Mayo, Guadajira y Lácara

Mayo, Guadajira y Lácara

Manuel García Cienfuegos
Cronista Oficial de Montijo y Lobón
cienfuegos@cronicasdeunpueblo.com

Mi felicitación en la festividad de San José Obrero (1 de mayo) para Lácara, Pedanía de Montijo, y Guadajira, Entidad Local Menor de Lobón. Son tiempos para estar agradecidos a la tierra y a la vida. Fiestas que estrenan este mayo que dibuja y pinta dándole color al campo. (Dejo partes del Pregón que ofrecí para la localidad de Guadajira en mayo 2014, por invitación del entonces su alcalde, Alfonso López Thomas (qepd), un buen hombre).

PRÓLOGO
Los vientos de mayo peinan, bajo la emoción íntima, estirando las horas y trayendo, en sus atardeceres, los sueños. Mayo, en su gozo, echa puntadas y costuras precisas a los orígenes y los recuerdos. Mayo cosecha asombros a la vuelta de la esquina que nos va labrando el tiempo.
Este mayo hablador que ha dejado tras de sí los cantuesos, el apogeo de la jara y el anuncio de que el brezo es el señor de nuestras sierras. Este mayo que ha dejado atrás miradas implorando misericordia, manos atravesadas por clavos que se tendían llamando, derrotas, triunfos y repiques de campanas que han tocado a fiestas resucitadas por la vida.
Este mayo de paleta y lienzo. Este mayo que dibuja y pinta de rojo, azul, verde y amarillo. Este mayo que escribe el pliego anual de gratitud que se despierta y levanta porque el campo se desangra en amapolas. Este mayo en el que la espiga anda granándose para disponerse, en su inquietud, ir a la búsqueda de una custodia de Corpus, de flor, cera, juncia y romero.
Este mayo que pide lagares de luces de romería, cantes con sabor a vino de la pitarra mejor guardada de la rendida cosecha de vendimia y cepa. Porque entonces será cuando falten un par de brochazos para que nuestros campos acaben y completen el bodegón de todos los años. Feliz es el tiempo que en su giro templado nos lleva a los calores de los días interminables.
Amo y quiero a este mayo porque en sus inicios nos trae unas manos llenas de virutas del taller de un padre obrero y artesano que fija carteles en los que se anuncian que son tiempos para estar agradecidos, porque, desde lo alto, una hermosa dama, Guadajira,anda preñada por la alegría de este mayo que celebra sus fiestas.

LLAMADA
En otros tiempos, edictos, bandos y pregones llamaban a la común inteligencia del vecindario a que tomasen conciencia y acudiesen ante el acontecimiento festivo que llegaba. Hoy, como entonces, con los mismos desvelos, con las mismas razones y afanes, alzo la voz de aquellos pregoneros antiguos para que vengan todos, absolutamente todos. Para que no falte nadie.
Venid dulces de los petitorios, pelaeros, bodas y tornabodas. Venid, altares que hermosean las mañanas hondas y anchas del Corpus de incienso, juncia y romero. Que vengan los albañiles que construyeron este pueblo. Venid, mesas y sillas de tijeras del bar “La Parada”, que regentaron Manuel Barroso, Manolo y Cristóbal Barrantes. Venid, bogas del Bar Obispo. Que venga el taxi de Valentín García. Venid, bochornos del membrillo y chaparrones de los dioses campesinos de la liturgia de octubre que proclamáis la otoñada.
Venid, aires sanos y romeros que festejan en el campo a San Isidro, patrón de los labradores. Que venga el veterinario Jesús Ramírez de Lucas. Venid, olores y sabores de los ultramarinos de Victorio Álvarez y Fausti. Que vengan las niñas bailando en el colegio “la fuente de las natillas”. Venid, versos de Joaquina Jociles Camello. Que vengan los muchachos jugando en “los pilones”. Que vengan los muebles, la ropa y los comestibles de “La Cantina”, que vendía Dolores Riñones, la cantinera. Venid, virutas, serrín, cepillos y garlopas de la carpintería de Manuel Osorio.
Venid, pasos del Jueves Santo. Venid, montes de corcho del belén de la infancia. Que vengan Francisco Cuenda, el legionario, e Isabel Torrado, la rubia, que fue el primer matrimonio que se dieron el “sí quiero” ante el altar de San José Obrero. Venid, morrales repletos de algodón que se cultivaban en estos campos. Que venga Lorenzo Morato Gemio, el primer alcalde que tuvo este pueblo. Venid, sabores de la confitería y el bar Campos. Que venga Antonio, el pescaero, que era de Málaga y venía desde Talavera vendiendo fruta y pescado fresco.
Que vengan los bailes, las películas, las bodas y las celebraciones que se hacían en el Salón Cinema España. Que venga la barca grande de orilla a orilla del Guadiana, transportando a la gente que iba y venía a Pueblonuevo, Guadiana Montijo, La Puebla y Valdelacalzada. Venid, olores de la ferretería de los Linde. Que venga, empujando su carro, la señora Severiana, lleno de golosinas, caramelos, pipas y avellanas. Que venga Luís Solís, el herrero. Venid, olores y sabores a tintos y blancos del Bar Pepe, templo de la bebienda, que regentaba Pepe el albañil y Faustina González, su mujer.
Que vengan Cecilio Martín, Chinchilla, Inocente, Paco Rojas, Julián Chaves, Anastasio, Roldán y Carvajal. Venid, tejidos, muebles, electrodomésticos y comestibles selectos de Manuel Martín Trigo y su mujer María Giraldo. Venid, flores de los almendros que andáis por las faldas de estos cerros. Que vengan los maestros don Luis, doña Encarna, doña Cristina, doña Ana, don Jesús y don Juan Leo, para dirigir las orquestas de los pizarrines escribiendo en las pizarras de la edad de nuestra infancia. Venid, recetas de don Gregorio, el médico. Venid, medicamentos de la farmacia de Joaquín Antolín. Que venga Inocente Ramírez, el cartero.
Venid, beceros, machos, pardillas y carpas que pregonaban los pescadores del río que cogían con sus redes desde sus barcas. Venid, claros amaneceres que dobláis la luz para que la cal despierte los milagros de siempre, cielo, olor, mediodía, tarde y noche. Que vengan los futbolistas Fariñas, El Galgo, Norci, Chele y El Cano. Que venga José Gallardo Leo, uno de los primeros parceleros. Venid, gente buena, honrada y honesta, porque ya están aquí nuestras fiestas.
Venid todos, pequeños, niños, jóvenes, mayores, de Montijo, La Puebla, Lobón, Solana, Almendralejo, Badajoz, Valdelacalzada y Talavera. Que vengan todos. Que estén todos aquí. Que lo sepan todos. Que ha llegado, que está aquí, esta memoria hecha partitura que canta la copla de estos días de júbilo, distracción, diversión y festejos.

GUADAJIRA, CANTA
Escuchad, prestad atención de cómo nos canta Guadajira. Escuchad lo que dice este contador de cosas de vuestras Fiestas. Os puedo asegurar que esta noche he venido con el alma optimista y el cuerpo dispuesto para darle culto a la alegría y presentaros esta saludable letanía de vuestra Fiesta.

El sonido de la Orquesta Ceniza nos trae las primeras notas musicales
Las chucherías de Victoria Arévalo. La discoteca Chovo. Los costaleros llevando al patrón, San José Obrero. Los cigarrillos pinchados en la boquilla por un palillo en la caseta de tiro. Las atracciones de la noria y los caballitos del matrimonio Naranjo. Las primeras reinas de estas fiestas: Francisca Flores Vaca y Alfonsa Martín Guerrero.
Los concursos de macetas. Las tiradas al plato. Las carreras de sacos, triángulo y la cucaña. Los concursos de cocina. La cantante extremeña Petri Llanos. Ana María Abril y su orquesta, que eran de Valencia. Los desfiles de carrozas. Las carreras de galgos. Los encuentros de fútbol entre casados y solteros. La elección de miss visitante y míster feo. El caballo de cartón de los fotógrafos.

Y continúa el baile, ahora con la orquesta Nueva Tentación
Carnicería Andrés, el que compra chuletas en las Fiestas de San José Obrero, vuelve otra vez. La música del grupo X 45. La discoteca Ramón Gallardo. La peluquería de Vidal, el barbero, en la que los hombres se cortaban el pelo para estar más guapos y atractivos para las Fiestas. Los lanzamientos de cohetes y desfiles de la Banda de cornetas y tambores de la OJE de Montijo. El bar Lázaro. El ajedrez, damas, pin-pong y rompe pucheros que se organizaban desde el Hogar Juvenil. El turrón de Castuera.
La becerrada celebrada en la Ronda Oeste en la que se lidiaron ejemplares de una afamada ganadería para el diestro Antonio Ferrera, el parcelero, el niño de las Vegas Bajas, y el Pitillo, maestro entre los maestros en el arte de poner banderillas. El grupo Acción Rock Band. Los concursos de motocross. La gimkana automovilista de la Escuela de Conductores San Antonio, que cuando te ibas a sacar el carné, Juan Reyes, el encargado, te decía: “con lo que tú sabes, querido, jamón, a la primera”. La gimkana tractorista. La pasión que siempre pusieron Juan José Vaca Sampedro y Julián Chaves Álvarez en la organización de estas fiestas.

Por tanta buena gente que hemos conocido. Canta, Guadajira.
Las cajas de latón del dulce de membrillo donde se guardan ahora las fotografías antiguas, testigos de la luz y el tiempo, de los estudios de Foto Pepe y Garrorena. Las homilías de don Andrés Romero Sánchez el día del patrón, San José Obrero. Las escopetas de juguete con el tapón de corcha y la cuerda. El grupo de coros y danzas. Las parejas de novios paseando por la calle Las Mercedes y más íntimamente cerca de la iglesia, contándose aquello que tú y yo sabemos, Guadajira, sus cosas.
Que lista eres, Guadajira, hermosa dama. Qué bien sabes conjugar y manejar los tiempos y los quehaceres de las Fiestas de San José. Sí, de tu Fiesta, con la que llevas gratificándonos tantos años. Porque al final, en tus cantes, amiga Guadajira, has quedado para enhebrar las orquestas que han pasado animando tus noches. En las que todas se encierran en un solo nombre: Julián Rico Gómez, el músico.
Julián Rico, que trabajaba en la bautizada por vosotros “caseta del músico”. Julián era hijo de Antonio Rico, director de la Banda de Música de Montijo, conocido como el maestro Antonio, el del pito gordo. Julián Rico, memoria cierta de unos dedos acariciando los teclados gastados por el uso de su saxofón.
El bueno de Julián, supo cosechar con oficio, maestría y fama, innumerables éxitos en los templos de la música y el baile. Entre sus destacadas composiciones sobresale la portentosa y festiva pieza a la que él puso el nombre de “La Eustaquia”, embeleso de sinfonía popular.
Fueron días en los que las canciones lanzaban piropos. En las que los relojes del bolero detenían el tiempo haciéndolo perpetúo, para que nunca ella se fuera ni amaneciera. Días de ricos y sabrosones mambos. Porque, en las fiestas de San José, el baile lo ha sido casi todo, bajo el arrastre solemne y glorioso de los pies de las parejas agarradas siguiendo las notas de “España Cañí”. Porque la alegría es una necesidad y no un capricho. Porque era y es el tiempo para que las parejas sientan la verdad cierta de que “amar nunca es ridículo, se tenga la edad que se tenga”.
Porque “donde hay música no puede haber cosa mala”, como razona el servicial escudero de don Quijote. Campechana sentencia que Cervantes puso en boca del enjuto hidalgo “la música compone los ánimos descompuestos y alivia los trabajos que nacen del espíritu”, para añadir, “la música siempre es indicio de regocijos y de fiestas”.
Porque en las fiestas de San José de Guadajira, las chicas jóvenes subidas en unos tacones gustaban mirarse y retocarse los labios ante el pequeño espejo que llevaban en el bolso, esperando que les llegase algún enamoradizo pretendiente. Mientras las parejas abrazadas bailaban “Amapola, lindísima amapola, cómo puedes tú vivir tan sola”.

Proyecto «Rebobinar» en Tornavacas

Proyecto «Rebobinar» en Tornavacas

Trabajo realizado durante estos meses por vecinos de Tornavacas en el Taller de
Gimnasia Cerebral coordinado desde Activamentex, una entidad que trabaja para la promoción del envejecimiento activo, desde algo muy sencillo y muy importante: escuchar, compartir y dar valor a la experiencia de las personas séniors.

El resultado, digno de leerlo (y verlo), puede consultarse en el siguiente enlace: https://activamentex.com/wp-content/uploads/2026/04/TORNAVACAS-PROYECTO-REBOBINAR.pdf

Más de cien personas asisten a la conferencia del doctor Israel Gómez Sánchez

Más de cien personas asisten a la conferencia del doctor Israel Gómez Sánchez

Manuel García Cienfuegos
Cronista Oficial de Montijo y Lobón
cienfuegos@cronicasdeunpueblo.com

Fue ayer miércoles en el Salón Social del Casino de Montijo. Charla organizada por el Club Rotary Vegas Bajas, que gracias a la colaboración del doctor en oftalmología Israel Gómez Sánchez, se hizo posible el lema rotario ¡Unidos para hacer el bien! Pues así trascendió al más de centenar de personas, concretamente ciento diez, que asistieron a la conferencia nominada “Ojos, corazón y cerebro. Cómo las enfermedades cardiovasculares pueden afectar a tu visión”.

El doctor Gómez Sánchez fue explicando de forma amena e ilustrativa cómo a través de una revisión ocular se pueden detectar muchas enfermedades e incluso prevenir otras. Y de cómo unas enfermedades pueden influir en nuestra visión. Dividiendo su exposición en varios apartados.
Los ojos suelen llamarse la “ventana del alma”, pero desde una perspectiva médica, son en realidad una ventana a la salud sistémica de todo el cuerpo. Es el único lugar donde los médicos pueden observar directamente los vasos sanguíneos y nervios sin necesidad de cirugía. A través de un examen oftalmológico completo, un especialista puede detectar señales tempranas de diversas enfermedades: Enfermedades metabólicas y cardiovasculares: diabetes, hipertensión arterial, colesterol alto. Trastornos neurológicos.


El doctor Israel Gómez Sánchez recomendó controles de la tensión arterial, diabetes, no llevar una vida sedentaria, tabaquismo… que influyen en enfermedades cardiovasculares y los ictus, interrupción repentina del flujo sanguíneo al cerebro
. Una revisión ocular puede detectar algunos de los episodios referenciados.
El doctor Israel Gómez Sánchez es natural de Montijo (1986), se formó en la Universidad de Extremadura, promoción de 2010. Médico cirujano oftálmologo, especialista en Cirugía oculoplástica, Retina quirúrgica, Cirugía de cataratas y Blefaroplastia. Es Máster de retina de Barraquer, Master de medicina estética, rotación de oculoplastia en Michigan y de retina en Frankfurt. Asiduo participante en Congresos Internacionales.


Desde el Club Rotary Vegas Bajas agradecemos al Dr. Gómez Sánchez y al Casino Montijo las facilidades dadas para la exposición de esta conferencia. Desde el Club Rotary Vegas Bajas seguiremos abordando problemas humanitarios, promoviendo la paz, la salud, la educación, el medio ambiente, la ética, la excelencia.

La Casa de Pilatos, la casa de los adelantados mayores de Andalucía

La Casa de Pilatos, la casa de los adelantados mayores de Andalucía

María del Carmen Calderón Berrocal
Dra. Historia, Ciencias y Técnicas Historiográficas, Pro. UPO,
Cronista Oficial de Cabeza la Vaca y Secretaria Canciller de ACROEX.
Correspondiente por Extremadura en la Academia Andaluza de la Historia.

Como sabemos el antiguo reino de Sevilla comprendía mucho más de lo que hoy es la provincia de Sevilla.

El antiguo Reino de Sevilla fue una de las grandes divisiones territoriales de la Corona de Castilla tras la conquista cristiana del valle del Guadalquivir en el siglo XIII, especialmente después de la toma de Sevilla por Fernando III el Santo en 1248. Este reino no era un “estado” independiente, sino una demarcación administrativa dentro de la Corona y abarcaba un territorio muy amplio en el suroeste peninsular que incluía, de forma general:

  • Gran parte de la actual provincia de Sevilla
  • Amplias zonas de la actual provincia de Cádiz
  • Parte de la actual provincia de Huelva
  • Algunos enclaves que hoy pertenecen a Málaga (sobre todo en su zona occidental, en ciertos momentos)
  • El Bajo Badajoz.

Entre sus núcleos más importantes se encontraban ciudades como Sevilla (capital del reino), Cádiz, Jerez de la Frontera, Écija, Carmona, Huelva.

El territorio coincidía en gran medida con la antigua taifa de Sevilla y otras zonas musulmanas reconquistadas por Castilla durante la expansión hacia el sur. Tras la reconquista, se reorganizó el espacio mediante repartimientos de tierras y la creación de concejos dependientes de la capital sevillana.

El reino se estructuraba en:

  • Ciudades principales con jurisdicción propia
  • Villas y lugares dependientes
  • Grandes señoríos nobiliarios y eclesiásticos

Además, Sevilla ejercía un papel dominante como centro político, económico y comercial, especialmente a partir del siglo XVI con el comercio con América. El Reino de Sevilla mantuvo su vigencia como división territorial hasta el siglo XIX, cuando las reformas administrativas (como la de 1833 impulsada por Javier de Burgos) sustituyeron los antiguos reinos por las actuales provincias.

La Casa de Pilatos es uno de los conjuntos palaciegos más representativos de la arquitectura doméstica sevillana del siglo XVI y es la casa donde vivían los adelantados mayores de Andalucía, desde que Catalina de Ribera y Mendoza; y su esposo Pedro Enríquez de Quiñones, compraran en 1483 las casas incautadas por el Estado al ejecutor de la ciudad, el verdugo; y fuesen adquiridas por ellos a la Hacienda pública.

Situada en el casco histórico de Sevilla, en el entorno de San Bartolomé, forma parte del patrimonio de la Casa Ducal de Medinaceli y sigue siendo, en buena medida, un edificio vivo y visitable.

Fadrique Enríquez de Ribera, primogénito del matrimonio y primer marqués de Tarifa, impulsó la mayor parte del proyecto tras su viaje a Tierra Santa. Precisamente ese periplo, unido a su interés por la Pasión de Cristo, terminó influyendo en la tradición que relaciona el edificio con el pretorio de Poncio Pilatos, de ahí su nombre popular. También se ha vinculado su denominación al inicio de un antiguo Vía Crucis que partía desde la zona hacia la Cruz del Campo.

El palacio se articula mediante una compleja sucesión de patios, jardines y estancias interconectadas, generando un recorrido de gran riqueza espacial. En su interior conviven distintos lenguajes artísticos —mudéjar, renacentista y barroco— que se superponen a lo largo de los siglos, reflejando la evolución del edificio.

El acceso principal se realiza a través de una portada de inspiración clásica, labrada en Génova en 1529 por Antonio María de Aprile. Concebida como un arco triunfal, destaca por su equilibrio formal, los medallones decorativos y la inscripción que recuerda el viaje a Jerusalén del marqués. Este elemento renacentista contrasta con detalles de tradición gótica presentes en la coronación del muro. Sin embargo, recientemente, se ha edificado una puerta, con entrada solemne, que es la que se ha habilitado para las visitas del público.

Tras el ingreso se accede al apeadero y, desde allí, al patio principal, considerado el corazón del conjunto. Este espacio, de gran armonía clásica, está rodeado por galerías con columnas de mármol, arcos de medio punto y una rica decoración de yeserías y azulejos. En el centro se sitúa una fuente, mientras que en las esquinas aparecen esculturas de inspiración clásica, entre ellas representaciones de Palas Atenea y otras figuras mitológicas. A lo largo de las galerías se distribuyen bustos romanos, en su mayoría procedentes de colecciones antiguas, junto a piezas restauradas en época renacentista.

En torno al patio se organizan distintas estancias de gran interés artístico. Destaca el Salón del Pretorio, con un impresionante artesonado mudéjar de casetones decorados, así como el acceso al Jardín Chico. También sobresalen la capilla de la Flagelación, de origen tardomedieval, y otras salas con ricas yeserías y azulejería sevillana.

Uno de los elementos más llamativos del edificio es su escalera monumental, que conecta con la planta superior. Se trata de un espacio de gran efecto escenográfico, con azulejos, relieves y una espectacular cúpula de madera con mocárabes, pintada y dorada en el siglo XVI.

En la planta alta se conservan numerosas estancias decoradas con pinturas, artesonados y colecciones artísticas. Algunas salas muestran ciclos pictóricos de temática mitológica y religiosa, además de retratos y obras de distintas escuelas europeas, lo que refleja el carácter humanista de sus antiguos propietarios.

Los jardines constituyen otro de los grandes atractivos del conjunto. El Jardín Chico presenta una organización más íntima, con terrazas, fuentes y esculturas clásicas, mientras que el Jardín Grande adopta un diseño más monumental y simétrico, con logias abiertas que exhiben esculturas antiguas y una clara inspiración renacentista.

En conjunto, la Casa de Pilatos es el resultado de siglos de transformaciones y aportaciones de distintos arquitectos y artistas, entre los que destacan maestros genoveses, sevillanos e italianos. El edificio sintetiza influencias mudéjares, renacentistas y barrocas, convirtiéndose en una de las muestras más completas del arte nobiliario sevillano.

Más allá de su valor arquitectónico, el palacio representa también un espacio de intercambio cultural y artístico que marcó profundamente la vida intelectual de la Sevilla del Siglo de Oro.

Para saber más: CONSULTAR ESTE VÍDEO.