Pablo Iglesias Aunión cronistaoficialdepueblacalzada Cronista Oficial Puebla de la Calzada
La historia de Puebla de la Calzada y Montijo continúa ofreciendo nuevas perspectivas de estudio a pesar de las numerosas investigaciones publicadas durante las últimas décadas. Ambas localidades, junto a otros núcleos de población de la comarca, quedaron integradas en la Encomienda de Mérida tras la conquista de la ciudad por el rey leonés Alfonso IX en torno al año 1230, un acontecimiento decisivo para la configuración política, social y económica de la Extremadura medieval.
Los especialistas coinciden en que los procesos de reconquista y repoblación avanzaron de forma paralela, siendo imposible comprender uno sin analizar el otro. La capacidad organizativa desplegada por las instituciones de la época, unida a soluciones económicas frecuentemente marcadas por la necesidad y la improvisación, permitió que pequeños asentamientos de moradores evolucionaran progresivamente hasta convertirse en importantes centros de referencia territorial.
A finales del siglo XV, Puebla de la Calzada y Montijo ya se habían consolidado como villas con recursos concejiles propios, estructuras administrativas definidas y manifestaciones artísticas que reflejaban el crecimiento alcanzado durante los siglos anteriores. Sin embargo, la documentación conservada sigue revelando aspectos poco conocidos de su trayectoria histórica.
Pese a los numerosos estudios realizados —entre ellos dos publicaciones monográficas elaboradas por quien firma estas líneas—, ambas localidades continúan guardando testimonios inéditos en sus fuentes primarias. Precisamente, la edición número LV de los Coloquios Históricos de Extremadura, que se celebrará del 21 al 27 de septiembre de 2026 en la Fundación Xavier Salas, en el Convento de la Coria, ofrecen una oportunidad excepcional para dar a conocer parte de estos hallazgos.
Bajo el lema dedicado a las órdenes religiosas en Extremadura, el encuentro reunirá a investigadores y especialistas para profundizar en el papel desempeñado por estas instituciones en la construcción histórica de la región. En este contexto, y en calidad de Cronista Oficial de Puebla de la Calzada, presentaré dos ejemplos especialmente significativos sobre la evolución y el desarrollo de Puebla de la Calzada y Montijo durante la cronología estudiada.
Las nuevas aportaciones documentales permitirán ampliar el conocimiento sobre el pasado de ambas villas y abrir nuevas líneas de investigación. Seguiremos informando sobre los avances y conclusiones que se presenten en este importante foro académico extremeño.
Descripción de la variedad de cereza “Navalinda” en un poster elaborado desde la Agrupación de Cooperativas del Valle del Jerte en la década de 1990.
Navalinda es una variedad de cereza autóctona del Valle del Jerte incluida dentro de la D.O. P. “Picota del Jerte”. Originaria de Navaconcejo, fue una variedad destacada en algunos pueblos del valle en las décadas de 1980 y 1990. Hoy día, su producción, en el cómputo total de todas las cerezas recolectadas en el Valle del Jerte, es reducida debido a la introducción de nuevas variedades.
Recolectando cereza “Navalinda” en Tornavacas el 31 de mayo de 2026
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Cronista Oficial Puebla de la Calzada
Tal y como venimos anunciando en estas páginas, el pasado 30 de mayo quedó incorporado oficialmente al rico patrimonio histórico y artístico de Puebla de la Calzada un nuevo elemento cargado de simbolismo y significado. El pozo en el que, el 30 de octubre de 1860, tuvieron lugar los acontecimientos que dieron origen al conocido como “Milagro del Pozo”, reproducción que ha sido instalado en el atrio de la ermita de Nuestra Señora de la Concepción, convirtiéndose desde ese momento en un nuevo referente de la memoria colectiva de la localidad.
A simple vista, podría pensarse que aquellos sucesos pertenecen únicamente al ámbito de la devoción popular o del relato transmitido por generaciones. Sin embargo, una mirada más detenida revela que nos encontramos ante un episodio de notable interés histórico, cultural y antropológico, cuya relevancia trasciende el mero recuerdo piadoso.
El relato del “Milagro del Pozo” se sitúa, en primer lugar, en el terreno de la leyenda. Como ocurre con tantas narraciones arraigadas en la tradición popular, en él confluyen hechos reales y elementos extraordinarios que el paso del tiempo ha ido envolviendo en un halo de misterio. Lugar, personajes y acontecimiento se entrelazan hasta conformar una narración que ha sobrevivido durante más de siglo y medio gracias a la transmisión oral y al arraigo sentimental de quienes la han conservado viva.
Pero el fenómeno va mucho más allá de la leyenda. Puebla de la Calzada, a través de sus instituciones como Parroquia, Ayuntamiento y el propio sentir popular, ha sabido preservar y proyectar este legado hasta convertirlo en una auténtica tradición. La historia del pozo ha pasado de generación en generación, alimentando creencias, prácticas devocionales y expresiones de religiosidad popular que forman parte inseparable de la identidad local.
En este proceso ha desempeñado un papel fundamental la Hermandad Patronal de Puebla de la Calzada, depositaria y transmisora de una devoción que ha encontrado en el “Milagro del Pozo” uno de sus episodios más emblemáticos. De este modo, lo que nació como un acontecimiento concreto ha terminado integrándose en el patrimonio inmaterial de todo un pueblo.
Es precisamente en este punto donde aparece la tercera dimensión del fenómeno: la historia. Más allá de la fe, de la memoria colectiva o de la tradición oral, el episodio reclama hoy un análisis riguroso que permita comprender su contexto y sus consecuencias. La investigación histórica exige contrastar testimonios, examinar documentos y estudiar las distintas evidencias que han llegado hasta nuestros días.
En esa tarea cobran especial relevancia elementos como el exvoto pictórico realizado por el artista zafrense Juan Antonio Álvarez, una pieza que aporta nuevas perspectivas para el conocimiento y la interpretación de aquellos hechos. A ello se suman otras fuentes documentales y materiales que continúan ofreciendo pistas para reconstruir un episodio que forma parte del acervo cultural de Puebla de la Calzada.
La recuperación y puesta en valor del pozo supone, por tanto, mucho más que la conservación de un objeto histórico. Representa la apertura de una nueva vía para el conocimiento de uno de los relatos más significativos de la localidad. Una invitación a seguir investigando, profundizando y comprendiendo un acontecimiento que ha dejado una profunda huella en la memoria colectiva.
Porque el “Milagro del Pozo” es, al mismo tiempo, leyenda que se narra, tradición que se conserva e historia que se estudia y se explica. Tres dimensiones que convergen en un mismo legado y que encuentran ahora, en el atrio de la ermita de Nuestra Señora de la Concepción, un nuevo espacio desde el que seguir dialogando con el pasado.
Se acaba de celebrar en Madrid la feria internacional WineMad 2026 y para celebrarlo una buena amiga skalega mexicana Claudia Horta, quien presentó su vino “La Disruptiva”, del Valle de Guadalupe, en un acto que contó con la presencia del embajador de Mexico Óscar Arturo Esparza Vargas. Hubo una cata magistral y una ponencia titulada “El vino mexicano, raíces, identidad y futuro en los mercados globales”. Uno de sus vinos ha ganado una medalla de oro en España. Veálo en este enlace: www.instagram.com/reels/DX437yJSuEm
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(Fotos: Teodoro Gracia)
Puebla de la Calzada continúa consolidándose como uno de los referentes culturales de la comarca gracias a una intensa actividad teatral que no deja de sumar nuevas propuestas y de atraer al público hacia las artes escénicas. En esta localidad, el teatro no es solo una manifestación cultural más, sino una auténtica seña de identidad que acompaña a su nombre y forma parte de su vida cotidiana.
El pasado 30 de mayo, el Teatro de la Casa de la Cultura volvió a convertirse en punto de encuentro para los amantes de la escena con la representación de la célebre comedia Vamos a contar mentiras», interpretada por la Compañía Muñoz Seca. La obra, uno de los grandes clásicos del humor español, logró arrancar constantes carcajadas y mantener la atención del público durante toda la función, demostrando una vez más el poder del teatro para entretener y reunir a la comunidad en torno a una experiencia compartida.
Sin embargo, la programación cultural de Puebla de la Calzada guarda todavía una de sus propuestas más especiales y emotivas. En los próximos días subirá al escenario Verbena, una obra que trasciende lo puramente teatral para convertirse en un ejemplo de encuentro entre generaciones.
La representación reunirá a ocho adolescentes del I.E.S. Díez Canedo, participantes en la asignatura Emociones y Teatro, y a ocho usuarios del Centro Díaz de la localidad. Jóvenes y mayores compartirán escenario, experiencias y emociones en un proyecto que pone en valor la convivencia, el aprendizaje mutuo y el poder transformador de la cultura.
El propio título de la obra ya anticipa el ambiente festivo que envolverá la representación. Como en toda verbena que se precie, no faltarán la música en directo, el humor, las emociones y, probablemente, alguna sorpresa preparada para el público. Más allá del espectáculo, la iniciativa constituye una invitación a celebrar la vida, la memoria y los vínculos que unen a distintas generaciones.
Proyectos como este demuestran que el teatro puede ser mucho más que una actividad cultural: puede convertirse en una herramienta de encuentro, de expresión y de crecimiento colectivo. Puebla de la Calzada vuelve así a reivindicar su compromiso con la cultura y a recordar que, cuando se abre el telón, siempre hay espacio para la emoción, la diversión y la convivencia.
Verbena promete ser una de esas funciones que permanecen en la memoria de quienes las viven. Una cita ineludible para todos aquellos que creen en la magia del teatro y en su capacidad para unir a las personas.
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Puebla de la Calzada desde el pasado 30 de mayo, ha hecho que la localidad incorpore un nuevo elemento a su patrimonio histórico y cultural con la inauguración de un monumento que rememora uno de los episodios más singulares conservados por la tradición popular del municipio.
El acto tuvo lugar en el atrio de la ermita de Nuestra Señora de la Concepción, donde fue bendecido e inaugurado un pozo conmemorativo acompañado de una leyenda explicativa que recuerda los acontecimientos ocurridos un 30 de octubre del año 1860. Según la tradición oral transmitida de generación en generación, la vecina Juana Fernández Pinilla cayó accidentalmente al interior del pozo mientras sostenía en brazos a su hija recién nacida. Ambas permanecieron en su interior durante varias horas hasta que pudieron ser rescatadas.
Lo extraordinario del suceso fue que tanto la madre como la niña salieron ilesas, un hecho que causó una profunda impresión entre los vecinos de la época y que fue interpretado como un milagro atribuido a la protección de la Virgen de la Concepción.
La importancia de este acontecimiento quedó reflejada años después en un exvoto pictórico que se conserva en el interior de la ermita. La obra fue realizada en 1862 por el pintor zafrense Juan Antonio Álvarez y representa el momento del rescate de madre e hija. La autoría y la fecha de ejecución figuran en el reverso del cuadro, que constituye uno de los testimonios materiales más valiosos de este episodio histórico.
El nuevo monumento reproduce simbólicamente el pozo donde ocurrieron los hechos y se suma así al patrimonio cultural y devocional de Puebla de la Calzada. La inauguración tuvo lugar tras la celebración de la Eucaristía y contó con la presencia del alcalde, Juan María Delfa Cupido; el párroco de la localidad, Fermín Luengo Luengo; y el hermano mayor de la Hermandad de Nuestra Señora de la Concepción, José Luis Rodríguez, además de numerosos vecinos y colaboradores que han contribuido a hacer realidad el proyecto.
La iniciativa supone la apertura de una nueva ruta de interpretación histórica que permite acercar a vecinos y visitantes a episodios que forman parte de la memoria colectiva del municipio. Tradición, fe, leyenda e historia convergen así en una actuación que refuerza la identidad cultural de Puebla de la Calzada y que convierte el 30 de mayo de 2026 en una fecha destinada a ocupar un lugar destacado en la historia local.
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