por Emilio Arroyo Bermejo | Ene 23, 2026 | Artículos
(Las fotografías corresponden a los escudos episcopales de los obispos Gutierre Vargas de Carvajal y Pedro Ponce de León situados en la fachada principal y lateral del templo).
CRONISTA OFICIAL DE VALDASTILLAS
Valdastillas, localidad jerteña situada en la ladera de la Sierra de Tormantos, concede a su Parroquia la advocación de Santa María de Gracia, designación que el obispo Casas y Souto le otorga en su visita pastoral girada en 1881.
Pero la edificación se levantó en el siglo XVI , situada en un altozano en la parte superior de la localidad y a escasos metros del abside de la misma, se encuentra el Cementerio Municipal.
Localidad en sus orígenes ligada a Ojalvo, levanta la edificación en obra de mampostería con refuerzos de granito, con portada de medio punto a los pies y otra, en la actualidad, tapiada en el lado del evangelio, destacando , en su interior, dos retablos de azulejos talaveranos del XVI y en el exterior, a sus pies, su torre en forma de prisma a cuatro aguas, con acceso desde el exterior de la edificación y con cuatro vanos donde se alojan las campanas y lugar desde donde se otea el Valle del Jerte en todo su esplendor avistando hasta la capital placentina.
Esta edificación reliigosa es el fruto del interés de Valdastillas en tener un servicio espiritual y su necesidad de autoafirmación como poblado en creciente y constante desarrollo unido a su incremento demográfico, lo que hace que además de la financiación por parte del Concejo se tengan que acudir a la generosidad de la dióceis de Plasencia, más concretamente a dos de sus obispos que ocuparan la silla episcopal en los años de construcción, convirtiéndose en dos mecenas, primero Gutierre de Vargas Carvajal y a la muerte de este, su sucesor, Pedro Ponce de León.
Adentrémonos en estas dos figuras del Renacimiento:
Gutierre de Vargas Carvajal nació en Madrid en 1506 y fallece en Jaraicejo en 1559, siendo obispo de Plasencia entre 1524 y hasta su muerte. El mismo año 1924 fue ordenado sacerdote, concretamente el 25 de mayo y ese mismo año, el 8 de noviembre fue ordenado obispo a la edad de 18 años. Hijo de un consejero de los Reyes Católicos. Su vida se mueve entre la relajación moral, llegando a tener un hijo, y la espiritualidad tras asistir al Concilio de Trento donde conoce a jesuitas como Diego Laínez.
Murió de gota en Jaraicejo a la edad de 53 años y a pesar de ser obispo de Plasencia, a su muerte fue enterrado en Madrid en la capilla de Santa María y San Juan de Letrán. De su epíscopo debido a que » fue muy inteligente en el arte de la arquitectura…» destaca por ser un gran impulsor de iglesias rurales de la diócesis entre las que que se encuentra la de Valdastillas.
En 1534 promovió en Jaraicejo un sínodo diocesano en el que se plantearon reformas para ser elevadas en el Concilio de Trento al que asistió y que comenzó en 1545.
Educativamente Gutierre de Vargas Carvajal también juega un papel importante pues en 1555 funda el Colegio de la Compañía de Jesús en Plasencia, el llamado colegio de Santa Ana. Un año después funda el Convento de las Capuchinas y el Santuario del Cristo de las Batallas y asistencialmente su buen hacer posibilita la creación del Hospital de la Cruz.
El mecenazgo de Gutierre de Vargas también se extiende a financiar una expedición naval que llegó a denominarse «Armada del Obispo de Plasencia» que partiría de Sevilla en 1539 con el fin de colonizar y evangelizar la Patagonia.
En recuerdo de su episcopado en la actualidad hay una ruta denominada «Ruta Obispo de Vargas Carvajal» en las que las diputaciones provinciales de Badajoz y Cáceres junto al Obispado de Plasencia, han unido objetivos con el fin de dar a conocer los recursos existentes entre Plasencia y Guareña pasando por Jaraicejo, lugar de residencia veraniega de los obispos placentinos y lugar donde murió Gutierre y su sucesor Ponce de León.
El sucesor en la silla Episcopal placentina fue Pedro Ponce de León (Córdoba 1510-Jaraicejo 1573), siendo obispo de Plasencia entre 1560 hasta su muerte en 1573.
Antes de ser obispo placentino lo fue de Ciudad Rodrigo durante 10 años. En la diócesis de Plasencia continuó con la labor de su predecesor dando notable importancia al arte en las vertientes de arquitectura, escultura y platería. Impulsor de iglesias, con aportación de su propio pecunio, así como de la remodelación del Palacio Epsicopal y el Relicario de plata de la Catedral de Plasencia. A su muerte, fue trasladado desde Jaraicejo para ser enterrado en la catedral placentina.
Ámbos epíscopos dejaron su impronta en la edificación valdastillense.Gutierre de Vargas hizo colocar su escudo episcopal en la fachada principal de la Iglesia de Valdastillas, encima de la puerta de arco de medio punto, debajo de la espadaña del esquilón. Por su parte, Pedro Ponce de León dejó su huella colocando su escudo en el exterior de la edificación, concretamente encima de la puerta, actualmente tapiada, del lado del evangelio.
Todo apunta a que sin este concurso la construcción se hubiera alargado en el tiempo pues el Concejo y la Parroquia disponían de escaso caudales para afrontar su término, cosa que, por el contrario, la diferentes cofradías locales, se encontraban más boyantes económicamente y con posesión de bienes de otro tipo.
Gracias al mecenazgo del Renacimiento del XV y del XVI, fundamentalmente, podemos contar con obras de arte para el gozo y disfrute de los amantes de la arquitectura, escultura, pintura, platería y en general todas las artes, como el caso que nos ha ocupado, en Santa María de Gracia en la bella Valdastillas jerteña.
por Pablo Iglesias Aunión | Ene 22, 2026 | Artículos, Noticias
Cronista Oficial Puebla de la Calzada
El sentimiento de satisfacción por los objetivos alcanzados a lo largo de la trayectoria personal y profesional constituye una consecuencia natural del esfuerzo sostenido y del compromiso continuado con la labor académica. Dicha satisfacción adquiere una especial relevancia cuando, tras casi treinta y cinco años de ejercicio activo en el ámbito de la docencia, se permanece plenamente vinculado al proceso de formación universitaria, en un momento previo a la defensa de una tesis doctoral.
En este marco, resulta motivo de legítimo orgullo y profundo agradecimiento la confianza depositada por estudiantes universitarios al solicitar la dirección de un Trabajo Fin de Grado, particularmente cuando el objeto de estudio se inscribe en un ámbito de especial significado histórico y cultural, como es el análisis de la devoción a Nuestra Señora de Guadalupe desde una perspectiva histórica.
La tutoría de un trabajo de esta naturaleza y nivel académico comporta una responsabilidad notable y, al mismo tiempo, un honor académico. En primer lugar, porque el proyecto ha sido evaluado favorablemente y aprobado por la Universidad Pontificia de Salamanca, que ha autorizado formalmente su desarrollo bajo esta dirección. En segundo término, porque la labor tutorial implica acompañar al estudiante en su proceso de investigación y contribuir activamente a la consecución de sus objetivos formativos y académicos.
La docencia y la investigación en disciplinas humanísticas, y de manera particular en el campo de la Historia, constituyen pilares fundamentales para la transmisión del conocimiento, el análisis crítico del pasado y la preservación del patrimonio cultural. No obstante, es igualmente cierto que el ejercicio académico puede verse sometido a valoraciones externas carentes de rigor o motivadas por percepciones ajenas al ámbito universitario. Frente a ello, resulta necesario reafirmar la importancia del mérito, la formación continua y la legitimidad institucional como fundamentos esenciales del quehacer académico en el contexto universitario contemporáneo.

por Francisco Rivero | Ene 22, 2026 | Artículos
Texto y fotos: Francisco Rivero
El viajero ha pasado unos días por tres lugares claves de la nación hermana de Perú: Lima, Cuzco y Machu Picchu.
Lima se fundó con el nombre de Ciudad de los Reyes el 18 de enero de 1535 por el extremeño Francisco Pizarro, conquistador del imperio inca. Debe su nombre al río Rimac. Hoy es una ciudad de más de 10 millones de personas, de los 34 con los que cuenta el país y fue capital del virreinato de Perú
Buena parte de la atención turístico-histórica de la capital se centra en la Plaza de Armas y en la catedral, donde se halla la tumba de Pizarro, aunque tuve la suerte de fotografiarla, por una concesión especial mientras se celebraba la misa dominical. En una calle cercana se encuentra la estatua del conquistador, que fue respuesta en esta zona de la ciudad antigua.

CUZCO, LA CAPITAL DEL IMPERIO INCA
Cuzco fue la capital del imperio inca. Mi hotel, el San Agustín Plaza, se encuentra enfrente de la Coricancha, el templo más importante del imperio, dedicado al dios Sol o dios Inti. Venía a ser como nuestro Vaticano, salvando la distancia. Allí en la Coricancha se celebró el acto oficial de apertura del congreso mundial del Skal Internacional, a donde acudieron unos 350 skalegas, altos profesionales del sector turístico, de más de 30 países. Encima de esto se halla el precioso monasterio de Santo Domingo, donde aún se conservan muchos elementos del antiguo templo indígena. Bien merece una visita.
Cerca de allí, en el mismo centro de Cuzco se halla la Plaza de Armas, el centro de la ciudad antigua, destacando la catedral y el templo de los jesuitas, además de interesantes casas con galerías albaconadas reconvertidas hoy en prestigiosos y populares restaurantes, ni en valde Perú es, hoy por hoy, la nació que posee los mejores restaurantes de todo el mundo, destacando en Lima el restaurante Maido, considerado el mejor de la tierra, que promueve una mixtura entre la cocina peruana y la de Japón, comandado por el chef Mitsuharu Tsumara, más conocido como Micha. El menú es toda una experiencia Maido con maridaje tokujou y supone 2.525 soles, que a cambio son 636 euros. Hay que pedir la reserva con muchísima antelación.

MACHU PICCHU
Los días siguientes, el viajero pasó por lugares tan atrayentes cerca de la ciudad de Cuzco, un laboratorio agrícola del mundo inca, la zona arqueológica de Moray y posteriormente a las interesantes salineras de Mora, en la zona de la ciudad de Urubamba, en el Valle Sagrado de los incas.
Para concluir durante una jornada completa en Machu Picchu, con doble ·ce”, que es como lo pronunciaban en la lengua quechua. Hay que ir hasta Ollantaytambo y tomar el tren turístico de Perú Rail, que lleva hasta Aguas Calientes, siguiendo el sagrado río de Urubamba, hasta llegar hasta la zona baja de Machu Picchu, que por cierto se encuentra a una altura inferior a la de la ciudad de Cuzco.
La ciudadela de Machu Picchu la descubrió el explorador norteamericano y senador Hiram Bingham en 1911, aunque ya fuera conocida por los habitantes del lugar, pues ya el agricultor peruano Agustín Lizárraga ya la conocía desde 1902.
Machu Picchu tiene tres entradas, cada una con un recorrido distinto. Elegí la número 3 y un guía personal me fue enseñando la ciudadela fundada hacia 1450 por el inca Pachacútec, recorriendo los más importantes monumentos, tras pasar por la zona agrícola que está distribuida en terrazas y desde donde hay una preciosa vista del conjunto: La Plaza Sagrada con el Templo del Sol, el templo principal, la residencia real, la de los sacerdotes o el espectacular Templo del Cóndor, donde se ve un ala de esta ave del lugar. Machu Picchu tiene mucho que ver y es recomendable hacerlo con un guía especializado en la materia. Una vez que entras y lo visitas quedas embargado por el aura del inca y te atrapa su misterio.
por Manuel García Cienfuegos | Ene 21, 2026 | Artículos, Noticias
Cronista Oficial de Montijo y Lobón
Las Confederaciones Hidrográficas del Guadiana y Tajo han dado a conocer la situación en la que se encuentran los embalses a través de sus respectivos partes con fecha 19 de enero de 2026. Así, el embalse del Cijara está en el 59,7% de su capacidad; García Sola en el 61,6%; Orellana en 73,5; pantano de La Serena, el más grande España y el tercero de Europa, tiene el 64,9% de su capacidad; Alange 31,2; Tentudía 88,0%.
Por lo que respecta a la comarca de Lácara (afecta a la zona de Montijo y sus poblaciones) Canchales 89,6%; Horno Tejero, 91,2 y Boquerón, 75,9%.
Los embalse de la cuenca del Guadiana ofrecen al 19 de enero una ocupación de su capacidad de agua embalsada del 61,0%, frente al 40,9% que tenían el año pasado en esta misma fecha.
En cuanto a los embalses de mayor capacidad en la cuenca del Tajo; Gabriel y Galán tiene el 62%, Alcántara 65% y Valdecañas el 53%. El total de los embalses, según datos de la Confederación Hidrográfica del Tajo, tienen, al 19 de enero, el 61% de agua embalsada. La totalidad de los embalses de España están al 19 de enero de 2026 en el 57,20%.
por Juan Pedro Recio Cuesta | Ene 21, 2026 | Artículos
Mapa en donde se señala la ubicación de la ermita de los Santos Mártires. Década de 1790.
Tornavacas también celebraba a San Sebastián cada 20 de enero. Como todos sabemos, la ermita dedicada a los Santos Mártires (San Fabián y San Sebastián), que existió desde la Edad Media hasta finales del siglo XVIII, estaba en lo que eran entonces las afueras de la villa, junto al Camino Real de Castilla. Cada 20 de enero allí se realizaba una función religiosa en honor a estos santos. Esta ermita fue de las primeras en desaparecer -de entre las cinco con las que contaba Tornavacas-, ya que a partir de finales del siglo XVIII ni siquiera se nombra en los documentos históricos.
De la ermita nada queda hoy, pero el nombre de los «Mártires» sí que sigue presente, denominándose así a la fuente que actualmente existe en la zona en la que se ubicaba el edificio religioso. Igualmente, en la Iglesia, existe esta antiquísima talla de San Sebastián (que ahora mismo se encuentra en un necesario proceso de restauración) y que bien pudo llevarse allí tras entrar la ermita en decadencia, hecho del que ya han pasado más de dos siglos.

Talla de San Sebastián
por Emilio Arroyo Bermejo | Ene 21, 2026 | Artículos
CRONISTA OFICIAL DE ZARZA LA MAYOR
Dionisio Montero Prieto y Ángela Viera Jiménez, matrimonio, viven en la Plaza nº 18. La vivienda procedía, por herencia, de la familia de Ángela. Dionisio nació en 1896 y fallece con 54 años en 1950. Por su parte, Ángela nació con el siglo, en 1900 y murió en 1969, con 69 años. Prematuras muertes la de ambos, dejando cuatro hijos: José, Gumersindo, Isabel y Cándido.
Con el paso de los años, los hijos van abriendo horizontes y se casan, menos el pequeño que se queda soltero. José se casa con Verónica Famoso Bueso, procedente de Casillas de Coria; Gumersindo contrae matrimonio con la zarceña Concepción (Chon) Núñez Marcos e Isabel lo hace con Pedro Famoso Bueso, hermano de Verónica, mujer de José.
Volviendo al principio del relato, Dioniso se dedicó toda su vida a la agricultura, vida de labradores, hasta que en un momento del pasaje compró la huerta de la Grera, una finca de una hectárea y media, aproximadamente, que contaba con una parte de huerta y otra parte de “tapao”. Allí, Dionisio cultivaba toda clase de productos hortelanos, lechugas, cebollas y toda clase de verduras, además de una notable producción de naranjas, productos regados por los tres pozos que suministraban el líquido preciado obtenido a través del varal de la alberca y posteriormente con un motor de agua. La huerta ofrecía el sustento alimenticio familiar y además permitía poder vender en su casa los productos a todos aquellos zarceños que quisieran disfrutar de sus ricas cualidades, teniendo siempre el reclamo de los productos situados en la puerta de la casa.
La muerte de Dionisio con 54 años desmorona de alguna forma la vida familiar. A partir de aquí será Ángela la que coja las riendas con sus cuatro hijos y ésta, en honor y recuerdo a su marido, se “arremanga” y no quedándole más remedio, lucha por sacar a sus hijos adelante y diariamente acude a la huerta, camino del Montón de Trigo y tras trabajar en ella, ofreciéndole todos los cuidados que la huerta merece, Ángela emprende la vuelta a Zarza cargada con el baño de cinz apoyado en la rodilla en la cabeza, cargado de productos hortícolas para el sustento familiar y la venta.
Los hijos de Ángela ayudan a su madre, pero el azote de la emigración hace que José, Isabel y Cándido decidan abrir horizontes y marchan a Bilbao. Solo Gumersindo queda en Zarza, pues con el paso del tiempo la casa de la Plaza 18, morada de Dionisio y Ángela le toca a Gumersindo y es aquí donde establece su vivienda familiar junto a su mujer, Concepción (Chon) (1932-2020) y a sus hijos Dionisio (fallecido en 2019) y paula (Pauli). Ante esta circunstancia de la emigración de tres de los hijos de Dionisio y Ángela, será Gumersindo quien se hará cargo de la Huerta de la Grera, aunque él no es el propietario, la propiedad es de sus hermanos Isabel y Cándido. A la muerte de Gumersindo en 1990, con 58 años, la huerta se arrendó al menos a dos arrendatarios y posteriormente la vendieron a un zarceño con el objetivo, este último, de unir la huerta con otra propiedad contigua que poseía.
Por la casa de Dioniso y Ángela pasaba mucha gente a comprar productos de la huerta, Ángela era muy espléndida y dadivosa, Pauli, su nieta, dice “mi abuela Ángela era generosa y buena y estamos muy orgullosos de ella”.
La vivienda se convertía también en parada de las portuguesas para ejercer el contrabando tan propio de la época, de tal forma que en la Plaza nº 18, dejaban los productos para desde allí ser vendidos por el pueblo.
La vivienda también acogió durante muchos años la visita del dentista “Los Olivenzas”, procedentes de Brozas un par de días por semana y también era la casa, el lugar donde se guardaba la llave de la iglesia de la puerta del lado del evangelio, hecho que dejó de suceder cuando se colocó una nueva cerradura a la puerta con una llave pequeña.
Ángela tenía un don, una habilidad para sanar algún daño ocular que cualquier zarceño presentara, siendo común acudir a su casa personas, que, dadas las tareas agrícolas, alguna mota pudiera introducírseles en los ojos ante lo cual Ángela era “mano santa”.
No hay que olvidar que Ángela Viera Jiménez era hija de Gumersindo Viera y Máxima, oribes por tradición familiar de generaciones anteriores, con el taller en la calle Concejo por donde pasaron también algunos zarceños como aprendices. Gumersindo Viera y Máxima tuvieron varios hijos que murieron al poco de nacer, otros como Gerardo, Dionisio y María murieron a la veintena y los que sí sobrevivieron fueron Jacinto y Ángela. Jacinto Viera Jiménez (11 de septiembre de 1893-17 enero 1982, rememorada su vida en el libro “35 biografías familiares zarceñas”) fue el digno sucesor de la tradición familiar hasta casi sus últimos días, tarea que también aprendió su hermana Ángela, aunque no la desarrolló profesionalmente.
Pasan los años y la familia no se desprende de sus recuerdos, con mimo conservan objetos y herramientas de la orfebrería y una báscula de precisión con sus pesas para el oro, así como la romana o báscula con la que Ángela y las generaciones posteriores pesaban las delicias que cultivaban en la huerta de la Grera.
Ángela, José, Dionisio (+ 2019), Paula (Pauli) y Pedro, sienten un orgullo enorme por sus abuelos Dionisio y Ángela, los recuerdan con cariño, rememoran sus vicisitudes y encuentran como lugar de referencia la casa familiar, la que fuera de Dionisio y Ángela, vivienda pegando con la parte del ábside de la iglesia parroquial de San Andrés Apóstol de Zarza la Mayor.
Gracias a Isabel, hija de Dionisio y Ángela, a Pauli y a sus primos por ofrecerme la posibilidad de hacer este trabajo. El mejor homenaje que podemos hacer a nuestros antepasados es el que les ofrecemos con el recuerdo.
(Las fotografías corresponden a Ángela Viera Jiménez, Dionisio Montero Prieto, peso y balanza de precisión).
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