por Francisco Rivero | Feb 4, 2026 | Agenda Cultural, Artículos
El 28 de julio de 1928, Feliciano Rocha Pizarro firma, como vicario general de la diócesis de Coria el “imprimi potest” del libro “Zarza la Mayor. Impresiones y recuerdos”, de Antonio Solar y Taboada, académico correspondiente de la Real Academia de la Historia, y del presbítero, Marcelino López de Alba. El día anterior, el 27 de julio, el libro había obtenido el “nihil obstat” del censor José Antón Ortiz, canónigo magistral.
“En estas páginas, se dice en la portada, encontrará el que desee escribir la historia de esta villa extremeña algunas noticias que acaso le sirvan”. El tomo se publicó en 1928 en la Tipografía “La Minerva extremeña”, de Badajoz.
Esta información se la debo al cronista de Zarza la Mayor, Emilio Arroyo, quien tiene una copia del libro que era propiedad de su abuelo y después de su padre, éste profesor de EGB en el pueblo cacereño, todos con el mismo nombre. Y por ello le estoy muy agradecido.
Antonio Solar, primer marqués de Campolataro, nació en Alcántara en 1891 y falleció en Badajoz en 1952. Fue un prestigioso investigador de la historia de Extremadura, además de organizar en su momento el Museo Arqueológico de la ciudad de Badajoz, de la que fue su alcalde entre los años de 1924 a 1928. Fue académico correspondiente de las Academias de la Historia, la Academia de la Historia, de la de San Fernando, de la Sevillana de Buenas Letras. Por todo ello, fue nombrado hijo predilecto de Alcántara. Publicó 23 obras, entre ellas: Godoy, Príncipe de la Paz; Del pasado extremeño (1927); Notas históricas y Documentos (1944); Extremadura agraria (1949).
por Pablo Iglesias Aunión | Feb 4, 2026 | Agenda Cultural, Artículos
Cronista Oficial Puebla de la Calzada
Febrero se inaugura tradicionalmente cargado de celebraciones que entrelazan el calendario litúrgico con la vida social de los pueblos. Son días donde la religiosidad popular, la memoria colectiva y el encuentro vecinal se dan la mano. Entre esas fechas señaladas, el 3 de febrero destaca con nombre propio: San Blas, una advocación profundamente arraigada en la tradición cristiana y en la cultura popular de numerosos municipios.
Antes de adentrarnos en el contexto local de Montijo y Puebla de la Calzada, conviene detenerse en la figura histórica y legendaria de este santo cuya devoción ha atravesado siglos.
San Blas: historia, fe y tradición
San Blas fue obispo de Sebaste, en la antigua Armenia —territorio de la actual Turquía—, y vivió entre los siglos III y IV. Venerado tanto por la Iglesia Católica como por la Ortodoxia, su figura ha quedado ligada desde muy temprano a la protección contra los males de garganta, una asociación que hunde sus raíces en la tradición hagiográfica.
Las fuentes cristianas relatan que, antes de ser obispo, ejerció como médico, circunstancia que explicaría su fama como sanador. Vivía retirado como ermitaño, dedicado a la oración y al recogimiento, y el imaginario popular —rico y simbólico— sostiene que incluso los animales acudían a él para ser curados, reflejo de su santidad y cercanía con la creación.
Durante las persecuciones contra los cristianos bajo el mandato del emperador romano Licinio (308–324), San Blas fue detenido por negarse a renunciar a su fe. Sufrió torturas con peines de hierro, instrumentos utilizados habitualmente para cardar la lana, y finalmente fue decapitado en el año 316, convirtiéndose en mártir.
No obstante, el episodio que marcó definitivamente su devoción popular fue el milagro atribuido a la salvación de un niño que se ahogaba con una espina de pescado, tras la oración del santo. A partir de este hecho, San Blas pasó a ser invocado como protector de la garganta, dando origen a la tradición —aún vigente— de la bendición de cordones, cintas o gargantillas en su festividad.
San Blas y su devoción en Montijo
En Montijo, la festividad de San Blas alcanzó durante décadas una notable relevancia social y religiosa. La localidad conserva una imagen del santo en la iglesia parroquial de San Pedro Apóstol, templo edificado entre los siglos XV y XVII, testimonio material de su presencia en la vida espiritual del municipio.
La celebración incluía una romería hasta el cerro donde se levanta la ermita de San Gregorio, datada en el siglo XVIII. Hasta allí acudían las familias portando comida, bebida y productos procedentes de las recientes matanzas, en una jornada que trascendía lo estrictamente religioso para convertirse en un auténtico acto de convivencia y socialización, una comunión vecinal articulada en torno a la Iglesia y al espacio natural.
Durante un tiempo, San Blas fue en Montijo fiesta mayor, con bailes, juegos y encuentros populares. Con el paso de los años, la celebración ha ido transformándose, adaptándose a nuevas realidades, hasta llegar a su formato actual: una programación de carácter festivo y lúdico, organizada por el Ayuntamiento, que tiene como principal escenario la conocida finca de Las Cabezas.
Puebla de la Calzada y la discreta huella de San Blas
Distinto ha sido el devenir histórico de la festividad de San Blas en Puebla de la Calzada. A diferencia de Montijo, las fuentes locales y las tradiciones más destacadas del municipio no recogen un arraigo significativo de esta advocación en la vida festiva de la villa.
No obstante, siempre abiertos al análisis y la interpretación histórica, cabe la posibilidad de que su celebración haya existido de forma más reducida o localizada, quizá vinculada a algún barrio concreto o a actos parroquiales puntuales, aunque —conviene insistir— no existe documentación que lo certifique.
También resulta plausible que se tratara de una festividad menor, de carácter popular y social, similar a la que hasta fechas recientes se celebraba en el barrio de Santo Toribio, haciéndola coincidir con la tradicional fiesta de las Candelas, compartiendo ese mismo espíritu comunitario, participativo y cercano.
Tradición, identidad y memoria
La festividad de San Blas, con mayor o menor presencia, nos recuerda cómo la religiosidad popular ha sido históricamente un elemento vertebrador de la vida en nuestros pueblos. Más allá del calendario litúrgico, estas celebraciones hablan de identidad, memoria y convivencia, de la manera que generaciones enteras han tejido su historia común en torno a la fe, la fiesta y el encuentro.
(Nota: la imagen que aparece ilustrando estas reseñas, pertenece al templo parroquial de San Pedro Apóstol de Montijo).

por José Vidal Lucía Egido | Feb 4, 2026 | Agenda Cultural, Artículos
¿Qué sabe la 𝑰𝑨 de Google sobre las fiestas de nuestros pueblos?
Hemos hecho la prueba de preguntar sobre las fiestas de San Blas en Riolobos y también sobre el tratamiento que se da a estas fiestas en nuestro blog «En el arandel». Y se han obtenido respuestas como las que siguen. La IA, al final, avisa de posibles errores que hay que tener en cuenta.
«La festividad de San Blas, celebrada el 3 de febrero, es una tradición arraigada, especialmente en Castilla-La Mancha y lugares como Riolobos, donde se venera al santo como protector contra los males de garganta
. El blog «En el arandel» recoge aspectos históricos y festivos de esta fecha.
- Tradición: San Blas es conocido por el milagro de la curación de una espina de pescado en la garganta.
- Celebraciones: Incluyen procesiones, … y festejos populares, a menudo en torno al 3 de febrero, …
- En el arandel: Este blog (enelarandel.blogspot.com) documenta la historia local, incluyendo la venta de carne del toro y el papel del mayordomo en las fiestas del siglo XVII en Riolobos.
- Otras festividades: El sitio también menciona la fiesta de Santa Catalina en Riolobos, celebrada el 25 de noviembre.
La información indica que la fiesta de San Blas es un evento invernal significativo, con alta participación popular.»
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«Las fiestas de San Blas en Riolobos (Cáceres)
se celebran los días 3, 4 y 5 de febrero en honor a su patrón. Destacan la misa, procesión, el reparto de cordones de colores por el mayordomo para la protección de la garganta y la tradicional candela con dulces típicos en el ejido.
- Actos Principales:
- Misa y Procesión: Se honra al santo patrón, con participación activa de vecinos y niños.
- Cordones de San Blas: Tradición de repartir cordones bendecidos de distintos colores que simbolizan salud, amor, dinero y felicidad.
- La Candela: Celebración con un capazo y dulces típicos en el ejido.
- Tradición: Fiestas de gran arraigo histórico que combinan la devoción religiosa con la convivencia popular.
La festividad es el punto central del invierno en la localidad, precediendo a otras celebraciones como las fiestas de verano o Santa Catalina.»
Enlaces sobre la fiesta en el blog «En el arandel» y en el Boletín de ACROEx:
¡𝙑𝙞𝙫𝙖 𝙎𝙖𝙣 𝘽𝙡𝙖𝙨, 𝙣𝙪𝙚𝙨𝙩𝙧𝙤 𝙨𝙖𝙣𝙩𝙤 𝙘𝙤𝙦𝙪𝙞𝙡𝙡𝙚𝙧𝙤!
© José Vidal Lucía Egido
Cronista Oficial de Riolobos
Cartel de la fiesta de San Blas de 2026
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Riolobos, Fiesta de San Blas 2025
por Pablo Iglesias Aunión | Feb 4, 2026 | Agenda Cultural, Artículos
Cronista Oficial Puebla de la Calzada
Montijo vuelve a encender hoy, 2 de febrero, la luz de una de sus celebraciones más antiguas y arraigadas: la Fiesta de las Candelas, vinculada litúrgicamente a la Purificación de María Santísima y a la Presentación de Jesús en el Templo de Jerusalén, uno de los grandes misterios que conmemora la Iglesia. Se trata de una festividad que no solo forma parte del calendario religioso local, sino que constituye un valioso legado histórico compartido por la práctica totalidad de los pueblos de las Vegas Bajas del Guadiana.
La documentación histórica sitúa el origen de esta celebración en Montijo, al menos, en el siglo XVIII, una época en la que la religiosidad popular y las tradiciones comunitarias marcaban profundamente la vida cotidiana de la comarca. Desde entonces, la Fiesta de las Candelas ha sabido adaptarse al paso del tiempo sin perder su significado simbólico ni su carácter identitario.
Los archivos revelan que, a finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, la festividad estaba estrechamente vinculada a la Cofradía de Nuestra Señora del Rosario, que ya entonces contaba con el respaldo económico del municipio para la organización de los actos. En aquellas fechas, la imagen que procesionaba no era otra que la de la Virgen del Rosario —la misma que hoy recorre las calles en el Domingo de Resurrección junto a Jesús Resucitado, la Magdalena y San Juan—, rodeando el templo parroquial de San Pedro Apóstol, edificio de origen entre los siglos XV y XVII.
Uno de los elementos más singulares de la celebración era la vela que portaba la imagen mariana durante la procesión. De ella nació una creencia popular que ha perdurado en la memoria colectiva montijana: “Si se le apaga la vela, año de males; si permanece encendida, año de bienes”, una expresión que refleja la fusión entre fe, tradición oral y simbolismo religioso.
A lo largo de los siglos, la Fiesta de las Candelas ha integrado prácticas cargadas de significado espiritual y cultural y ojalá volvamos a conocer actos como el de portar una vela encendida en el templo, símbolo de Cristo como “luz del mundo”, o la presentación de los niños, entendida como la consagración del hogar familiar. También pudiera formar parte del rito la ofrenda de un par de pichones, en recuerdo del pasaje evangélico del anciano Simeón, recogido en el Evangelio de San Lucas (Lc 2, 22-40), episodio representado en una destacada imagen conservada en la parroquia de San Pedro de Montijo.
Hoy, más de doscientos años después de sus primeras referencias documentales, la Fiesta de las Candelas debiera continuar viva en Montijo gracias al compromiso de las parroquias, asociaciones culturales y la participación activa de la comunidad. Una celebración que no solo recuerda el pasado, sino que mantiene encendida la luz de la identidad histórica y cultural del municipio.

por Redacción ACROEX | Ene 29, 2026 | Agenda Cultural
Detalles del evento:
- Evento: Fiesta de San Blas 2026.
- Lugar: Malpartida de Plasencia.
- Novena: Comienza el viernes 30 de enero a las 17:00h.
- Día Grande: Sábado 7 de febrero de 2026 a las 12:00h (Misa, procesión, subida a la Cucaña y convite de vino y dulces de la Asociación de San Blas).
- Comida de Hermandad
por Pablo Iglesias Aunión | Ene 28, 2026 | Agenda Cultural, Noticias
Cronista Oficial Puebla de la Calzada
Si tuviera que definir a Agustín Velázquez Jiménez con una sola palabra, esa sería, sin duda, “caballero”. Sé que con ello quienes me conocen puedan decir que no soy objetivo porque me elogio de ser su amigo. Elegante y humilde en el trato, riguroso y corresponsable en lo profesional, Velázquez encarna la dedicación y el amor por la historia y la cultura que ha marcado toda su trayectoria. Su labor, aunque ya no se desarrolla en el Museo Nacional de Arte Romano de Mérida, sigue vigente en el Arzobispado de Mérida-Badajoz, donde se ocupa con maestría del patrimonio cultural. ¿Quién mejor que él para esta tarea hoy en día?
El pasado martes 27 de enero, el Centro Cultural “Santo Domingo” acogió la presentación del Cuaderno Emeritense nº 52, “Varia Arqueológica y Patrimonial”, un homenaje a Velázquez Jiménez en reconocimiento a su brillante carrera profesional y a su estrecha vinculación con la actividad desarrollada en la ciudad. Cabe recordar que fue él mismo quien, en 1989, impulsó la creación de esta serie de cuadernos del Museo Nacional de Arte Romano, financiados por la Asociación de Amigos del Museo, para dar continuidad a trabajos científicos inéditos.
Nacido en Mérida el 2 de septiembre de 1958, Velázquez es historiador, arqueólogo y especialista en patrimonio cultural. Su vida profesional ha estado profundamente vinculada al estudio, documentación y difusión del legado arqueológico de Augusta Emerita, la antigua ciudad romana que hoy conocemos como Mérida. Desde 1984, trabajó durante más de cuatro décadas en el Museo Nacional de Arte Romano, donde fue Jefe del Departamento de Documentación y responsable de la biblioteca y archivos del museo. Su labor incluyó la organización y digitalización de fondos, así como la coordinación de exposiciones y publicaciones científicas.
Velázquez es autor de numerosos estudios en arqueología e historia antigua, con especial atención a la epigrafía y la numismática emeritense. Entre sus obras recientes destaca La Ceca de Augusta Emerita, un exhaustivo catálogo de monedas romanas acuñadas en la ciudad que subraya la relevancia histórica de Mérida. Su trabajo le ha valido reconocimientos como el Premio Genio Protector de la Colonia Augusta Emerita, otorgado por su dedicación constante a la protección y puesta en valor del patrimonio emeritense.
Pero la vida de Agustín Velázquez no se limita al ámbito académico. También ha desempeñado un papel destacado en la esfera cofrade, al frente de la Junta de Cofradías de Mérida, institución que presidió hasta 2014. Su gestión se caracterizó por promover la unidad entre las hermandades y reforzar el compromiso social y cultural de la Semana Santa emeritense. De su mano, muchos tuvieron la oportunidad de vivir experiencias únicas, como la mía personal al ser, de su mano, Pregonero Oficial de la Semana Santa de Mérida. Tras su mandato, dejó el cargo al asumir el nombramiento de Delegado Episcopal para Patrimonio Cultural, un nuevo desafío que ha continuado desarrollando con la misma pasión de siempre.
Agustín Velázquez Jiménez representa una rara combinación de erudición, humildad y servicio. Su legado no solo se aprecia en libros, monedas o archivos, sino en la forma en que ha sabido transmitir amor por la historia, compromiso con la comunidad y respeto por la tradición. Sin duda, un caballero en todos los sentidos.

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