto es remolino trenzando rizos sobre los rastrojos. Agosto trae mañanas en las que brilla un sol luminoso, mientras un gato duerme en el patio al amparo del verde frescor de las macetas de helecho. Agosto trae olor de jazmín y dulce sonido de una humilde campana que despierta el silencio antiguo de convento de clausura, señalado por el índice enhiesto del ciprés plantado en la huerta por las hijas de Santa Clara.
Agosto es memoria de un amanecer cierto, una llamada de teléfono negro bajo amenaza y decreto de cañón en los cerros apuntando y señalando un día de imborrable recuerdo. Agosto es tapia agujereada, herida y traspasada de cementerio. Agosto cocina en sus pucheros la verdad sensata de sus inocencias. Agosto rompe las conciencias que serán juzgadas por quien debe juzgarlas. Agosto es guiño, destello y llanto de estrellas que cruzan la grandiosidad de los cielos de una noche de verano. Agosto tiene, a mediados, sabor a Virgen, declarado día festivo, solemne y grande. Agosto es saludo de emigrante.
Agosto trae en sus paseos por los rincones oscuros de las callejas de la noche sonido a cadena, miedo, pánico y susto en el cuerpo por la sombra blanca que produce la silueta de una pantaruja. En agosto transita el rito de una sandía hueca con ojos tenebrosos y boca feroz, donde en su interior una vela la iluminaba y le daba aspecto fantasmagórico. La redonda sandía horadada y perforada era pegada sobre una tabla para ser sacada en nocturna procesión, mientras un coro infantil de penitentes y acompañantes, en su despedida, en la emoción, la velaban y le cantaban “Pobre sardina ya se murió, le cantaremos misa mayor. La calavera el conqui”.
Agosto trae una blanca camisa sin tirantas que juega, en lo efímero, a ofrecernos en su desnudo un hermoso pecho en el íntimo y ardiente deseo de querer mirarlo todo. En agosto las parejas de amantes, cómplices y enamoradas juegan y se dan el sí quiero. En agosto las noches tardan menos en venir, remansando sosiego ante la huella que va dejando el tiempo. En agosto se orean las sábanas del ajuar junto a la cal blanca que moltura y vendimia pregonando en las profundidades y honduras del alma. En agosto, a finales, estarán apuntalados los palos de la Feria, en la espera de que venga y aparezca el primer fogonazo para anunciarnos que el gozo ha llegado, que Ella ya está aquí, para exponerse, un año más, a las veladuras que cincelan los atajos del tiempo. Ella es y será siempre la esperanza que no envejece y la luz que nos toca acariciándonos los recuerdos.
(De mi libro “Los quehaceres y los días. Montijo en la memoria”, pgs. 59-60)
por Juan Pedro Recio Cuesta | Jul 30, 2026 | Artículos
Juan Pedro Recio Cuesta
Hace apenas unos días se ha cumplido el 90 aniversario del inicio de la Guerra Civil, un conflicto que afectó de lleno a la cotidianidad de nuestros pueblos. Por aquel entonces, la cereza aún no era el motor económico del Valle del Jerte, pero ya sí era una actividad económica representativa para la economía familiar de algunas de sus poblaciones, tales como Cabezuela del Valle, Jerte o Navaconcejo. En este viaje a la década de 1930, hablamos de la incidencia que tuvo este trágico conflicto en las campañas de recolección de la cereza de los años de 1937 y 1938.
Enlace al artículo: https://senderosdelahistoria.blogspot.com/2026/07/historias-de-la-cereza-en-el-jerte-ii.html
por Manuel García Cienfuegos | Jul 29, 2026 | Artículos
Manuel García Cienfuegos
Cronista Oficial de Montijo y Lobón
cienfuegos@cronicasdeunpueblo.com
Pasó Santiago, Santa Ana, San Joaquín y Santa Marta. El último día de julio será San Ignacio de Loyola, y percibiremos el aire que producen los abanicos. Crujen las mecedoras de rejillas en su balanceo y el día calienta con su ola de calor el hierro de la baranda del atrio de la iglesia de San Pedro. La tocas y parece que está recién salida de la fragua de Vulcano.
Porque en este tiempo, en las largas tardes, las calles viven una paz y un silencio absoluto. No hay ni un alma por ellas en las horas calmas y pacíficas de la siesta. Son días en los que no hay misericordias en lo climatológico. Es verano y corre el reloj en busca de los calores de agosto que nos esperan.
Hoy cierro los ojos y acudo a los años de la niñez y adolescencia, cuando los muchachos corrían por el asiento de ladrillos del atrio, saltando para esquivar donde se apoyan los brazos. Aquel ejercicio evocaba una atlética carrera de saltos con vallas, porque en la austeridad y escasez en mi generación nos había ordenadores, consolas y videojuegos para entretener juegos y diversiones.
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